El País

Antonio Gamoneda y Miguel Casado sobre José-Miguel Ullán (2009)

José-Miguel Ullán, en 2008 en su estudio de Madrid. Foto: ÁLVARO GARCÍA.

Por JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS
Publicado en El País, el 25 de mayo de 2009

«Un poeta que admirar. Un autor necesario para entender la historia de la poesía española en una de sus alas». Así definió ayer Antonio Gamoneda a José-Miguel Ullán, fallecido el sábado a los 64 años. El ala a la que se refiere el premio Cervantes de 2006 es la de la «ruptura» respecto a la tradición. Y respecto a sí mismo. «Sería difícil encontrar en España una obra tan marcada por la diversidad progresiva. O por la progresión diversificada. Ésa era la pauta de Ullán, y en ella alcanzó cotas muy altas», explicó Gamoneda, que recordó que había conocido al poeta salmantino cuando éste era «un mozalbete». «Su muerte me ha dejado tocado», dijo el autor de Arden las pérdidas.

También el poeta y crítico Miguel Casado, responsable del volumen Ondulaciones (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores), que recogió el año pasado toda la poesía de Ullán, subrayó la «transversalidad» de un escritor que colaboró con pintores y músicos y que ejerció de periodista, editor y comisario de exposiciones. «Es una figura descomunal, única. No encuentro otra comparable», afirmó Casado, que ya en 1994 se había ocupado de la edición de la antología Ardicia para la colección Letras Hispánicas de la editorial Cátedra, una colección de clásicos que, por su eco en la enseñanza universitaria, llevaba décadas funcionando como toque de consagración para los escritores vivos.

  • Leer la noticia entera AQUÍ

Antonio Gamoneda transfigurado por Juan Carlos Mestre

Dibujo de Juan Carlos Mestre para «Lapidario incompleto».

Antonio Gamoneda transfigurado
por Juan Carlos Mestre

Por JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS
Publicado en El País, el 5 de marzo de 2014

“Es la hora de un crepúsculo en día no señalado. La visión de las techumbres enrojecidas es inseparable del color tardío de la ciudad soñada. Mi vida se resuelve en la vida de la ciudad. Una herencia deslumbrada se entreteje con mis recuerdos; hay un poder comunal cuyos límites son bordes y fisuras de mis propios límites.

Crece la ciudad sobre los pastos invernales. Hacia los terraplenes del Torío, crece sobre las huellas del pastor. Los agrimensores alzan monedas cuyas leyendas fueron borradas por el óxido, tégulas abandonadas por las legiones de Galba, campanillas azules como las  venas  bajo  una  piel  amada.

Desde las carbonerías, la pobreza asciende a los edificios aptos para la proclamación del suicidio y los arroyos retroceden como las víboras ante el incendio. Es la pasión de las inmobiliarias. Como un monte, la melancolía crece en los pastos invernales”.

(Antonio Gamoneda)

El lunes pasado Juan Carlos Mestre, poeta y artista, leyó en Madrid este poema de Antonio Gamoneda. Lo hizo durante la presentación en el Centro de Arte Moderno de Madrid de Lapidario incompleto, un libro con 31 poemas de Gamoneda y 10 dibujos de Mestre publicado por el propio Centro en edición de 100 ejemplares.

Una versión de ese poema puede leerse en la tercera parte de Lápidas, publicado por la editorial Trieste en 1987. Fiel a su afán de reescritura, Gamoneda no ha dejado de volver a la mínima ocasión sobre sus textos. No es extraño que terminara por decir a Claudio Pérez Míguez, lo contó él mismo el lunes, que dejase de mandarle pruebas para cerrar por fin el nuevo Lapidario. De lo contrario todavía estaría reescribiéndolo.

En un acto lleno de poetas –Francisca Aguirre, Guadalupe Grande, Javier Lostalé, Jordi Doce, Julio Mas, Marta Agudo…- y de lectores de poesía, Gamoneda dio con la palabra justa para zanjar el debate en torno a la relación entre imagen y texto. ¿Ilustración? No. “Lo que ha hecho Juan Carlos es una transfiguración”. Sus poemas, vino a decir, no son los mismos después de pasar por la mirada y las manos de Mestre. Manos y mirada, si hace falta decirlo, de poeta. Un poeta que recordó la importancia que tuvo para él la lectura de Sublevación inmóvil, de Antonio Gamoneda, al que llamó “maestro”. Por supuesto, el “maestro” estuvo en desacuerdo con semejante magisterio. Por si fuera verdad que las palabras se las lleva el viento, Gamoneda las corrige antes de que se las lleve.

— — —
Nota:

Gamoneda publicó un texto titulado “Lapidario incompleto” en 1984, dentro del libro titulado “León, traza y memoria” (A. Machón editor), con ilustraciones de Félix de Cárdenas, en el que también publicaron sendos textos Luis Mateo Díez (“Albúm de esquinas”) y José María Merino (“La vuelta a casa”). No obstante, todo apunta a que Gamoneda ha reescrito y añadido cosas a aquel “Lapidario incompleto” en este nuevo libro que sale ahora a la luz.

La nueva edición (104 páginas) se presenta en carpeta y estuche realizados artesanalmente, la primera cubierta con papel estampado a mano y lomo entelado, y el segundo, entelado. Impreso en papel Fabriano de 160 g. La tirada es de 100 ejemplares numerados y firmados por Gamoneda y Mestre.

El precio: 175 €

 

Blanca Varela y Antonio Gamoneda en la mesilla de noche de Mónica Ojeda

Extracto de la entrevista de Felipe Sánchez con la joven novelista y poeta ecuatoriana Mónica Ojeda, publicada en El País el 27 de abril de 2018, donde la autora cuenta qué libros tiene sobre la mesilla de noche: «Ahora mismo uno de Antonio Gamoneda y otro de Blanca Varela», responde.

Haz un click en la imagen para ir a la entrevista…

Extracto de la entrevista:

Haz un click en la imagen para ir a la entrevista completa…

 

Reseña de ‘Canción errónea’, por Ángel Luis Prieto de Paula

Portada.

Canción errónea
Antonio Gamoneda
Tusquets. Barcelona, 2012
160 páginas. 14 euros

LIBROS / CRÍTICA

Pasión de indiferencia

‘Canción errónea’ incide en algunas obsesiones inconfundibles, como el bestiario gamonediano o la somatización de la vida en cuanto pasión inútil

Por ÁNGEL L. PRIETO DE PAULA
Reseña publicada en El País, el 3 de noviembre de 2012

Así como hay autores que se dan a conocer al calor de algún movimiento o grupo, otros, como Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931), alcanzan notoriedad a despecho de las ordenaciones canonizadoras colectivas. Esto no siempre es elección suya, sino que suele obedecer a circunstancias cuya explicación no tiene cabida en esta reseña, escrita a sílabas contadas. En este caso concreto, el poeta surgido en 1960, con Sublevación inmóvil, estaba aún por cocer y, tras largo tiempo sin publicar, su reconocimiento hubo de esperar hasta Descripción de la mentira (1977), un libro singular donde se alzaba una voz generadora de extrañas resonancias oraculares y magnéticas, de una enunciación profética, sin ironías ni cautelas emocionales de ningún tipo. Quince años después se iniciaría, como un tifón cuyos orígenes nadie hubiera previsto, el ciclo de la muerte: tres títulos extraordinarios sobre el acabamiento físico, que el poeta creyó vislumbrar en Libro del frío (1992) —a mi juicio el mejor de los suyos—, al que habrían de seguir Arden las pérdidas (2003) y, ahora, esta Canción errónea.

(más…)

Sobre el silencio y el amor, fragmento de «Fragmentos» (Steiner, Calvo Serraller, Gamoneda)

Tomado de «Fragmentos» / Poetas y filósofos, como Keats o Wittgenstein, aseguran que la esencia de su significado radica en lo no dicho, en esas melodías no escuchadas o que están entre líneas

Un artículo dFRANCISCO CALVO SERRALLER publicado en Babelia, El País, el 13-V-2016

.

«(…) en determinado momento, [George Steiner] se interroga acerca de cómo escuchar el silencio, que fondea metafóricamente en el crucial y muy poco explorado “oído interno”: “Las propuestas no expresadas no son algo místico. Pensemos en los intervalos que existen en la música, en los espacios en blanco fundamentales para algunos de los poemas o pinturas más decisivos de la modernidad. Poetas y filósofos, como Keats o Wittgenstein, aseguran que la esencia de su significado radica en lo no dicho, en esas melodías no escuchadas o que están entre líneas”. En todo caso, esa “música callada” se asemeja a la imprescindible retracción creativa de quien pregunta por preguntar, de ese “pensamiento puro”, con el que la filósofa Hannah Arendt le gustaba definir el arte.

En el capítulo rimbombantemente titulado “Amistad, homicida del amor”, deja caer Steiner otra intuición fulgurante, tras contraponer, de forma radical, ambos efectos: “En el matrimonio, en vidas compartidas que surgen de un amor auténtico, el tiempo puede asentarse para transformarlo en maravillas de madurez y desprendimiento propios de la amistad, con su humor, su paciencia, su recíproca adhesión a la creatividad y la percepción”. ¿No será ciertamente en esa consumación del encuentro del otro como otro la esencia inexpresada de ese amor verdadero, del que solo se es consciente al final, precisamente cuando se ha vivido generosamente? Esta sabiduría preciosa la resumen, sobre todo, los poetas, como los españoles Juan de la Cruz: “Tened por todas las personas un amor igual y un igual olvido”o Antonio Gamoneda: “Sé que el único canto, / el único digno de los cantos antiguos, / la única poesía, / es la que calla y aún ama este mundo, / esta soledad que enloquece y despoja”. El silencio, esa inarticulada nada musical, meros intervalos, fragmentarias inspiraciones. Un leve aliento, quizá revelador.»

* Referencia: George Steiner, Fragmentos (Ed. Siruela. Biblioteca de Ensayo. 2ª ed., 2016).

Pequeña reseña de «Niñez» (2016)

Haz un click para leer el artículo entero en El País.

Tomado de  «Poetas de los cincuenta, al día» / Aunque muchos han concluido su obra, algunos de los integrantes de la última gran generación de clásicos del siglo XX siguen publicando, reticentes a pasar al panteón literario

Un artículo de ÁNGEL L. PRIETO DE PAULA publicado en El País el 16-VIII-2016

Antonio Gamoneda, Niñez. Unos cuantos temas adquieren en la poesía de Gamoneda dureza y densidad de verbolitos: pobreza, madre, piedad, tribulación, infancia. Y aunque él distingue la literatura, que se refiere a la realidad, de la poesía, realidad ella misma, los textos de Niñez proceden tanto de libros poéticos, en verso o en prosa, como de Un armario lleno de sombra, las memorias de los primeros años. El relato anecdótico de unos textos es quintaesencia en otros, pero todos soportan una intensidad que duele y no cede nunca.

Niñez. Antonio Gamoneda. Edición de Amelia Gamoneda Calambur. Madrid, 2016. 128 páginas. 15 euros.

1-Ninez_cubierta

Portada de la antología «Niñez» (Calambur Ed.).

«Gamoneda vuelve a la guerra», un artículo de Javier Rodríguez Marcos en El País (2009)

Caricatura de Antonio Gamoneda, por SCIAMMARELLA.

Gamoneda vuelve a la guerra

Una película y varios libros repasan la trayectoria del poeta y premio Cervantes

Por JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS
Publicado en el diario El País / Sevilla / 7 MAR 2009

«He aprendido que los poemas se escriben en cualquier parte, en los trenes, en los aeropuertos, en los hoteles…». Lo dice Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931) en un hotel, precisamente. En Sevilla. Ha pasado allí toda la semana, en un congreso titulado Factor humano en el que el premio Cervantes de 2006 dio una conferencia titulada El mundo del poeta. Todavía tardará en volver a León. El lunes estará en el Círculo de Bellas Artes de Madrid presentando Antonio Gamoneda. Escritura y alquimia, una coproducción hispano-argentina impulsada por el cineasta rioplatense Tristan Bauer –que en 1994 realizó un documental ya clásico sobre Julio Cortázar– y dirigida por Enrique Corti y César Rendueles.

El estreno del filme coincide además con la aparición de Extravío en la luz (Casariego), una edición de seis poemas inéditos con grabados de Juan Carlos Mestre, y con Iluminaciones. Antonio Gamoneda (RD Editores), un descarnado retrato del poeta y del León de la Guerra Civil firmado por el novelista Andrés Sorel.

La película se rodó en 2007 en los escenarios cotidianos de Gamoneda, sobre todo en su casa, pero también en los bosques por los que solía pasear antes de que un accidente –lo atropelló una furgoneta– le dejara «las tabas maltrechas». «Un día, en el rodaje, pasé dos horas con los pies en la nieve», recuerda el autor de Libro del frío, que considera que sale «demasiado» en su propio documental. «Otro fuimos a la casa en la que viví de niño, en el Crucero, el barrio obrero de León».

Esa casa es, además, fundamental en Un armario lleno de sombra, unas memorias de infancia «nada gloriosas» que Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores publicará esta misma primavera. En un balcón del número 4 de la carretera de Zamora pasó Antonio Gamoneda sus primeros años en León: «No se me olvida el sabor del hierro oxidado. Al morir mi padre, mi madre aguantó poco en Asturias. Era asmática y los médicos le dijeron que se fuera. El clima la estaba matando. Yo tenía tres años cuando nos instalamos en la casa de mi madrina, mujer de un ferroviario».

Todavía hoy Gamoneda es capaz de calcularle a su interlocutor la mejor combinación para viajar en tren. «En aquella casa los trenes eran los reguladores del tiempo. ‘Ya viene el correo de Galicia. Ahí pasa otro’, decíamos. Me impresionaba cómo se perdían en la chopera, la desaparición». Con la Guerra Civil –»de la que tengo recuerdos más precisos que de cosas de hace 15 días»–, los trenes empezaron a llegar cargados de republicanos camino de la cárcel instalada en el hostal de San Marcos. Para evitar que los presos pasaran por la zona noble de la ciudad, detenían los trenes antes de llegar a la estación y los conducían bajo el balcón de Gamoneda.

«Aquel barrio», apunta, «fue de los que más represión sufrió. Se oían los gritos de las mujeres a las cuatro de la mañana. Frente a mi casa había una viuda loca que se paseaba desnuda y gritando por la noche».

(más…)

Antonio Gamoneda, Hugo Mujica y Marco Antonio Campos en el diario El País

De izquierda a derecha: Hugo Mujica, Antonio Gamoneda y Marco antonio Campos. © Fotografía: JAIME VILLANUEVA / El País.

La poesía, puente trasatlántico

Antonio Gamoneda, Hugo Mujica y Marco Antonio Campos charlan sobre poesía y Latinoamérica en el Festival Internacional de Literatura Madrid 2017

Por JORGE MORLA
Publicado en el diario El País, el 20 de octubre de 2017

Tres cuerpos caminan por un salón antiguo y poco iluminado. Tres poetas. No hace frío ni calor: Marco Antonio Campos (Ciudad de México, 1949) no se quita su cazadora blanca. Hugo Mujica (Avellaneda, 1942), sacerdote además de poeta (quizá dos formas de encarar el mismo misterio) que vivió de los 19 a los 30 en la convulsa y artística Nueva York de los 60 junto a Allen Ginsberg antes de retirarse a un monasterio trapense y pasar siete años en silencio, se mueve con los brazos a la espalda.

Sentado, agarrado al bastón, espera Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931). El Premio Cervantes 2006 mantiene a sus 86 años una actividad literaria constante. Como muestra un botón: este agosto se desplazó a las montañas al norte de su León (casi) natal, a dar un recital en el minúsculo pueblo de Viñayo. El pueblo tiene 25 habitantes y al recital fueron 50 personas. Convengamos en que la poesía llega a lugares insospechados.

Gamoneda viste camisa y americana y Mujica, la cabeza afeitada, lleva una camiseta granate y una sencilla sudadera. Frente a ellos tres copas con agua que no tocan. A su alrededor, uno de los imponentes salones de Casa de América, donde los tres (español, mexicano y argentino) charlan de poesía, actualidad y futuro en el marco del Festival Internacional de Literatura Madrid 2017, que terminó ayer y donde doce poetas hispanoamericanos recitaron sus versos.

Pregunta. La convocatoria de este evento habla de poetas hispanoamericanos en Madrid. ¿Qué entienden por esta palabra, Hispanoamérica? ¿Existe Hispanoamérica?

Marco Antonio Campos. Yo prefiero llamarlo Latinoamérica. Y me siento profundamente latinoamericano.

Hugo Mujica. Yo no me siento tan latinoamericano, quizá por mis años en Estados Unidos. Pero lo que me interesa de lo latinoamericano con respecto a España es que nosotros nos conocemos más triangulados por España que entre nosotros.

Antonio Gamoneda. En el orden de la lengua, de la intercomunicación, sí, existe Hispanoamérica. Pero ese no debería ser su nombre, pues existe a pesar de España. De la obra descubridora de España, que no es para aplaudir mucho.

P. ¿Sienten que esta unión se fomenta más desde la cultura que desde la política?

M.A.C. Uno tiene una relación de amor y rechazo con España. Por ejemplo me preocupa y apasiona la situación de la independencia catalana. Los catalanes están cometiendo un gran error. Uno quiere una sola España, y desde Latinoamérica hay un diálogo con lo mejor de España.

A.G. Querido Marco Antonio, con independencia de los impulsos nacionalistas, al final se hará lo que mande el dinero. Si lo conveniente es la no secesión, no habrá, tranquilo (ambos ríen).

H.M. Más allá de este hecho puntual, lo que tiene la cultura es una continuidad. Lo que tiene la política es, precisamente, vivir en conflicto y contraste. La política ahora es la administración de la economía, no podemos esperar que la economía aglutine. La debilidad de la Unión Europea fue crear una moneda común, y no un pensamiento común. La cultura tiene que ver con la vida, la política, con el funcionamiento.

(…sigue leyendo la entrevista en El País)

Con Elena MEDEL en la última página de ‘EL PAIS’ (2007)

Los escritores Antonio Gamoneda y Elena Medel. Fotografía: LUIS MAGÁN / El País.

[Reproducimos el artículo publicado el 20 de agosto de 2007 en la última página del diario EL PAIS, en la sección estival ‘CONSAGRADOS Y NOVATOS’]

Clásicos en el hipermercado

Elena Medel, de 22 años, descubrió la obra del último Cervantes en un centro comercial

Por J. RODRÍGUEZ MARCOS (EL PAIS, 20/08/2007)

«Libro de versos muy malos. En ellos campa un sentido de resentimiento con toques de ateísmo». Antonio Gamoneda y Elena Medel leen el informe que la censura redactó en noviembre de 1968 a propósito de ‘Blues castellano’, el poemario más comprometido del escritor leonés. En esa fecha, la poeta cordobesa, de 22 años, ni había nacido, pero hace unos meses fue ella la que escribió un epílogo para ese libro cuya condena por parte de la «sección de ordenación editorial» contemplan ahora los dos. Lo hacen en la exposición dedicada a Gamoneda que acoge en León la Casa de Botines, diseñada por Gaudí. Es la tercera vez que se ven. La primera fue en la Residencia de Estudiantes, donde Elena Medel tiene una beca: «Un día bajaba a desayunar en pijama y allí estaba él. Subí corriendo a ponerme unos vaqueros».

La muestra es una especie de biografía en tres dimensiones. Está ‘Otra más alta vida’, el libro con el que Gamoneda aprendió a leer, y que había escrito su propio padre. También están su primer poema, las medallas y honores, las cartas y los libros dedicados por los amigos: Tàpies, Chillida o Herberto Helder, «el poeta europeo vivo que más me interesa», apostilla él. Además, cuadros de su colección acompañados de poemas manuscritos con su espinosa letra. «¿Que si he pintado alguna vez? Nunca he sabido pintar ni el humo de un tren».

La casa de Gamoneda no está lejos, pero hay dos paradas antes de llegar. La primera, en una bodega para tomar un vino. La segunda, en el bar Miserias para comer. «Yo estoy a régimen», aclara el poeta mientras saca una batería de pastillas y da cuenta de un plato de verdura sin quitar ojo a las morcillas que ha pedido el resto de la mesa. Hace cuatro años lo atropelló una furgoneta. Resultado: 15 días de hospital y un perpetuo problema de espalda que sólo se mitiga perdiendo peso.

(más…)

«Nesciencia» / Francisco Calvo Serraller reseña «La prisión transparente» en El País (2017)

Antonio Gamoneda posa en 2012. Fotografía: SAMUEL SÁNCHEZ / El País.

Antonio Gamoneda posa en 2012. Fotografía: SAMUEL SÁNCHEZ / El País.

EXTRAVÍOS

Nesciencia

En su último libro ‘La prisión transparente’ Antonio Gamoneda roe el hueso de lo existencial

Por FRANCISCO CALVO SERRALLER
Publicado en el diario El País, el 14 de febrero de 2017

En su recientemente publicado libro de poemas con el título La prisión transparente (Vaso Roto), Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931) se entrega a esa extrema sabiduría invernal del no saber, un ascético ejercicio de despojamiento de todo lo circunstancial y aleatorio, quizás en busca del puro hueso de lo existencial. En este sentido, la prisión transparente es una especie de cárcel del espíritu que se retrae y recoge. La concisa fórmula elegida por este poeta como letanía verbal es un “no sé”, pero que se repite gráficamente en forma vertical, aunque, no pocas veces, en diagonal, lo que produce un efecto visual escalonado, siempre quedando en el aire lo que cada peldaño tiene de ascenso y descenso. Me parece muy importante la incertidumbre de esta conjugación interlineal tan sucinta por lo que tiene de escansión rítmica, que anima esta reflexión extrema sobre lo despojado, y por lo que este intervalo genera de distanciamiento entre la negación y la sapiencia, produciendo de esta manera un mutuo desequilibrio entre ambos términos. Se enclava esta “negación de la negación”, a mi modo de entender, en la médula histórica de la mejor poesía española, entre Juan de la Cruz y Quevedo, ambos ardientes prisioneros de sí mismos en pos de liberadora humillación, que es el retorno a la tierra, lo original del origen.

(más…)

«Rojas ha muerto: qué extraño» (2011)

Gonzalo Rojas.

Gonzalo Rojas.

[Este articulo apareció en la edición impresa de El País del martes 26 de abril de 2011:]

ADIÓS AL AUTOR DE ‘METAMORFOSIS DE LO MISMO’

Rojas ha muerto: qué extraño

Por ANTONIO GAMONEDA

Me entero a las dos de la tarde de que ha muerto Gonzalo Rojas. Es una negra noticia la que se me da en este lunes primaveral y húmedo. La muerte no es solo penosa; sucede y a mí se me hace incomprensible que suceda; quizá porque es también incomprensible ese otro accidente que consiste en vivir: ir de la inexistencia a la inexistencia. Un viaje que, finalmente, muestra su escaso sentido: no nos lleva a ninguna parte.

No nos lleva a ninguna parte y está poblado por sufrimientos y horrores, bien lo sabemos, pero, hay que reconocerlo, simultáneamente, es proveedor de causas que nos ayudan a permanecer en la extrañeza y el sufrimiento: el amor, la amistad, la intensidad que nos procura la belleza terrestre, la que advertimos en la figura y el talante de algunos vivientes y la que se nos muestra en las creaciones estéticas. De las tres causas sabía mucho Gonzalo y las tres estaban –están– presentes en su poesía, extensa y continuamente pronunciada en su afirmación.

Lo primero que se me ha ocurrido (más que ocurrencia ha sido un movimiento impensado y compulsivo) es escuchar un disco con la voz de Gonzalo; se corresponde con una lectura que hizo en la Residencia de Estudiantes, en mayo de 1996: «Veo un río veloz brillar como un cuchillo, partir mi Lebu en dos mitades de fragancia, lo escucho, lo huelo, lo acaricio, lo recorro en un beso de niño como entonces…», «… Cuando lo apostamos todo y lo perdemos venimos llegando. / Al amar, al engendrar venimos llegando, al morir escalera abajo venimos llegando». «¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida / o la luz de la muerte? ¿Qué se busca, que se halla, qué / es eso: amor? ¿Quién es? ¿La mujer con su hondura, sus rosas, sus volcanes…?».

«El Manifiesto ya no es razonable», una tribuna de opinión de Antonio Gamoneda en el diario EL PAÍS

Ilustración de Heber Longás para el artículo de El País.

Ilustración de Heber Longás para el artículo de El País.

[Este artículo sobre el tratamiento dado al «Manifiesto del castellano» por parte del diario El Mundo apareció publicado en la edición impresa de El País del lunes 30 de junio de 2008]

TRIBUNA / La cuarta página: ANTONIO GAMONEDA

«EL MANIFIESTO YA NO ES RAZONABLE» 

Aunque el documento por la lengua común, que reclama reformas para defender el castellano, es razonable en su literalidad, lo han averiado los ideólogos y la política enmascarada

Por ANTONIO GAMONEDA

Excepción en mis costumbres. Hoy, día canicular, quiero asomar mi opinión —y las modulaciones que puedan haberse producido en ella— al balconaje, también de la opinión, pero pública. Me gustaría que este asomo (cursiva para la polisemia) fuese breve, pero no, no voy a conseguirlo, ya que se dará acompañado de numerosos entrecomillados que llevarán en cercanía alguna admiración o extrañeza.

El Mundo, siendo el 26 de junio, dedica el 50% de su primera página al inicio de un artículo cuya negrita titular en cuerpo respetable dice: «Grandes nombres de la cultura se suman al Manifiesto (sic para la eme mayúscula) del castellano», y, encima de los titulares, va un mosaico de cabezas, cuatro con cuatro, que, visto de izquierda a derecha, otorga el primer lugar a la mía, aun siendo (y esto es referencia al texto que sigue) más «insignes» las cabezas que suceden a la que a mí me concierne. Bien puede tratarse de un sinmotivo, de un casual, pero no sé, no sé…

Comienza la letra normal citando el Manifiesto y diciendo: «A los escritores y académicos que impulsaron la iniciativa junto a Fernando Savater, se sumaron ayer insignes (cursiva mía) nombres como el del poeta Antonio Gamoneda…». Siguen otros, más claramente insignes, como digo.

(más…)

«Galería al sol de Poniente» (2010)

Antonio Gamoneda en su lugar de trabajo, en la galería de su casa. © Fotografía: Peio García.

Antonio Gamoneda en su lugar de trabajo, en la galería de su casa. © Fotografía: Peio García.

[Un artículo de Marifé Moreno, publicado en Babelia (El País) el 27/11/2011]

‘Galería al sol de Poniente’

El poeta Antonio Gamoneda, desde su casa en León,
sigue necesitando el olor de la tinta para ponerse a escribir

Por MARIFÉ MORENO

Se podría pensar que un hombre tan premiado por su escritura, leído y halagado por una sociedad global de la que no cree que sea demasiado buena para la «literatura», pudiera tener un despacho de abogado de prestigio, al menos grande y amplio, donde extender a sus anchas los apuntes luego convertidos en obras de arte de la literatura castellana. Nada más alejado de la realidad. El casi octogenario Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931) se refugia para escribir donde lo ha hecho desde hace 26 años, en un pequeño rincón de la galería de su casa de León que mira a Poniente, dando la espalda a la imponente catedral. En apenas dos metros cuadrados guarda toda una vida de trabajo y recuerdos, numerosos manuscritos, dos retratos de sus padres jóvenes; un lienzo de Esteban de la Foz, un paisaje de Alejandro Vargas y un pequeño «lujo» de Lucio Muñoz. Más de 4.000 volúmenes, «perfectamente desordenados» en la biblioteca, y en un poyete, a modo de símbolo, una granada seca de la casa de García Lorca, en Valderrubio.

(más…)

‘Descripción de la mentira’ en la exposición ‘Sin realidad no hay utopía’ (Sevilla, 2011)

Haz un click…

Exposición ‘Sin realidad no hay utopía’
en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), en Sevilla.

La exposición, que podrá verse hasta el 10 de julio, está estructurada en torno a dos secciones: La Descripción de la mentira –título de un libro de poemas de Antonio Gamoneda– y Colapsos.

Un reportaje de MARGOT MOLINA publicado en EL PAIS.ES (Sevilla, 

‘Un deber desconocido’, por GUSTAVO MARTÍN GARZO (2007)

El escritor vallisoletano Gustavo Martín Garzo.

El escritor vallisoletano Gustavo Martín Garzo.

[Artículo publicado en el diario EL PAÍS / Opinión 23-04-2007]

«UN DEBER DESCONOCIDO»

Por GUSTAVO MARTÍN GARZO

Conocí a Antonio Gamoneda a mediados de los años ochenta. Entonces, un grupo de amigos habíamos puesto en marcha un pequeño proyecto editorial y queríamos reeditar Descripción de la mentira, uno de sus títulos míticos. En ese tiempo, Antonio Gamoneda, a pesar de su temprana dedicación a la poesía, sólo había publicado tres libros: Sublevación inmóvil (1960), Blues Castellano (1965) y Descripción de la mentira (1977). Los tres eran prácticamente inencontrables y pasaban de mano en mano en fotocopias que hacían sus lectores. Aún recuerdo la impresión que me causó la lectura de Descripción de la mentira, tanto por la belleza y la fuerza de sus palabras e imágenes como por su tono de encendida ira ante la injusticia. Aquel libro me reveló algo que luego el tiempo, y los nuevos libros de Gamoneda, no han hecho sino ratificar: que su obra es una de las más hondas, perturbadoras y hermosas de la poesía escrita en nuestra lengua durante la segunda mitad del siglo que acaba de terminar.

(más…)