Amelia Gamoneda lee 12 poemas de su padre, el gran poeta español Antonio Gamoneda, sobre los «Papiers» de Jean-Louis Fauthoux, con motivo de la exposición del artista francés en el Salon du Livre de Pau en noviembre de 2010.
* Antología / Poemas de ANTONIO GAMONEDA
Écrire un mouvement – Thierry Escarmant / Antonio Gamoneda – De L’impossibilité (2010)
Créditos del vídeo:
Poésie / Musique live / Danse (Texte bilingue Français/Espagnol)
Pour 4 voix dont une au chant, un guitariste, un saxophoniste et une danseuse.
Conception, Mise en scène et Chorégraphie : Thierry Escarmant / Texte : Fanny Avram, Léone Cats et Charley Rose / Danse : Léone Cats / Composition & Interprétation musicales : Ryan Kernoa (Guitare), Frédéric Jouanlong (Voix), Charley Rose (Saxophone) / Habillage & Sonorisation : Stéphan Krieger (AmanitaRecords) / Scénographie et Lumières : Thierry Escarmant / Captation et Montage vidéo : Marie Trolliet et Fabien Bouillaud / / Mixage audio : Benoît Courribet
Filmé le 8 Février 2010 au Grand T à Nantes (Scène Conventionnée Loire-Atlantique). En collaboration avec Le Centre Culturel Franco-Espagnol de Nantes et La Maison de la Poésie de Nantes
- Toda la información sobre este vídeo en : ecrireunmouvement.site/gamoneda
Gamoneda lee el poema «Un animal oculto en el crepúsculo…» (Festival de Rotterdam, 2010)
Antonio Gamoneda recita el poema «Un animal oculto en el crepúsculo», del libro Arden las pérdidas (Tusquets, 2003).
Créditos del vídeo:
First published in Arden las perdidas, Tusquets, Barcelona, 2003.
Translation © Robin Myers, 2010.
First published on PIW.
Produced by Beeldrecensies for Poetry International Web, 2010.
Filmed at the Poetry International Festival, Rotterdam, June 2010.
‘Blues del cementerio’, un poema de Gamoneda en la revista Zenda
Blues del cementerio,
un poema de Antonio Gamoneda
Conozco un pueblo —no lo olvidaré—
que tiene un cementerio demasiado grande.
Hay en mi tierra un pueblo sin ventura
porque el cementerio es demasiado grande.
Sólo hay cuarenta almas en el pueblo.
No sé para qué tanto cementerio.
Cierto año la gente empezó a irse
y en muchas casas no quedaba nadie.
El año que la gente empezó a irse
en muchas casas no quedaba nadie.
Se llevaban los hijos y las camas.
Tenían que matar los animales.
El cementerio ya no tiene puertas
y allí entran y salen las gallinas.
El cementerio ya no tiene puertas
y salen al camino las ortigas.
Parece que saliera el cementerio
a los huertos y a las calles vacías.
Conozco un pueblo. No lo olvidaré.
Ay, en mi tierra sin ventura,
no olvidaré a mi pueblo.
¡Qué mala cosa es haber hecho
un cementerio demasiado grande!
Intervención telemática de Gamoneda en el 32º Festival de Poesía de Medellín
Aquí puedes ver y escuchar la intervención de Antonio Gamoneda en el 32ª Festival Internacional de Poesía de Medellín, el pasado lunes 18 de julio de 2022, tras la presentación del poeta astur-leonés a cargo de Gabriel Jaime Franco.
21 de junio 2022 / Presentación de «Vértigo y luz», un ensayo de Rubén Pujante Corbalán sobre Gamoneda
La Residencia de Estudiantes (Madrid) acogerá este martes 21 de junio de 2022, a las 19 horas, la presentación de «Vértigo y luz. Sublimidad y sinestesia en el ciclo de senectud de Antonio Gamoneda», el ensayo con el que el investigador Rubén Pujante Corbalán se alzó hace justo un año, el 22 de junio de 2021, con el XXI Premio Internacional Gerardo Diego de investigación literaria.
Puedes seguirlo en directo haciendo un click aquí:
Versos de Gamoneda en ‘Nueva York Poetry Review’ (2020)
[«Abuelo, respiras como un pájaro viejo y…»], un poema de «Canción errónea» (2012)

Pintura del artista leonés Juan Rafael.
~
[«Abuelo, respiras como un pájaro viejo y…]
«Abuelo, respiras como un pájaro viejo y hueles como las flores corrompidas. ¿Por qué
conservas en ti tantas lágrimas?»
Cecilia no me habla así con su lengua rosada, tan parecida a la de las viborillas azules que inoculan un insomnio feliz.
Cecilia me piensa levemente; ignora que yo he entrado en su pensamiento y hasta lo precedo,
pero Cecilia tiene razón: yo soy, sin duda,
un pájaro cansado.
Sí, estoy cansado y desconozco o desprecio cuanto pueda luminoso a no ser sus miradas.
Cuando se acabe mi cansancio, Cecilia dejará de advertir el olor de las flores corrompidas.
ANTONIO GAMONEDA.
Del libro Canción errónea, Tusquets, 2012.
«El animal perfecto es feliz…», un poema de Gamoneda en ‘La esquina interior’ (2005)
Este poema de Antonio Gamoneda, perteneciente a Libro del frío, se publicó en La esquina interior (Pliegos malagueños de poesía), nº 5, 2005, con una ilustración de Lourdes Murillo en la portada:

Reseña de la ‘Antología poética’ de Gamoneda (Alianza, 2013), por José Luis García Martín

Antología poética
Antonio Gamoneda
Selección e introducción de Tomás Sánchez Santiago
Alianza Editorial. Madrid, 2013
Antonio Gamoneda, un poeta a contracorriente
Por JOSÉ LUIS GARCÍA MARTÍN
(Publicado en su blog CRISIS DE PAPEL, el 17 de junio de 2012]
Comienza Tomás Sánchez Santiago, excelente poeta él mismo, el prólogo a la Antología poética de Antonio Gamoneda aludiendo a su “caso”, “insólito en los usos habituales del mundo literario español”. Y ciertamente Antonio Gamoneda es un poeta insólito, pero quizá no por las razones que Sánchez Santiago señala.
Anecdótico resulta el mayor o menor encaje del poeta con su generación (la del cincuenta, la de los niños de la guerra), sus declaraciones contra este y aquel (Benedetti, José Hierro, Ángel González), su decidida toma de partido en la lucha de banderías en que a veces se convierte la vida literaria, o una aireada marginación que no resulta incompatible con la obtención de los más altos galardones oficiales.
Antonio Gamoneda es un poeta insólito por otras muy diversas razones. Se trata (pocos casos más hay en la historia literaria) de un poeta a contracorriente de sí mismo, de un poeta que ha hecho lo mejor –y quizá también lo menos logrado de su obra– luchando contra su tendencia natural al realismo, al dolido testimonio autobiográfico.
Gamoneda ya es poesía en Oviedo: placa en su casa natal y un banco con el poema «Amor»

Poema de Gamoneda en un banco de la Plaza de la Poesía, en Oviedo.
El Gran Bulevar de El Vasco, en Oviedo, contaba ya desde hace un tiempo con una Plaza de la Poesía. Desde el pasado 21 de marzo de 2022, Día Mundial de la Poesía, la circunstancia es aún más palpable: allí se han instalado un total de ocho bancos, cuyo diseño emula las páginas de un libro abierto, y en cada uno se ha inscrito un poema representativo de autores como los asturianos Antonio Gamoneda, Ángel González y Aurelio González Ovies, o el americano Walt Whitman.
En el caso concreto de Gamoneda, el poema inscrito en el banco es el titulado «Amor» (dedicado en su día a María Ángeles Lanza, esposa y compañera del poeta):
Mi manera de amarte es sencilla:
te aprieto a mí
como si hubiera un poco de justicia en mi corazón
y yo te la pudiese dar con el cuerpo.
Cuando revuelvo tus cabellos
algo hermoso se forma entre mis manos.
Y casi no sé más. Yo sólo aspiro
a estar contigo en paz y a estar en paz
con un deber desconocido
que a veces pesa también en mi corazón.
ANTONIO GAMONEDA
(Del libro «Blues castellano»)
El asunto no se queda ahí. El pasado 21 de marzo, la ciudad de Oviedo también quiso rendir un homenaje a dos de sus hijos ilustres, los poetas Antonio Gamoneda (Premio Cervantes 2006) y José García Nieto (Premio Cervantes 1996), cuyos nombres han quedado grabados en la céntrica calle Melquíades Álvarez. Allí se han instalado sendas placas, una en el nº 25 (casa natal de Gamoneda), y otra en el nº 6 (donde vivió García Nieto).

Gamoneda, durante el descubrimiento de una placa en su casa natal, en el nº 25 de la calle Melquiades Álvarez, en Oviedo, el pasado 21 de marzo de 2022,
A descubrimiento de las placas asistieron el propio Gamoneda y familiares de García Nieto, arropados por miembros de la Corporación municipal —entre ellos el alcalde, Alfredo Canteli— y por seguidores de sus obras. Además, fueron obsequiados respectivamente con sendas copias de las placas.
La de Gamoneda reza así: «En este solar, el 30 de mayo de 1931, nació el poeta / Antonio Gamoneda, premio Europa y premio Cervantes de las letras españolas»
Gamoneda —asturiano y leonés de adopción, ya que vino al mundo en Oviedo, en 1931, pero con solo tres años se trasladó con su madre recién enviudada a León, donde ha residido desde entonces— agradeció al consistorio ovetense tal «inteligente iniciativa» al coincidir el acto —que se celebró junto a la iglesia de San Juan el Real— con la efeméride del Día Mundial de la Poesía, algo que, a su juicio, debería celebrarse «todos los días del año».
Y recitó dos de sus poemas, uno de ellos una breve composición en lengua asturiana, bajo el título «Enantes del día», que forma parte de las colaboraciones que ha realizado con el tenor Joaquín Pixán, con quien ha compuesto poemas y canciones en bable. El autor de «Descripción de la mentira», «Arden las pérdidas» o «Libro del frío» leyó un segundo poema inspirado en los cuadros de Vermeer y Brueghel, que alude a una fiesta que «podría ser la de cualquier aldea asturiana».
En el Facebook del Ayuntamiento de Oviedo se pueden ver algunos vídeos relacionados con el acto:

Copia de la placa de la «calle Poetas Gamoneda», en Oviedo.
:: Calles con el nombre de Gamoneda
En Oviedo ya existe, desde hace unos años, la «calle Poetas Gamoneda», dedicada a Antonio Gamoneda padre (autor de Otra más alta vida, en 1919) y a Antonio Gamoneda Lobón hijo (Premio Cervantes 2006, autor de libros como Sublevación inmóvil, Descripción de la mentira, Lápidas, Cecilia, Arden las pérdidas, Un armario lleno de sombra o La pobreza).
En León capital también existe, desde hace años, una recoleta y pequeña calle Antonio Gamoneda ubicada en el barrio de La Serna, cerca del parque de La Granja, a las afueras de la ciudad. Lo mismo sucede en Trobajo del Camino (León) —donde la calle Antonio Gamoneda es asimismo muy pequeñita, y se encuentra en un entorno de calles con nombres de escritores leoneses— y en San Andrés del Rabanedo (León) —donde la calle Antonio Gamoneda también está localizada en un entorno de calles con nombres de escritores leoneses, muy cerca de la Oficina de Correos y del Parque Juan Pedro Aparicio—.
También existe una calle Antonio Gamoneda en Alcalá de Henares (Madrid), donde tienen una calle todos los Premios Cervantes.
Los tres poemas esenciales para Juan Carlos Mestre son de… Gamoneda, Blai Bonet y Luis Cernuda

Haz un click para ir a Abisinia Review y leer los tres poemas esenciales seleccionados por Juan Carlos Mestre.
Este dossier de Abisinia Review se creo para ir a la caza de joyas de la literatura y para rendirle un pequeño homenaje al lector de poesía. Le preguntan al poeta Juan Carlos Mestre “¿Cuáles son tus tres poemas españoles esenciales desde tu experiencia como lector y desde tu sensibilidad como creador?”. Y, sin solicitarle argumentaciones, estas fueron sus joyas:
[Fragmento de] Descripción de la mentira, de Antonio Gamoneda.
Gaspar Hauser Núm. 2, de Blai Bonet.
1936, de Luis Cernuda.
Día Mundial de la Poesía / Un poema inédito de Gamoneda en ‘El Cultural’
[Para celebrar el Día Mundial de la Poesía, este 21 de marzo de 2022, El Cultural publica un inédito del poeta ucraniano Serhij Zhadán al tiempo que invita a doce excelentes poetas españoles a desvelar un poema inédito, entre ellos Antonio Gamoneda.
SOBRE LA GENERACIÓN DEL CORNEZUELO
Arranqué líquenes, cavé la tierra que creía amar y la tierra
no me reconoció.
Sólo hallé frutos negros, yerbas incomprensibles.
Al día siguiente,
quise ver a los vencejos amándose en el aire y los pájaros
no existían.
Bajé a las sernas,
busqué a los hombres que silban y afilan el dalle pero en el
centeno sólo había luz, únicamente
el cornezuelo crujía.
Esperé el temblor de los álamos pero me extravié
cortando estambres, escuchando sollozos. Pude ver
que los páramos se agotaban en carrizos y sombras. Más
tarde,
las alondras aullaron en los campanarios y las yeguas volvían. Sus uñas
levantaban pequeños relámpagos de las
sendas trazadas entre amapolas.
Nadie detenía a las yeguas ni escuchaba a las alondras.
Finalmente,
advertí que los robles apenas retenían rocío para las víboras y que las moras
se desprendían de las zarzas.
Nadie preguntaba por sí mismo. La costumbre
era el mundo vacío.
Pensé la muerte.
No, no fue así exactamente. Pensé en el hígado de los ancianos mirando cómo
se acerca la muerte, sólo la
muerte, sobre el campo amarillo.
No pensé nada más.
Esta es parte de mi historia, lo demás no ha sucedido.
ANTONIO GAMONEDA
Un poema de ‘Las venas comunales’, de Gamoneda

Amelia Lobón, madre del poeta, hacia 1918. © Foto: Archivo familiar.
En los laboratorios, sobre las máquinas inmóviles, hay óxido y sombras. No hay ácidos ni hombres; apenas permanece la química de la ira.
Sucede a causa de la infección general de la atmósfera, es decir, de la vida. Sucede también a causa de grandes codicilos infecciosos.
Tú, es decir, yo, entra a los laboratorios. Pon temperatura. Primero en los instrumentos más tristes. Reduce el óxido, dispersa las sombras.
Madres. Madres tuyas y mías suelen venir a las válvulas. Abre las válvulas. Busca, no sé, gritos, quizá. Sí, busca los gritos de las parturientas gozosas, busca los cabellos aceitados por la tristeza, los imperdibles perdidos.
O su llanto.
Sí, su llanto insurgente. Induce tú la sedición llorando. Pon la obra magnética.
Ya llegan las madres.
Ya visten los grandes mandiles, ya tienden la ropa más blanca, ya cantan y lloran, ya lavan los ácidos.
¿Qué hacen las madres?
Ellas saben. Restauran la química
cantando, tendiendo, lavando, llorando.
(Fábula de las madres doctoradas en química)

Amelia Lobón, madre de Antonio Gamoneda, en una imagen de los últimos años de su vida. © Foto: Archivo familiar.
Antonio Machado en un poema de Gamoneda

Última fotografía de Antonio Machado.
[Poemas no recogidos en libro]
Breve investigación aplicada al valor de los datos visuales en la que se supone última fotografía de Antonio Machado
La blancura es más grande que la tristeza; lame los parietales torturados, entra en los dormitorios del sudor y el láudano y luego hierve como nieve impura sobre el hueso frontal. Es la humedad de los agonizantes.
Viene despacio la paloma horrible, viene a los vasos llenos de sombra y la ceniza capilar se extiende sobre vestigios de mercurio y llanto.
Ciega, la lente circular induce mendicidad bajo los párpados.
Pero la luz procede del abismo. Ante las córneas abrasadas, un filamento de dolor indica los contenidos del silencio.
Ciertas llagas quizá son miserables en la sutura de los labios.
Sólo las desapariciones alimentan el corazón. Hay sábanas sobre los signos de la inexistencia.
Grasa y metales entran en la luz; se encienden y ésta es la única misericordia.
La muerte es blanca ante los ojos de Antonio Machado.
ANTONIO GAMONEDA
(Ínsula, n.º 506-507, febrero-marzo 1989, p. 40; en el número homenaje a «Antonio Machado, 1875-1939». Una versión sin título y muy modificada de este poema fue publicada en la segunda edición de Libro del frío, 2000, p. 91)




