Autor: fgamoneda

Gamoneda, invitado a la Feria del Libro de Pereira (Colombia), del 3 al 8 de octubre de 2017

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Más de 30 escritores de Risaralda, Colombia y el mundo participarán desde el 3 al 8 de octubre en la tercera edición de la Feria Internacional del Libro de Pereira “Paisaje, Café y Libro”, que se celebrará en el Centro de Convenciones Expofuturo.

Como en anteriores ediciones, la feria contará con la presencia de destacados escritores a nivel mundial, nacional y local. Para este año están invitados los escritores internacionales Antonio Gamoneda (España) [quien finalmente no podrá acudir por motivos personales], Gabriela Aleman (Ecuador) y Rodrigo Rey Rosa (Guatemala). Por Colombia acudirán escritores reconocidos como Alfredo Molano, Jorge Franco, William Ospina, Pilar Quintana, Gilmer Mesa, entre otros.

Pereira es un municipio colombiano, capital del departamento de Risaralda. Es la ciudad más poblada de la región del eje cafetero y la segunda más poblada de la región paisa, después de Medellín. Está ubicada en la región centro-occidente del país, en el valle del río Otún, en la Cordillera Central de los Andes colombianos.

El presupuesto para esta tercera edición de la Feria del Libro será de 200 millones de dólares, y se espera la asistencia de 12.000 espectadores.

Más información:

«Hay una luz que camina», un texto de Juan Carlos Mestre para el libro «Veo la luz» de Amando Casado y Antonio Gamoneda

Una de las fotografías de Amando Casado, con fragmento poématico de Gamoneda, en el libro «Veo la luz».

Portada del libro.

VEO LA LUZ
Amando Casado (fotografías)
y Antonio Gamoneda (fragmentos poemáticos)
Eolas Editorial, León, 2011

Nota: El volumen incluye, a modo de prólogos, textos de Juan Carlos Mestre, Luis Grau Lobo, Eloísa Otero y Roberto Castrillo. El libro también se acompaña de un DVD, «Veo la luz en el Camino», con fotografías de Amando Casado, fragmentos poemáticos recitados por Gamoneda y música de Senén García García de Longoria.

Este texto de Juan Carlos Mestre es uno de los que aparecen incluidos en las primeras páginas del volumen:

HAY UNA LUZ QUE CAMINA

Por JUAN CARLOS MESTRE

Hay una luz que camina y está empapada por la velocidad de las lágrimas que le confidencia la sombra que marcha a su lado. Es la luz que coincide con el ángulo de la vibraciones donde la noche da su razón a la conciencia del sueño. Es entonces la luz insistente de los sueños la que entra en la mirada del otro, el que bajo el estallido de la tormenta, sobre los barros convivientes de su soledad, ante los hierros de la imaginación del futuro, hace visible la esperanza del antifilósofo y el fracaso del mágico. Es la luz abierta contra la penumbra que amenaza el encierro, la dignidad de los caminantes descalzos atraídos por algún tipo de pensamiento magnético.

Es la luz de la imposibilidad, por eso es también la luz de la creencia de cuanto no encuentra reposo: la propia búsqueda, las campanas de invierno donde aún resuenan las voces de los maltratados por la lógica del último siglo. Son las claridades que madura la luz, el fruto que justifica la inmovilidad del árbol y el pararrayos de los límites. Una luz hecha de substancias oscuras como el perdón que abre con sus llaves de lluvia las huellas hacia las nervaduras de la catedral o el castillo de naipes.

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«El pensamiento luminoso», un texto de Eloísa Otero para el libro «Veo la luz» de Amando Casado y Antonio Gamoneda

Portada del libro.

VEO LA LUZ
Amando Casado (fotografías)
y Antonio Gamoneda (fragmentos poemáticos)
Eolas Editorial, León, 2011

Nota: El volumen incluye, a modo de prólogos, textos de Juan Carlos Mestre, Luis Grau Lobo, Eloísa Otero y Roberto Castrillo. El libro también se acompaña de un DVD, «Veo la luz en el Camino», con fotografías de Amando Casado, fragmentos poemáticos recitados por Gamoneda y música de Senén García García de Longoria.

Este texto de Eloísa Otero es uno de los que aparecen incluidos en las primeras páginas del volumen:

EL PENSAMIENTO LUMINOSO

Por ELOÍSA OTERO

¿Cada instante del universo entraña su propia historia?

“La vida es un extraño viaje desde la inexistencia hacia la inexistencia” dice Gamoneda, el poeta de la luz, el mismo que afirma que él nunca sabe lo que sabe hasta que no se lo dicen sus propias palabras.

La realidad se puede descomponer en múltiples realidades simultáneas. Si la cámara es la pluma del fotógrafo, las fotografías son su voz y su mirada, lugar de encuentro. El fotógrafo capta el reflejo de algo que existió en algún punto del espacio-tiempo. Pero lo que queda de ese momento, su memoria impresa, no es más que el reflejo de la materia en un instante vital irrepetible y único.

Entre todos los caminos de la vida, hay uno que cuenta de verdad. En él las preguntas te llevarán mucho más lejos que tus pies, aunque calces botas de siete leguas.

Día tras día, mientras el dolorido cuerpo se abre al paso con el talón en pura boja, cada instante se suma a su relato. De noche, bajo la luz de estrellas extinguidas hace miles de años, hay un algo intangible que aletea interfiriendo en la interpretación sentimental de las imágenes, desafiando al mero entendimiento sensorial.

Música, pálpito, huellas espectrales. Sobre el papel emulsionado emerge el alma contenida de la materia y de las cosas. Los petroglifos, antiquísimas piedras escritas, invitan a reinterpretar los derroteros.

Y en el camino surge, de pronto, la iluminación: este libro es el relato de una búsqueda, pero también la construcción de un pensamiento. Como Gamoneda, Amando Casado se extravía en la luz, tanteando otra verdad distinta a la que se ilumina en primer término, otra verdad contenida. (“La luz es para todos los hombres. / También la tierra lo será algún día. / Si tu pensamiento es libre como la luz / que tus manos sean generosas como la tierra”).

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«Placer sin esperanza» / Reseña de «Esta luz. Poesía reunida (1947-2004)» / Por Eduardo Moga (2005)

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Placer sin esperanza

Por EDUARDO MOGA
(Reseña del libro Esta luz. Poesía reunida (1947-2004), de Antonio Gamoneda, publicada en la revista Letras Libres el 28 febrero 2005)

Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931) es, junto con Manuel Álvarez Ortega, el mejor poeta español vivo. Su irrupción en la poesía española se produjo tardíamente, con la publicación de Descripción de la mentira en 1977, aunque su definitiva consagración no llegó hasta mediados de los años ochenta, con la concesión del Premio Castilla y León de las Letras en 1985 y la publicación de Blues castellano (1982), Lápidas (1987) y, sobre todo, Edad (1987), una primera y decisiva recopilación de su poesía, en edición de Miguel Casado. Aparece ahora Esta luz. Poesía reunida (1947-2004), en la que, a lo compendiado en Edad, se añaden los poemarios mayores que Gamoneda ha publicado desde entonces: Libro del frío (1992), Arden las pérdidas (2003) y Cecilia (2004), así como sus «mudanzas», esto es, reelaboraciones propias de textos ajenos —de Nazim Hikmet, Trakl o Mallarmé, entre otros—. El epílogo, extenso y ejemplar, de Esta luz corre de nuevo a cargo de Miguel Casado, uno de los mejores conocedores de la poesía gamonediana, y a él hay que acudir para identificar algunos de sus rasgos esenciales: su carácter autobiográfico, que explica su impregnación social y su compromiso obrero y antifranquista; y su condición de poesía brotada de la conciencia de la muerte.

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«Un armario lleno de sombra», de Antonio Gamoneda, por Eduardo Moga (2009)

Portada de «Un armario lleno de sombra».

Un armario lleno de sombra,
de Antonio Gamoneda

Por EDUARDO MOGA
(Reseña publicada en la revista Letras Libres, el 31 de julio de 2009)

Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931) ha cultivado poco la prosa: sólo Libro de los venenos (1995), una enjundiosa y polifónica recreación de un antiguo tratado farmacológico, y El cuerpo de los símbolos (1997), un conjunto de escuetas pero clarividentes reflexiones sobre poetas y pintores. Un armario lleno de sombra es, en rigor, su primer proyecto narrativo, aunque sea ajeno a la ficción, como reconoce el propio Gamoneda, y lo invada, a menudo, el pensamiento poético. Se trata de una autobiografía de la infancia, que comprende desde los primeros recuerdos hasta que cumple catorce años, ese periodo auroral en que se acumulan los acontecimientos raigales y se define la personalidad. Aunque Un armario lleno de sombra es un relato –así lo define su autor en varias ocasiones–, sus conexiones con la poesía de Gamoneda son evidentes. De entrada, contiene sucesos que han inspirado poemas en muchos de sus libros, y sobre todo en Lápidas (1986), cuya tercera sección es una autobiografía lírica. Los barrios, oficios y personajes que recorren este poemario asoman ahora despojados de su sustancia lírica y expuestos con la austeridad informativa de quien contempla y transcribe. En Lápidas dice Gamoneda: “Se iluminan pómulos, lágrimas negras de ferroviarios”; y en Un armario lleno de sombra: “Sobre su rostro, vi lágrimas negras; lágrimas de ferroviarios”. También menudean las remisiones explícitas a lo escrito en sus libros de poesía: al describir a las viejas vendedoras de la plaza del Grano, de León, Gamoneda señala: “Entrada la tarde (así lo digo de ellas en Lápidas), ‘recobraban el fardo inútil para regresar, madres del miércoles, al país desolado de los censos’”; un poco más adelante, identifica a alguien llamado Jorge Pedrero como “el vigilante de la nieve”, es decir, quien da título y sostén a la segunda sección de Libro del frío (1992). Me parece advertir en este constante y deliberado hermanamiento entre su relato y su poesía la voluntad de ejemplificar lo que ha expuesto en El cuerpo de los símbolos a cuenta de la condición de poeta irracional que, perezosa o despectivamente, le han endilgado algunos. Gamoneda sostiene que el presunto hermetismo de sus poemas se corresponde estrictamente con lo real: “La realidad es simbólica y yo soy un poeta realista, porque los símbolos están verdadera y físicamente en mi vida. […] Cuando digo: ‘esta casa estuvo dedicada a la labranza y la muerte’, hay aparición de símbolos, sí, pero sucede, además que esta casa estuvo realmente dedicada a la labranza y la muerte”. Los símbolos en la poesía de Gamoneda son disémicos, tal como los ha definido Carlos Bousoño en Teoría de la expresión poética: “Aquéllos en los que, además del sentido irracional, oculto para la mente [hay] otro sentido, éste lógico: el manifestado, de un modo directo o indirecto, por su literalidad”.

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«Metonimia», un artículo de José Antonio Llamas sobre el encuentro con Gamoneda en el Museo de la Minería de Sabero

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El poeta leonés José Antonio Llamas ha publicado este artículo en La Nueva Crónica tras el encuentro con Antonio Gamoneda que tuvo lugar en el Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León (ubicado en la localidad leonesa de Sabero), el pasado 18 de agosto de 2017, moderado por Ernesto Escapa, dentro del programa promovido por la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León «Los Mejores de los Nuestros».

Metonimia

Por JOSÉ ANTONIO LLAMAS

José Antonio Llamas.

Yo no sé lo que es la metonimia, declaraba Antonio Gamoneda, en el MSM de Sabero la tarde del viernes, 18 de agosto, cuando Ernesto Escapa le recordaba sus primeros logros literarios en aquel León de mediados del pasado siglo, cuando era tan difícil compaginar poesía y verdad y los escritores recurrían a toda clase de recursos a guisa de trampas intentando burlar la pericia de una censura brutal.

Las dificultades de ‘Blues castellano’ coincidieron con la revista Claraboya (1963-1968) en cuyas páginas iban apareciendo anticipos que eran como trallazos que resonaban en la oscuridad. Agustín Delgado, diez años más joven, fustigaba el panorama literario y denunciaba la poesía oficial, acomodaticia y falta de alma, que abundaba hasta el hartazgo y proponía como modelos a quienes ya nada tenían que decir. César Vallejo era y seguiría siendo un modelo a seguir, como declara Gamoneda en el turno de ruegos y preguntas posterior.

Pero llegó 1977, y en la ‘Descripción de la mentira’ el poeta quiso y supo ir por derecho hacia una escritura limpia, nacida del claro manantial de la voluntad de denuncia de la opresión. «Estamos en un momento de confidencias. Los años de plomo terminaron por pasar. Pero mi vocación de pobre y provinciano no ha cedido un punto, y aquí estoy». Las 89 pts. de 1945 como meritorio en Banesto y los juegos florales para poder bailar con la reina de la fiesta y llevar a casa cuatro perras para ayudar a la madre costurera fraguaron un poeta comprometido con la realidad. También otro de los grandes leoneses, Ramón Carnicer, hubo de pasar su etapa de meritorio. Los tiempos eran así.

«Primero la vida y luego la poesía». Pero, lo más grande estaba por llegar, y Escapa lo va desgranando mientras la tarde se va apoderando de las altas naves de la vieja herrería de San Blas, en la que el cronista vio combates de lucha libre y Julio Llamazares jugaba al baloncesto con 25 años de por medio y con la obra del maestro Gamoneda instalada ya en el reconocimiento general. ‘Edad’, ‘Descripción de la mentira’, ‘El libro de los venenos’.

¿Y, en qué andamos ahora, maestro? En el segundo libro de memorias, que sigue a ‘Un armario lleno de sombras’ y que abarca desde el primer día de trabajo hasta el último día de soltero. 170 folios llevamos ya. Y el público, que abarrota la sala, le tributa una larguísima ovación que él recoge con la galanura de un Don Juan que ha bailado con la Reina de verdad. ¿Y, de la metonimia, qué?

Qué voy a decirte, Llamas, que tú no sepas ya.

2017 / Exposición en México sobre la historia del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana

Antonio Gamoneda, acompañado de su nieta Cecilia, recoge el Premio Reina Sofía el 30 de noviembre de 2006. Archivo rtve.es

La Universidad de Salamanca ha presentado la exposición “Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana” en el marco de la I Feria Internacional del Libro Universitario (FILUNI), organizada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en Ciudad de México del 22 al 27 de agosto de 2017.

Esta muestra, que recorre la historia de las 25 ediciones del certamen literario auspiciado por la Universidad de Salamanca (USAL) y Patrimonio Nacional, se enmarca en el programa de actividades organizado por el Estudio salmantino como invitado de honor a FILUNI y puede visitarse desde el 23 de agosto hasta el 22 de octubre de 2017 en la Casa del Lago Juan José Arreola de la UNAM.

La muestra realiza un repaso por la obra de los 25 autores españoles e hispanoamericanos que han recibido el Premio Reino Sofía de Poesía Iberoamericana, y ofrece un recorrido por la historia de este galardón a través de una serie de carteles en los que se incluyen las encuadernaciones artísticas conmemorativas de las antologías que se han ido editando con motivo de la concesión de este premio.

A lo largo de su historia, el Premio Reina Sofía ha servido para reconocer el conjunto de la obra poética de autores que, por el valor literario de sus escritos, constituyen una aportación relevante al patrimonio cultural común a Iberoamérica y España.

Claribel García (Nicaragua) se sumará en el próximo curso a la lista de los 25 poetas galardonados desde la primera edición del Premio Reina Sofía, en 1992, hasta la actualidad, conformada por Gonzalo Rojas (Chile), Claudio Rodríguez (España), Joâo Cabral de Melo Neto (Brasil), José Hierro (España), Ángel González (España), Álvaro Mutis (Colombia), José Ángel Valente (España), Mario Benedetti (Uruguay), Pere Gimferrer (España), Nicanor Parra (Chile), José Antonio Muñoz Rojas (España), Sophia de Mello Breyner (Portugal), José Manuel Caballero Bonald (España), Juan Gelman (Argentina), Antonio Gamoneda (España), Blanca Varela (Perú), Pablo García Baena (España), José Emilio Pacheco (México), Francisco Brines (España), Fina García Marruz (Cuba), Ernesto Cardenal (Nicaragua), Nuno Júdice (Portugal), María Victoria Atencia (España), Ida Vitale (Uruguay), Antonio Colinas (España).

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Cuatro conferencias de Gamoneda en un libro sobre JOSÉ ÁNGEL VALENTE (2007)

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ANTONIO GAMONEDA
Valente: texto y contexto
Publicaciones de la Cátedra José Ángel Valente de Poesía y Estética.
Número 3 de la colección que dirige Claudio Rodríguez Fer.
Universidade de Santiago de Compostela, 2007.

«José Ángel Valente, en la segunda mitad del siglo XX, de una manera que resulta amplificadora de la posición análoga de Juan Ramón Jiménez, concibió la poesía como una realidad sensible e inteligible más allá de la literatura. Asimismo, entendió de una manera privilegiada otros aspectos de esta realidad; supo también que la poesía, ejercicio de soledad, no es «empaquetable» en pasajeras generaciones, ya que, en su origen y en su valor, es radicalmente individual y subjetiva, y, lo es sobre todo en el acto de su creación». Antonio Gamoneda

El libro está dividido en cuatro capítulos, en los que se recogen las cuatro charlas sobre Valente impartidas por Antonio Gamoneda en la Cátedra:

  • El pensamiento poético de Valente
  • Valente y sus coetáneos
  • Valente y yo mismo
  • Lectura comentada de poemas de Valente 

Poema de Gamoneda para «Luz en la sombra», un libro de ALDEM (2007)

Portada del libro.

Fragmentos
De «Canción errónea». Inédito, 2007
Antonio Gamoneda

Amo mi cuerpo; sus vértebras hendidas
por aceros vivientes, sus cartílagos
abrasados, mi corazón ligeramente húmedo
y mis cabellos enloquecidos
en tus manos. También
amo mi sangre atravesada por gemidos.

Amo la calcificación y la melancolía
arterial, y la pasión del hígado
hirviendo en el pasado, y las escamas
de mis párpados fríos.

(…    …    …    …    …)

Amo mi cuerpo incomprensible
y su miseria clínica. Estoy vivo.

(Poema de Antonio Gamoneda publicado en Luz en la Sombra,
libro colectivo testimonial sobre la Esclerosis Múltiple,
con textos de autores leoneses,
editado por ALDEM, la Asociación Leonesa de Esclerosis Múltiple.
León, 2007)

Luis Moro expone en México «Miradas cruzadas. Gamoneda-Poniatowska» (2017)

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El Museo Nacional de la Estampa en la Ciudad de México acoge, del 23 de agosto al 15 de octubre de 2017, la exposición Miradas cruzadas del artista segoviano Luis Moro, en la que éste reúne sus últimas ediciones gráficas realizadas en colaboración con los célebres escritores Antonio Gamoneda y Elena Poniatowska.

Miradas cruzadas es la más reciente producción de Luis Moro, inspirada en la poesía de Elena Poniatowska y Antonio Gamoneda. Poemas que cobran vida a través de la naturaleza y los seres de su particular bestiario. Se trata de una exhibición poética y gráfica multidisciplinar que propone el rescate de la poesía y su fuerza evocadora; la conexión entre campos del arte y el reconocimiento a estos dos escritores.

Según Moro, este trabajo quiere ser «un puente entre dos culturas, dos continentes y dos medios; como la pintura, la poesía y también la animación con la realidad aumentada y el videomapping». No en vano, la muestra cuenta con un novedoso método, a través del cual los cuadros cobran vida y voz, algo interesante cuando se habla de poesía.

El pintor reconoce que, mientras en la obra de Gamoneda se ha dado cuenta de que absolutamente todo le conmueve, en la de Poniatowska ha visto cómo existe un feeling artístico entre ambos que no entiende de generaciones. «Hay mucho lenguaje en común y muchas vivencias», ha comentado Luis Moro, para quien probablemente la obra más importante de Miradas cruzadas es ‘El árbol de otro mundo’, ya que significó para él un cambio.

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«La presión sobre los límites. Dos cuentos de ANTONIO GAMONEDA», por ILDEFONSO RODRÍGUEZ     

Ildefonso Rodríguez. Foto: Eloísa Otero.

[“Relación de Don Sotero” y “Fábula de Pieter”, dos relatos de Antonio Gamoneda. Editorial Límite, Colección de Narrativa La Ortiga nº 3. Santander, 1997]

LA PRESIÓN SOBRE LOS LÍMITES.
DOS CUENTOS DE ANTONIO GAMONEDA 

Por ILDEFONSO RODRÍGUEZ

La poesía de Antonio Gamoneda nutre e implica siempre un relato que, al ser ajeno por completo a la llamada poesía narrativa, desplaza la marca de los géneros. Miguel Casado lo ha descrito en varias ocasiones: serialismo, fragmentarismo, tensión y concentración ajustan lo decisivo de tal relato poético: su ficción y su tiempo. Que esto es así, lo prueban los grandes libros: la interioridad socializada de Blues castellano, la monodia en Descripción de la mentira («Este relato incomprensible es lo que queda de nosotros»), el bajorrelieve de la memoria en Lápidas, las series afiladas y resplandecientes del Libro del frío, la polifonía textual del Libro de los venenos.

Por otra parte, muchas veces el poema fue rescatado de un bloque de prosa circunstancial en cuyo interior se escondía, gracias a la reescritura, pasión y necesidad continuas de Gamoneda.

Los dos cuentos que ahora publica La Ortiga vienen a ser, en principio, un contraste generoso con lo que antes se ha dicho. En esquema, se podría decir que los datos de la poesía de Gamoneda han sido dispersados dentro de unos esquemas previos, moldes de narración eficaces pero ajenos a ella: relaciones, fábulas. Entonces, esos datos ya no podrán ser reconducidos a la especie poética, al haber sido dispensados de su capacidad iluminativa (simbólica y realista) por causa de un argumento. Las consecuencias de todo esto no son triviales. En un prólogo ya lejano a la primera (o quizás segunda) publicación de la Relación de don Sotero, escribió Gamoneda: «¿Qué hace un escritor de tan severas trazas como yo en un escrito como éste? Aquí circula la impostura». Después de todo lo señalado, se puede concluir que no hay tal impostura, sino que el poeta aquí, genuinamente, se comporta como un escritor de cuentos: acepta escribir dentro de un género. El resultado es eficaz y sobresaliente; pero es también (no podría dejar de serlo) paradójico. Pues la imagen poética, esa imagen suya complejísima, tramada ella misma por sucesivas e indivisibles capas de lenguaje y realidad, se resiste a ser reinstalada en un discurso lineal, se transforma en motivo, inflexión, ornamento: se hace gran retórica, se hace estilo. Y, a la vez, no ceden el impulso y la presión de un exterior inabarcable: se diría que todo el poder de su poesía está presionando sobre estos cuentos. Merece la pena ver de cerca cómo sucede un fenómeno tan especial.

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Antonio Gamoneda: el amor a los nietos tiene memoria

Javier José Rodríguez Vallejo.

[Artículo publicado en El Diario de Coahuila (México), el 22 de agosto de 2017]

Antonio Gamoneda: el amor a los nietos tiene memoria

Por JAVIER JOSÉ RODRÍGUEZ VALLEJO

Sé que el único canto,
el único digno de los cantos antiguos,
la única poesía,
es la que calla y aún ama este mundo,
esta soledad que enloquece y despoja.

Cecilia y otros poemas, de Antonio Gamoneda. Es una obra con distintos paisajes, en lo personal imaginé al poeta escribiéndole a su nieta Cecilia. Alegóricamente el bardo tomaba café, veía con ternura a su nieta, ella tímidamente lo veía, pero él seguía escribiéndole. Lo anterior me hace pensar que el amor a los nietos tiene memoria, los abuelos observan en ellos a sus propios hijos, la alegría evoca viejos instantes de amor.

Fernando Pessoa decía «En el teatro de la vida quien tiene el papel de sinceridad es quien, generalmente, más bien ocupa su papel». Tuve el gusto de conocer al señor Antonio Gamoneda, lo saludé en la pasada Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2016, recuerdo que el poeta estuvo activo participando en conferencias y diálogos, en lo personal me pareció admirable su fortaleza, considerando que es una persona nacida en el año de 1931, agrégale que es un sobreviviente de la Guerra Civil Española.

Me pareció admirable que el poeta en sus eventos estuviera acompañado de su bella esposa, mujer educada, lo expreso porque ese día me acerqué para que Antonio me firmara el libro, pero había una larga fila, mientras aproveché para acercarme a la señora de Gamoneda que amablemente contestaba mis dudas. También observe que cuando el poeta disertaba sus experiencias, ella lo observaba con una mirada de amor, ese detalle me colapsó, los escritores escriben para dar luz y si hay amor es mejor.

La poesía de Gamoneda es profunda, un tanto silenciosa, pero tiene color como los paisajes de la sierra de Arteaga. Antonio es inquieto, escribe para dejar un legado, su voz es un canto a la esperanza y el dolor. Al igual que Cervantes es un caballero andante, de esos que contemplan sus días en familia, en otras palabras es un poeta de instantes, hechizado por la libertad de los pájaros.

Yo me callo, yo espero
Hasta que mi pasión
y mi poesía y mi esperanza
sean como la que anda por la calle; 
hasta que pueda ver con los cerrados
el dolor que ya veo con los ojos abiertos.

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Con Elena MEDEL en la última página de ‘EL PAIS’ (2007)

Los escritores Antonio Gamoneda y Elena Medel. Fotografía: LUIS MAGÁN / El País.

[Reproducimos el artículo publicado el 20 de agosto de 2007 en la última página del diario EL PAIS, en la sección estival ‘CONSAGRADOS Y NOVATOS’]

Clásicos en el hipermercado

Elena Medel, de 22 años, descubrió la obra del último Cervantes en un centro comercial

Por J. RODRÍGUEZ MARCOS (EL PAIS, 20/08/2007)

«Libro de versos muy malos. En ellos campa un sentido de resentimiento con toques de ateísmo». Antonio Gamoneda y Elena Medel leen el informe que la censura redactó en noviembre de 1968 a propósito de ‘Blues castellano’, el poemario más comprometido del escritor leonés. En esa fecha, la poeta cordobesa, de 22 años, ni había nacido, pero hace unos meses fue ella la que escribió un epílogo para ese libro cuya condena por parte de la «sección de ordenación editorial» contemplan ahora los dos. Lo hacen en la exposición dedicada a Gamoneda que acoge en León la Casa de Botines, diseñada por Gaudí. Es la tercera vez que se ven. La primera fue en la Residencia de Estudiantes, donde Elena Medel tiene una beca: «Un día bajaba a desayunar en pijama y allí estaba él. Subí corriendo a ponerme unos vaqueros».

La muestra es una especie de biografía en tres dimensiones. Está ‘Otra más alta vida’, el libro con el que Gamoneda aprendió a leer, y que había escrito su propio padre. También están su primer poema, las medallas y honores, las cartas y los libros dedicados por los amigos: Tàpies, Chillida o Herberto Helder, «el poeta europeo vivo que más me interesa», apostilla él. Además, cuadros de su colección acompañados de poemas manuscritos con su espinosa letra. «¿Que si he pintado alguna vez? Nunca he sabido pintar ni el humo de un tren».

La casa de Gamoneda no está lejos, pero hay dos paradas antes de llegar. La primera, en una bodega para tomar un vino. La segunda, en el bar Miserias para comer. «Yo estoy a régimen», aclara el poeta mientras saca una batería de pastillas y da cuenta de un plato de verdura sin quitar ojo a las morcillas que ha pedido el resto de la mesa. Hace cuatro años lo atropelló una furgoneta. Resultado: 15 días de hospital y un perpetuo problema de espalda que sólo se mitiga perdiendo peso.

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Un poema de «Canción errónea»

Portada de «Canción errónea».

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Amé. Es incomprensible como el temblor de los álamos. Estoy extraviado pero yo sé que amé.

Yo vivía en un ser y su sangre se reunía con mi sangre y la música me envolvía y yo mismo era música.

Ahora,

¿quién es ciego en mis ojos?

Unas manos pasaban sobre mi rostro y envejecían lentamente. ¿Qué fue vivir entre heridas y sombras? ¿Quién fui en los brazos de mi madre, quién fui en mi propio corazón?

Únicamente he aprendido a desconocer y olvidar. Es extraño.
Todavía el amor
habita en el olvido.

(Del libro Canción errónea.
Pág. 53. Barcelona, Tusquets, 2012)

18 de agosto 2017 / Gamoneda en el Museo de la Siderurgia y la Minería

Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León, en Sabero.

El Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León, con sede en la localidad leonesa de Sabero, participará en el programa ‘Los Mejores de los Nuestros’, puesto en marcha por la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta, que pretende poner en valor de manera cotidiana y a lo largo de todo el territorio a los galardonados con los Premios Castilla y León en sus diversas categorías.

El próximo 18 de agosto de 2017 este Museo contará con la presencia del poeta Antonio Gamoneda (Premio Castilla y León de las Letras 1985), quien participará en un encuentro con el público.