Autor: fgamoneda

‘Lumbre de Antonio Gamoneda’, por LUIS MARIGÓMEZ

El escritor y fotógrafo Luis Marigómez.

El escritor y fotógrafo Luis Marigómez.

(Texto leído en la Feria del Libro de Valladolid el 2 de mayo de 2005)

«LUMBRE DE ANTONIO GAMONEDA»

Por LUIS MARIGÓMEZ

El 27 de agosto de 1962, muere Leopoldo Panero. Acaba de  participar en el jurado que concede un premio de poesía de Astorga que recae en Antonio Gamoneda y hace saber eufórico, a sus compañeros, que acaban de encontrar un auténtico poeta.

Para entonces, Antonio Gamoneda tiene ya 31 años y lleva escribiendo poesía desde, al menos, 1947. En realidad, todavía falta algún tiempo para que realmente le descubran.

Nace en 1931, con la República, ese fogonazo que acaba nueve años después entre las ascuas de unas cenizas que queman todavía durante una larga época. Gamoneda es, como pocos, un hombre de su tiempo que trasciende su tiempo. Al año de nacer muere su padre, también poeta. Aprende a leer en los versos del libro de su padre, convirtiendo su ausencia en una representación íntima de presencia. El aire pestilente de la primera postguerra, la atmósfera podrida que enmarca y caracteriza el periodo de Franco y de la que todavía nos llegan, de cuando en cuando, efluvios, va a contener el espacio en el que empieza a desarrollarse su obra. “Arráncate la luz de la mirada”, dice uno de sus primeros versos. Los cadáveres que flotan en el Bernesga, las cuerdas de presos, el hambre, el vivir inmerso en todo tipo de miserias, forman la conciencia, la mirada atormentada del poeta. En la adolescencia, llega a “la convicción de que la poesía existe porque existe la muerte.”

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‘Cosa de corteza’ por TOMÁS SÁNCHEZ SANTIAGO

Gamoneda con Tomás Sánchez Santiago, en el XV Congreso de la Fundación Caballero Bonald celebrado en Jerez, en octubre de 2013.

Gamoneda con Tomás Sánchez Santiago, en el XV Congreso de la Fundación Caballero Bonald celebrado en Jerez, en octubre de 2013.

Reproducimos un artículo publicado en LA CRÓNICA DE LEON-EL MUNDO, el 1 de noviembre de 2006:

«COSA DE CORTEZA»

Por TOMÁS SÁNCHEZ SANTIAGO

Es muy posible que ayer tarde, cuando Antonio Gamoneda se adentrase entre las sombras de un palacio, no fuera solo. Habría con él en el trance la sombra dulce de una madre con manos de olor a lejía y a maldita sumisión, un suicida que vigiló la nieve y todavía silbotea su canción, caballos sangrientos con las patas arañando el aire y, en fin, un coro de compañías atormentadas en las que todavía él cree, seres que se le aparecieron en la niñez y hasta hoy no han soltado de la mano a aquel niño huérfano que creció en León, se escondió en sus calles, fue echado de colegios y empleos, calló durante quinientas semanas antes de mojar la lengua en la espesa salsa de palabras que cayeron como trallazos sobre la poesía complacida de su época y, por fin, se sentó a esperar bajo el frío a que todo lo envolviera una disipación. “Este no es mi lugar, pero he llegado”. Seguramente este verso de Libro del frío pasaría ayer como una brocha lánguida por la cabeza de este hombre, uno de los poetas que aún acepta que la poesía es revelación y destino antes que otra cosa, y por lo tanto nada parecido a un ejercicio de suntuosidad literaria. Menos aún un lenguaje hecho para la complicidad.

Y, sin embargo, llegaron los honores. El estruendo social que se producirá en estos días habrá de confundir a quien sacó su espléndida poesía chorreando desde pozos subterráneos que apenas nadie visitó durante los años del franquismo. La solidaridad, la justicia, la ira, la desesperación o la belleza eran conceptos a los que Antonio Gamoneda puso espesor y contorno en un lenguaje que distaba mucho de cualquier complacencia. Como decía en un temprano poema que luego tituló “Ferrocarril de Matallana”: “con el tren se aleja / algo que es cierto aunque no puede ser pensado; / es algo mío y no me pertenece. / Está dentro y fuera de mi corazón”. Esa sensación de estar en las afueras, de no pertenecer del todo a aquello que se le impone ha tenido que regresar a visitarlo desde ayer con otra contundencia más cercana aún a la perplejidad.

Pero cuando todo acabe y el orden secante caiga de nuevo sobre las cosas del mundo –también del mundo literario–, Antonio Gamoneda regresará a poner su vida “en heridas y sombras” y pensará entre insectos ciegos que todo fue un espejismo. Pólvora equivocada. Cosa de corteza que no afectó a las últimas sustancias de donde manó siempre su poesía, allá donde aún él oye conversaciones y ruidos luminosos que hacen una madre, un suicida y algunos animales atormentados.

‘Príncipe negro’, por X. L. MÉNDEZ FERRÍN

Eloísa Otero, Antonio Gamoneda, Xosé Luís Méndez Ferrín y Víctor M. Díez, en la apertura del ciclo "Nombrando el porvenir. Encrucijada de poetas" que se celebró en el MUSAC (León) en mayo de 2014. © Foto: Ramiro (Diario de León).

Eloísa Otero, Gamoneda, Xosé Luís Méndez Ferrín y Víctor M. Díez, en la apertura del ciclo «Nombrando el porvenir. Encrucijada de poetas» celebrado en el MUSAC (León) en mayo de 2014. © Foto: Ramiro (Diario de León).

Reproducimos un texto publicado el 4 de diciembre de 2006 por el poeta gallego Xosé Luis Méndez Ferrín, en su columna ‘Segunda Feira’ de El Faro de Vigo, con motivo de la concesión a Gamoneda del Premio Cervantes 2006:

«PRÍNCIPE NEGRO»

«Non menos de catro persoas amigas felicitáronme pola concesión
do Premio Cervantes a Antonio Gamoneda»
X.L. MÉNDEZ FERRÍN

O pasado 18 de Brumario a Fundación Cuña Casasbellas promoveu no Teatro Principal de Pontevedra un acto no que Antonio Gamoneda falou de poesía e leu un ferrado dos seus versos. Un auditorio entregue seguiu a palabra do Mestre con recollemento, emoción e tamén unción. Case se sentía o bater dos corazóns ao unísono. Os silencios explodían. As palabras caían con ese peso único da excepcionalidade necesaria. En público e en privado Gamoneda dixo que a poesía escrita hoxe en galego é a mellor da Península, ou algo así. No século XX español –pensa Gamoneda– hai dous poetas grandes en lingua castelán: na primeira metade do século Lorca; na segunda, Claudio Rodríguez. Discutimos: para nosoutros, os señores do século son Lorca e Gamoneda. Dixen eu que a actitude poética de Gamoneda contradí a condición posmosderna (a trivilización e a desregularización). Instálase el na lírica e xamais acepta a posibilidade de finximento. A poesía é o grande milagre do mundo, insistía Pimentel. A poesía produce unha sorte de coñecemento que non é o ordinaria. Un non dicir decindo, e Juan de la Cruz arrevoou coma unha bolboreta negra entre as arañas do salón. Sobre a reminiscencia colectiva, ou sexa o sentido da Historia, actúan algunhas proposicións de Amelia Gamoneda e Fernando R. de la Flor. Din eles que Gamoneda é poeta proletario e que o seu salto escuro adiante ten que ver cun autoexilio que se produce a raíz da Transición entendida como liquidadora da Esperanza. Gamoneda, con trinta anos de militancia comunista, goza do privilexio de ter lúcidos eséxetas. Non é que necesite de Miguel Casado, digamos. Ocorre que a natureza dos poemas de Gamoneda suscita e provoca o grande crítico e o teórico da literatura como un desafío. Só o alto, o grande crítico ou teórico.

Percorreu o poeta, texto a texto, unha persoal historia literaria en Pontevedra. Ao descer aos infernos dos Epitafios, de Libro del frío, de Arden las pérdidas, os que ouvimos fomos sendo modificados e levados a outro sitio que, necesariamente, sintiamos noso. Por fin, Gamoneda anunciou cun poema inédito, que entraba en novas estancias e que era o seu propósito visitalas. Unha meniña entrara na súa vida. Na fontana que a el lle abrolla e corre, aínda que é noite, polos adentros, en Antonio Gamoneda de súpeto atemperou o frío e houbo máis morna luz. Di o poeta que a súa próxima marea será máis honda, tenra, leda. Así sexa, se é para ben. Anunciou, polo tanto, en Pontevedra o noso poeta que, se cadra, un período de Sílabas Negras fique atrás e que a difícil tarefa de ser poeta ledo e solar na ancianidade é a que agarda por el.

Vernes pasado eu saín á rúa e non menos de catro persoas amigas felicitáronme pola concesión do Premio Cervantes a Antonio Gamoneda, tán coñecida dos amigos é a miña predilección pola poesía do meniño que baixou das Asturias a León polos subeiros do gando e aló se fixo príncipe negro dos fabbri da lingua súa. Madrid, esa «corrala», rosmou e torceu o bico. Fálase de que na Academia Española brindou co viño doce da Casa Luis Mateo Díaz á saúde da súa propia sombra. A España literaria élles así e eu pídolles desculpas por cuxar esta columna cunha cita de Luis María Anson, el si da RAG: «Rodríguez Zapatero acaba de concederle el Cervantes a Antonio Gamoneda«. Parece ser que, nalgúns aspectos, esta é a hora da verdade. Eu acabo de recibir o Premio Cervantes.

Xosé Luis Méndez Ferrín y Antonio Gamoneda, en el MUSAC (León) en mayo de 2014. © Foto: Eloísa Otero.

Xosé Luis Méndez Ferrín y Antonio Gamoneda, en el MUSAC (León) en mayo de 2014. © Foto: Eloísa Otero.

Gamoneda en la revista francesa «Esprits Nomades»

Estprits Nomades

Estprits Nomades

Esta es la dirección de la página de la revista francesa Esprits Nomades (Espíritus Nómadas) dedicada a Gamoneda, y que incluye poemas suyos traducidos al francés por Jacques Ancet (haz click):

www.espritsnomades.com/sitelitterature/gamoneda

Esprits Nomades es un sitio que propone un vagbundeo por el mundo de la música, de la literatura y la poesía, de la fotografía y de la pintura… para rendir así un homenaje a los creadores.

Gamoneda en una foto de Fernando Sanz Santacruz.

Gamoneda en una foto de Fernando Sanz Santacruz.

Blues de l’escalier

Une femme monte dans l’escalier
elle a un chaudron plein de peines.
Une femme monte dans l’escalier
elle porte le chaudron des peines.

J’ai rencontré dans l’escalier la femme
et devant moi elle a baissé les yeux.
J’ai rencontré la femme et son chaudron.

Je n’aurai plus la paix dans l’escalier.

Blues castillan (1961-1966)

«Poema al Che», por Gamoneda

Che Guevara.

Che Guevara.

En Bolivia y en ti y no en la muerte

pensamos, capitán. Hubo silencio

una noche no más. Hirvió el acero

otra vez hasta el fin. Y vino el día.

Y todo el mundo se llamaba Ernesto.

ANTONIO GAMONEDA

— — —
[Este poema apareció en el libro colectivo ‘Poemas al Che. 84 poetas de España y América rinden homenaje al guerrillero’. La primera edición fue publicada por el Instituto del Libro de La Habana, en 1969. En España, Libros de Cordel realizó una edición facsímil en 1976.]

Un poema del libro ‘Cecilia’

Cecilia, nieta del poeta. Foto: Fernando Sanz-Santacruz.

Cecilia, nieta del poeta. Foto: Fernando Sanz-Santacruz.

Yo estaré en tu pensamiento, no seré más que una sombra imprecisa;

habré existido en un instante en que la alegría y la piedad ardían en tus ojos.

Pero también quiero permanecer desconocido en ti.

Desconocido. Simplemente envuelto en tu felicidad.

Tú distraída en tu luz y yo apenas viviente en ella, y así, imperceptiblemente amado, esperar la desaparición.

Aunque quizá estamos ya separados por un hilo de sombra y cada uno está en su propia luz

y la mía es la que tú vas abandonando.

ANTONIO GAMONEDA
(Del libro ‘Cecilia’)

Amelia Gamoneda sobre Antonio Gamoneda

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…

«(…) En mi memoria de siempre mi padre es un hombre que escribe; o mejor dicho, es un hombre que trabaja, que trabaja en la escritura. Escribe con todos los músculos, reconcentrado, tachando con decisión, rompiendo enérgicamente los papeles, y luego pulsando las teclas –de las máquinas antes mecánicas y hoy del ordenador– hasta desgastar sus mecanismos. Su ruido de escritor es el de un oficinista, el del oficinista que fue, el del obrero y su máquina; en mi memoria imaginaria, este ruido se prolonga hacia atrás en el tiempo y se confunde con el de las máquinas de bordar que mi abuela pedaleaba incansablemente en una galería. Algunas noches, en la casa de mis padres, el ruido de las teclas no se interrumpe más que durante tres o cuatro horas; pienso entonces si mi padre no le estará haciendo compañía a mi abuela, pienso si este oficio de escritura, ejercido así, con ese apremio, con ese esfuerzo, con esa necesidad, no habrá recibido su ritmo de esa experiencia familiar del trabajo, de esas noches de la infancia de mi padre en las que él tampoco acertaba a percibir cuándo se paraban las máquinas de bordar de mi abuela. (…)»

AMELIA GAMONEDA
(Fragmento extraído del texto titulado ‘Entrememorias’ que Amelia Gamoneda leyó en el Festival de la Palabra, Universidad de Alcalá de Henares, el 18 de abril de 2007)

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Un artículo de Ildefonso Rodríguez sobre «Libro de los venenos»

...

…

Recuperamos este artículo del poeta y músico leonés ILDEFONSO RODRÍGUEZ que apareció hará unos veinte años en la revista ESPACIO/ESPAÇO ESCRITO, con motivo de la publicación de ‘Libro de los venenos’ de Antonio Gamoneda en 1995.

 AZOGUE, SANGRE, LECHE, ALACRÁN:
EL LIBRO DE LO INCIERTO

Por ILDEFONSO RODRIGUEZ

Algunos han podido entender el último trabajo de Antonio Gamoneda (‘Libro de los venenos’, Siruela, 1995) como una distracción de su actividad natural, como si, haciendo un alto, se hubiese entregado al ejercicio apasionante de la erudición, las concordancias y juegos con la escritura de dos antiguos. En los oscilantes párrafos que vienen ahora, se contiene una propuesta contraria: este libro es el resultado de una coherencia absoluta, radical. Presionando los límites flexibles del género poético y desde el centro mismo del conflicto, Gamoneda da un paso más allá en la construcción de su obra única. Mi lectura se planta en cuatro proposiciones que podrían soportar títulos como MÚSICA, IMAGINACÓN, HABLA SUBSTANCIAL, RELATO, sucesivamente. Pero pronto se advertirá lo borroso de esas temáticas; las nociones sufren contagios, transitan, van y vienen. Son tan sólo un anclaje para algo más flotante, inabarcable y rotundo. Porque, como se lee en ‘Descripción de la mentira’, el lector de este nuevo libro otra vez descubrirá, para su pérdida y reencuentro, que “sólo es legible el libro de lo incierto”.

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Gamoneda en una caricatura de Loredano (diario El País)

Antonio Gamoneda visto por Loredano, en el diario El País (2007).

Antonio Gamoneda visto por Loredano, en el diario El País (2007).

Esta es la caricatura de Antonio Gamoneda realizada por Loredano que acompaña una noticia publicada en el diario EL PAÍS el 21 de abril de 2007, tres días antes de que el poeta recogiera el Premio Cervantes.

La caricatura acompaña un artículo titulado «Próxima parada, Gamoneda», de Javier Rodríguez Marcos.

El poema “Malos recuerdos”, emblema para la antología de “Capital Animal”

Detalle de ‘Perro semihundido’, una de las pinturas negras de Goya.

Detalle de ‘Perro semihundido’, una de las pinturas negras de Goya.

“MALOS RECUERDOS”

“La vergüenza es un sentimiento revolucionario”
Karl Marx

Llevo colgados de mi corazón
los ojos de una perra y, más abajo,
una carta de madre campesina.

Cuando yo tenía doce años,
algunos días, al anochecer,
llevábamos al sótano a una perra
sucia y pequeña.

Con un cable le dábamos y luego
con las astillas y los hierros. (Era
así. Era así.

                                          Ella gemía,
se arrastraba pidiendo, se orinaba,
y nosotros la colgábamos para pegar mejor).

Aquella perra iba con nosotros
a las praderas y los cuestos. Era
veloz y nos amaba.

Cuando yo tenía quince años,
un día, no sé cómo, llegó a mí
un sobre con la carta del soldado.

Le escribía su madre. No recuerdo:
“¿Cuándo vienes? Tu hermana no me habla.
No te puedo mandar ningún dinero…”

Y en el sobre, doblados, cinco sellos
y papel de fumar para su hijo.
“Tu madre que te quiere.”

                                         No recuerdo
el nombre de la madre del soldado.

Aquella carta no llegó  a su destino:
yo robé  al soldado su papel de fumar
y rompí  las palabras que decían
el nombre de su madre.

Mi vergüenza es tan grande como mi cuerpo,
pero aunque tuviese el tamaño de la tierra
no podría volver y despegar
el cable de aquel vientre ni enviar
la carta del soldado.

ANTONIO GAMONEDA
(Del libro «Blues castellano»)

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Dos versiones del poema ‘Ferrocarril de Matallana’

...

…

FERROCARRIL DE MATALLANA

(La primera versión, del año 1960:)

A las ocho del día en febrero
aún es de noche.

Subimos a este tren algunos hombres
por motivos diversos.

No hay aún luz en los vagones, sólo
oscuridad y aliento.

No nos vemos los rostros pero sentimos
la compañía y el silencio.

En el andén estalla la campana.
Nos sobresalta la crueldad de un silbido.
El tren arranca. Todo vuelve
a su antiguo sentido.

Nos dan la luz amarillenta y floja.
Salimos
de la oscuridad como del sueño:
torpemente vivos.

Y ahora empezaremos a mirarnos
como hombres distintos:
amaríamos a éste, pero a aquél
nunca le amaríamos.

Sin embargo, la luz debiera ser
quien nos hiciese amigos.

Éste es un tren de campesinos viejos
y de mineros jóvenes.

Se ve algo que une
más que la sangre y la amistad.

Es una cosa del cuerpo y del alma.
Es grande y dolorosa.
Pero se está haciendo de día.

Ahora ya se puede ver la tierra
oscura bajo el hielo. Es
hermosa la tierra en febrero.
Vemos los montes todavía en sombra,
los robles, del mismo color del monte,
la yerba vieja sepultada en escarcha
y, sobre lomas, las tierras de trabajo:
cada surco endurecido por el río
como la resistencia de los pobres.

Rectos y oscuros, los chopos
llenan de serenidad las riberas
y, cerca de ellos, bajo el pueblo, el río
desciende azul y lleno de soledad.

Cruzan los pueblos de sonido humilde
—Pardavé, Pedrún, Matueca—;
las casas montan las paredes tristes
sobre el espacio de las huertas;
vemos las calles en silencio, vemos
la iglesia muda y las cerradas puertas.
Esto es un pueblo; se construye a base
de paciencia y tierra.

Cuando bajo del tren, siento frío
en medio de tanta verdad,
y ya entiendo, sin pensar, muchas cosas.
Comprendo, por ejemplo,
la belleza de España.

España es también una tierra,
pero una tierra sólo no es un país;
un país es la tierra y sus hombres.
Y un país sólo no es una patria;
una patria es, amigos, un país con justicia.

ANTONIO GAMONEDA
(Versión de 1960)

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Un discurso de Antonio Gamoneda que ha dado la vuelta al mundo

gamnievecolumn

Antonio Gamoneda. Fotografía: Eloísa Otero.

“Antonio Gamoneda reclama la insurgencia poética contra la injusticia”, “Gamoneda llama a la revolución”… titularon los medios de medio mundo cuando el poeta pronunció este discurso vibrante, sencillo e íntegro, en el encuentro-homenaje a los Premios Cervantes que tuvo lugar en la Biblioteca Nacional de España, Madrid, el 9-X-2012.

Por ANTONIO GAMONEDA

Saludo afectuosamente a las dignísimas autoridades civiles y académicas, con mención llena de gratitud de las que son regidoras de esta noble y tricentenaria Institución, y a vosotros, queridos y admirados compañeros en la distinción que nos congrega, y a todos ustedes, señoras, señores, amigas y amigos:

Toda significación cervantina es significación de nuestro amor y nuestro respeto a la persona y la obra de don Miguel de Cervantes. Don Miguel fue un español genial, tristemente viviente en una España polarizada en el poder económico, fuese éste monárquico, eclesial o feudal, y en la pobreza, propietaria ésta tan solo de la indefensión, el analfabetismo y el hambre.

Algo, poco, he dicho ya de la persona. Voy a decir también de la obra. Sin rehuir el tópico. Y voy a auxiliarme citando a Nazim Hitmet, el gran poeta tueco del pasado siglo. Decía Nazim en unos versos de su poema “Don Quijote”:

“El caballero de la Eterna Juventud / obedeció, hacia la cincuentena, / a la verdad que latía en su corazón. / Partió una bella mañana de julio/ para conquistar lo bello, lo verdadero y lo justo. / Delante de él estaba el mundo/ con sus gigantes abyectos, / y bajo él, Rocinante, / triste y heroico. / Yo sé/ que una vez que se cae esta pasión/ y se tiene un corazón de un peso respetable, / no hay nada que hacer, Don Quijote, / nada que hacer: / hay que luchar con los molinos de viento.”

Está claro: los molinos son gigantes, los gigantes son poderosos, su ejercicio es la maldad, y el Caballero de la Eterna Juventud, el abatido, debe comprender y comprende, que su infortunada verdad sigue consistiendo en la causa necesaria de luchar contra esa maldad.

En Don Quijote, en su bella locura, hay un trasunto, una creación autorreferente de Cervantes. Incluso en el caso de que fuese inconscientemente activada, es una proyección de su vida. Don Miguel, para vivir, tenía que ofrecerse a la muerte; vender su sangre en el mercado de las batallas originadas por el enfrentamiento de intereses entre los poderosos.

Los escritores amamos la paz. Y todos ustedes. Pues bien, históricamente ahora mismo, ante el dolor español y planetario de una pobreza que comporta hambre, enfermedad y muerte, nuestro lenguaje (naturalmente, no hablo solo de la escritura poemática), ha de ser poética y moralmente subversivo. Y nuestra conducta. El sufrimiento de causa social es nuestro sufrimiento y penetra nuestra conciencia, que creación literaria que no lleve consigo conciencia no es creación.

Incruentos como Don Quijote, numantinamente resistentes, pacíficamente revolucionarios, queridos escritores cervantinos todos: “hay que luchar contra los molinos de viento”.

 

Antología poética de Gamoneda en la Biblioteca Virtual Cervantes

1 Antología BVMC

La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes incorporó hace tiempo una pequeña muestra antológica de la obra de Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931) en su Portal Poesía Española Contemporánea, que dirige el profesor de la Universidad de Alicante Ángel Luis Prieto de Paula.

 

«Amor»

María Ángeles Lanza.

María Ángeles Lanza, esposa y compañera de Antonio Gamoneda.

AMOR

Mi manera de amarte es sencilla:
te aprieto a mí
como si hubiera un poco de justicia en mi corazón
y yo te la pudiese dar con el cuerpo.

Cuando revuelvo tus cabellos
algo hermoso se forma entre mis manos.

Y casi no sé más. Yo sólo aspiro
a estar contigo en paz y a estar en paz
con un deber desconocido
que a veces pesa también en mi corazón.

ANTONIO GAMONEDA
(Del libro «Blues castellano»)

— — —

AMORE

Il mio modo di amarti è semplice:
ti stringo a me
come se ci fosse un po’ di giustizia nel mio cuore
e io te la potessi dare con il corpo.

Quando ti scompiglio i capelli
qualcosa di bello si forma nelle mie mani.

E quasi non so di più. Io desidero solo
stare con te in pace e stare in pace
con un dovere sconosciuto
che talvolta pesa anche nel mio cuore.

ANTONIO GAMONEDA
(da «Blues castellano»)

Una entrevista con Gamoneda sobre temas de actualidad (2009), por Eloísa Otero

Página de la entrevista.

Página de la entrevista.

[Entrevista publicada en EL MUNDO DE LEON el 12 de abril de 2009 y en EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN el 13 de abril de 2009]

Entrevista con ANTONIO GAMONEDA:
«LA IGLESIA ESTÁ PARTICIPANDO DE FORMA
FRAUDULENTA DE LA ECONOMÍA VIGENTE»

Por ELOÍSA OTERO

Tras el estreno de ‘Escritura y alquimia’, un documental sobre su vida y su obra, Gamoneda protagonizará esta semana un gran congreso en Madrid. Comprometido con el mundo, no elude los temas de actualidad.

—Hace 24 años que recibió el segundo Premio Castilla y León de las Letras, después de Delibes, cuando usted era un autor muy poco conocido, salvo en pequeños círculos. ¿Qué supuso entonces?

—Pues supuso… un dinero (no recuerdo ahora la tela que me dieron, ¡ja, ja!). Pero creo que no modificó nada mi estatus en relación con los lectores, porque son premios de ámbito regional, e incluso en ese ámbito tampoco les hacen mucho caso. Sí sé que por esa norma no escrita de que el premiado sea jurado al año siguiente, yo me puse muy terco, porque ahí estaba Claudio Rodríguez y ya se lo tenían que haber dado…

—¿A quién cree que no le han dado aún ese premio cuando se lo merecería más que otros?

—Es un poco difícil… El poeta José Miguel Ullán, está claro… Además, se cometió la grave torpeza de dejar morir a Ramón Carnicer sin dárselo. No lo entiendo.

—Casi la mitad de los premiados en estos 25 años son leoneses. ¿Qué significado tiene eso para usted?

—Eso dice que el número de escritores por metro cuadrado en León es mayor que en las otras provincias, y de la cantidad surge la calidad también. En León se ha creado la tradición de la escritura, hay tres focos (el grupo de Astorga, los bercianos y luego todos los demás) y muchos poetas. Pero yo, el premio Castilla y León se lo daría a alguien a quien quizá no se lo van a dar nunca, y es a Gaspar Moisés Gómez. No todos sus libros son maravillosos, pero tiene cuatro o cinco que para mí comportan más cantidad y más calidad que lo que pudo aportar Eugenio de Nora, por ejemplo. Lo que pasa es que De Nora convirtió ‘Espadaña’ en un histórico. Pero Eugenio hace 60 años que no escribe un verso, y hablo sin bromear. Su creación literaria son tres libros de versos —cuatro, con el que publicó sin su nombre— y una historia de la novela contemporánea inacabada. Muy bien, fue un catedrático muy trabajador en Suiza, pero la obra es lo que es, lo cual no le priva de la condición de ser un histórico y, en los años 40, del 45 en adelante,  uno de los tres o cuatro poetas españoles  jóvenes más importantes. Pero como escritor terminó ahí, y como estos premios parece que tienen que premiar una obra, pues una obra no la veo. A Gaspar Moisés le pasa lo contrario, ha publicado y tiene sin publicar montones de libros, algunos de gran altura. Pero él no se hace ver. No es un olvidado, sino un ignorado.

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