Libro del frío

«[Sobre excremento de rebaños…]», un poema de ‘Libro del frío’, de Gamoneda

Un cuadro «S/T 2022» del pintor leonés Juan Rafael.

:: Un poema de ‘Libro del frío’

Sobre excremento de rebaños, subo y me acuesto bajo
los robles musicales.

Cruzan palomas blancas entre mi cuerpo y el crepúsculo,
cesa el viento y las sombras son húmedas.

Hierba de soledad, palomas negras: he llegado, por fin;
este no es mi lugar, pero he llegado.

ANTONIO GAMONEDA
(De Libro del frío)

Eduardo Moga reseña ‘Libro del frío’ de Gamoneda

Haz un click para ir al blog de Eduardo Moga…

Por EDUARDO MOGA
Publicado en su blog ‘Corónicas de Españia’, el 21-1-2023

Galaxia Gutenberg sigue recuperando títulos esenciales de la poesía española contemporánea. A finales del año pasado, publicó Libro del frío, de Antonio Gamoneda, un poemario —de 1992— en el que el mejor poeta español vivo, y uno de los mejores del último medio siglo, cuenta su hospitalización por una grave enfermedad (es decir, lo que la hospitalización le hizo sentir: lo que le permitió ver, tanto en un presente adolorido como en un pasado cuya recuerdo tiene mucho del madero al que se aferra el náufrago para no ahogarse) con un estilo ferozmente sintético, en el que la introspección convive sin dificultad con la fabulación y la metáfora.

El carácter sintético del libro se refleja en unos poemas casi siempre muy breves —solo algunos de la sección “Sábado”, de las seis que tiene el poemario, desmienten esa brevedad—, fragmentarios y versiculares. Gamoneda vuelve a conjugar en Libro del frío un poso de sentimientos sombríos —el peso de la enfermedad, la cercanía de la muerte, la levedad del tiempo que nos corresponde, la fragilidad existencial— con un verbo encendido, a veces hasta exaltado, siempre sensual y, aunque enredado en tinieblas, polícromo, simbólico y figurativo a la vez. Otro gran poeta, Tomás Sánchez Santiago, firma un prólogo, como la palabra de Gamoneda, luminoso. En él describe Libro del frío como “un relato despedazado y sobrecogedor al que uno asistía atónito, con la conciencia erizada y los sentidos afilados hasta lo insoportable”.  Esto dice un poema de la sección “Pavana impura”:

Busco tu piel inconfesable, tu piel unida por la tristeza de las serpientes; distingo tus asuntos invisibles, el rastro frío del corazón.

Hubiera visto tu cinta ensangrentado, tu llanto entre cristales y no tu llama amarilla,

pero mi sueño vive debajo de tus párpados.

«En el jardín invisible» / Jorge de Arco reseña ‘Libro del frío’ de Gamoneda

Haz un click para leer la reseña de Jorge de Arco sobre Libro del frío de Antonio Gamoneda, publicada en el diario digital Viva Jerez el 16-1-2023.

‘Libro del frío’, de Gamoneda, entre los 11 recomendados por El Placer de la Lectura (2023)

«Libro del frío», de Antonio Gamoneda, recientemente reeditado por Galaxia-Gutenberg, es uno de los 11 libros recomendados esta segunda semana de enero de 2023 por la revista El Placer de la Lectura.

«El libro del frío, de Antonio Gamoneda (Ed. Galaxia Gutenberg)», por Luis Artigue

Por LUIS ARTIGUE
[Artículo publicado en El Taquígrafo, el 9 de enero de 2023)

La noche, como las calles estrechas, promueve el amor y la delincuencia en la misma medida.

De modo semejante, el frío (ahora que estoy en León “en una casa que estuvo dedicada a la labranza y a la muerte” y celebrando familiarmente, familiarmente pero sin mi madre ya muerta, la Navidad, o celebrando lo que en la Navidad hay de sagrado, de la magia de lo repetido, y, por decirlo con T. S. Elliot, de la importancia que para la civilización tienen las formas), he de decir que, en invierno, el universal frío de León es un atávico generador de poesía.

Y lo es no sólo porque el frío constituye una eterna invitación al recogimiento, y al intimismo, y al reconocimiento tácito de que “bajo las águilas silenciosas la inmensidad carece de significado”. También porque tal frío promueve la adicción a los abrazos y al orujo en la misma medida…

“He llegado, por fin; éste no es mi lugar pero he llegado”.

Y sí, el frío de León ahuyenta a los exhibicionistas como bien nos enseña el recién reeditado Libro del frío de Antonio Gamoneda (Ed. Galaxia Gutenberg).

De hecho aquí soy hoy “el vigilante de la nieve” por eso; porque el universal frío de León hace de nuestra piel corteza de roble; este frío duro y vivificante que convierte a los niños en hombres y a las heridas en cicatrices, el cual me hace confesar que –por decirlo con el título de otro hermoso poemario de Julio Llamazares– son “memoria de la nieve” mis raíces, mi infancia y toda mi adolescencia. Y por eso, ahora, en Navidad, hace un frío que pela porque se te echa mucho de menos, vieja, y necesito mucho por tanto la poesía para que te regrese (gracias, oh Antonio Gamoneda, capitán, mi capitán)…

¡Cuando la nieve empezó a cuajar tú apareciste!

Gracias a este lírico frío reconozco que, como por influencia eterna del Libro del frío  de Antonio Gamoneda (en la reedición de la editorial Galaxia Gutemberg el libro es el mismo de otras veces, no está rescrito ni retocado tal y como este autor acostumbra en cada redición de su obra, sí, es el mismo de otras navidades, pero no te pierdas el iluminador prólogo del estudioso Tomás Sánchez Santiago), a veces el mundo interior y el mundo exterior se reúnen dentro de mí y se hacen poesía: todo para celebrar con gratitud eterna la ausencia latente de mi madre en esta casa y esta calle en la que “una vecina lava la ropa fúnebre, y sus brazos son blancos entre la noche y el agua”.

Y es que la poesía (me refiero a la poesía vivísima que, como la ideología, llena las calles de violencia y conciencia) tiene como uno de sus principios precisamente ése: un ser humano perdido en los misterios de su cuerpo es el poeta; un ser humano a la intemperie haciendo frente al frío de la existencia al propiciar con su escritura la reunión de las conciencias y el no menos decisivo encuentro de los cuerpos “y su gemido entre los restos de la música”…

Gamoneda en Diario de León: «Reescribiré todo lo que pueda»

Por PACHO RODRÍGUEZ
Publicado en Diario de León el 20 de diciembre de 2022

Hay una reunión en León tan secreta que sus participantes, conscientes de ello, la hacen sin esconderse, a la vista de todos, de día y al calor del vino de la lucidez. Como un reincidente, se trata de ir con complejo de intruso, como aquella vez al Café Gijón a ver a Manuel Vicent tal cual se saluda a un delantero centro de la literatura. Pero esa es otra historia. ¿Quién no lo ha hecho cuando la magia de leer a alguien es un arrebato? Hay veces que sería pecado no pecar y hay que ir. Aquí, el delantero centro con olfato goleador y saboreador es el poeta Gamoneda. Controla y dispara con precisión. Se entra por la rendija de la generosidad de los demás participantes y se llega al lugar exacto. Ahí están Antonio Gamoneda y Alejandro Vargas. Solos o en compañía de otros.

Libro del frío cumple 30 años y Galaxia Gutenberg lo celebra con una reedición acompañada por un prólogo de Tomás Sánchez Santiago. Y ahí están los versos eternos de este libro clave en la trayectoria del poeta nacido en Oviedo en 1931. Deslumbrantes: Hubo un tiempo en que mis únicas pasiones eran la pobreza y la lluvia. / Ahora advierto la pureza de los límites y mi pasión no existiría si supiese su nombre.

Cumple años este libro en estos tiempos en los que si lo que ha pasado no ocurrió hace 30 es que pasó antes. Pero hay en Gamoneda algo que avanza desde el matiz. Presenta Galaxia la nueva publicación: Libro del frío. Y localiza el tiempo: 1986-1992, 1998, 2004 y 2016. Y surge entonces un Antonio Gamoneda que, ante la pregunta de cómo recordaba el libro, ayer mismo decía: «Yo no he sido de releerme. Pero ahora estoy empezando a releerme. Releerme para reescribirme», anuncia. «Y aunque no tenga ninguna prisa por irme, os voy a dejar un barullo…», remata. «Que casi no se sepa por dónde tirar», sentencia.

Como eche la vista (en este caso la lectura) atrás, hay material de tanta potencia que le resultará fácil acertar pero difícil elegir. Aún así, asegura Gamoneda que «reescribiré todo lo que pueda. Inédito, escrito y reescrito», añade, como si deseara ejercer una mirada panorámica en donde se intuye que más que un reordenar su obra se trata de alcanzar la coherencia del tiempo y el yo.

Porque cuestiona el autor de Edad, Sublevación Inmóvil o Blues castellano: «¿Qué tienes que ver con el que eras hace 35 años? ¿Por qué exigirle a tus obras lo que no eres capaz de sostener cuando el tiempo ha pasado?», se pregunta y, por supuesto, la respuesta queda en el viento de la propia intención de Antonio Gamoneda como cosa suya. Asunto suyo será: «Yo he dejado de ser yo y empezado a ser otro tantas veces…», asegura.

Tal vez, cuestionar el porvenir tenga en el pasado la mejor materia prima, pero en el caso del Antonio Gamoneda vital, el de ayer, la mejor fórmula está en el presente. Porque no olvidemos que esto era una reunión secreta a voces calmadas. Vega, Escobar, Amancio, Artigue… artífices también de esta fusión generacional. Un lugar privado para aprender cosas serias: «El orden es este: El vigilante de la nieve, la tortilla y el taxi». Será cuestión de poner en su lugar las prioridades para encontrar a día de hoy a un pletórico poeta Antonio Gamoneda en su edad. Presentarlo así con el optimismo de quien cultiva la curiosidad y la amistad. Un premio Cervantes, el más alto de las letras españolas, que aún prefiere la alfombra real de las calles de León.

:: En palabras de Sánchez Santiago

‘Esto era el destino: llegar al borde y tener miedo de la quietud del agua’. Destino, borde, quietud… A la creciente perturbación de una lectura sostenida en un itinerario de dolorosa vehemencia se une, seguramente sin sospecharlo el poeta, una de difícil serenidad que también ha de empañar a quien ha sentido mientras leía una de esas experiencias que nos revelan a la vez nuestra fragilidad insoportable y la fortaleza que pasa por aceptarnos irremediablemente como criaturas intermedias, suspendidas entre el absoluto de dos vacíos sin nombre. Así volví a sentirme treinta años después, restregado el corazón de nuevo contra este relato nebuloso y atroz y de erizada hermosura que es ‘Libro del frío’. En él, alguien sigue avanzando con sigilo hacia una luz final sin desprenderse de aquello que en la vida le salió al paso y aún continúa resonando con interior estrépito incesante.

Reedición de «Libro del frío», de Antonio Gamoneda

La edición de 2022 en Galaxia Gutenberg.

Su aparición en 1992 fue un hito en la poesía española contemporánea. Treinta años después de su publicación en Siruela, la editorial Galaxia Gutenberg recupera uno de los libros fundamentales de la poesía española contemporánea: ‘Libro del frío’, de Antonio Gamoneda.

La reedición de este libro se enriquece con una invitación a la lectura por parte del poeta y crítico Tomás Sánchez Santiago, uno de los especialistas que más y mejor ha frecuentado la obra de Gamoneda.

En las páginas de ‘Libro del frío’, la escritura a la vez memorable, hímnica y fragmentaria del poeta Antonio Gamoneda ingresa en un espacio de máxima intensidad y depuración expresivas, movida por una vivencia implacable del tiempo según la cual «ayer y hoy son ya el mismo día en mi corazón».

:: Sobre «Libro del frío»

Portada de la primera edición, de 1992.

«Antonio Gamoneda se aproxima a los últimos bordes de la experiencia, allí donde la comprensión no alcanza, y la hace transitable, la puebla con alas de gavilán, robles musicales, frutos negros. El lector que entra en este paisaje no necesita descifrar cada símbolo como si fuera un número. Los enigmas de la poesía de Gamoneda, sus raros animales —el animal del llanto, el animal perfecto—, son, por el contrario, los que ponen nombre a la realidad interiorizada del lector, cubriéndola de verdad y de conocimiento.

Libro del frío se presenta como un viaje: comienza con la descripción de un territorio («Geórgicas»), señala luego la necesidad de partir («El vigilante de la nieve»), se detiene en el medio («Aún»), busca amparo en la piedad del amor («Pavana impura») y alcanza el descanso («Sábado»), la víspera de una desaparición que puede ser muerte blanca o principio de la serenidad.» [De la solapa de Libro del frío en Siruela, 1992)

«Frío de límites,» los veinte poemas que se incorporan a Libro del frío, representa una ampliación del espacio que, en el libro, se abre a la contemplación de la inexistencia. Es la reunión de los últimos símbolos ante la luz de la desaparición.» [En la nueva edición, Galaxia Gutenberg, 2022]

«El animal perfecto es feliz…», un poema de Gamoneda en ‘La esquina interior’ (2005)

Este poema de Antonio Gamoneda, perteneciente a Libro del frío, se publicó en La esquina interior (Pliegos malagueños de poesía), nº 5, 2005, con una ilustración de Lourdes Murillo en la portada:

«Antonio Gamoneda: Frío», por Guillermo Saccomanno

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Por GUILLERMO SACCOMANNO
Artículo publicado en Página 12 (Argentina), el 18 de octubre de 2020

Antonio tiene cinco años en 1936. España es un país arrasado por la Guerra Civil. Aunque fue parido en Oviedo, la madre viuda lo cría en la que será su tierra de adopción, la zona obrera y ferroviaria de León, en el linde con lo rural. El hambre, la intemperie y la persecución, la muerte acechando las ventanas. Las escuelas están cerradas. El libro que el chico tiene como aprendizaje de lectura, un libro de poemas, se llama “Otra más alta vida”. Lo escribió su padre, que se llamaba como él y murió cuando tenía un año. Ese libro será su principio y también su herramienta porque, como el padre, se hará poeta. «Considero imposible que, con la muerte por medio, pueda darse una relación más real entre un padre y un hijo que la que aconteció en mi infancia», diría más tarde. Esto, para empezar, como arranque en una aproximación a Antonio Gamoneda, el estilista mayor de la poesía española contemporánea que, en la actualidad, tiene [casi] noventa años y termina de publicar su segundo libro de memorias. Pero volvamos atrás. En el 41 asiste a un colegio religioso que abandona en el 43. Ingresa como empleado en un banco y pasa de un puesto a otro durante veinticuatro años. Su poesía madura, participa en algunas revistas literarias, se casa, tiene tres hijas. En tanto, la autodestrucción, el suicidio, la locura y el envilecimiento dispersan a sus amigos antifranquistas.

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‘Livro do frio’, primer libro de Antonio Gamoneda que se publica en Brasil, con traducción y prólogo de Saturnino Valladares

‘Livro do frio’ [‘Libro del frío’], traducido y prologado por Saturnino Valladares (Lugo, 1978), acaba de aparecer en Brasil, publicado por Editora Valer (Manaos, 2020). Se trata del primer libro de Antonio Gamoneda editado en este país sudamericano.

Por gentileza de su autor, que desde 2013 trabaja como profesor en la Universidade Federal do Amazonas (UFAM), reproducimos el prólogo tal y como aparece en el libro, en portugués:

ANTONIO GAMONEDA: A BRANCURA DO FRIO

Por SATURNINO VALLADARES

Antonio Gamoneda é um poeta provinciano de vocação. Nasceu em Oviedo em 1931, mas, depois da morte de seu pai, mudou-se com sua mãe para León em 1934. Aprendeu a ler no único livro que havia em sua casa, Outra mais alta vida, um livro de poemas que publicara seu pai em 1919. Nesta obra a criança descobriu simultaneamente o significado das letras e uma linguagem que não pertencia à comunicação coloquial.

Com frequência, Gamoneda sentenciou que a poesia, sua poesia, “é o relato de como se avança para a morte, mas, simultaneamente, é também a arte de provocar prazer neste relato”. Arte da memória na perspectiva da morte, portanto, capaz de alcançar prazer mesmo no sofrimento. Partindo desta abordagem vital, não é estranho que o autor entenda que a poesia não é literatura, pois enquanto esta se erige sobre a ficção, aquela o faz sobre a realidade de nossa própria vida. Não obstante, é no processo de criação que Gamoneda descobre seu pensamento poético: “Eu não conheço meu pensamento enquanto não me dizem minhas próprias palavras”.

Relacionado cronologicamente com o chamado Grupo poético dos anos 50 –“a inexistente geração dos anos 50”, como muitas vezes afirmou–, só manteve relações com os seus autores canônicos muitos anos depois das estratégias promocionais do grupo, pois Gamoneda não foi convidado a participar na homenagem a Antonio Machado em Collioure em 1959, nem na antologia Vinte anos de poesia (1939-1959), de Josep Maria Castellet, nem na coleção de poesia crítica Colliure, dirigida por Jaime Salinas, onde estes escritores deram a conhecer sua obra comprometida. O primeiro membro do grupo que conheceu foi Claudio Rodríguez, no final da década de 70, e o último foi José Angel Valente[1] em 1996 – embora se cumprimentassem em 1975, como mostra sua correspondência[2] –. Dois traços característicos dos autores do Grupo poético dos anos 50 são sua condição burguesa e universitária. Aqui reside uma das grandes diferenças formativas entre estes poetas e Gamoneda, pois este provém da cultura da pobreza e nunca cursou estudos universitários.

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Fabián Panisello recita a Antonio Gamoneda

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Fabián Panisello es un prestigioso compositor y director argentino-español, fundador de la formación PluralEnsemble y director de la Escuela Superior de Música Reina Sofía y del Instituto Internacional de Música de Cámara de Madrid.

El poema de Antonio Gamoneda que recita en este vídeo forma parte de su trabajo “Libro del frío”, editado por VERSO (2011), con la soprano Allison Bell y el Ensemble Meitar.

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«Contemplación del destino»

Fotografía de José Antonio Robés para «El vigilante de la nieve» de Antonio Gamoneda.

Contemplación del destino

Estoy desnudo ante el agua inmóvil. He dejado mi ropa en el silencio de las últimas ramas.

Esto era el destino:
Llegar al borde y tener miedo de la quietud del agua.

ANTONIO GAMONEDA
(De Libro del frío, 1986-1992, 1998 y 2004)

 

Diez poemas del ‘Libro del frío’ de Gamoneda traducidos a cuatro idiomas en la página alemana Lyrik -line

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21 de Marzo / Un poema de «Libro del frío», de Gamoneda

© Fotografía: Eloísa Otero.

:: Poema de «Libro del frío»

El animal del llanto lame las sombras de tu madre y tú recuerdas otra edad: no había nada dentro de la luz; sólo sentías la extrañeza de vivir. Luego venía el afilador y su serpiente entraba en tus oídos.

Ahora tienes miedo y, de pronto, te embriaga la exactitud: la misma fístula invisible está sonando bajo tu ventana: ha venido el afilador.

Oyes la música de los límites y ves pasar al animal del llanto.

ANTONIO GAMONEDA

PALABRAS PARA GAMONEDA de AMELIA GAMONEDA LANZA

Amelia Gamoneda.

 [Artículo publicado en el número 4 de la revista Minerva, editada por el Círculo de Bellas Artes de Madrid en 2007, dentro del dossier dedicado a Antonio Gamoneda

Huyen heridas por el amanecer, laten sobre las aguas y su blancura se abre en ti: avefrías.
Viajan de lo visible a lo invisible. Ya
sólo hay invierno en las ramas inmóviles.

Libro del frío, 6. Frío de límites (1986-1992)

Por AMELIA GAMONEDA LANZA

El paisaje y sus formas se dicen con palabras que, a su vez, tienen forma. En ella germinan otros posibles paisajes. Así viaja la poesía: de lo denotado a aquello que no tiene nombre, de lo visible a lo invisible.

Una huída, una desaparición abre la visión de la blancura en esa voz que se mira a sí misma y se tutea: las aves que van hacia lo invisible (aquí avefrías, en otro lado palomas) abren sus alas –las AV(r)E(n)– y su blancura se abre en los ojos.

Los ojos quedan abiertos, heridos de la herida de las aves: la blancura del amanecer hirió y tiñó de blanco a éstas; y ellas tiñen y hieren (abren) con su blancura a los ojos: alba sangre que late, fluye, huye.

Lo que se abre –lo que se AV(r)E– en los ojos del que mira es –otra forma del blanco– el frío: ave/frías. Ellas viajan de la blancura visible al frío invisible. La blancura se muestra: huye, late, viaja; el frío, no: hurta la presencia, desnuda, inmoviliza: Sólo hay invierno en las ramas inmóviles.

En las ramas no hay aves, no hay hojas, sólo ramas. Tras la visión del vuelo de las aves, tras la apertura de su blancura en forma de alas (tan parecidas a hojas de un libro abierto) viene lo invisible: lo que queda inmóvil es el frío, lo que queda abierto es el Libro del frío.

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