Revista Turia

Gamoneda, en el nuevo número (148) de la revista ‘TURIA’

El nuevo número de la revista cultural Turia dedica su monográfico a reivindicar al escritor aragonés Ángel Guinda, fallecido en 2022. Se trata del número 148 de esta revista turolense que cumple cuarenta años y que se presentará a finales de este mes de noviembre de 2023 en Teruel y en Madrid.

Entre los escritores que participan con textos inéditos en este número especial de la revista figuran premios Cervantes como Antonio Gamoneda; académicos como Soledad Puértolas, Luis Mateo Díez y Clara Janés, o autores prestigiosos como Luis Landero (Premio Nacional de las Letras Españolas), Javier Gomá (escritor y filósofo, director de la Fundación Juan March y Premio Nacional de Ensayo), Enrique Vila-Matas (Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances), o varios autores galardonados con los Premios Nacionales de Narrativa, como Pilar Adón, y de Poesía: Chantal Maillard, Luis Alberto de Cuenca, Antonio Colinas y Yolanda Castaño.

También participan destacados nombres propios de la narrativa contemporánea española como Sara Mesa, Sergio del Molino y Manuel Vilas. Poetas como Luis Antonio de Villena, Jaime Siles, Piedad Bonnett, Jordi Doce, Raquel Lanseros, Martín López-Vega, Ada Salas o Julieta Valero, también se suman con trabajos inéditos a esta celebración.

Gamoneda, faro y guía: «En poesía todo es símbolo»

El profesor y crítico literario leonés Alfonso García dedica un pequeño artículo a Antonio Gamoneda en el suplemento dominical El Filandón, de Diario de León, del 26 de marzo de 2023, en el que reseña el monográfico que le dedica la revista Turia.

La revista «Turia» publica una larga entrevista de Fernando del Val con Antonio Gamoneda

Los lectores del nuevo número doble de la revista «Turia» (números 145-146), que se distribuye este mes de marzo de 2023, podrán disfrutar de dos entrevistas a fondo con protagonistas de notable interés: Antonio Gamoneda y Brenda Navarro.

La publicación, editada por el Instituto de Estudios Turolenses de la Diputación de Teruel, se presentará el próximo 22 de marzo en el Museo de Teruel, de la mano de Rosa Montero, mientras que Manuel Hidalgo lo hará en la Residencia de Estudiantes de Madrid, el 25 de abril.

Así se informa de ello desde la Diputación de Teruel (reproducimos, extractada, la nota de prensa):

Sin duda, Gamoneda es uno de nuestros escritores más carismáticos, habiéndose convertido en guía y modelo de muchos poetas más jóvenes. En él se valoran su sabiduría lingüística y su conciencia crítica, su apertura hacia las tradiciones de la modernidad y su clarividencia a la hora de enjuiciar el tiempo que vivimos. Puede decirse que, a sus 92 años y a pesar del inevitable desgaste físico, Gamoneda trabaja con intensidad y permanece al día de todo, dueño de su agenda y convertido en un referente de la autenticidad y el compromiso de la mejor poesía.

A Brenda Navarro, que nunca había pensado en sí misma como escritora, le impulsó a narrar la preocupación por la violencia cotidiana y la impunidad con que se ejerce en su México natal. Ese patrón de crueldad sistémica y la necesidad de denunciarlo le impulsaron a contar qué hay detrás de un desaparecido en su primer libro, “Casas vacías”, de 2018. Una novela que, en poco tiempo, obtuvo el favor mayoritario del público y la crítica y convirtió, a quien era hasta entonces una completa desconocida en las letras mexicanas, en una autora cuya popularidad es ya indiscutible.

La entrevista con Gamoneda tiene como punto de arranque su segundo volumen de memorias, titulado “La pobreza”. Y es que la pobreza, y la penuria de la que proviene, es una cuestión esencial a la hora de analizar su trabajo intelectual, según él mismo reconociera en el discurso de recepción del Premio Cervantes. Son páginas de una modernidad abrumadora en las que, más allá de inventariar su decrepitud física, confirma que lo suyo es la rebeldía de hablar a las claras sobre la vida y sus aspectos más incómodos. También apela a practicar una épica civil, tranquila, testimonial. Y, sobre todo, enuncia que la poesía es antes sensible que inteligible y que es “un arte de la memoria”.

Se trata de dos conversaciones exclusivas, que permiten no sólo conocerles mejor, sino también descubrir sus opiniones sobre un amplio repertorio de temas de interés. Ambos son, por encima de todo, autores de una obra de marcada originalidad, rigor y relevancia en sus respectivos ámbitos. Antonio Gamoneda y Brenda Navarro, sin duda, dos personalidades muy atractivas y su opinión nos enriquece a la hora de interpretar este tiempo tan difícil y complejo que vivimos.

En Turia hablan, con absoluta libertad y franqueza, de sus respectivas obras e itinerarios vitales. Y, además, con sus respuestas se ocupan también de abordar cuestiones que nos afectan o interpelan: la desmitificación de la vejez como lugar de sabiduría, la convicción de que todas las formas de lenguaje artístico tienen un grado de naturaleza simbólica, en el caso de Gamoneda; la preocupación por la violencia sistémica, por la existencia de un patrón de agresión y hostilidad generalizado que atenta contra los derechos humanos, en el caso de Navarro.

:: Entrevista con Antonio Gamoneda: «El mundo no necesita poemas nuevos, sino poemas necesarios».

Antonio Gamoneda es una de las figuras fundamentales de la poesía contemporánea. Aunque nació en Oviedo en 1931, ha vivido toda su vida en León, donde se trasladó con su madre a los tres años, y esta ciudad ha marcado notablemente su trayectoria poética. Trabajó en el Banco Mercantil durante más de veinte años y formó parte de la resistencia intelectual al franquismo. Poeta personalísimo, el proceso de recepción de su obra fue lento y difícil.

Perteneciente por edad al grupo poético del 50, se dio a conocer con su primer poemario, “Sublevación inmóvil”, finalista del premio Adonáis, pero su fama sólo se consolidó al recibir, en 1985, el Premio Castilla y León de las Letras. Dos años después fue galardonado con el Premio Nacional, y ya en el año 2006 se le otorgó el Premio Cervantes.

En la entrevista que Turia publica, y que ha elaborado el escritor y periodista vallisoletano Fernando del Val, no sólo se analizan algunas de las claves de su vida y de su obra. También se aborda el sentido de ese segundo y más reciente volumen de memorias que Gamoneda ha titulado “La pobreza” y con el que confiesa ha pretendido “tanto un reconocimiento y una narración de mi vida pasada —entendida como una vida solidaria y complementaria de la de todos— cuanto una observación crítica del pasado, del presente y de una especie de perspectiva imaginaria, pero lo más sensata posible, relacionada con el porvenir”.

Cree igualmente Gamoneda que “el poema con potencia simbólica es algo que va más allá de la percepción intelectual. Se puede casi tocar”. Y entre sus afirmaciones destacamos que, para él, “en nuestros tiempos tecnificados y politizados, la poesía se hace más difícil”. En su opinión, “la gente vive atropellada y luego da una tecla. Es un empobrecimiento feroz. Una anulación semejante se ha producido con la poesía. No sólo es un bache cultural; es un despojamiento de la creatividad humana. Y no bastan los muchachos que hacen rap y otros movimientos semejantes. Es necesaria una poesía que vaya de boca en boca, una especie de un poema incesante que van cediéndose los unos a los otros, y que se recrea sucesivamente. Eso también es creación. Y es un valor para la felicidad de los seres humanos”.

Por último, asegura Antonio Gamoneda no ser el papa de ninguna religión poética. Muy al contrario, se muestra autocrítico y reconoce que “en los últimos diez o veinte años, tengo más reservas ante mí mismo a la hora de escribir”. Y es que, como señala el entrevistador, “en dos décadas, Cervantes mediante, sólo se ha permitido dos libros canónicos. El mundo no necesita poemas nuevos, sino poemas necesarios. Aparte de mudanzas, escribe poemas cuyo nacimiento no frena, pero que después observa con lente de aumento.

Es como si el viento a favor le pareciera sospechoso. Desconfía del sencillismo tanto como de las oportunidades regaladas. Antonio Gamoneda continúa ensayando poemas que añadan capas de luz a tantas páginas que lo demás juzgamos cegadoras. De momento, los aparta. Busca poemas que sean coherentes con la obra anterior, siendo hijos del siglo XXI. Poner el pie en terrenos no pisados. El mejor escribano echa un borrón; el mejor poeta, no.

Texto completo aquí:

Álvaro Valverde sobre Antonio Gamoneda en la revista Turia: «Mirad, es bello y es verdad»

Mirad, es bello y es verdad.
Sobre la poesía de Antonio Gamoneda

Por ÁLVARO VALVERDE
(Artículo publicado en el nº 136 de la revista Turia)

A la vista de la ingente y hasta apabullante bibliografía sobre la obra poética de Antonio Gamoneda, al ponerme a escribir este texto sobre su poesía, consciente de mis limitaciones, he optado por trasladar al hipotético lector un relato lo más directo y cercano a lo leído y, en consecuencia, ajeno al discurso académico que tanto gusta a sus exégetas. Una lectura, en suma, y sólo eso; a sabiendas de que no soy filólogo y, como dice nuestro autor, “todas las lecturas son subjetivas” y “la realidad de una escritura se decide en la comprensión y el juicio de quien la lee”.

Sí he tenido en cuenta sus dos libros de memorias, Un armario lleno de sombra La pobreza, porque “mi vida y mi escritura […] son el mismo asunto” y “La poesía no se parece a la vida o tiene que ver con la vida, sino que es la vida”, así como sus propias palabras, algunas de las muchas que ha dedicado a reflexionar, no sin estupor, sobre lo escrito, ya sea en sus libros (la primera parte de La pobreza se titula justamente “La escritura”), en artículos o en las numerosas entrevistas que ha concedido, de las que sólo conozco una mínima parte.

Como la mayoría de los lectores de mi generación, descubrí el mundo poético de Gamoneda gracias a Edad (1987), la edición realizada por Miguel Casado para Cátedra donde reunía poemas escritos entre 1947 y 1986. Con ese libro, Gamoneda pasó de ser un perfecto desconocido, o casi, a conseguir el favor de los lectores y de la crítica. Al año siguiente obtuvo el Premio Nacional, inequívoco anticipo de los numerosos e importantes galardones que han venido después, incluido el Cervantes.

Aunque Gamoneda es un enemigo declarado del orteguiano método generacional, no por eso podemos soslayar lo anómalo de su caso. De entre las promociones poéticas del siglo XX establecidas por la crítica, cabe que didácticamente, el Grupo del 50, el de “los niños de la guerra”, al que pertenece cronológicamente, era y es uno de los más consolidados en términos de nomenclatura. Cuando vio la luz Edad, insisto, su nombre no estaba en la nómina nuclear o canónica, una lista que no estaría completa si faltara. Es verdad que si por algo se caracteriza su voz es por su absoluta singularidad. Ajena a cualquier marco teórico grupal, no sujeta a características compartidas o compatibles, sólo suena, y no es tópico, a ella misma. Ha sido forjada desde la fidelidad a unos pocos maestros: Lorca, Rimbaud, Mallarmé, Hikmet, Perse, Vallejo, Char, Trakl… Creadores de realidad, diría él, como Juan de Yepes. Y a influencias como los veterotestamentarios, la tragedia griega, el jazz, los espirituales negros, el surrealismo…

Escrita en “radical soledad y en resistencia”, Tomás Sánchez Santiago dixit, ha tenido imitadores, pero no discípulos. Estamos ante una voz grave y propia, en sentido estricto, que es inseparable de un mundo único: el suyo. En una entrevista publicada en Ínsula aseguró: “Ya he dicho muchas veces que toda, absolutamente toda mi poesía es autobiográfica”. Por eso es necesario recurrir, ya se indicó, a los mencionados tomos de memorias donde ha escrito, diría él, su infancia y su juventud. Entre otras cosas porque los considera parte de su poesía, aunque sea en prosa.

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