Por JOSÉ MIGUEL COLLDEFORS Artículo publicado en Hoy es Arte el 3 de marzo de 2020
La pobreza es el segundo tomo de las memorias de Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931), y llega diez años después del primero, Un armario lleno de sombra. Un regalo para los lectores de quien es un gigante de la poesía en español, uno de los nombres indiscutibles de la lírica de los últimos 50 años, autor de una obra excepcional, un poeta que (como César Vallejo, otro poeta de raza) explora el lenguaje y lo convierte en arte, en verdad y en misterio, que canta lo cercano, lo que nos rodea cada día, y lo que está oculto y se descubre con la escritura, o la lectura, de cada poema.
La pobreza que marcó la vida de Gamoneda, y de tantos otros, es el eje de la obra y el símbolo que la acoge. Un texto cargado de emoción, luminoso pese a que se habla de un tiempo muy oscuro y hay mucho dolor y mucha tristeza, pleno de ironía, y hasta de humor, y de inteligencia, en una prosa en la que reconocemos la palabra, el tono y la belleza del poeta de siempre, un poeta ejemplar y un hombre íntegro y cansado, que recuerda y contempla lo que ha hecho el tiempo con la vida cuando, como ha escrito, “la muerte se hace sensible, se anuncia de manera que no es solo imaginaria”; ya nos dijo “he llegado, por fin, este no es mi lugar pero he llegado”, “he llegado y quiero descansar”. (…)
«Antonio Gamoneda publicó antes de la pandemia del coronavirus el segundo tomo de sus memorias, y no sabemos si el último, “La pobreza”. Título premonitorio de lo que está por venir; en unos días vamos a volver a esa pobreza que se instaló en España después de la guerra civil si este gobierno, que está demostrando ser completamente incompetente, no lo remedia. De ahí que el poeta se cuestione: “me pregunto si la posguerra ha terminada”. Está claro que no…»
Ventana del estudio de Antonio Gamoneda, en su casa de León.
CLARIDAD SIN DESCANSO
Quizá me sucedo en mí mismo. No sé quién pero alguien ha muerto en mí. También ayer olía la desaparición y estaba amenazado por la luz, pero hoy es otro el cuchillo delante de mis ojos.
No quiero ser mi propio extraño, estoy entorpecido por las visiones. Es difícil
poner luz todos los días en las venas y trabajar en la retracción de rostros desconocidos hasta que se convierten en rostros amados y después llorar porque voy a abandonarlos o porque ellos van a abandonarme.
Qué
estupidez tener miedo al borde de la falsedad y qué cansancio
abandonar la inexistencia y
morir después todos los días.
[Del libro «Arden las pérdidas», apartado ‘Claridad sin descanso’;
en «Esta luz. Poesía reunida 1947-2004» (Ed. Galaxia Gutenberg, 2019)]
La librería de CAZARABET conversó con Amelia Gamoneda, hija del poeta Antonio Gamoneda, y autora del prólogo y de la selección de poemas de su padre para la antología «Niñez» (Ed. Calambur, 2016):
LA EXQUISITEZ EN LA PLUMA Y EL TRAZO DE ANTONIO GAMONEDA, SE DAN CITA EN UNA ANTOLOGÍA QUE TIENE A LA NIÑEZ ENTRE EL JUEGO DE LA PALABRA Y AQUELLO QUE HIERVE ENTRE EL POETA Y SU INTERLOCUTOR, EL LECTOR.
LA SELECCIÓN Y EL PRÓLOGO CORRE A CARGO DEL CUIDADO DE UNA DE LAS PERSONAS QUE LE PUEDE CONOCER MÁS , SU HIJA, AMELIA GAMONEDA LANZA.
—Amelia, no debe de ser tan sencillo el encargarse de la edición de la obra de una persona, tan íntimamente ligada a una como es tu padre. Explícanos… —Lo importante para hacer una antología es la familiaridad con la obra, no con el poeta. Yo tengo las dos familiaridades: mejor que mejor.
—Dinos, ¿por qué te decides a dar este paso: seleccionando los poemas y realizando el prólogo? Supongo que la selección debió de ser un proceso arduo y difícil… —Emilio Torné, el director de la colección de Calambur, me hizo el encargo. La selección y el prólogo fueron un trabajo. Pero un trabajo gozoso (algo que en sí es una paradoja).
—¿Qué tiene de particular el Antonio Gamoneda como poeta…? —Que es muy exigente con su propia escritura.
—Os viene un poco de familia esto del amor a las letras, a los poemas… lo digo por tu abuelo paterno. —Sí, mi abuelo era poeta y periodista. Yo prolongo modestamente esa veta familiar.
—En este libro, en esta antología de poemas, te has acercado y nos acercas a todos al Antonio Gamoneda que vuelve la vista atrás… al período de la niñez ¿Por qué? —Esa es una edad de mi padre que obviamente yo no conocí. Y por tanto es la más misteriosa para mí.
Esta reseña de Juan Antonio Masoliver Ródenas de los dos últimos libros de Antonio Gamoneda, «La pobreza» y «Esta luz. Poesía reunida (1947-2019)», se publicó en el suplemento Culturas del diario La Vanguardia el pasado 14 de marzo de 2020.
Haz un click en la imagen superior para leer la entrevista con Antonio Gamoneda que publicó La Nueva Crónica, el pasado domingo 15 de marzo de 2020, firmada por el director del periódico leonés, David Rubio, con fotos de Mauricio Peña y vídeo de Laura Pastoriza.
Antonio Gamoneda, en una de las fotos de Mauricio Peña.
Antonio Gamoneda, en una fotografía de Mauricio Peña.
Y, aquí, la portadilla del suplemento de donde se publicó la entrevista, que puedes leer en PDF haciendo un click:
Este domingo, 15 de marzo de 2020, La Nueva Crónica publicará una entrevista con Antonio Gamoneda, realizada por el director del periódico leonés, David Rubio —con fotos de Mauricio Peña y vídeo de Laura Pastoriza—, en la que el poeta analizará ‘La pobreza’, su segundo tomo de sus memorias.
El poeta Antonio Gamoneda presentó la exposición “De lumine”, del pintor Rafael Carralero Carabias, en la Sala Provincia del Instituto Leonés de Cultura (ILC), en León. La muestra se podrá visitar hasta el 30 de abril de 2020.
Por EDUARDO AGUIRRE ROMERO [Artículo publicado en TAM TAM PRESS el 4-III-2020]
Como es sabido, fueron los románticos quienes liberaron a la pintura de paisaje del fardo de la recreación exacta. Por supuesto, otros antes habían tenido intuiciones sobre el potencial subjetivo de la naturaleza, como Giorgione en La tempestad (¿1508?) o Velázquez en su Vista del Jardín de la Villa Médici (1630). Sin embargo, el Romanticismo lo convirtió en proclamación: el realismo académico no era única forma de expresar lo real, certeza que iba a tener también gran trascendencia en la poesía y en la música, al irlas liberando de lo narrativo en su sentido más convencional, de una objetividad que dejaba fuera demasiados elementos. Se tardó en llegar a ello y ni siquiera podemos darlo ya por concluido el recorrido, pues en arte no hay finales. El pasado 28 de febrero, Antonio Gamoneda presentó De lumine (De la luz), del pintor Rafael Carralero Carabias, en la Sala Provincia, en León. ¿Paisaje sin paisaje? Sí. Pero vayamos por partes.
Contar en una inauguración con la presencia activa del gran poeta es noticia por sí misma, pues vive inmerso en su trabajo, lo que ya nos da una primera pista sobre la calidad de los cuadros expuestos. Tampoco es secundario que fuese en la misma sala que el poeta dirigió, desde 1961 hasta mediados de la década de los noventa. Gamoneda fue uno de los críticos de arte más reconocidos del país, y así se le sigue considerando aunque ya rara vez ejerza como tal. En su intervención explicó el discurso sobre el que se sustenta De lumine: la diferencia entre realidad y realismo; por cierto, uno de los temas esenciales en su análisis de las artes plásticas, pero aún más en su propia poesía.
Gamoneda y quien esto escribe le habíamos presentado su anterior muestra leonesa, en 2009, en la sala Santa Nonia, y con un nombre revelador, Sugerencias, que ya vaticinaba el camino que luego iba a tomar: el paisaje anterior al paisaje, o más allá del paisaje. En definitiva: sugerido. En su nueva obra ya no vemos lugares reconocibles, pero sigue siendo paisajística. No es realismo, pero es real en cuanto es verdad. ¿Y dónde habita esta, cuál es su territorio? No es esta cuestión que pretendan delimitar el pintor ni el poeta. Les basta con reconocer la existencia de tales territorios. Según el comisario de la muestra, Luis García, no solo sigue siendo paisaje sino que continúa siendo figuración. Estoy plenamente de acuerdo con el director de exposiciones del ILC.
El diario asturiano El Comercio publica una entrevista con Antonio Gamoneda, realizada por Azahara Villacorta, con motivo de la publicación de ‘La pobreza’, el segundo tomo de memorias del poeta. La foto es de Paloma Ucha.
Antonio Gamoneda en su estudio (noviembre, 2019). Fotografía: Mar Astiárraga / El Cuaderno.
Sobre estas líneas, una fotografía de Antonio Gamoneda realizada por Mar Astiárraga para una entrevista de CÉSAR IGLESIAS en
(haz un click:) El Cuaderno…
Debajo, Gamoneda (hacia 1965), en una imagen del fotógrafo salmantino José Núñez Larraz (Pepe Núñez, padre del poeta Aníbal Núñez), que también aparece publicada en la misma entrevista:
Antonio Gamoneda (hacia 1965). Fotografía: José Núñez Larraz (Pepe Núñez).
Inauguración de la exposición de Rafael Carralero Carabias «De Lumine». De izquierda a derecha, Rafael Carralero Carabias, Antonio Gamoneda, Pablo López Presa (diputado de Cultura) y Luis García (comisario de la muestra). Foto: Otero Perandones / Diario de León.
Antonio Gamoneda presentó el viernes 28 de febrero de 2020 la exposición De lumine, del pintor Rafael Carralero Carabias, en la Sala Provincia (Instituto Leonés de Cultura). Y el periodista Eduardo Aguirre publicó al día siguiente este pequeño texto de opinión en Diario de León:
Sueños
Por EDUARDO AGUIRRE
Akira Kurosawa soñó que se adentraba en un paisaje de Van Gogh y que allí veía al pintor –con el cuerpo de Scorsese– plasmar un cuadro. En 2009, Antonio Gamoneda y este juglar de columnas presentamos la primera exposición leonesa de Rafael Carralero Carabias, en la sala de Santa Nonia. Los vaticinios se han cumplido con creces. Quién sabe, quizá hoy sueñe que me adentro en uno de los bellos cuadros de su nuevo logro: De lumine. El paraíso ha de tener vistas así. Y como dijo el viejo camarero al joven aprendiz con prisas por cerrar, en aquel cuento de Hemingway: debe haber siempre abierto en la noche «un lugar limpio y bien iluminado», para cobijo de los solitarios. Al menos, en los sueños.
NOTA de las editoras de HispanismeS #13, Laurence Breysse-Chanet y Laurie-Anne Laget:
» Este volumen [nº 13 de HispanismeS, la revista de la Sociedad de Hispanistas Franceses] se preparó antes de la publicación de la versión aumentada, en dos volúmenes, de Esta luz. Poesía reunida, al cuidado de Jordi Doce, con un epílogo de Miguel Casado (Barcelona, Galaxia Gutenberg/ Círculo de Lectores, 2019), que además de cierta reescritura de los poemarios publicados en Esta luz de 2004 en la misma editorial, junta todos los poemarios, publicados o inéditos, a continuación, en el segundo tomo. Los documentos [de Antonio Gamoneda] que los lectores van a encontrar ahora se sitúan en un umbral que precede la publicación de 2019. Antonio Gamoneda nos dio en 2018 un poema reescrito a partir de La prisión transparente (Madrid, Vaso Roto, 2016), e inéditos: un poema de Las venas comunales, y una «¿Poética?» escrita para nuestro dossier. Además, nos dio su confianza. Los lectores descubrirán más adelante los mismos poemas, en versión manuscrita del autor. En su siempre, nuestro agradecimiento hacia Antonio Gamoneda supera las palabras. «
— — — Una reseña de «La pobreza» (Galaxia Gutenberg, 2020), el segundo tomo de memorias de ANTONIO GAMONEDA, escrita por DIEGO MEDRANO y publicada en el diario El Imparcial, el martes 25 de febrero de 2020.
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NC#208: La buena memoria
«Si algún día escribimos unas memorias, nos gustaría que nos salieran tan bien hechas como las de Antonio Gamoneda. ‘La pobreza’ es nuestro libro de la semana»
Si algo hemos aprendido con las lecturas de esta semana es que la memoria es un ejercicio complejo, a veces doloroso. Mientras leíamos con gozo La pobreza, la continuación de la escritura de sus recuerdos que Antonio Gamoneda comenzó con Un armario lleno de sombra, el Ayuntamiento de Madrid decidía que sobraban versos de Miguel Hernández en un memorial a los represaliados construido en el cementerio de La Almudena. Gesto que se añadía a borrar de allí sus nombres grabados en piedra. Decía Gamoneda en una entrevista que la poesía no puede cambiar el mundo, pero intensifica la conciencia y que eso sí puede actuar sobre las circunstancias. Borrarla parece un gesto de mala conciencia o de ausencia de ella.
Gamoneda siempre insiste en que la poesía no es literatura, y hace tiempo que nos convenció esa idea. Esta semana hemos publicado un artículo sobre esa capacidad de lo literario para imaginar mundos distintos, centrándonos en las escritoras de ciencia ficción. (…) Échale un vistazo: Las mil hermanas de Ursula. (…)
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El libro de la semana
Si algún día escribimos unas memorias, nos gustaría que fueran como éstas. Antonio Gamoneda hace un ejercicio al enfrentarse a su pasado que nos parece admirable: dudar. Duda sobre qué poner o qué quitar, sobre la capacidad misma de la escritura para reflejar lo vivido. “Qué era aquello, qué era?”. Una pregunta para cerrar un libro en el que nos hace cómplices del proceso de recordar, nos deja entrar a la trastienda de su presente –los achaques, los viajes, los primeros platos y los segundos– para trasladarnos a aquella época en la que siendo un chaval de catorce años empezó a trabajar doce horas diarias como meritorio en el Banco Mercantil, la posguerra pura y dura en la ciudad de León, que podría ser la nuestra.
Antonio fue un niño pobre de familia pobre, y como poeta habitó en el silencio de antologías y galas. Mientras otros de su generación seguían el camino derecho, el tuvo que tomar el de la supervivencia. Se censuró su Blues castellano y primero dejó de escribir y luego dejó de publicar, pero su obra finalmente se abrió el camino que merecía. Pero aquí habla poco de su carrera como escritor, el foco está puesto en sobreponer sobre la deslavada trama gris de la vida diaria –vigilancia, miedo, escasez, desprecio por la cultura: una España de curas, militares y “almirantazos”– un mapa de afectos y una conciencia nada heroica de resistencia personal. Lo cuenta como si ya nada importara demasiado. Capaz de ironizar con uno de los sentidos del humor más finos que conocemos, capaz de hurgar en la herida del dolor por las pérdidas. Es un libro en el que muere mucha gente. Se titula La pobreza y lo hemos disfrutado mucho.
Más lecturas
MEMORIA Y FOTOGRAFÍA. “Si logramos hacer de cada página nuestra un hecho, poco importará luego si la escribimos al cabo de quince años o de setenta y cinco”, escribe Mircea Eliade en Oceanografía, un libro que nos ha recordado al tono de Gamoneda ante la obra y la vida. Eliade es una autoridad en el estudio de lo simbólico y en estos textos, apuntes como de cuaderno, son una auténtica delicia: reflexiones sobre la amistad, la juventud, la vejez, el amor, la literatura. También nos han recordado al tono de Adam Zagajewski en Una leve exageración. Nos encantan este tipo de libros que siempre dan mucho más de lo que parece. (…)