Blues castellano

«Todo apunta a que 2017 va a ser un año especialmente gamonediano»

[Artículo de opinión publicado el sábado 7 de enero de 2017 en El Día de León]

El tiempo lee poemas

“Hay libros que, con el tiempo, se pueden leer con otra luz y que, a la vez, arrojan nueva luz sobre el tiempo…”

Por ELOÍSA OTERO

1-el-tiempo-lee-poemasEntre la Casa de Botines y el Banco Herrero hay un pequeño pasillo empedrado. Cuando la verja esta abierta, si se entra ahí, se pueden leer unas palabras del revés (forman parte de una vidriera), inscritas sobre el edificio bancario: “La luz es para todos los hombres. / También la tierra lo será algún día. / Si tu pensamiento es libre como la luz / que tus manos sean generosas como la tierra”. De vez en cuando estos versos saltan a las redes sociales, sin que nadie sepa decir a quién pertenecen. Pues bien, son versos de Antonio Gamoneda, como me confirmó un día el autor de la vidriera, Luis García Zurdo.

Gamoneda vive un poco más arriba, cerca de la catedral, y sin duda es el mejor poeta de su barrio, como se ha definido él mismo en alguna ocasión. Pero también es uno de los más grandes poetas vivos en nuestra lengua, y eso lo dicen sus libros sin decirlo: solo hay que abrirlos para darse cuenta de que la suya es la obra de un poeta universal y sin fronteras, una obra que es ya “patrimonio de todos”. Y sin embargo… ¡qué poco se ha leído a Gamoneda en su propia tierra, donde ciertos autores y hasta algunos insignes catedráticos de literatura siguen manteniendo que la suya es una “poesía hermética” y que “no se entiende”!

Los grandes premios que le han llegado con la edad parecen haber servido de fuelle en su energía creativa. Desde que recibió el Cervantes en 2006, a los 75 años, no ha parado de trabajar en su escritura (como ha hecho siempre), ni de viajar dando recitales y conferencias por todo el mundo, a pesar de los achaques, atendiendo a lo grande y a lo pequeño. Como dijo su amigo de infancia, Pablo de la Varga, aquel premio fue como “una fuerte campanada” que avisó “a todo el mundo de que había palabras nuevas de contenidos nobles, hondura humana y lucidez existencial”. Algunos ya lo sabían, porque venían leyéndole desde finales de los 70, cuando su poesía “era un secreto bien guardado entre las murallas de León”, como ha escrito Miguel Casado.

En este año 2017 se cumplen 30 años de la publicación de “Edad”, la primera edición de su obra poética reunida, por la que Gamoneda recibió el Premio Nacional de Poesía y empezó a ser reconocido como el referente más importante de la poesía española actual. “No se puede hablar de poesía moderna en nuestra lengua sin reconocer el papel clave de su obra, de las preguntas y caminos que ha suscitado, de la apertura sin restricciones a que nos obliga como lectores”, advierte Casado.

En 2017 se cumplen además 40 años de la publicación de “Descripción de la mentira”, un libro en el que hoy se reconoce “una dura mirada sobre la guerra civil española y la represión posterior, sobre la memoria y la identidad personal”, como apunta también Casado, quien en febrero impartirá un taller de lectura sobre esta obra clave en La Casa Encendida de Madrid. Porque hay libros que, con el tiempo, se pueden leer con otra luz y que, a la vez, arrojan nueva luz sobre el tiempo…

Pero hay más, ya que también se cumplen 50 años de la escritura de otro título emblemático de Gamoneda que tardó muchos años en llegar a los lectores a causa de la censura, “Blues castellano”. El Museo Etnográfico de Castilla y León, con sede en Zamora, ha preparado un homenaje al poeta leonés con este motivo, que se concretará el día 19 de este mes de enero.

Los aniversarios de estos volúmenes señeros propiciarán a su vez, a lo largo del año, distintos monográficos en revistas especializadas. Sin olvidar que nuestro autor, a sus 85 años, acaba de sacar a la luz un nuevo libro de poemas, “La prisión transparente”, editado en México, país donde el pasado mes de diciembre fue recibido calurosamente como “el poeta más querido” de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. ¿Habrá presentación de este nuevo poemario en León? Pues, de momento, parece que no. Pero el próximo 17 de enero sí se presentará en Oviedo. También en Asturias, la tierra de sus padres, Gamoneda acaba de presentar su “Tentativa de un cancionero asturiano para el siglo XXI”, en colaboración con el tenor Joaquín Pixán. Todo apunta a que 2017 va a ser un año especialmente gamonediano. Y yo les recomiendo que, si aún no lo han hecho, abran uno cualquiera de sus libros y se adentren en él… ¿Hermético?

El Museo Etnográfico (en Zamora) homenajeará a Gamoneda en el 50 aniversario de «Blues castellano»

Museo Etnográfico de Castilla y León (Zamora).

Museo Etnográfico de Castilla y León (Zamora).

Zamora, 25 oct (EFE).- El Museo Etnográfico de Castilla y León (Musetcyl), con sede en Zamora, homenajeará al poeta Antonio Gamoneda con motivo del cincuenta aniversario de la publicación del poemario «Blues castellano», según avanzó la consejera de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, María Josefa García Cirac.

El homenaje, que tendrá lugar el próximo mes de noviembre, pretende reconocer al poeta de origen asturiano y trayectoria vital en León, que ha obtenido galardones como el Premio Nacional de Poesía, el Cervantes o el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

Gamoneda, que también es Premio Castilla y León de las Letras, recibirá ese homenaje del Museo Etnográfico de Castilla y León en el marco del programa «Los Mejores de los Nuestros».

Ese programa promovido por la Junta de Castilla y León ofrecerá a los adolescentes de la comunidad autónoma la oportunidad de contestar, a través de la poesía, el rap, el hip-hop u otras formas musicales de expresión, a una propuesta que les realizará Gamoneda en un vídeo.

“Blues castellano” de Gamoneda, por Cova Villegas y Delta Galgos, en el festival UROGALLO (León)

Cova Villegas con Delta Galgos [MUSAC, 30 de mayo de 2015]. Fotografía: Cortesía de los artistas.

Cova Villegas con Delta Galgos [MUSAC, 30 de mayo de 2015]. Fotografía: Cortesía de los artistas.

La cantante Cova Villegas y los guitarristas de blues Marcos Cachaldora y Gonzalo Ordás interpretan nueve poemas de la obra «Blues castellano» de Antonio Gamoneda, dentro de la programación de UROGALLO, I Festival de Poesía Expandida. Será en León, el viernes 28 de octubre, a las 20:30 horas, en el Salón de actos municipal de la calle Alfonso V.

El cementerio ya no tiene puertas
y allí entran y salen las gallinas.
El cementerio ya no tiene puertas
y salen al camino las ortigas.
Parece que saliera el cementerio
a los huertos y a las calles vacías.

[Fragmento de “Blues del cementerio”,
en Blues castellano de Antonio Gamoneda]

"Blues castellano". Fotografía promocional. Cortesía de los artistas.

«Blues castellano». Fotografía promocional. Cortesía de los artistas.

Este espectáculo inauguró en 2014 el ciclo Roma en el espejo del Ayuntamiento de León, comisariado por Víctor M. Díez. Dos años después, Cova Villegas y Delta Galgos presentan la evolución de esta propuesta hacia una versión más sobria y depurada, basada exclusivamente en los nueve poemas que conforman el capítulo Blues castellano, dentro de la obra del mismo título de Antonio Gamoneda.A partir de una de las obras emblemáticas del Premio Cervantes Antonio Gamoneda, la cantante Cova Villegas y los músicos del dúo Delta Galgos [Gonzalo Ordás y Marcos Cachaldora] desgranan la mágica vinculación entre el bluesy la poesía. Se trata de un espectáculo que propone revertir la fuente de inspiración del poeta a su ámbito originario. La genialidad con que Gamoneda utilizó el blues para crear una canción lenta y triste, un llanto por la negra España tardofranquista mezclando crónica y protesta, entronca con la poética del propio blues: se inspiró en la rítmica y el espíritu trágico de esta música sureña, interpretada originariamente por esclavos afroamericanos, para plasmar la realidad que lo rodeaba.

COVA VILLEGAS con DELTA GALGOS
Blues Castellano
Con Cova Villegas [voz], Marcos Cachaldora [guitarras, armónica], Gonzalo Ordás [guitarras, percusión]
Lugar: Salón de actos Alfonso V [Av. Ordoño II, 10. Entrada por C/ Alfonso V. León]
Día: viernes 28 de octubre. Hora: 20:30 horas

Toda la información de UROGALLO en:

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50 Aniversario del libro «Blues castellano» de Gamoneda, en el Museo Etnográfico (Zamora)

Página del Museo Etnográfico.

Página del Museo Etnográfico.

Según consta en la página del Museo Etnográfico de Castilla y León, con sede en Zamora, el próximo martes 27 de septiembre de 2016, a las 11 horas, se presentará en salón de actos del museo la «Acción del 50 Aniversario del Blues Castellano de Antonio Gamoneda».

Información relacionada:

 

«A LA ESCUCHA» / Un texto de Amelia Gamoneda en la carpeta ‘Extravío en la luz’

Portada de la carpeta "Extravío en la luz", de Antonio Gamoneda.

Portada de la carpeta «Extravío en la luz», de Antonio Gamoneda.

La carpeta Extravío en la luz, de Antonio Gamoneda, fue editada por la Escuela de Arte de Mérida en Marzo de 2008, con motivo del 75 aniversario del centro, en la preciosa colección que coordina el pintor Javier Fernández de Molina.

La carpeta incluye:

  • Un preámbulo con dos textos de la hija del poeta, AMELIA GAMONEDA –el que aquí transcribimos, ‘A la escucha’, y el titulado ‘Entre memorias’–.
  • 17 grabados del poeta y artista JUAN CARLOS MESTRE.
  • Seis poemas de ANTONIO GAMONEDA.

A LA ESCUCHA

Por AMELIA GAMONEDA

Quiere el uso que no haya consanguinidad ni parentesco entre presentador y presentado, o entre crítico y poeta, o entre exégeta y artista. La precaución, ya se sabe, tiene que ver con un prurito de objetividad que se deduce –supuestamente– de la distancia biológica o de la falta de una relación socialmente contratada entre ambos. Me pregunto si dicha distancia ha de ser también considerada indispensable para el caso básico del autor y su lector. Y lo hago, naturalmente, para llevar a un extremo algo ridículo todas estas prevenciones: sólo faltaba que yo no pudiera ser lectora de mi padre.

En realidad, la objetividad no es tan deseable. En la lectura de la obra de alguien o en su presentación o incluso en su estudio crítico, no son particularmente malvenidas las notas que delatan el conocimiento intenso o íntimo del autor, como tampoco se desdeñan las implicaciones afectivas confesadas que uno pueda tener con él o con su escritura. Esto hace tolerable e incluso conveniente que el oficio de presentador lo desempeñe un amigo del escritor, y no explica que siga pesando una inhabilitación para este cargo sobre quien posee vínculos amorosos o de parentesco; sólo queda pues una causa para este interdicto, y se llama pudor.

¿Qué pudor? El que nace de un equívoco: se supone que el consanguíneo o el vinculado por el afecto amoroso va a exhibir una intimidad desvinculada de la escritura, se supone que va a sentarse en la mesa de presentación como quien se sienta en el plató de un programa del corazón. Es mucho suponer. Más justo será reconocerle la mejor de las opciones, esto es: la de saber implicar el conocimiento de lo íntimo en su lectura de la obra del poeta. Acogiéndome a este supuesto, no voy a presentarles a mi padre, Antonio Gamoneda, voy a presentarles al poeta Antonio Gamoneda, que resulta que es mi padre.

Podría decir, en tono de chiste, que conozco a este poeta desde que nací, pero no es verdad: conocí entonces a la persona, pero al poeta no lo conocí hasta mi adolescencia, justo cuando él renacía como poeta, después de guardar silencio durante 500 semanas.

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«Las músicas de GAMONEDA», por ILDEFONSO RODRÍGUEZ

El poeta y músico leonés Ildefonso Rodríguez.

El poeta y músico leonés Ildefonso Rodríguez.

[El siguiente texto fue leído, en una primera versión, en Buenos Aires, en el Instituto de Cooperación Iberoamericana (AECI), el 22 de noviembre de 2000. Y publicado en el número 2, primavera del 2001, de la revista «La Pecera», dirigida por el poeta Osvaldo Picardo, de la Universidad de Mar del Plata.

Una nueva versión ampliada —el texto que reproducimos a continuación— se publicó posteriormente en la revista de Extremadura «Espacio/Espaço Escrito», dirigida por Ángel Campos, números 23 y 24, Badajoz, 2004;  en el dossier dedicado a Gamoneda y coordinado por Miguel Casado.]

LAS MÚSICAS DE GAMONEDA

Por ILDEFONSO RODRÍGUEZ

Cuando relacionamos poesía y música, más allá de la discusión teórica, y más allá de ser siempre una relación resbaladiza, deberíamos ante todo atender a los testimonios que de ella nos dan los propios poetas, sus modos de implicar los datos musicales en la escritura. Así, oigamos, para empezar, dos de esos testimonios, entre los muchos que podríamos mostrar, dos principios de autoridad.

Rubén Darío ha escrito a propósito de Unamuno: «En Unamuno se ve la necesidad que urge al alma del verdadero poeta de expresarse rítmicamente, de decir sus pensares y sentires de modo musical… Lo que resalta en este caso es la necesidad del canto».

Ahora Baudelaire: «¿Quién de nosotros no ha soñado, en sus días ambiciosos, con el milagro de una prosa poética, musical, sin ritmo ni rima, lo suficientemente flexible y dura como para adaptarse a los movimientos líricos del alma, a las ondulaciones del ensueño y a los sobresaltos de la conciencia». Y en El poema del haschis, se lee: «La gramática, incluso la árida gramática, resulta algo así como un hechizo evocador; las palabras resucitan revestidas de carne y hueso; el substantivo, en su majestad sustancial; el adjetivo, ropaje transparente que lo viste y colorea como una veladura; y el verbo, ángel del movimiento, que da a la frase la oscilación».

Creo que la escritura de Gamoneda se funda en una poética de la circularidad, lo que en otro lugar he llamado memoria de la memoria. El lector sufre un vértigo, cree estar ante la inminencia de una revelación absoluta; pero ésta queda conjurada circularmente: es el relato de un suceso oculto que centellea, se transparenta, pero permanece innominado. ¿Dónde? «El palimpsesto de la memoria es indestructible», ha escrito Gamoneda. Circularidad de los gestos, casi podríamos decir un sistema de fractales. Por ejemplo: la palabra armario genera una imagen que se repite a lo largo de los años, adquiere la categoría de un símbolo (aunque se simbolice a sí misma, en el sistema poético de Gamoneda: el armario). En distintos libros hemos leído: «El dios que llora en mis armarios». «Dime qué ves en el armario horrible». O algo como: «No hagas incesto en los armarios, guárdate: albergan asma, atribución, espíritus, quizá días y alas desesperadas». Palabra, imagen, símbolo, el armario pronto reaparecerá con una centralidad decisiva, pues el libro de memorias en el que Gamoneda está trabajado parece que se titulará Un armario. Sombras. Y del mismo modo podríamos leer, por ejemplo, las palabras luz o miedo, fractales, dos nudos decisivos de esa trama o sistema poético al que me estoy refiriendo. Un pensamiento que procede por ondas expansivas, a partir de datos de repetición y variación. «Las ondas de un narcótico calmo», como escribió Mallarmé. Son leivmotivs, obsesiones: «La majestad obsede en círculos». Es el impulso de la repetición interior (repetición convulsiva), el retorno de lo mismo. Y es, también, la necesidad de las variaciones, la reescritura permanente. Ese gran impulso es de naturaleza musical, engendra música, mediante dos vías: las ondas del pensamiento poético, con núcleos obsesivos. Y ciertas palabras que aparecen casi como talismanes o conjuros.

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«Después de veinte años». Un poema del libro ‘Blues castellano’

— — —

Después de veinte años

Cuando yo tenía catorce años,
me hacían trabajar hasta muy tarde.
Cuando llegaba a casa, me cogía
la cabeza mi madre entre sus manos.

Yo era un muchacho que amaba el sol y la tierra
y los gritos de mis camaradas en el soto
y las hogueras en la noche
y todas las cosas que dan salud y amistad
y hacen crecer el corazón.

A las cinco del día, en el invierno,
mi madre iba hasta el borde de mi cama
y me llamaba por mi nombre
y acariciaba mi rostro hasta despertarme.

Yo salía a la calle y aún no amanecía
y mis ojos parecían endurecerse con el frío.

Esto no es justo, aunque era hermoso
ir por las calles y escuchar mis pasos
y sentir la noche de los que dormían
y comprenderlos como a un solo ser,
como si descansaran de la misma existencia,
todos en el mismo sueño.

Entraba en el trabajo.
La oficina
olía mal y daba pena.
Luego,
llegaban las mujeres.
Se ponían
a fregar en silencio.

Veinte años.
He sido
escarnecido y olvidado.
Ya no comprendo la noche
ni el canto de los muchachos sobre las praderas.
Y, sin embargo, sé
que algo más grande y más real que yo
hay en mí, va en mis huesos:

Tierra incansable,
firma
la paz que sabes.
Danos
nuestra existencia a
nosotros
mismos.

ANTONIO GAMONEDA
(Del libro «Blues castellano»)

Un cuadro de Jorge Pedrero.

Un cuadro de Jorge Pedrero.

«Del tiempo de las cerezas». CARLOS PIERA sobre ANTONIO GAMONEDA

[Este texto de Carlos Piera se publicó inicialmente en la revista vasca Zurgai, en el número monográfico especial dedicado a Gamoneda, de diciembre de 2001, titulado «Con Antonio Gamoneda». Posteriormente Carlos Piera lo recogió en su libro La moral del testigo. Ensayos y homenajes (Madrid, Antonio Machado Libros, 2012).]

"La moral del testigo", un libro de Carlos Piera.

«La moral del testigo», un libro de Carlos Piera.

«Gamoneda: Del tiempo de las cerezas»

Por CARLOS PIERA

Y pensar que decir esto da reparo. Algo tiene de malo nuestro tiempo o cualquier tiempo, el utillaje con que comentamos la poesía o, también, cualquier otro instrumental semejante. Parece que va uno a estropear la velada con una inconveniencia que, para colmo, enuncia lo que todo el mundo sabe.

Antonio Gamoneda puede mirar desde más abajo y sabe mirar más de cerca. Entré en la casa y me quité el abrigo / para que mis amigos no supieran / cuanto frío tenían. Eso no se aprende: eso se es, y ya está. Está ya ahí como lo que es uno, y lo que es uno tiene un agujero grande, renovándose desde la niñez con cada oficio y cada ejercicio, incomprensible y por ello solicitándole a uno constantemente. Eso define infancia (la espalda de la indiferencia…, la curiosidad de los perros y la piedad de las mujeres), trabajo (Va a hacer diecinueve años / que trabajo para un amo. / Hace diecinueve años que me da la comida / y todavía no he visto su rostro) y amor (Todos los días salgo de la cama / y digo adiós a mi compañera. / Vean: cuando me pongo los pantalones, / me quito / la / libertad). Todo en la vida es, entonces, incomprensible. Solo que le pasa a casi todo el mundo.

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‘Blues castellano’: el expediente de la censura franquista (1968)

...

Portada descolorida (la real era negra, no marrón) de la primera edición de «Blues castellano» (1982).

«Don 14» y «Don 29». Así se denomina en el expediente a los dos lectores-censores que en 1968 leyeron el primer manuscrito de «Blues castellano» de Antonio Gamoneda, y que desaconsejaron su publicación íntegra. Mientras realizaba su tesis sobre Gamoneda, la investigadora Carmen Palomo logró encontrar el expediente de la censura franquista en los archivos de Alcalá de Henares —casi 40 años después de que se denegara el permiso de publicación del libro íntegro–, con el manuscrito original y los doce poemas que fueron censurados (y de esa forma paradójicamente «salvados» para la posteridad por la propia censura, ya que el poeta no había conservado el libro primigenio).

Por ELOÍSA OTERO

“Libro de versos muy malos, de temática y métrica diversa. Sobre todos ellos campan un sentido de resentimiento y odio. Muchos de ellos aparecen con citas de Marx, Lefevbre y otros marxistas. La tónica general de la obra es demagógica, pues aunque no lo dice claramente, el ambiente de desolación que pinta se refiere a España. Así mismo, tiene sus toques de ateísmo. La obra carece en absoluto de valor, pero como hay algunos poemas que pueden ser pasables, se ha preferido señalar, en las páginas marcadas, pues no están numeradas, los poemas que deben ser suprimidos. Con estas tachaduras es publicable”.

Así reza el informe del lector-censor «don 29» (sic) que figura en el expediente de la censura franquista que, en 1968, desaconsejó la publicación completa del libro ‘Blues castellano’, de Antonio Gamoneda. El poemario tuvo que esperar a 1982 para ser publicado íntegramente, en Ediciones Noega (Gijón).

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«Antonio Gamoneda: límites», una tesis doctoral de Carmen Palomo (2007)

Carmen Palomo, autora de una tesis sobre Gamoneda.

Carmen Palomo, autora de una tesis sobre Gamoneda.

[El siguiente texto constituye el apartado final del libro Antonio Gamoneda: límites, publicado por la Universidad de León en el año 2007. El libro recoge la mayor parte del contenido de la tesis doctoral de Carmen Palomo sobre el poeta Antonio Gamoneda.]

CONCLUSIONES:

Por CARMEN PALOMO

A lo largo de la lectoescritura hemos ido anotando las reflexiones que nuestra amplia selección de textos de Antonio Gamoneda nos han sugerido. Ha sido un recorrido guiado por ciertas premisas y sembrado de hallazgos. Es el momento de la recopilación, de explicitar las inferencias y ordenar la dispersión de datos y apreciaciones, partiendo de los cuatro grandes apartados de los que hablábamos en los preliminares.

Nuestra aproximación a Blues castellano, como primera obra de madurez del autor, nos ha posibilitado un repaso a los antecedentes biográficos, intelectuales, ideológicos y éticos que, creemos, sustentan toda la escritura posterior de Antonio Gamoneda. Al mismo tiempo, la revisión de ciertos tópicos comúnmente establecidos por el discurso crítico —la pertenencia generacional, la poesía social, el peso y el modo del compromiso como testimonio histórico…— nos ha permitido ubicar al autor con relación a sus coetáneos para arribar a una comprensión más exacta de las raíces de su marginalidad poética.

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El poema “Malos recuerdos”, emblema para la antología de “Capital Animal”

Detalle de ‘Perro semihundido’, una de las pinturas negras de Goya.

Detalle de ‘Perro semihundido’, una de las pinturas negras de Goya.

“MALOS RECUERDOS”

“La vergüenza es un sentimiento revolucionario”
Karl Marx

Llevo colgados de mi corazón
los ojos de una perra y, más abajo,
una carta de madre campesina.

Cuando yo tenía doce años,
algunos días, al anochecer,
llevábamos al sótano a una perra
sucia y pequeña.

Con un cable le dábamos y luego
con las astillas y los hierros. (Era
así. Era así.

                                          Ella gemía,
se arrastraba pidiendo, se orinaba,
y nosotros la colgábamos para pegar mejor).

Aquella perra iba con nosotros
a las praderas y los cuestos. Era
veloz y nos amaba.

Cuando yo tenía quince años,
un día, no sé cómo, llegó a mí
un sobre con la carta del soldado.

Le escribía su madre. No recuerdo:
“¿Cuándo vienes? Tu hermana no me habla.
No te puedo mandar ningún dinero…”

Y en el sobre, doblados, cinco sellos
y papel de fumar para su hijo.
“Tu madre que te quiere.”

                                         No recuerdo
el nombre de la madre del soldado.

Aquella carta no llegó  a su destino:
yo robé  al soldado su papel de fumar
y rompí  las palabras que decían
el nombre de su madre.

Mi vergüenza es tan grande como mi cuerpo,
pero aunque tuviese el tamaño de la tierra
no podría volver y despegar
el cable de aquel vientre ni enviar
la carta del soldado.

ANTONIO GAMONEDA
(Del libro «Blues castellano»)

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«Amor»

María Ángeles Lanza.

María Ángeles Lanza, esposa y compañera de Antonio Gamoneda.

AMOR

Mi manera de amarte es sencilla:
te aprieto a mí
como si hubiera un poco de justicia en mi corazón
y yo te la pudiese dar con el cuerpo.

Cuando revuelvo tus cabellos
algo hermoso se forma entre mis manos.

Y casi no sé más. Yo sólo aspiro
a estar contigo en paz y a estar en paz
con un deber desconocido
que a veces pesa también en mi corazón.

ANTONIO GAMONEDA
(Del libro «Blues castellano»)

— — —

AMORE

Il mio modo di amarti è semplice:
ti stringo a me
come se ci fosse un po’ di giustizia nel mio cuore
e io te la potessi dare con il corpo.

Quando ti scompiglio i capelli
qualcosa di bello si forma nelle mie mani.

E quasi non so di più. Io desidero solo
stare con te in pace e stare in pace
con un dovere sconosciuto
che talvolta pesa anche nel mio cuore.

ANTONIO GAMONEDA
(da «Blues castellano»)