* En la RED

Un artículo de Javier Pérez Escohotado sobre Gamoneda en ‘The Barcelona Review’ (2007)

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«Del metileno y del amor»: la poesía  de Antonio Gamoneda.
Un artículo de Javier Pérez Escohotado en The Barcelona Review (nº 57 / 2007)

Gamoneda en el Museo Vivanco: «Si mi obra ayuda a vivir a mis lectores, ya me siento muy recompensado»

Antonio Gamoneda en el Blog de Vivanco.

Antonio Gamoneda: «Si mi obra ayuda a vivir a mis lectores, ya me siento muy recompensado»

«¡Brindo por la justicia generalizada!»
Antonio Gamoneda, a sorbos

Por LALI ORTEGA CERÓN
[Publicado en el Blog de Vivanco: #CulturaDeVino, el 15 de diciembre de 2018]

El día ha amanecido frío en León. Apenas unas horas antes, Don Antonio Gamoneda ultimaba, envuelto en noche, algunas notas de sus escritos. Observar los poemas autógrafos del Premio Cervantes 2006 es aventurarse entre una suerte de jeroglíficos angulosos que permiten adivinar la excepcionalidad de uno de los poetas vivos más importantes de la última mitad del siglo XX. No en vano, este autor de 2 libros de narrativa, 12 de ensayo sobre arte y literatura, 5 audio o audiovisuales, 4 obras con compositores musicales y 45 libros poéticos, es Doctor Honoris Causa por 5 Universidades; Prix Européen de Littérature o Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, ambos otorgados también en 2006.

La edad mantiene activo a este escritor incansable, al que la desidia le deprime. ¡De momento no me va a tocar a mí, declara con ímpetu! Su voz es grave. Agradable. Naturalmente amable. Su sonrisa se adivina entre la cadencia melodiosa de sus frases, entre la musicalidad de un discurso atemperado y sincero en el que la ausencia de crispación, y rencor, se agradece en los tiempos que corren.

El ventanal del despacho de Don Antonio Gamoneda linda con un patio con algunos arbolillos “que consuelan mucho al verlos” y dos árboles hermosos: un poco común lauroceraso, de hoja perenne. Y un nogal. Le pregunto por su biblioteca, en la que supongo se encuentra el único libro que escribió su padre, Otra más alta vida, un poeta cercano al modernismo que falleció en 1932, cuando su hijo aún no había cumplido un año. Un huérfano marcado de por vida que, paradójicamente, aprendió a leer, a vivir, a escribir, con su padre entre las manos. “¡Ay la biblioteca! No es una maravilla, porque ordené los libros, pero repentinamente me dio un ataque de ciática.” Y se ríe… “Ahora están apilados, así que de ahí no se mueven.” Como yo, que trataría de evitar el ruido lejano de una segadora para no perturbar ni un solo matiz de esta conversación con Don Antonio Gamoneda: el escritor intenso que aún recuerda y que, si bien no tiene todas las respuestas, ofrece, entre sus pensamientos, un sereno abrigo ante lo inexplicable.

León, noviembre de 2018. ¿Qué le devuelve su mirada al exterior, al mundo?

Una gran inquietud. Un mundo vaciado, cómo lo podríamos denominar, de proyectos humanísticos y humanitarios. De unas conductas e ideologías que pueden ser las necesarias, pero que parece que no se ponen en marcha, sino todo lo contrario. Esa inquietud se crea ante mí y trato de decirme que el mundo está ciertamente en una actitud, en una disposición inquietante. Hay que confiar en que las generaciones jóvenes nos lo pongan un poco mejor.

¿Y qué ve en su interior, a sus 87 años?

Muchos recuerdos. Un horizonte delante de mí, sin dramatismo alguno, que no puede ser un horizonte con grandes distancias; ni mucho tiempo; ni mucho espacio. Soy un hombre mayor y sobre todo veo que hay muchos aspectos de mi vocación y de mi necesidad creativa que no he podido hacer en la vida. Y claro, trato de recuperar tiempo, cosa que no siempre se logra con frutos. En fin, es así. Y naturalmente mi actitud ante eso es una aceptación que no me lleve a la pasividad, a desentenderme de la vida, de la mía propia y de la de los que me rodean (y si me apuras, al de todos los humanos). Ni de mi vocación, claro.

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«El óxido desprendido de la boca», un artículo de Rogelio Blanco en la revista ‘Epicuro’ (2018)

Antonio Gamoneda en la revista Epicuro.

El óxido desprendido de la boca

Por ROGELIO BLANCO MARTÍNEZ

[Publicado en la revista Epicuro que dirige Aurelio Loureiro, el 15 de diciembre de 2018]

En 1931 nace Antonio Gamoneda en Oviedo. En 1934, huérfano de padre, se traslada a la ciudad de León.

Hijo único, llega junto a su madre a la capital leonesa para habitar con la necesidad material y la condición asmática de la madre, situación que se agrava en el clima de violencia prebélico del momento.

Con los escasos recursos disponibles más un libro, Una más alta vida, escrito por su padre y sobre el que el niño, “Toñín”, aprenderá a  descifrar y unir letras, a leer; la familia ocupará una vivienda en la Carretera de Zamora de la ciudad del Bernesga.

Con lo que aporta la madre, modista por cuenta propia, sobrevive la familia. Entre la necesidad y el miedo, entre la pobreza y la muerte “yo nací a la conciencia en 1936. Desde mis balcones podía verse la represión (…), los preparativos, los miedos, los gritos de los familiares, la sangre en la calle”. Tras el óxido de las barras protectoras del balcón del domicilio familiar observa las cuerdas de presos que con paso cadencioso,  cabizbajos, avanzan hacia la cárcel instalada en San Marcos y, muchos, al exterminio. El niño “Toñín” conoce la humedad del terror, el frío de la aniquilación en una España; en la que, al decir de Miguel Hernández, abundan más los ríos de sangre y las sementeras de cadáveres que las cosechas de trigo. Las cuerdas de hombres destilaban olor a grisú y a tierra estercolada, eran mineros y agricultores que caminaban como rebaño de corderos al ara del sacrificio. Su delito era, en la mayor parte de los casos, defender la libertad y una República legítima.

“Las lágrimas del cerebro discurren por el corazón”, nos dice Leonardo Da Vinci y será desde este espacio desde el que arranca la sensibilidad creadora de Antonio GamonedaLa memoria, la brega contra el olvido y el reconocimiento de que lo que no alcanza la tradición, es poesía, o  una manifestación inquietante que pregunta. Y toda pregunta reverbera una inquietud y la expresión de una intimidad. “Mi tipología de escritos –declara– ha de ser la que pueda darse en la suma de unos componentes históricos y biográficos que son, más o menos, los siguientes: la pobreza familiar, escasa escuela pública y contemplación inocente de la crueldad y la miseria moral de la guerra y de la posguerra militarizada (…) las lecturas nada selectas; trabajos desde la niñez en niveles inferiores. Estos son los niveles culturales primarios. A continuación, con la vocación poética ya descubierta, estudios accidentales y lecturas tirando a imprevisibles, nada de viajes educativos, y jornadas laborales de doce horas, menos los domingos que sólo hacíamos tres”.

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La poesía toma Vivanco

Antonio Gamoneda durante la lectura de sus poemas. Foto: Ó.S.J

Antonio Gamoneda consigue emocionar
con su poesía en Vivanco

Por ÓSCAR SAN JUAN
Publicado en larioja.com el sábado 17 noviembre 2018

BRIONES.—Con motivo de la VI Jornada Nacional de Poesía y Vino de la Fundación Vivanco en su afán por divulgar la Cultura del Vino a través de diversas manifestaciones artísticas, la Fundación Vivanco para la Cultura del Vino promueve estos encuentros poéticos que alcanzan este 2018 su sexta edición, en los que se pudo disfrutar de la poesía de Antonio Gamoneda.

Hombre de letras y amante de la cultura, fue descrito en su día, por el jurado que le concedió el Premio Cervantes 2006, como «esa voz nueva (…) que crea un sentido en la palabra y borra la anécdota para hacer poesía cargada de símbolos de difícil acceso».

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Entrevista a Gamoneda de José Manuel López de Abiada (1990)

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Encontramos en la Red una interesante entrevista a Gamoneda, de José Manuel López de Abiada (Universidad de Berna, Suiza), datada en León, el 30-VIII-1990, y publicada en la página de ANALECTA MALACITANA ELECTRÓNICA (AnMal electrónica) / Revista de Filología de la Facultad de Filosofía y Letras (Universidad de Málaga). 

Fragmento de la entrevista: 

(…)

— ¿La reunión de casi toda tu obra en Edad es fruto de una iniciativa tuya?

Fue una iniciativa compartida. Antes de publicar Edad, me dan el Premio de Castilla y León. La Junta de Castilla y León en ese momento es socialista y me dicen que querían (ya se la habían encargado a Víctor García de la Concha) hacer una monografía sobre mi obra. Les dije que a mí eso me venía grande, y que además costaba mucho dinero. ¿Por qué con ese dinero (les dije) no hacéis una cosa: me apoyáis y aseguráis a alguna editorial buena la compra de una partida de libros que entregáis a las bibliotecas de los centros públicos de todas las provincias? Seguramente que con la mitad del dinero está arreglado. Y aceptaron. Entonces Cátedra aceptó. Tuve mucha suerte, porque tengo una cierta noticia de mí mismo sólo desde la reescritura de Edad, pues rescribí físicamente casi toda mi poesía y rompí un montón de cosas. Estuve buscando mi identidad poético-biográfica por la vía de la selección y la reescritura. No se trataba de quitar defectos (que los había): yo quería intentar que mi poesía se integrase en un solo discurso, que pudiera verse como un solo libro.

(…)

Diez poemas del ‘Libro del frío’ de Gamoneda traducidos a cuatro idiomas en la página alemana Lyrik -line

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Los maravillosos años 60

«Claudio Rodríguez, José Agustín Goytisolo, José Ángel Valente, Jaime Gil de Biedma y Antonio Gamoneda le entregaron a España una estética que aún mantiene sus réplicas. Sin duda, una década a la que debemos repasar para comprender el XX y entender los umbrales de la nueva centuria»

[Reproducimos un artículo que el escritor, editor y analista político peruano Harold Alva ha publicado en su blog «Apuntes de Occidente», en el diario peruano Expreso, el domingo 2 de septiembre del 2018]

Por HAROLD ALVA

En 1968 Antonio Cisneros publicó “Canto ceremonial contra un oso hormiguero”, Mirko Lauer “Ciudad de Lima”, Manuel Morales “Poemas de entrecasa”, Julio Ortega “Las viñas de Moro” y Antonio Cillóniz “Verso vulgar”, pero el 68 no significó únicamente la ruptura con una forma escritural que le abrió la puerta a un nuevo proceso, el 68 significó la irrupción de las fuerzas armadas encabezadas por el general Velasco quien instauró un régimen al que denominó gobierno revolucionario, periodo del que soy crítico respecto a la forma como se realizaron las reformas.

Los 60 fueron los años de Cuba y del Che, de la primavera de Praga, del movimiento hippie; años en los que la libertad fue una palabra que se podía tocar y nuestros jóvenes eran militantes de la utopía. En Estados Unidos floreció la Beat Generation (surgida a fines de los 40), aquel grupo de intrépidos muchachos cuyas propuestas marcaron el horizonte de los 60: Allen Ginsberg, William Burroughs, Jack Kerouac, Neal Cassady, Carl Solomon, Philip Lamantia, Gregory Corso, Peter Orlovsky y el legendario Lawrence Ferlinguetti, poeta y maestro de todos los editores.

Al otro lado del atlántico, la literatura había superado la dispersión de los poetas de la guerra civil, consolidado una promoción de poetas de la post guerra, fortalecido en los 50 una poesía social que agotadas sus fórmulas abrió una senda a la que denominaron poesía de la experiencia: si el drama exterior no les decía nada, parafraseando a Calvino, acudieron al drama interior y volvieron entonces a los viejos temas, los personalísimos: lo cotidiano, la infancia, el amor, el tiempo y con ellos Claudio Rodríguez, José Agustín Goytisolo, José Ángel Valente, Jaime Gil de Biedma y Antonio Gamoneda, le entregaron a España una estética que aún mantiene sus réplicas. Sin duda, una década a la que debemos repasar para comprender el XX y entender los umbrales de la nueva centuria.

Poemas de «La prisión transparente» de Gamoneda, recitados por él mismo, en la fonoteca de poetas españoles «The Booksmovie»

“The Booksmovie”, la fonoteca que recoge la voz de los principales poetas españoles contemporáneos, ha incorporado una nueva grabación de Antonio Gamoneda a su archivo, en esta ocasión recitando poemas de su último libro, «La prisión transparente».

Información relacionada:

 

Una entrevista con Gamoneda en «Oculta Lit»

Antonio Gamoneda:

«Los premios no han definido un canon literario nunca»

Una entrevista escrita por IVÁN GONZÁLO ROGRÍGUEZ
publicada en ocultalit el 12 junio, 2018

Cuando se cruza el río Bernesga por primera vez y has visto Boston Legal, te das cuenta: en escasos kilómetro y medio, León está tomada por juristas y procuradores. Es como asistir a un Infinity war del derecho, pero en lugar de desvanecerse se multiplican. Si no tuviese una amiga en un despacho de abogados con sede en la ciudad no se me habría ocurrido, lo reconozco. Irónicamente, una vez allí deseé tener dinero para contratar uno. Cualquiera hubiese preferido un litigio en la Audiencia Nacional que intentar presentarse a través de un telefonillo mientras, a escasos metros, un martillo hidráulico convierte el pavimento en Choco crispis. Una vez dentro de aquella casa, una figura me recibe con tos seca mientras teclea torpemente en el ordenador. El desorden de los montones de libros desperdigados por el cuarto dice: «Soy el saqueador de la biblioteca de Alejandría», la mano extendida hacia mí dice: Antonio Gamoneda.

—Pues esto ya está grabando, Antonio. Hablemos de Prisión transparente. Tengo entendido que el poema homónimo es una versión más larga que la que se publicó en edición limitada.

—No, al contrario. Más breve, lo que ocurre es que del poema La prisión transparente que he mostrado, es posible que haya una tercera, o una cuarta versión. El poema inicial fue más breve, el anterior es más largo, el tercero es algo más breve… No solamente recortes, sino transformaciones internas. ¿Por qué? Si mi sistema celular no es ahora el mismo que hace un año, ni siquiera que hace un día, y se ha transformado, la realidad de ese poema está también en movimiento. Cualquier poema publicado forma parte del pasado, si se recupera ese poema, necesariamente ya no es el mismo.

—¿Por qué se han publicado las Mudanzas en este volumen cuando no existe una correlación con las dos secciones previas?

—Por error. No tenía que haberlas publicado. Pero mi momento era ese: tenía Prisión transparente, tenía los otros poemas, tenía mudanzas y lo junté todo. Hay una cierta realidad y no sé si honestidad en comunicar eso. Ahora, como concepto de libro es un error. La noción y la idea que se tiene de un libro es mucho más unitaria y las mudanzas no tenían que haber estado allí.

—Antes de comenzar la entrevista, le comentaba que su poesía deja entrever una cierta vinculación o coincidencia con rasgos del expresionismo, particularmente con Georg Trakl.

—Debes notar que a Trakl, hace menos de 20 años que lo conozco de verdad. Hace 20 años yo tenía 67 y había escrito algo. Lo otro es esa correspondencia que hemos atribuido a las culturas simultáneas, a la simultaneidad. Es decir, entraría como cualquier otro de los alemanes, en toda mi época anterior en una analogía desconocida por mí. Luego ya no puedo decir lo mismo cuando empecé a leer e incluso a hacer versiones de Trakl.

—Resulta curioso que a lo largo de su obra no haya una presencia explícita de poesía amatoria.

—Creo que en todos mis libros hay poesía de amor. Otra cosa es que sea explícitamente de amor, es decir, que yo haya proyectado hacer un poema de amor. En ese sentido no hay tal poesía amatoria como proyecto. Salvo Cecilia, mi nieta, que es un libro entero. Porque yo entiendo que en la poesía no caben proyectos. Cecilia es un brote subjetivo que, si se racionaliza y se convierte en un proyecto, tiene muchas posibilidades de no ser poesía. Y en ese sentido no hay poesía amatoria, política o poesía temáticamente definida de ningún tipo.

(Seguir leyendo la entrevista… AQUÍ)

Entrevista a Gamoneda en la Cadena SER: «La poesía me permite comprender la vejez»

Antonio Gamoneda, en su habitación de trabajo. Fotografía: Alejandro Nemonio.

«La poesía me permite comprender la vejez»

Antonio Gamoneda abre las puertas de su céntrica casa de León para hablar sobre la poesía, sus proyectos y su relación con un nuevo momento de su vida al que no termina de acostumbrarse

Por ENRIQUE G. POZO
[Entrevista realizada días antes de que Gamoneda se fuera a Perú, para recibir el Honoris Causa por la UCV, y emitida en la SER (Radio), el 22-4-2018]

El patio es ordenado –la sombra de un edificio que se levanta húmedo y ocre, ventanas grandes– y tiene la quietud de una vigilia de años. A un lado, zarzas que trepan, salvajes, el muro de piedra; al otro, un busto de acero sin pupilas y con surcos en la cara, como un simulacro que da cuenta del paso furioso del tiempo. El hombre, apoyado en un alféizar, asegura que aquel busto con su rostro envejece al mismo ritmo que él.

La casa está en el centro de León, a metros de la catedral. Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931) sube a su despacho, atraviesa un pasillo lleno de libros, y alcanza la sala donde escribe, trabaja y escucha flamenco. «Nunca he trabajado con música. Pero desde hace algunos años escucho algo de flamenco por una cosa espantosa que tengo, acúfenos», confiesa; y se lía un cigarrillo con una agilidad profesa y automática.

Antonio fuma un cigarrillo tras otro, escribe y duerme cuatro horas. Tiene ochenta y siete años y escribe. Ahora prepara el discurso con el que recibirá la distinción de Doctor Honoris Causa en Perú, a donde viajará dos dos días después. Porque Antonio tiene agenda de diplomático y serenidad de poeta; y es profundamente perfeccionista. «Llevo días con el discurso y no me termina de convencer».

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Gamoneda resalta las cualidades de César Vallejo a los 80 años de su fallecimiento

El rector de la UCV, Dr. Humberto Llempén Coronel luego de colocar la medalla de doctor honoris causa al doctor, Antonio Gamoneda. Acompaña la Vicerrectora de Extensión y Bienestar Universitario, Verónika Calderón Rojas.

Premio Cervantes resalta cualidades de Vallejo a 80 años de su fallecimiento

Publicado en noticiasresponsables.com / 15 Abril, 2018

TRUJILLO (Perú).  “César Vallejo es uno de los últimos fulgores del modernismo americano. En el vate santiaguino –de modo constante– late una profunda y radical conciencia del sufrimiento suscitado por la pobreza, el desamparo y la violencia injusta, no solo a él, sino a todos los seres humanos. César Vallejo está siempre en mi corazón, y hoy recordamos el día en que César se convirtió, gracias a la muerte, en inmortal”, afirmó el poeta español Antonio Gamoneda Lobón, ganador del Premio Cervantes y Reina Sofía en el 2006.

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El rector de la UCV, Dr. Humberto Llempén Coronel y Antonio Gamoneda.

Fue al recordar que hace 80 años murió el poeta más reconocido de América durante la inauguración del año académico de la Universidad César Vallejo (UCV), donde Gamonela Lobón fue el invitado de honor, y donde dictó la charla magistral “Formación, lenguaje, escritura, rítmica, la palabra poética”.

En mérito a su destacada trayectoria y auténtica obra poética, las mismas que han contribuido al desarrollo de la literatura y cultura a nivel mundial, la UCV lo distinguió con el grado de Doctor Honoris Causa.

El ilustre visitante recibió de manos del Rector de la UCV, Dr. Humberto Llempén Coronel, la medalla y el diploma que lo distinguen e incorporan al claustro universitario con el grado de Doctor Honoris Causa.

“La poesía no se explica, la poesía es y se comprende no tanto a partir de una indagación, o unas colusiones,  sino de la misma manera que se comprende una fruta con la boca, una luz con los ojos. La poesía es sensible como la luz, como un fruto. La poesía la entendemos a través de nuestra sensibilidad, nos ilumina o alimenta”, resalta el distinguido poeta.

Agradecimiento de Premio Cervantes

“Expreso mi gratitud por la distinción que se me hace y lo haré mientras viva. Mi esfuerzo por llegar a ser digno de haberlo recibido no podrá cesar, como tampoco el ofrecimiento de mis pobre servicios a estos espacios del conocimiento, que sostendré mientras tenga algún aliento. Es indescriptible mi emoción por advertirme vinculado académicamente a la memoria de Cesar Vallejo”, dijo emocionado el brillante Doctor Honoris Causa de la UCV, Antonio Gamoneda Lobón.

En su itinerario académico, el ilustre visitante, apadrinó la inauguración de la Librería Vallejiana, espacio que permitirá el acceso de estudiantes vallejianos, y de la comunidad en general, a la producción intelectual de docentes, egresados y estudiantes de la casa de estudio, que hayan desarrollado trabajos de investigación.

Gamoneda Lobón es considerado el más importante poeta vivo de lengua hispana, según críticos literarios, no solo por haber obtenido un gran número de distinciones, entre ellos el Premio Cervantes en el 2006, sino por su trabajo literario de una trascendencia y profundidad enormes, afirmó el rector Llempén Coronel.

En el centro, el rector de la UCV, Dr. Humberto Llempén Coronel, con el doctor Antonio Gamoneda. Acompañan la Vicerrectora de Extensión y Bienestar Universitario, Verónika Calderón Rojas; Dr. Santiago Benites Castillo, Vicerrector de Investigación, y el secretatio general, Víctor Santisteban Chávez.

«Antonio Gamoneda: límites», la tesis doctoral de Carmen Palomo sobre el poeta (2007), en pdf

Carmen Palomo, durante una conferencia.

Antonio Gamoneda: límites, el libro que recoge la tesis doctoral de Carmen Palomo sobre el poeta Antonio Gamoneda, publicado por la Universidad de León en el año 2007, y agotado hace tiempo, ya está en internet, en pdf. La Universidad de León ha tenido a bien subirlo a la Red:

Gamoneda: “A César Vallejo lo quieren hasta los que no lo han leído nunca”

César Vallejo junto a su compañera en 1929 (Foto: AFP)

El 7 de abril de 2017, en un café bar al lado del Hotel Ambassador, donde estábamos hospedados los poetas invitados al Festival Poesía en Paralelo Cero en Quito, ocurrió esta conversación con Antonio Gamoneda (Oviedo, España, 1931). Estaban en la mesa María de los Angeles, su encantadora mujer, y los poetas ecuatorianos Julia Erazo y Juan Vargas. (Miguel Ángel Zapata)

Gamoneda: «El fervor que hay en Perú por César Vallejo es envidiable, porque lo quieren hasta los que no lo han leído nunca… lo quieren y es admirable, leen a Vallejo como a un santo».

 

 

Gamoneda: «La poesía no es literatura»

Antonio Gamoneda.

«(…) En esa distinción entre la lectura de poesía y la de narrativa coincide también Antonio Gamoneda. Para el premio Cervantes de 2006, la poesía no es literatura: «La literatura descansa en la ficción. La poesía, sea clara u oscura, no. Manifiesta hechos existenciales (sufrimientos, gozos, temores), es una emanación de la vida». En opinión del autor leonés, la poesía trasciende los géneros literarios –»Hay mucha poesía en Kafka»– pero en medio del ruido de la modernidad ha perdido su función primitiva: «Empezó siendo el único medio de comunicación. Era uno de sus grandes valores en la Edad Media. Ese espacio lo ocupa ahora la televisión. Si ésta ocupa todo el cerebro de la gente, será el triunfo del consumo sobre la reflexión». (…)»

* Tomado de un reportaje de Javier Rodríguez Marcos publicado en el suplemento literario Babelia (El País): «Las mejores palabras en el mejor orden», publicado el 22 de noviembre de 2008, en el que distintos autores (García Baena, Gamoneda, Segovia, Brines, Sánchez Robayna, Atencia…) reflexionan sobre cómo la poesía trasciende los géneros literarios y, aunque está lejos de tener los lectores de la narrativa, ha conseguido salir de su propio gueto.

Gamoneda, triste por la muerte de Alejandro Mieres

Antonio Gamoneda, con Alejandro Mieres, en un acto en 2016. Fotografía: P. P. / La Nueva España.

Gamoneda: «Mieres fue un artista clave, y un amigo durante 50 años»

«Siento una gran pena», dice el poeta, que había visto al artista hace unos meses

Publicado en La Nueva España, Oviedo, el 22.02.2018

La tristeza aguardaba a Antonio Gamoneda en su domicilio leonés, al que retornó en la noche del martes, tras un viaje (a Galicia). Tenía la inesperada forma de un correo electrónico, cargado de funestas nuevas: «Alejandro Mieres ha muerto». El poeta, en conversación telefónica con La Nueva España, se mostraba ayer triste, domeñado por el dolor: «Siento una gran pena», afirmaba. No es para menos: Mieres, el artista, era para el un gran amigo al que admiraba por algo más que su talento con los pinceles. [«Artista de la geometría sin límites», lo llamó Gamoneda en alguna ocasión].

«Le conocí en 1969 o 1970. Yo llevaba una galería de arte institucional, no privada, y él participaba en una exposición, colectiva, si no me equivoco. Nos hicimos muy amigos, fueron casi cincuenta años de amistad», relataba Gamoneda. De la trayectoria pictórica de Mieres, el poeta destaca su condición de «figura clave, incluso de maestro para las generaciones posteriores porque, les influyera su pintura o no, era un hombre que funcionaba mucho en términos de solidaridad colectiva».

Gamoneda colaboró en el catálogo de la exposición que, en 2016, le dedicó a Mieres el Museo Barjola de Gijón: «Llegó la noche y no quiero dormir sin memoria». También en la muestra «Alejandro Mieres y ‘Los Extremófilos'» que, entre el 24 de noviembre de 2017 y el 7 de enero de 2018, se le dedicó en la Fundación Díaz-Caneja, de su Palencia natal. «Fue una exposición muy guapa, un homenaje un poco como extensión del de Gijón», explica Gamoneda.