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El «León» de Gamoneda en «León al pie de la letra», un libro de David Rubio

Acaba de ver la luz un nuevo libro del periodista y escritor leonés David Rubio: ‘León al pie de la letra’, editado por el diario La Nueva Crónica y el Ayuntamiento de León, en el que se recogen un total de doce rutas literarias por la ciudad.

Las rutas han sido trazadas a partir de obras y escritores relacionados con la capital leonesa, y Antonio Gamoneda protagoniza una de ellas, acompañado en el libro por la Pícara Justina, Luis Mateo Díez, Nativel Preciado, Antonio Pereira, Francisco Umbral, Juan Pedro Aparicio, Victoriano Crémer, José María Merino, Noemí Sabugal, Avelino Fierro, Francisco Pérez Herrero y Julio Llamazares.

Ilustración del interior del libro, obra de Rubén Cantón.

«La más poética de las miradas literarias que se han proyectado sobre la ciudad de León ha tenido como autor a Antonio Gamoneda. Nació en Oviedo en 1931 pero ha pasado toda su vida en León, donde ha escrito prácticamente toda su obra y cuya vida cultural ha contribuido a dinamizar, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX, época en la participó en la puesta en marcha de algunas de las infraestructuras que han hecho de la capital leonesa el referente cultural que es hoy».

Así arranca «El frío de los barrotes», el capítulo dedicado a Antonio Gamoneda, de quien David Rubio repasa su Antología poética, así como sus dos libros de memorias, Un armario lleno de sombra y La pobreza, para trazar el mapa biográfico, poético y sentimental del Premio Cervantes 2006 en la ciudad de León, con una ruta que comienza en la casa donde Gamoneda vivió en su infancia, recién llegado a León con su madre desde Oviedo, y en cuya fachada (el número 6 de la Avenida Doctor Fleming, en el barrio del Crucero) se pueden leer unos versos incluidos en el libro Lápidas:

“Sucedían cuerdas de prisioneros; hombres cargados de silencio y mantas. En aquel lado del Bernesga los contemplaban con amistad y miedo. Una mujer, agotada y hermosa, se acercaba con un serillo de naranjas; cada vez, la última naranja le quemaba las manos: siempre había más presos que naranjas.

Cruzaban bajo mis balcones y yo bajaba hasta los hierros cuyo frío no cesará en mi rostro. En largas cintas eran llevados a los puentes y ellos sentían la humedad del río antes de entrar en la tiniebla de San Marcos, en los tristes depósitos de mi ciudad avergonzada”.

A partir de ahí, la ruta prosigue por el antiguo Banco Mercantil, en el que Gamoneda empezó a trabajar nada más cumplir los 14 años, y continúa por la Estación de Matallana, la Catedral, la Sala Provincia (Instituto Leonés de Cultura) y la Librería Valderas… lugares que marcan distintos hitos en la biografía y la poesía del poeta astur-leonés.

«Claridad sin descanso»: La conciencia del deterioro en ‘Arden las pérdidas’ / Un artículo de Sergio Fernández Martínez (2023)

El nuevo número (el 21) de la revista Siglo XXI. Literatura y Cultura Españolas, de la Universidad de Valladolid, incluye un artículo de Sergio Fernández Martínez sobre la vejez en tres poetas españoles: Antonio Gamoneda, Juana Castro y Angélica Liddell.

CITA DEL ARTÍCULO:
Fernández Martínez, S.
(2023). Vejez y decrepitud en la obra de tres poetas españoles: Antonio Gamoneda, Juana Castro, Angélica Liddell. Siglo XXI. Literatura y Cultura Españolas, (21), 185–210. https://doi.org/10.24197/sxxi.21.2023.185-210

Reproducimos el apartado dedicado a Antonio Gamoneda:

“CLARIDAD SIN DESCANSO”: LA CONCIENCIA DEL DETERIORO EN ‘ARDEN LAS PÉRDIDAS’ (ANTONIO GAMONEDA, 2003)

Por SERGIO FERNÁNDEZ MARTÍNEZ

Los motivos y temas característicos del cuerpo decrépito aparecen de manera recurrente en la obra poética de Antonio Gamoneda y, de manera especial, a partir de su libro Arden las pérdidas (2003). La expresividad, la ambientación y la temática que vertebran esta obra encuentra su origen estilístico en Libro del frío (1992), y su continuación en poemarios como Canción errónea (2012) o, de manera aún más sintética, en La prisión transparente (2016). En Arden las pérdidas, el dolor funciona como el núcleo esencial de los procesos afectivos, sobre los que destaca la pérdida en su más amplio significado: “un día, se manifestó la melancolía cableada del corazón al intestino” (Gamoneda, 2003: 115). Los verbos utilizados por el sujeto poético, en primera persona —“vi”, “veo”, “tengo”, “miro”, “contemplo”, etc.— otorgan al conjunto un carácter documental al tiempo que proyectan una voluntad testimonial. Como recoge el propio autor en Solo luz:

mi poesía, aun siendo prioritariamente autorreferente, adquiere su completo sentido cuando comporta […] un discurso inseparable de hechos interiorizados (he dicho “interiorizados”, no “interiores”), que han proporcionado cuerpo y carácter a mi vida. Lo he argumentado en repetidas ocasiones de otra manera: mi poesía (y quizá la de todos, quieran o no quieran) es el relato de cómo avanzo hacia la muerte. Un relato en el que, insisto, son inseparables, porque son la misma cosa, la realidad y el símbolo (Gamoneda, 2000: 7; énfasis añadido).

Así, desde la perspectiva de la vejez, los procesos vitales se muestran como espectros que ocupan el lugar de las realidades para colmar el recuerdo. La mirada, tan importante en Arden las pérdidas, funciona como una fuerza centrípeta de interiorización corporal hacia el dolor, utilizando como elemento característico el uso de terminología médica muy precisa, léxico poco recurrente en poesía:

Escuchar la sangre. ¿Dónde? ¿En la fístula azul o en las arterias ciegas? Allí el hierro silba, o arde, quizá: no somos más que miserable hemoglobina. Allí los huesos lloran y su música se interpone entre los cuerpos. Finalmente, purificados por el frío, somos reales en la desaparición (Gamoneda, 2003: 111).

La infancia y la senectud están relacionadas a lo largo del poemario a través del motivo corporal, donde la identificación entre ambos extremos vitales se va conformando hacia una forma de materia única: avanzando desde los “desvanes de la infancia” (Gamoneda, 2003: 21) y la “niñez abrasada” (2003: 25) se alcanza el final de la vida, donde la decrepitud corporal adquiere una dimensión ontológica: “Entré en un tiempo en que mi cuerpo participaba de la luz, que, a su vez, estaba en mí y fuera de mí: eran la fiebre y la revelación en el instante de rasgarse la infancia” (2003: 113).

Esta cuestión, la intensificación de ciertos elementos poéticos y la recurrente aparición de ciertas imágenes irracionalistas, funciona de manera discursiva en todo el corpus lírico de Antonio Gamoneda: “La experiencia de la emisión —o la recepción— de la poesía intensifica mi vida y yo vivo esta intensificación como una forma de placer. Esta intensificación y este placer son independientes de la significación: la poesía fundamentada en el sufrimiento genera también placer” (Gamoneda, 1997: 24; énfasis en el original). El dolor, núcleo central de la poesía gamonediana, invade todo el poemario mediante impulsos estéticos de sostenida emoción. Si ya en Sublevación inmóvil (1960) se podía leer “Oh qué dura, feroz es la frontera / de la belleza y el dolor” (Gamoneda, 2010: 43), es a través de la experiencia de la enfermedad y del cuerpo decrépito en Arden las pérdidas donde se somete al sujeto a los conflictos de la conciencia y de la voluntad, en lucha con la materialidad de la palabra. Como señala Miguel Casado, las sustancias de la muerte saturan la percepción sensorial del poema (2010: 588), pero bajo las palabras circula un sustrato memorialístico. Por ello, los diálogos sostenidos a lo largo del poemario se concentran en las formas invisibles de la desaparición —lo concreto, ciertos momentos vitales, varios seres queridos—: “esta pena arterial, esta memoria / despedazada” (Gamoneda, 2003: 55).

La memoria, impulsada desde la vejez, produce conexiones que se comunican circularmente con el origen de la vida:

Esta es la edad del hierro en la garganta. Ya.
Te habitas a ti mismo pero te desconoces; vives en una bóveda abandonada en la que escuchas tu propio corazón
mientras la grasa y el olvido se extienden por tus venas y
te calcificas en el dolor y de tu boca
caen sílabas negras.
[…]
Piensas la desaparición. Acaricias
la tiniebla cerebral, bajas al hígado calcinado por la tristeza.

Así es la edad del hierro en la garganta. Ya
todo es incomprensible (Gamoneda, 2003: 119-120).

Lo nombrado a través del cuerpo activa el núcleo interior de los poemas, lo que Gilbert Durand denomina “puntos de condensación simbólicos” (1981: 40); aquellas zonas conceptuales —en este caso insistencias corporales— en las que se cristalizan los símbolos. Estos puntos de condensación constituyen un referente que explica y desarrolla el propio texto, y también el acto poemático. Los conceptos que remiten a una misma imagen aun siendo diferentes —“el dolor es parte de la serenidad” (Gamoneda, 2003: 19); “conocí los sudarios habitados / y las bujías del dolor” (Gamoneda, 2003: 69)— se ven acelerados por un dinamismo de tensiones incesantes cuyo resultado es su propia sustancia: la imagen así se transforma y se torna en otra diferente, generando simultáneamente una dialéctica del dolor, en un territorio intermedio entre lo concreto y lo imaginario.

La exaltación sensorial se convierte en agónica, y los referentes clínicos reaparecen constantemente junto a las imágenes de la enfermedad: “Ahora / aparto crespones¹ y cánulas hipodérmicas” (Gamoneda, 2003: 23); “Mi vejez tuerce sus huesos y quema sus cabellos, mi vejez envuelta en una piel húmeda de amor” (Gamoneda, 2003: 37); “Miro mi desnudez. Contemplo / la aparición de las heridas blancas” (Gamoneda, 2003: 39); “Por sus cánulas descendieron los líquidos de la vejez, pero la vejez incendió mi memoria. / […] / He despertado. Ya / no veo más que las delicadas espátulas, tan útiles en la preparación de la agonía” (Gamoneda, 2003: 122). Todo ello remite a la concepción barthesiana de la escritura:

imágenes, elocución, léxico, nacen del cuerpo y del pasado del escritor y poco a poco se transforman en los automatismos de su arte. Así, bajo el nombre de estilo, se forma un lenguaje autárquico que se hunde en la mitología personal y secreta del autor, en esa hipofísica de las palabras y las cosas, donde se instalan, de una vez por todas, los grandes temas verbales de su existencia (Barthes, 2012: 13-14).

Aunque su relevancia extratextual sea mínima, el espacio estrictamente biográfico es, por tanto, desde donde se produce un acercamiento íntimo a lo colectivo, desde el pacto realista del acto poético. La voz extenuada del sujeto poemático, en su detallado recuento de aflicciones —“llagas vivientes” (Gamoneda, 2003: 43); “luz / en los cartílagos y las venas. Luego / descendieron las vértebras” (2003: 43); “mirada inmóvil” (2003: 43); “úlceras” (2003: 47); “fístulas” (2003: 63); “enfermedad llena de espejos” (2003: 103); “sangre en mi pensamiento” (2003: 103)—, se condensa en la imagen final de la calcinación.² Como señala Miguel Casado (2010: 617-618), ya desde Lápidas (1986) el verbo “arder” es utilizado por Gamoneda en un sentido no vinculado al fuego, sino a diferentes formas de transfiguración luminosa que transmiten intensidad y fuertes concentraciones de vida activa.

Casado ya había observado anteriormente la existencia, en el lenguaje poético de Gamoneda, de “esa cifra simbólica e irracionalista” (2006: 13), cuestión también percibida por María Nieves Alonso —“uso de figuras y símbolos desasidos de la dependencia realista” (2005: 19)— y por José Luis Puerto —“hay una continua recurrencia a los mismos símbolos, que se enriquecen y se ramifican […] caracterizadas por su irracionalidad y subjetividad” (1993: 23)—. Se introducen aquí diversos conceptos que resultan de especial relevancia: la subjetividad de la imagen, similar a la experiencia del dolor, la indeterminación semántica de los términos, que en una lógica interna encuentran su necesidad y también su justificación, y la generación de ese mundo de realidades y conceptos que mantienen una correspondencia exacta pero también paralela.³

Así, en esa “habitación calcinada” (Gamoneda, 2003: 17) de Arden las pérdidas, la imagen es espectral, oracular, y de este modo la vejez se desarrolla como un continuum; es decir, no es un estado vital dado en la consumación, sino que supone una realización permanente de la pérdida a través de las diferentes apariciones de la infancia —“busco las manos de mi madre en los armarios llenos de sombra” (Gamoneda, 2003: 23)— que, a su vez, remiten a la biografía real del poeta.4 Las imágenes luminosas —recogidas en la imagen de “la última luz” (Gamoneda, 2003: 15)— se contraponen a la tradicional serenidad y calma para personalizar el regreso de la inquietud y del malestar, y sirve para explorar la energía que desprende lo obsesivo del cuerpo decrépito, como ocurre en todo el desarrollo de la parte final del poemario, titulada “Claridad sin descanso”. La observación de la angustia y la experiencia del dolor surgen del testimonio de la memoria y confluyen en una preocupación identitaria culminada en la pérdida de conciencia; un proceso que se genera, entre otras recurrencias, a través de la identificación animal:

Una paloma inmóvil
en sus arterias y en sus huesos. Ya
atiende a la agonía natural envuelta
en pétalos de sombra (Gamoneda, 2003: 95).

En los elementos naturales y, en especial, en el cuerpo de los animales moribundos —“vi serpientes enfermas —bellas en sus úlceras transparentes—, frutos amenazados por espinas y sombras, hierbas excitadas por el rocío. Vi un ruiseñor agonizante y su garganta llena de luz” (Gamoneda, 2003: 101)— se produce una tensa relación metonímica a través de una concepción agonística de la experiencia humana, en cuya esencia descansa una relación dialéctica entre la belleza y el dolor. Así, la “potencia / degolladora de dolor” (Gamoneda, 2010: 43) y los “cuerpos / endurecidos en el dolor” (Gamoneda, 2010: 69) de Sublevación inmóvil conocen en Arden las pérdidas el tiempo de la caducidad y de la derrota, un dolor fundamentalmente humano, donde la palabra se extiende hasta alcanzar el agotamiento, en un tenaz juego de contrastes que conduce al sujeto hacia el tormento epistémico: “Soñé y el sueño era otra vida dentro de mi cuerpo y su argumento consistía en el dolor y el dolor era anterior al pensamiento y se deducía de células enfermas” (Gamoneda, 2003: 114).

De nuevo, el sufrimiento se acepta como raíz vital, una condición inseparable de la vida, y se propulsa desde el cuerpo hacia todo aquello que se libera. La memoria sentimental que emerge de la conciencia —y que en ocasiones la suplanta— busca la identidad personal en la atenuación y el final acabamiento de esta: “Es la vejez. Fluye en mis venas como agua atravesada por gemidos. Van / a cesar todas las preguntas” (Gamoneda, 2003: 124). El final del cuerpo y su decadencia, lugar de “la agonía y la serenidad” (Gamoneda, 2003: 124), posee un discurso alegórico acerca de la existencia humana y el dolor, inherente sustancia al ser. Todos los herrajes conceptuales de Arden las pérdidas giran en torno al dolor físico, donde los sentidos corporales perciben más de lo que percibe el sujeto, demostrando que si la muerte y la memoria son los grandes núcleos de la poesía de Antonio Gamoneda, como ha señalado la crítica (Casado, 2010: 619), también a través del dolor surge la voluntad de introspección, conocimiento y constitución, como así lo introduce, a través del motivo corporal, la voz que, desde la vejez, reconstruye la conciencia que atraviesa el poemario.

— — —
NOTAS:

¹ Se alude a la acepción de crespón como gasa tupida y, por metonimia, al luto: aparece, de nuevo, una alusión al acabamiento físico.

² José Luis Gómez Toré incide también en la importancia de la materia escatológica en este poemario, que completa la experiencia total de la vida (2005: 93).

³ En su ensayo El cuerpo de los símbolos, Gamoneda declara que la palabra se expande de manera física, aunque permanezca cerrada, y precisamente en su cierre se produce una alteración de las significaciones que conciertan, de este modo, su sentido: “En el poema manejo palabras cargadas con valor simbólico, pero se trata de un simbolismo con un solo miembro: el símbolo es, en su naturaleza, aquello mismo que simboliza. Dicho de otra manera: es símbolo de sí mismo” (1997: 26-27). Es decir, se produce una contracción del símbolo que favorece la comprensión de un segundo sentido, aunque este resulte paradójico. Es un proceso similar a la disemia heterogénea estudiada por Carlos Bousoño (1984: 217) y a la simultaneidad objetiva y subjetiva teorizada por Robert Langbaum (1996: 369). Asimismo, Gamoneda reconoce la encarnación del símbolo a través de un ejemplo práctico de su propia poesía: “hay una tensión mediante la cual las palabras adquieren potencias simbólicas. Pero se trata de un simbolismo especial: se simbolizan a sí mismas. Tú encuentras en un poema mío unas cucharas. Tú vas a pensar que se trata de un símbolo, y es verdad, pero después vas a sospechar que esas cucharas estuvieron físicamente en mi vida. Estás en lo cierto. En los dos casos” (1997: 178; énfasis en el original).

4 La imagen, real y simbólica, del armario es el dispositivo que activa la memoria del poeta en su primer volumen de memorias, titulado Un armario lleno de sombra (2009); al que sigue el tomo La pobreza (2020). Asimismo, es de revelador título su antología Niñez (2016), preparada por su hija Amelia Gamoneda Lanza.

José Antonio Rosales retrata a cien escritores, entre ellos Gamoneda, que han pasado por la FILUC (Venezuela)

Con fotografías de José Antonio Rosales se celebran las 20 primeras ediciones de la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo, en Venezuela. Son 100 rostros que han pasado por esta fiesta del libro que han dejado una impronta en cada una de sus actuaciones. Rosales los retrató como un homenaje a este extraordinario esfuerzo que demuestra que la Filuc es la feria o encuentro de escritores y artistas venezolanos y extranjeros más importante del país.

Son 100 miradas que son este libro. Son 100 gestos que afirman la constancia de una festividad cultural que tiene la ciudad de Valencia porque en ella está su universidad y porque sus gestores han hecho un trabajo extraordinario desde el primer encuentro.

‘Zahir Ensemble’ estrena en Badajoz el ‘Blues del nacimiento’ de José Ignacio de la Peña, inspirado en el poema de Gamoneda

José Ignacio de la Peña

La formación sevillana ‘Zahir Ensemble’, dirigida por Juan García Rodríguez, ofrecerá estrenos absolutos de Gabriel Erkoreka y del compositor extremeño José Ignacio de la Peña. El programa incluye además una obra de la compositora hispanolusa Inés Badalo. El concierto, que tendrá lugar el 3 de noviembre de 2023, a las 20:30 horas, en la Diputación de Badajoz, forma parte del XV Ciclo de Música Actual de Badajoz.

El programa de ‘Zahir Ensemble’ incluye obras de Reinhard Febel, César Camarero, Anna Malek e Inés Badalo, además del estreno absoluto de ‘Tomba del tuffatore’, de Gabriel Erkoreka (1969), encargo del CNDM, y de ‘Blues del nacimiento’, de José Ignacio de la Peña (1971), encargo de la Sociedad Filarmónica de Badajoz.

Estreno inspirado en Gamoneda 

La obra del compositor extremeño está inspirada en el poema del que toma el nombre, ‘Blues del nacimiento’, incluido en el singular libro de Antonio Gamoneda ‘Blues castellano’ publicado en 1982 (aunque lo escribió entre 1961 y 1966). En este poema, el escritor reflexiona con fingida sencillez sobre la paternidad y su trascendencia.

De la Peña traslada a la dialéctica musical el planteamiento del poeta en ‘Blues del nacimiento’. Según explica el compositor, “Gamoneda piensa que la poesía nace del fondo de un sonido al que se le incorpora la palabra y yo en mi composición continúo ese camino trazado por él, convirtiendo en música aquello que nació de otra música, que a su vez nació nuevamente de otra música, de otra rítmica o métrica, y por eso esta pieza parte de un elemento rítmico muy sencillo y de sonidos muy básicos. Son seis sonidos sobre los que se construye toda la obra”.

  • Información originaria AQUÍ

:: ‘Blues del nacimiento’, de Antonio Gamoneda

Nació mi hija con el rostro ensangrentado
y no me la dejaron ver despacio.
Nació mi hija con el rostro ensangrentado
pero me la quitaron de las manos. 

Mi hija ahora ya va a hacer tres años
y habla conmigo y ella ve mi rostro.
Mi hija ahora ya va a hacer tres años
y canta y piensa pero ve mi rostro.

Yo ahora ya no me pregunto
por qué se ama a un rostro ensangrentado.

(Del libro Blues castellano, 1961-1966)

Mª Ángeles Lanza, esposa del poeta Antonio Gamoneda, con sus hijas Ana, Ángeles y Amelia (hacia 1978). / Fotografía del archivo familiar de Gamoneda.

29-X-2023 / ‘Blues para cristianos’, con Gamoneda, en el MIHACALE

La exposición que muestra la faceta más comprometida de Antonio Gamoneda con el arte, y que se ha podido ver durante todo el verano en el MIHACALE de Gordoncillo, se clausuró el domingo 29 de octubre de 2023 con una visita guiada a cargo de su comisario, Luis García Martínez (ILC); un recital del poeta (en la imagen), y un concierto de Cova Villegas y el dúo Delta Galgos (Gonzalo Ordás y Marcos Cachaldora). Todo fue preparado con exquisito cariño desde el museo y desde el Ayuntamiento que preside Urbano Seco.

Reproducimos el poema con el que Gamoneda concluyó su recital, al que más tarde pusieron música de blues Cova Villegas y Delta Galgos en el concierto:

:: Blues para cristianos

Antes algunos hombres se sentaban a fumar
y a mirar la tierra despacio.
Antes muchos hombres se sentaban a fumar
y poco a poco comprendían la tierra.
Ahora ya no se puede fumar cuando viene la noche.
Ahora ya no queda tabaco ni esperanza.

Ya han debido pasar el cielo y la tierra
y todas las casas están vacías.
Han debido pasar el cielo y la tierra
porque todas las casas están vacías.
La madre ya no quiere volver a sus cazuelas.
Aquí toda la gente está muy triste.

Ahora vendrá Dios con su madero.
Dicen que viene Jesucristo con su madero.
Bien, que venga con su madero.

Cuando venga Jesucristo con su madero,
vamos a verle la chaqueta vieja.
Cuando venga Jesucristo a vivir con nosotros,
habrá que verle el corazón cansado.

Aquí ya no hay otra majestad que el dolor.
Sí, buen amigo, ya no hay más en la tierra.

ANTONIO GAMONEDA (Del libro ‘Blues castellano’)

Cierre de la exposición en el Mihacale. Foto: Marisa Valbuena (de su FB)

Cierre de la exposición en el Mihacale. Foto: Marisa Valbuena (de su FB)

Recital de Gamoneda en el Mihacale. Foto: E. O.

Concierto de Cova Villegas y Delta Galgos en el Mihacale. Foto: Marisa Valbuena (de su FB)

Gamoneda, en el nuevo número (148) de la revista ‘TURIA’

El nuevo número de la revista cultural Turia dedica su monográfico a reivindicar al escritor aragonés Ángel Guinda, fallecido en 2022. Se trata del número 148 de esta revista turolense que cumple cuarenta años y que se presentará a finales de este mes de noviembre de 2023 en Teruel y en Madrid.

Entre los escritores que participan con textos inéditos en este número especial de la revista figuran premios Cervantes como Antonio Gamoneda; académicos como Soledad Puértolas, Luis Mateo Díez y Clara Janés, o autores prestigiosos como Luis Landero (Premio Nacional de las Letras Españolas), Javier Gomá (escritor y filósofo, director de la Fundación Juan March y Premio Nacional de Ensayo), Enrique Vila-Matas (Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances), o varios autores galardonados con los Premios Nacionales de Narrativa, como Pilar Adón, y de Poesía: Chantal Maillard, Luis Alberto de Cuenca, Antonio Colinas y Yolanda Castaño.

También participan destacados nombres propios de la narrativa contemporánea española como Sara Mesa, Sergio del Molino y Manuel Vilas. Poetas como Luis Antonio de Villena, Jaime Siles, Piedad Bonnett, Jordi Doce, Raquel Lanseros, Martín López-Vega, Ada Salas o Julieta Valero, también se suman con trabajos inéditos a esta celebración.

Una entrevista con Gamoneda en ‘La palabra sorprendida’, de Paco López-Barxas

El escritor y periodista orensano Paco López-Barxas acaba de publicar el libro La palabra sorprendida (Medulia Editorial), en el que reúne entrevistas con personajes de la cultura realizadas a lo largo de una trayectoria de más de cuarenta años.

Los entrevistados son: Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Mario Benedetti, Ernesto Cardenal, William M. Sherzer, Carolyn Richmond, Francisco Ayala, Dru Dougherty, José Cardoso Pires, Camilo José Cela, Eugenio Granell, y, ya en los últimos años, Artur Cruzeiro Seixas, Iván Tovar, para completar el libro con Claudia Piñeiro, Pere Gimferrer, Antonio Gamoneda, y Nélida Piñón.

16 Octubre 23 / Gamoneda con #LDELIRICA, en Madrid

Lunes 16 de octubre de 2023, a las 19.30 horas:

Antonio Gamoneda conversará con Gonzalo Escarpa y Rafael Saravia.

Sala de Ámbito Cultural de El Corte Inglés; Plaza de Callao 2, 4ª planta. Madrid

El acto forma parte del homenaje que el Festival EÑE rinde al poeta español y Premio Cervantes.

Gamoneda, durante el encuentro con Gonzalo Escarpa y Rafael Saravia. Fotografía de Oscar Carriquí, tomada de FB.

El Festival EÑE se rinde a Gamoneda

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Querido y admirado como pocos, el poeta leonés Antonio Gamoneda recibió el sábado 14 de octubre de 2023 el cariño del Festival Eñe, que le rindió homenaje en el acto de apertura de su 15 edición, celebrado en la Sala Juan de la Cruz del Teatro de la Abadía, en Madrid. Tres deudores y herederos de la obra del Premio Cervantes 2006, como la chilena Alejandra Domínguez, el también leonés Juan Carlos Mestre y la andaluza formada en León Raquel Lanseros, estuvieron a su lado en el acto de reconocimiento, con el director del festival, Jesús Ruiz Mantilla, como maestro de ceremonias.

Gamoneda y Ruiz Mantilla. Foto: Sheila Loewe.

Gamoneda y Ruiz Mantilla. Foto: Sheila Loewe.

Mestre, Gamoneda, Lanseros y Domínguez, durante el acto. Foto: Sheila Loewe.

Ruiz Mantilla, Mestre, Lanseros y Domínguez, durante el acto. Foto: Sheila Loewe.

29 Octubre 23 / Recital de Gamoneda y concierto de ‘Blues castellano’ para cerrar su exposición en el MIHACALE

De izquierda a derecha: Gonzalo Ordás, Cova Villegas, Marcos Cachaldora y Antonio Gamoneda.

29 de Octubre 2023
MIHACALE de Gordoncillo / ACTOS DE CLAUSURA

17:30h. Visita guiada a la exposición
18:30h. Recital poético de Antonio Gamoneda y concierto de Cova Villegas y Delta Galgos

El cementerio ya no tiene puertas
y allí entran y salen las gallinas.
El cementerio ya no tiene puertas
y salen al camino las ortigas.
Parece que saliera el cementerio
a los huertos y a las calles vacías.
(…)
(Fragmento de Blues del cementerio. Antonio Gamoneda)

Con motivo de la clausura de la exposición ‘Antonio Gamoneda, muestra y entorno de una vida comprometida con el arte‘, en la que se recogen alrededor de setenta piezas de la colección particular del poeta, el Museo de la Industria Harinera de Castilla y León (MIHACALE), ubicado en la localidad leonesa de Gordoncillo, ha organizado una velada muy especial «para compartir y acercarnos a su persona».

La exposición surge de la generosidad y gratitud del poeta con motivo de la entrega del premio Semilla de Oro que la localidad vitícola leonesa le otorgó el pasado 4 de junio, y ha permanecido abierta al público durante todo el verano.

Los actos de clausura comenzarán a las 17:30h del sábado 29 de octubre con una visita guiada a la exposición acompañados por su comisario Luis García, director de exposiciones del Instituto Leonés de Cultura (ILC) de la Diputación de León.

A continuación, a las 18:30h Antonio Gamoneda ofrecerá un recital con una selección de su poesía, tras el cual se podrá disfrutar del concierto ‘Blues castellano’, en el que, partir de una de las obras emblemáticas de nuestro Premio Cervantes, la cantante Cova Villegas y los músicos del dúo Delta Galgos (Gonzalo Ordás y Marcos Cachaldora), desgranarán la mágica vinculación entre el blues y la poesía de Gamoneda.

Se trata de un espectáculo que propone revertir la fuente de inspiración del poeta a su ámbito originario. La genialidad con que Gamoneda utilizó el blues para crear una canción lenta y triste, un llanto por la negra España tardo-franquista, mezcla de crónica y protesta, entronca con la poética del propio blues: se inspiró en la rítmica y el espíritu trágico de esta música sureña, interpretada originariamente por esclavos afroamericanos, para plasmar la realidad que le rodeaba.

“Teníamos los textos que remitían, aparte de su contenido, rítmica y estructuralmente al blues, teníamos a Cova Villegas, una gran cantante de gran versatilidad: que conoce la tradición del jazz, que interpreta blues, improvisación y otras muchas músicas en sus diferentes formaciones y, por fin, había en la ciudad un curioso, enérgico y delicado dúo que trataba esta música como si siempre hubiese sido propia, Delta galgos. Sólo había que reunirlos. Su trabajo fue excelente y la disponibilidad de Gamoneda absoluta”, comenta el poeta Víctor M. Díez, director del festival Roma en el Espejo que los convocó para inaugurar con este proyecto su edición de 2014.

Inauguración de la exposición dedicada a Gamoneda en el Mihacale, el pasado mes de junio.

Antonio y Amelia Gamoneda, entre los leoneses que publican en ‘Revista de Occidente’

Haz un CLICK para leer la noticia de Verónica Viñas en Diario de León.

La noticia, en Diario de León

Antonio Gamoneda, con Antonio Pereira, en la Fiesta de la Poesía de Villafranca del Bierzo (2023)

Haz un CLICK…

Enlaces a la noticia de lo sucedido el 25 de junio de 2023, en la Fiesta de la Poesía de Villafranca del Bierzo que este año, y por todo lo alto, sirvió para recordar al escritor Antonio Pereira (Villafranca, 1923-León, 2009) en el centenario de su nacimiento:

19 junio / Gamoneda cierra el ciclo de #LdeLírica, en León

* ¡OJO! EL ACTO HA SIDO CANCELADO POR PROBLEMAS DE SALUD!

Por SILVIA G. RUBIO en actualidadsocial.es

Los poetas Gonzalo Escarpa y Rafael Saravia charlarán este lunes 19 de junio (19,30h) con el Premio Cervantes desde Ámbito Cultural de El Corte Inglés de León en un acto que será retransmitido en streaming a través de Facebook y Youtube.

Con este encuentro, Ámbito Cultural cierra el ciclo de #LdeLírica de este año con un invitado de excepción. A sus 92 años, el Premio Nacional de Poesía y Premio Cervantes (entre otros importantes galardones), recibirá al público en Ámbito Cultural de El Corte Inglés de León, su ciudad, para charlar de poesía, de vida… de la luz y la inteligencia con la que sigue escribiendo día tras día.

Antonio Gamoneda es uno de los escritores contemporáneos más carismáticos, habiéndose convertido en guía y modelo de muchos poetas más jóvenes. Valoradísimo, sobre todo, por su conciencia crítica y su apertura hacia las tradiciones de la modernidad, Gamoneda, es sin duda, uno de los poetas más admirados que pasan por este ciclo.

Gonzalo Escarpa, coordinador de #LdeLírica y director de La Piscifactoría Laboratorio de Creación y Rafael Saravia, poeta, editor, fotógrafo y director del Club Cultural Leteo (Jurado actual de nuestro V Premio Nacional de Poesía Viva) serán los encargados de charlar con el escritor de obras que hicieron hito como el Libro del frío.

La velada poética podrá disfrutarse en vivo en la sala de Ámbito Cultural de El Corte Inglés de León el lunes a las 19,30h (con entrada libre hasta cubrir aforo), y también se podrá seguir en streaming a través de las redes sociales de Ámbito Cultural (Facebook y Youtube).

Gamoneda en el monográfico «Humanismo Solidario. La ética de la esperanza” (2023)

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“Humanismo solidario. La ética de la esperanza” es el nuevo monográfico de la editorial ruteña Ánfora Nova. Cuenta con destacadas participaciones del Premio Nobel argentino Adolfo Pérez Esquivel, los Premios Cervantes Antonio Gamoneda y Sergio Ramírez, o el Premio Princesa de Asturias Emilio Lledó. Junto a ellos, figuran también el exdirector general de la Unesco Federico Mayor Zaragoza, el ministro de Cultura y Deporte, Miquel IcetaGarry JacobsFernando ArrabalAntonio Garrigues Walker o la libanesa Ogarit Younan. El nuevo trabajo, bajo la dirección de José María Molina, reúne en torno a ochenta escritores, artistas plásticos e intelectuales de talla nacional e internacional.

(…) Según Molina, estamos ante “una joya bibliográfica”. Se ha elaborado con el objetivo de promover y difundir una corriente crítica e intelectual que, desde la heterodoxia estética, asume “el uso de la palabra como obligación social bajo los irrenunciables principios del compromiso y el comportamiento ético”. La publicación aborda temáticas relacionadas con el compromiso ético del humanismo solidario, como la paz, la justicia, la libertad, la igualdad, el ecologismo, el feminismo o la solidaridad. (…)

‘Book of the cold’ / Katherine M. Hedeen & Víctor Rodríguez Núñez traducen al inglés el ‘Libro del frío’ de Gamoneda

La librería leonesa Tula Varona acogió el martes 13 de junio, por la tarde, la presentación de la versión estadounidense de «Book of the Cold / Libro del frío» de Antonio Gamoneda, traducido por Katherine M. Hedeen & Víctor Rodríguez Núñez.

Fotografía: Sonia Riaño / Tula Varona.

Katherine M. Hedeen (Salem, Oregón, USA, 1971) es traductora, ensayista y catedrática. Se especializa en poesía hispanoamericana y ha traducido al inglés y prologado más de veinte libros de poetas relevantes de la región, como Juan Gelman, Jorgenrique Adoum, José Emilio Pacheco, Fina García Marruz, Juan Calzadilla y Raúl Gómez Jattin, así como dos antologías de la poesía contemporánea de Cuba. Ha recibido en el Reino Unido el premio PEN Translates, y en Estados Unidos dos veces la beca National Endowment for the Arts. También ha traducido y prologado recientemente la obra de Antonio Gamoneda, Book of the Cold / Libro del frío. Ha traducido, además, poesía del inglés al español de, entre otros autores, Mark Strand, C.D. Wright y John Kinsella. Es editora de la casa estadounidense Action Books, y catedrática de literatura hispanoamericana en Kenyon College, Estados Unidos.

Víctor Rodríguez Núñez (La Habana, Cuba, 1955) es poeta, periodista, ensayista, traductor y catedrático. Ha publicado diecisiete libros de poesía, casi todos premiados y reeditados, siendo los más recientes despegue (Premio Fundación Loewe, 2016), el cuaderno de la rata almizclera (2017), enseguida [o la gota de sangre en el nivel] (2018) y la luna según masao vicente (2021). Han aparecido libros o antologías de su obra en doce países de lengua española, y en traducción al alemán, árabe, chino, coreano, francés, hebreo, inglés, italiano, macedonio, neerlandés, portugués, serbio, sueco, turco y vietnamita. Durante la década de 1980 fue redactor y jefe de redacción de la influyente revista cultural cubana El Caimán Barbudo. Compiló tres antologías que definieron a su generación, así como La poesía del siglo XX en Cuba (2011). Doctor en Literaturas Hispánicas por la Universidad de Texas en Austin, es catedrático de esa especialidad en Kenyon College, Estados Unidos.

Antonio Gamoneda con la traductora Katherine M. Hedeen, autora también del prólogo de ‘Book of the cold’. Fotografía: Sonia Riaño / Tula Varona.

Antonio Gamoneda con la traductora Katherine M. Hedeen, autora también del prólogo de ‘Book of the cold’. Fotografía: Sonia Riaño / Tula Varona.