«León de la mirada» / Una reseña de Julio Llamazares en ‘Ceranda’ (1980)

Esta reseña del libro León de la mirada de Antonio Gamoneda, firmada por J. A. Ll. (iniciales que se corresponden con el escritor leonés Julio Llamazares) se publicó en el desaparecido semanario leonés Ceranda (1-17 de febrero de 1980).

Portada del libro.

Juan José Millás sobre Gamoneda (1998)

«La realidad en polvo”, un artículo de Juan José Millás publicado en la revista Vogue, junio 1998.

«(…) De todos modos, hay que admitir que para rumiar los versos de Gamoneda con provecho uno tiene que tener una dentadura mental en buen estado, pues si no los masticas bien, la digestión resulta pesadísima, lo mismo que pasa con Shakespeare, Góngora o Lope de Vega. Incluso con Rubén Darío, que algunos creen que es un poeta de régimen, sin colesterol. (…)».

Juan José Millás
(«La realidad en polvo”, Vogue, junio 1998)

Gamoneda, sobre la Colección ‘Provincia’ de Poesía (años 70): «La poesía española estaba bebiendo agua sucia de la posguerra»

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KAMCHATKA, Revista de Análisis Cultural de la Universidad de Valencia, publica en su último número (nº 24 / Diciembre, 2024) una extensa entrevista con Antonio Gamoneda, realizada hace unos años por Sergio Fernández Martínez (Universidad de León) y Eloísa Otero (investigadora independiente) con motivo de de los cincuenta años del nacimiento en León de la Colección «Provincia» de Poesía (ILC, Diputación de León), que el poeta puso en marcha a principios de los años 70 y dirigió durante varios años.

La entrevista (que ocupa las páginas 806-823) se puede leer y descargar pulsando en la imagen:

Haz un click para leer o descargar la entrevista.

«Yo mismo y la generación del cornezuelo», un poema de Gamoneda en la revista Luvina (México)

Portada de la revista Luvina. Haz un click para ir a la versión digital…

El último número (117, invierno de 2024) de ‘Luvina’, la Revista Literaria de la Universidad de Guadalajara (México), está dedicado a la literatura española y se abre con un largo poema de Antonio Gamoneda«Yo mismo y la generación del cornezuelo», al que se puede acceder haciendo un click en la imagen ubicada bajo estas líneas.

Ojo: La edición digital de la revista ‘Luvina’, desde la que se puede descargar un pdf con todo el volumen (son casi 550 páginas, con textos de algunos de los mejores poetas y narradores españoles), solo estará disponible hasta el 30 de abril de 2025.

Haz un click para acceder al poema completo.

«Manuel Álvarez Ortega y Antonio Gamoneda: dos poetas afines», por Sergio Fernández Martínez

Primera página del artículo de Sergio Fernández Martínez.

«Manuel Álvarez Ortega y Antonio Gamoneda: dos poetas afines». Así se titula uno de los capítulos del libro «Esa habitación que ocupas en el tiempo». La intertextualidad en la poesía de Manuel Álvarez Ortega, en edición a cargo de Marina Bianchi y Giuliana Calabrese (Devenir Ensayo, 2024). El artículo, que lleva la firma del investigador leonés Sergio Fernández Martínez, recorre las relaciones y las diversas coincidencias, vitales y poéticas, entre el poeta astur-leonés Antonio Gamoneda y el poeta cordobés Manuel Álvarez Ortega.

«Es una notable amistad, cuya pervivencia comprende más de cincuenta años, y repercute, de manera directa, sobre la obra de ambos autores. El impacto y la influencia de esta amistad queda constatada con la participación de Álvarez Ortega en Espadaña, la publicación de Carpe diem y Fiel infiel en la Colección Provincia y los diversos homenajes literarios realizados por Gamoneda en momentos clave de la trayectoria del cordobés. Son varias las concomitancias aquí expuestas: coinciden en sus posiciones radicales –profundamente particulares–, en la concepción de una poesía no centralizada, en la necesidad de un lenguaje único, en el análisis de las circunstancias que propiciaron sus escrituras. Todo ello demuestra la relevancia de la relación fraternal entre estas dos figuras imprescindibles de la cultura española contemporánea», anota Fernández Martínez.

El libro, por su parte, recoge, ampliados, los temas de investigación que se presentaron en el Congreso internacional “Centenario del poeta Manuel Álvarez Ortega (1923 – 2023). Su propuesta y proyección internacional”, celebrado en junio de 2023. Sergio Fernández Martínez participó en este congreso, concretamente, con la ponencia titulada «Manuel Álvarez Ortega y Antonio Gamoneda: trayectoria de una amistad literaria», la misma que ahora ve la luz, con diferente título, en este volumen.


Álvarez Ortega y Gamoneda: dos poetas afines

En su artículo, Sergio Fernández Martínez revisa la bibliografía crítica de la obra de Álvarez Ortega, observando cómo «gran parte de la crítica álvarezorteguiana ha coincidido al señalar las concomitancias vitales y estilísticas de los dos autores» objeto de su investigación. Y cita a Eduardo Moga, Jacques Ancet, Fanny Rubio, Germán Labrador, José Antonio Llera, Guillermo Aguirre, Antonio Colinas, Stefano Pradel, Juan Pastor

A continuación, realiza un recorrido panorámico por los vínculos de ambos poetas, que divide en cinco epígrafes:

1. Relación entre Álvarez Ortega y la cultura literaria leonesa a través de sus colaboraciones en la revista Espadaña.

2. Función de Gamoneda como editor de Álvarez Ortega, en concreto de sus libros Carpe diem (1972) y Fiel infiel (1977), en la Colección Provincia de Poesía (Diputación de León).

3. Un libro conjunto: Dos poetas en su voz (Ediciones Portuguesas, 1992)*, «volumen ciertamente desconocido y, además, desatendido por los críticos de ambos autores».

4. Revisión de los textos autobiográficos de Gamoneda en los que rememora su relación con Álvarez Ortega, así como de los diferentes homenajes públicos que le realiza a lo largo de 25 años —desde 1998, año de publicación de Dedicatoria, hasta 2023, año de publicación del último artículo de Gamoneda en el que analiza la obra traducida por Álvarez Ortega—.

5. Significación e importancia del cordobés en la obra del leonés (breve estudio comparado de sus afinidades estéticas); concomitancias recursivas, líricas y simbólicas; presentación de un modus legendi de una posible sensibilidad común.

Portada del libro ‘Dos poetas en su voz'(*), de Gamoneda y Álvarez Ortega.

* Nota: La década de los años 90 fue un periodo de intensa muestra pública de amistad entre los dos autores. En 1992, a propuesta del editor y poeta Miguel Suárez, fundador de Ediciones Portuguesas —labor para la que utilizaba el pseudónimo Miguel Lastres—, se publicó el poemario Dos poetas en su voz, en el que Álvarez Ortega recita Génesis (1975), completo, y Antonio Gamoneda trece fragmentos de Descripción de la mentira (1977). Es el cuarto volumen de la colección, que se edita desde Valladolid, y el libro presenta una original edición, de manera artesanal, en forma de folleto grapado, y se acompaña de dos cintas de cassette, una por cada autor, recitando los poemas.

BIBLIOGRAFÍA / GAMONEDA sobre ÁLVAREZ ORTEGA

· Gamoneda, Antonio (1972): «Carpe diem, de Manuel Álvarez Ortega». Tierras de León, nº 15, pp. 125-126.

· Gamoneda, Antonio (1977): «Fiel infiel, de Manuel Álvarez Ortega». Tierras de León, nº 27, pp. 58-59.

· Gamoneda, Antonio (1998): «Palabras en celebración de la luminosa madurez de Manuel Álvarez Ortega», en J. Pastor (ed.), Dedicatoria a Manuel Álvarez Ortega. Madrid, Devenir, p. 26.

· Gamoneda, Antonio (1999): «Manuel Álvarez Ortega». Barcarola. Revista de creación literaria, nº 58-59, pp. 243-244.

· Gamoneda, Antonio (2012): «Con y para Manuel Álvarez Ortega». La manzana poética. Revista literatura, creación, estudios literarios y crítica, nº 32, pp. 141-145.

· Gamoneda, Antonio (2023): «Manuel Álvarez Ortega, ¿traductor?: estimaciones con Saint-John Perse al fondo». Ínsula. Revista de Letras y Ciencias humanas, nº 915, pp. 18-21.

Un artículo de Alberto Pérez Ruiz, ex presidente de la Diputación de León, sobre Gamoneda y la institución provincial (2007)

[Este artículo de opinión se publicó en el periódico semanal Gente de León dividido en tres columnas sucesivas (con el título de «Apuntes de un peatón»), aparecidas entre el 30 de noviembre y el 14 de diciembre de 2007. Lo firma Alberto Pérez Ruiz (Logroño, 1935 – León, 2014), quien fue sacerdote (luego secularizado), profesor de matemáticas (en 1977 llegó a Catedrático de la asignatura en el instituto de Valencia de Don Juan) y, más tarde, alcalde de Valencia de Don Juan por el PSOE (de 1979 a 1995) y presidente de la Diputación de León (de 1984 a 1991).]

ANTONIO GAMONEDA
(1, 2 y 3)

Por ALBERTO PÉREZ RUIZ

El pasado día 22 de noviembre, en el Ayuntamiento de León, se nombró Hijo Adoptivo de la ciudad al insigne poeta Antonio Gamoneda en un acto del que se pude pensar que se ha dicho y escrito todo pero que presenta dos aspectos que merecen ser comentados en ésta y en alguna otra columna posterior.

El primero es que fue algo distinto y original, y no sólo en el aspecto formal en que la música jugó un gran papel central incluyendo una emotiva versión del himno de León. La acertada introducción de la concejala responsable de la ceremonia y el discurso del alcalde ilustrado con la reproducción sonora de la voz del poeta grabada en el año 1979 fueron un digno preludio para las palabras del homenajeado, nada convencionales sino muy espontáneas, sentidas y duras en su crítica a una sociedad que ha tardado tantos años en ver en una lápida una toma de postura distinta de la oficial sobre el cruel enfrentamiento que nos dividió a los españoles hace tres cuartos de siglo y cuyos recuerdos quedaron grabados en su memoria en los años de su infancia vividos en el barrio del Crucero.

Quería también decir que los motivos que tenía el Ayuntamiento para saldar en nombre de la ciudad la deuda que tenía con tan ilustre personaje, los tiene en mayor medida si cabe la Diputación provincial a cuyo servicio estuvo durante más de veinticinco años en unas condiciones manifiestamente injustas aunque esa situación de injusticia fuese producida principal y paradójicamente por causa de la «Justicia». No sé si estaré equivocado al pensar que la Diputación debería haber estado más presente en el emotivo acto del Ayuntamiento. Se habló en su día de un homenaje e incluso se daba la fecha de la fiesta conmemorativa de la Constitución que anualmente se celebra en el Palacio de los Guzmanes. Sea en esa o en otra ocasión, creo que también la provincia debe un reconocimiento público a quien está llevando el nombre de León por todos los países de habla española y que además, a pesar de las circunstancias nada favorables que le tocó vivir en ella, tanto y con tanta eficacia trabajó en el seno de la Institución leonesa más representativa.

(2)

En la columna anterior aludíamos a algunas cuestiones relacionadas con el homenaje que el Ayuntamiento de León dedicó el día 22 de noviembre al premio Cervantes de 2006 y que consistió en el nombramiento de hijo adoptivo de León. Creo que hubo dos alusiones que pudieron dejar intrigado al lector porque quedaron insinuadas pero no suficientemente aclaradas. Una se refería al trabajo de Antonio Gamoneda en la Diputación provincial. Decíamos textualmente que allí «estuvo durante más de veinticinco años en unas condiciones manifiestamente injustas aunque esa situación de injusticia fuese producida principal y paradójicamente por causa de la Justicia». El que hoy es una figura de las Letras cuya valía es internacionalmente reconocida, fue contratado por la Diputación provincial allá por el año 1970 y designado después para ocupar la más alta responsabilidad en los Servicios Culturales de la Institución. Una impugnación judicial interpuesta por otra persona que se consideraba con más derecho para ocupar la plaza por tener mejor titulación académica, privó a Gamoneda de la misma y fuimos cuatro los presidentes que intentamos, sin el deseado éxito, resolver una situación que para todos era injusta menos para los que tuvieron la responsabilidad de decir la última palabra, llegándose a la contradicción de que los trabajos más importantes le eran encargados al único en cuya capacidad confiábamos sin que ésta capacidad se correspondiese ni remotamente con el puesto administrativo que ocupaba y tampoco, claro está, con las retribuciones que recibía.

Y esta situación, por muchos esfuerzos que hicimos por resolverla, solamente se pudo paliar en parte dado el cúmulo de dificultades que se interponían y a causa también del elemental respeto que entonces se tenía a la hora de cumplir la normativa legal, respeto que parece haber disminuido o casi ya desaparecido.

Pienso que lo dicho habrá sido suficiente para que el lector haya entendido la deuda de la Diputación a la que nos referíamos la semana pasada.

El otro tema queda para la próxima semana.

(y 3)

Quedaba por aclarar otro de los aspectos que pudieron dejar un poco intrigados a los lectores de la primera columna que dedicamos a Antonio Gamoneda hace dos semanas. Nos estamos refiriendo a la alusión que hacíamos a la lápida que el Ayuntamiento ha colocado en la casa donde pasó los años de su infancia. Transcribimos a continuación el texto de la misma ampliado con el párrafo que se omitió para no alargar en exceso la inscripción. La parte de texto omitida aparee en cursiva y todo él es un fragmento de la obra LÁPIDAS editada en 1986: «Sucedían cuerdas de prisioneros; hombres cargados de silencio y mantas. En aquel lado del Bernesga los contemplaban con amistad y miedo. Una mujer, agotada y hermosa, se acercaba con un serillo de naranjas; cada vez, la última naranja le quemaba las manos: siempre había más presos que naranjas.

Cruzaban bajo mis balcones y yo bajaba hasta los hierros cuyo frío no cesará en mi rostro. En largas cintas, eran llevados a los puentes y ellos sentían la humedad del río antes de entrar en la tiniebla de San Marcos, en los tristes depósitos de mi ciudad avergonzada».

Nunca he entendido por qué cuando se habla de estos temas en seguida se agita el fantasma del temor a «reabrir heridas». No se trata de eso aunque también a veces las heridas deben reabrirse para ser curadas. Se trata del legítimo derecho que tenemos todos los españoles de conocer nuestra historia y aprender de ella. No se entiende por qué puede haber miles de lápidas por un lado y se tenga que tardar setenta años para colocar una diferente y eso amparados en la autoridad de un hombre de prestigio internacional.

Y además es evidente que en ninguna de esas lápidas que han llenado o llenan todavía las fachadas de las iglesias y las plazas de nuestros pueblos se puede percibir la belleza, la emoción, la ternura y el respeto a la vez dolorido y crítico que respira la lápida dedicada a Antonio Gamoneda, escrita con sus propios versos, y colocada desde el pasado día 22 en la casa donde vivió aquellos años tan vivos en su memoria.

Gamoneda y su esposa, María Ángeles Lanza, bajo la placa en la casa de la calle Dr. Fleming (León). Foto: Jesús / Diario de León.

— — —

*NOTA desde Faro Gamoneda:

Cuatro días después de que Antonio Gamoneda recogiera el Premio Cervantes en la Universidad de Alcalá de Henares, el pleno de la Diputación de León aprobó por unanimidad (el 25 de abril de 2007) la concesión de la Medalla de Oro de la Provincia al poeta, tanto por su aportación al desarrollo de la vida cultural leonesa, como por su obra literaria. En la moción, firmada por el entonces presidente de la Diputación provincial, Javier García Prieto (PP), se justificó esta iniciativa en la aportación del poeta «al desarrollo de la vida cultural leonesa a lo largo de su vida laboral en la Diputación de León y en otras instituciones».

Tres meses después, en julio de 2007, llegó a la presidencia de la Diputación provincial Isabel Carrasco. La entrega de la Medalla de Oro se demoró, inexplicablemente, todavía quince meses más, hasta que el poeta la recibió un 31 de octubre de 2008, un año y medio después de que la institución hubiese aprobado su concesión.

Gamoneda, con amigos, recordando anécdotas del tren de Matallana en Casa Benito

En Casa Benito, en la Plaza Mayor de León, el jueves 17 de octubre de 2024.

FERROCARRIL DE MATALLANA

A las ocho del día en febrero
aún es de noche.

Subimos a este tren algunos hombres
por motivos diversos.

No hay aún luz en los vagones, sólo
oscuridad y aliento.

No nos vemos los rostros pero sentimos
la compañía y el silencio.

En el andén estalla la campana.
Nos sobresalta la crueldad de un silbido.
El tren arranca. Todo vuelve
a su antiguo sentido.

Nos dan la luz amarillenta y floja.
Salimos
de la oscuridad como del sueño:
torpemente vivos.

Y ahora empezaremos a mirarnos
como hombres distintos:
amaríamos a éste, pero a aquél
nunca le amaríamos.

Sin embargo, la luz debiera ser
quien nos hiciese amigos.

Éste es un tren de campesinos viejos
y de mineros jóvenes.

Se ve algo que une
más que la sangre y la amistad.

Es una cosa del cuerpo y del alma.
Es grande y dolorosa.
Pero se está haciendo de día.

Ahora ya se puede ver la tierra
oscura bajo el hielo. Es
hermosa la tierra en febrero.
Vemos los montes todavía en sombra,
los robles, del mismo color del monte,
la yerba vieja sepultada en escarcha
y, sobre lomas, las tierras de trabajo:
cada surco endurecido por el río
como la resistencia de los pobres.

Rectos y oscuros, los chopos
llenan de serenidad las riberas
y, cerca de ellos, bajo el pueblo, el río
desciende azul y lleno de soledad.

Cruzan los pueblos de sonido humilde
—Pardavé, Pedrún, Matueca—;
las casas montan las paredes tristes
sobre el espacio de las huertas;
vemos las calles en silencio, vemos
la iglesia muda y las cerradas puertas.
Esto es un pueblo; se construye a base
de paciencia y tierra.

Cuando bajo del tren, siento frío
en medio de tanta verdad,
y ya entiendo, sin pensar, muchas cosas.
Comprendo, por ejemplo,
la belleza de España.

España es también una tierra,
pero una tierra sólo no es un país;
un país es la tierra y sus hombres.
Y un país sólo no es una patria;
una patria es, amigos, un país con justicia.

ANTONIO GAMONEDA
(Versión de 1960)

Adiós al pintor Alejandro Vargas, gran amigo de Gamoneda

Alejandro Vargas con Antonio Gamoneda.

El pintor leonés Alejandro Vargas, uno de los pioneros de la abstracción en España, ha fallecido a los 95 años en su ciudad natal. Familiares y amigos, entre ellos el poeta Antonio Gamoneda, le darán el último adiós este miércoles 9 de octubre de 2024, a las 16:00 horas, en la iglesia de los Padres Agustinos (Gran Vía de San Marcos), en León.

Nacido en León en 1929, Alejandro Vargas fue uno de los pioneros del arte abstracto en España, aunque pocos conozcan su larga, difícil e interesante peripecia artística y vital. A mediados de los 50 se fue a París, donde malvivió durante cinco años y donde fue amigo de Eusebio Sempere y compartió habitación con Fernando Arrabal. En 1961 protagonizó con el pintor Manuel Jular la primera exposición de arte abstracto en León, su ciudad, a la que regresó un año más tarde, después de pasar por Londres y Madrid. A su vuelta trabajó en la enseñanza y en los servicios culturales de la Diputación provincial, codo a codo con Antonio Gamoneda, con quien cultivó tertulia y una gran amistad hasta sus últimos días. Y en León conoció a su segunda mujer, la francesa Jeannick Le Men —investigadora, filóloga y autora de una obra monumental en seis tomos, el ‘Léxico del leonés actual’—, además de convertirse en todo un ‘maestro’ para cuantos artistas pasaron por su academia de pintura, como el escultor Amancio González Andrés.

Nunca dejó de pintar y explorar los territorios de la abstracción, aunque sus exposiciones fueron esporádicas, muy espaciadas en el tiempo, y él siempre rehuyera, de alguna manera, el protagonismo y las alharacas.

Alejandro Vargas y Antonio Gamoneda con el editor Héctor Escobar, de tertulia un sábado por la mañana, en una imagen de 2019.

:: Gamoneda sobre Vargas

De los distintos textos que el poeta Antonio Gamoneda le ha dedicado a Alejandro Vargas, con motivo de sus exposiciones de pintura, extraemos el siguiente párrafo:

« (…) en Vargas no existe el añejo pleito de figuración / abstracción. Él habla del ‘orden del paisaje’, y el paisaje y el paisajismo se dan en él plenamente interiorizados. No se ocupa ni preocupa tanto de su descripción como de su revelación, que no es lo mismo (…) ; no son los contornos paisajísticos colocados en perspectiva lo que más tira de él, sino la rítmica incorporada a la imposición de pintura en el plano, una fugacidad del trazo que se orienta a la envoltura atmosférica luminosa y a la sugestión (sospecha mía, ya lo he dicho) de… «un más allá»; una sugestión en la que (…) se con-funden visión y pensamiento. (…). Sus cuadros (…) están habitados por un hecho luminoso, por un momento en el que la luz determina la ordenación, una ordenación que, ajena a cualquier fácil espiritualismo, comporta el atisbo de una trascendencia, de un espacio metafísico (…)».

Gamoneda, en la exposición de Elías García Benavides

Elías García Benavides, en el centro, durante la inauguración, con Santiago Martínez y Luis García.

Antonio Gamoneda y Ángeles Lanza en la inauguración de la exposición del pintor Elías García Benavides en la Sala Provincia.

Casi noventa pinturas de pequeño, mediano y gran formato, entre ellas un gran tríptico –La età dell’oro– conforman Tránsito, la exposición del pintor leonés afincado en Asturias Elías García Benavides. El poeta Antonio Gamoneda, acompañado por su mujer Ángeles Lanza, asistió el sábado 5 de octubre a la inauguración de la muestra en la Sala Provincia del Instituto Leonés de Cultura (ILC). La foto es de Paco Fergar Mella.

Uno de los dos textos de Antonio Gamoneda en el catálogo de esta exposición de Elías García Benavides (el segundo texto es un poema).

 

Una tarde a las ocho… en la Fundación Antonio Pereira

El poeta Mario Obrero y la también poeta y madre del primero Susana Obrero abrieron en la Fundación Antonio Pereira el nuevo ciclo “Diálogos con la poesía”, que tuvo lugar el viernes 27 de septiembre de 2024 en la sede de la Fundación. El acto estuvo presentado y moderado por el también poeta Juan Carlos Mestre, y contó con Antonio Gamoneda y su esposa, Ángeles Lanza, entre el público, en primera fila.

Las fotos son de Juan Luis García:

Juan Carlos Mestre, Mario Obrero y Susana Obrero, en la Fundación Antonio Pereira.

Un momento del acto, con Gamoneda interviniendo durante el coloquio final.

«Introducción» a la antología ‘El agua en la poesía hispánica’ (1972) compilada por Gamoneda

Reproducimos la «Introducción» que figura en las primeras páginas del libro ‘El agua en la poesía hispánica’ (León, Ed. Institución Fray Bernardino de Sahagún, 1972), así como el índice de poetas y poemas escogidos por Antonio Gamoneda para esta antología realizada con motivo del III Congreso Nacional de Comunidades de Regantes (que se celebró en León, del 1 al 4 de julio de 1972).

(más…)

Adanía Shibli: «“Cuando he leído a Gamoneda era como si estuviera escribiendo sobre mí y sobre Palestina”

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La escritora palestina Adanía Shibli ha pasado por León para recibir dentro del Festival Palabra el Premio Leteo en su 22 edición. Además de mostrarse muy agradecida por este reconocimiento, tuvo también palabras de admiración hacia el poeta Antonio Gamoneda, a quien visitó en su casa horas antes de recoger el galardón: “Cuando he leído a Gamoneda era como si estuviera escribiendo sobre mí y sobre Palestina».

El director del Festival Palabra, Rafael Saravia, se refirió a Shibli como “una grandísima escritora y, además, una gran pensadora para poder mirar el mundo de otra manera, lo que la hace merecedora de un reconocimiento internacional que se inició hace 22 ediciones con Antonio Gamoneda y que se otorga a escritores que dinamitan, cambian o hacen surgir nuevas líneas de pensamiento y de creación literaria”.

Candás le entrega la ‘Marañuela de Plata’ a Gamoneda

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Aprovechando sus vacaciones en una casa familiar cercana a Luarca, el poeta Antonio Gamoneda acudió el pasado 8 de agosto a recoger personalmente, en la localidad de Candás, la «Marañuela de plata» que le concedió hace unos meses la Asociación de Escritores de Asturias.

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Gamoneda… ¿entre los poetas «malditos»?

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Por VERÓNICA VIÑAS
(Diario de León, 16-7-2024)

«Peor que a un perro». Así decía Leopoldo María Panero que le había tratado este país, tras pasar décadas de manicomio en manicomio. Este año se cumplen diez años del fallecimiento del poeta maldito por excelencia. A él y a otros artistas raros, divergentes y discrepantes, especialmente de su malograda generación, está dedicado el congreso que desde 2016 organiza cada verano la Asociación de Amigos de la Casa Panero en Astorga.

Del 22 al 24 de este mes de julio de 2024, 35 ponentes se adentrarán en los Marginados y malditos de la literatura contemporánea, con Lepoldo María como gran protagonista. El poeta y ensayista Roger Wolfe abre esta edición con la conferencia Leopoldo María Panero o la fuerza del sino. El propio Wolfe, afincado en España desde la infancia, fue encasillado en el malditismo y el realismo sucio a finales del siglo pasado.

Antonio Gamoneda, que siempre ha ejercido la poesía desde la soledad y al margen de ‘clubes’, ha sido incluido en el congreso sobre malditismo por el profesor de la Universidad del País Vasco Fran Contreras, que abordará La escritura de los límites en Antonio Gamoneda: ‘Descripción de la mentira’. [La intervención tendrá lugar el lunes 22 de julio, a las 12:30 horas, tras la conferencia plenaria de Roger Wolfe, en el Teatro Gullón de Astorga.]

«Poetas concatenados: Cavafis, Cernuda, Valente y Gamoneda», un libro de Claudio Rodríguez Fer

Sobre Antonio Gamoneda, en el libro:

· El artículo «Antonio Gamoneda o la riqueza de la pobreza» de Claudio Rodríguez Fer fue publicado en la revista «Cuadernos del Lazarillo», editada en Salamanca por la Asociación Internacional de Traductores, Intérpretes y Profesores de Español en colaboración con el Colegio de España en 2008, pero en esta publicación aparece actualizado.

· El titulado «Gamoneda a favor de Mercurio (Correspondencia gozosa)» fue publicado en castellano en la revista «Barcarola», en 2022, y traducido al gallego por Laura Paz Fentanes, en la revista «Evohé» en 2023, en ambos casos en sendos monográficos dedicados a Gamoneda.

· La «Entrevista pública a Antonio Gamoneda», realizada en gallego y que ahora se publica en castellano, fue publicada en el referido monográfico de la citada revista «Evohé», con transcripción de Cristina Fiaño, testigo presencial de su realización en la Plaza de la Quintana de Santiago de Compostela en 2018.

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