* Artículos en prensa y revistas

Dos artículos de FRANCISCO GARCÍA JURADO sobre «Gamoneda y Dioscórides»

El facsímil del Dioscórides y la portada del “Libro de los venenos” de Gamoneda, donde podemos observar una ilustración compartida.

«Llegué la obra de Antonio Gamoneda gracias a una circunstancia concreta. Allá por el año de 1995, tuve noticia, mientras escuchaba un programa cultural emitido por Radio Nacional de España, de que se había publicado una bella y extraña obra titulada Libro de los venenos en la editorial Siruela. Se trataba de algo radicalmente extraño y diferente, en buena medida inclasificable dentro de los géneros literarios al uso, nada menos que una “corrupción y fábula” elaborada a partir de un antiguo libro de ciencia, y esta rareza me cautivó.

(…) Me resultó un hecho sumamente fascinante que un poeta a quien aún no conocía bien, Antonio Gamoneda, se inspirara en un viejo libro de medicina como éste para componer una extraña obra lírica que, al mismo tiempo, contiene ciertos elementos de literatura de bibliófilo. Este tipo de relecturas a partir de obras de la Antigüedad en clave de nuevas e inusitadas miradas ya lo han hecho anteriormente grandes autores como Jorge Luis Borges o Italo Calvino, que releen los textos de la Historia natural de Plinio el Viejo como si de un relato fantástico se tratara.

Según confiesa el propio Gamoneda, la razón de ser de esta obra vino impuesta por Jacobo Siruela, tras una conversación con el propio poeta acerca de estos raros y recónditos asuntos que terminan convirtiendo los antiguos nombres de venenos en pura poesía. (…)»

Fragmento de (haz un click:)  «Antonio Gamoneda y Dioscórides: antigua ciencia convertida en materia poética», un artículo de FRANCISCO GARCÍA JURADO, catedrático de Filología Latina (Universidad Complutense de Madrid).

También puedes leer otro artículo del mismo autor:

Antonio Gamoneda en el periódico de poesía «El Aguijón» (Colombia, 2003)

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Portada del nº 9 de El Aguijón, periódico de poesía de distribución gratuita (Bogotá, Colombia, diciembre de 2003), dedicado al poeta Antonio Gamoneda. Haciendo un click puedes leer y descargar el periódico.

¿Puede la poesía de Antonio Gamoneda calificarse de vanguardista? / Un artículo de Rubén Pujante Corbalán

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¿Puede la poesía de Antonio Gamoneda calificarse de vanguardista? 

Un artículo (haz un click) de RUBÉN PUJANTE CORBALÁN

Publicado el 21/06/2016 en La clé des langues*

[* Comunicación leída el 2 de junio de 2016 en el marco del V Congreso Bianual EAM (European Network for Avant-Garde and Modernism Studies), celebrado del 1 al 3 de junio en la Université Rennes 2.]

Rubén Pujante Corbalán propone un artículo sobre Antonio Gamoneda, poeta español contemporáneo. ¿Puede la poesía de Antonio Gamoneda calificarse de vanguardista? Conceptos del arte de vanguardia, como expresionismo, surrealismo e irracionalismo poético, han estado vinculados al pensamiento de Antonio Gamoneda desde las primeras tentativas críticas que abordaron la caracterización de su poesía, especialmente a través del ensayo y la entrevista como formas de desvelamiento poético.

1. Introducción

Como indica el título de mi comunicación[1], abordaré el lugar teórico que ocupan algunos conceptos de vanguardia en la obra de Antonio Gamoneda, poeta asturleonés galardonado con el Premio Nacional de Poesía y el Premio Cervantes, entre otros muchos reconocimientos. En particular, trataré de analizar brevemente cuál es la relación exacta de tres –ismos asimilados a los movimientos de avanzada con el lenguaje y el pensamiento de Gamoneda. Me refiero a los conceptos de irracionalismosurrealismo y expresionismo, que algunos críticos y estudiosos han vinculado frecuentemente con la poesía gamonediana. Me serviré, para ello, de las entrevistas y ensayos en los que el propio poeta reflexiona sobre estas correspondencias estéticas. En este sentido, tendré en cuenta el ensayo y la entrevista como medios discursivos que entrañan una especie de aletheia[2], esto es, de desocultamiento o desvelamiento de la verdad, ya que en algunas ocasiones estas equivalencias suelen consignarse de manera plurívoca e imprecisa, conllevando errores de definición o clasificación con respecto a la obra de Gamoneda.

(…)

En el SIEL de Casablanca / Gamoneda explica algunas de las claves de su poesía

Foto: El País.

SALÓN DEL LIBRO

Casablanca también habla español

ANTONIO GAMONEDA participa en el Salón Internacional de Libro de la ciudad marroquí, con España como país invitado de honor y con el foco en los traductores

Por FEDERICO SIMÓN
Publicado en El País, el 14 FEB 2019

El pabellón de la Feria Internacional de Casablanca, un imponente edificio protegido levantado en 1949 en la capital económica y comercial de Marruecos, es un hervidero de personas durante estos días. La enorme nave con forma de bóveda, de 200 metros de largo por 90 de ancho y sin columnas que sustenten un techo lleno de lucernarios circulares, acoge hasta el domingo la 25ª edición del Salón Internacional de la Edición y del Libro (SIEL). Y si francés y árabe son tradicionalmente las lenguas más escuchadas del certamen, este año el español se siente con fuerza.

El poeta español Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931), premio Cervantes en 2006, participó el pasado martes a sus 87 años en uno de los actos programados en el pabellón español de la 25 edición del SIEL de Casablanca. Y allí, ante un público internacional, dio claves de su obra: “Yo tengo dicho en alguna línea de mi escritura que pongo toda la realidad y todos mis actos en el espejo de la muerte. ¿Qué significa esto? Que el poeta Antonio Gamoneda, cuando escribe, no olvida que está acercándose progresivamente a la muerte y que todas sus comunicaciones están también en esa misma perspectiva”, aseguró el escritor, que también explicó qué define para él el género que le mueve a escribir cada día: “La poesía tiene tres características: tiene un nacimiento rítmico, ya que el pensamiento poético surge en impulsos rítmicos; es un acto de creación, algo que no ha dicho nadie antes; y es un acto de revelación, comunica algo que se desconocía”.

El escritor, que camina pegado a su bastón y no renuncia al tabaco, fue muy contundente con sus ideas: “La lengua de la poesía no es exactamente la misma que la lengua de la comunicación normal, sea la conversación, o incluso la lengua escrita de la propia literatura, de la alta literatura. A veces me pongo excesivamente radical y digo que la poesía no es literatura; la literatura utiliza el lenguaje con el que nos comunicamos con una función estética, creando una obra de arte, pero la poesía no está nombrando el mundo exterior, sino que es una emanación de la propia vida”.

En un encuentro con el poeta marroquí Khalid Raissouni (Casablanca, 1965), traductor de la obra de Gamoneda al árabe, ambos leyeron poemas —cada uno en su idioma— del autor español, que además explicó algunas claves de su obra: “Cuando me preguntan cuáles son los temas de la poesía, yo digo: ‘mire usted, el tema de la poesía soy yo’”, explicó el autor de Descripción de la mentira, Blues castellano o Edad, galardonado este con el Premio Nacional de Poesía de 1988. Y explicó más: “El tema de la poesía soy yo mismo, como hombre que contempla toda la realidad posible, tangible o intangible, objetiva y subjetiva”. A su lado, Raissouni, que se ha propuesto traducir toda su obra, definió a Gamoneda como “un gran poeta de la otra orilla” al que “hay que leer muy despacio, para disfrutarlo porque ahí está la esencia de la palabra”. Cuando Raissouni terminó de leer en árabe uno de sus poemas, Gamoneda exclamó: “Estoy emocionado; las palabras, que yo no comprendo, tienen esa musculatura armoniosa que proporciona el ritmo”.

La presencia de Gamoneda en el Salón Internacional de Casablanca se debe a que esta edición tiene como país invitado de honor a España. Por este motivo, y bajo el lema El viaje de las lenguas, el Ministerio de Cultura y Deporte, a través de la Dirección General del Libro y el Fomento de la Lectura y de la sociedad estatal Acción Cultural Española, ha diseñado en colaboración con el Ministerio de Asuntos Exteriores, a través del Instituto Cervantes de Casablanca y de la Embajada de España en Marruecos, un programa de actividades que incluye la participación de alrededor de 40 autores españoles y marroquíes. (…)

Gamoneda en el SIEL de Casablanca: “Todos mis actos pasan por el espejo de la muerte”

Antonio Gamoneda, junto a Khalid Raissouni, su traductor al árabe.

Antonio Gamoneda: “Todos mis actos pasan por el espejo de la muerte”

El poeta ha visitado el pabellón de España en el Salón Internacional de la Edición y del Libro de Casablanca para abordar, junto a su traductor, una trayectoria de la que ya prepara su final

Por JULIÁN HERRERO
Artículo publicado en larazon.es, el 13 de febrero de 2019

No se atrevan a preguntarle a Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931) qué es la poesía porque el autor no está en este mundo para ello, sino, más bien, para crear, para hacer su trabajo. “Se llevan demasiados siglos tratando de hacer una definición correcta y todavía no hemos dado con ella”, explicaba durante su intervención en el Salón del Libro de Casablanca (SIEL). Sin querer entrar en descripciones propias, el Premio Cervantes de 2006 señala directamente a San Juan de la Cruz, “cumbre de la poesía española”, para encontrar salida a la cuestión; concretamente, a dos puntualizaciones del religioso: “No saber sabiendo” y al “entender no entendido”. Para Gamoneda “es lo más próximo que se ha escrito y dicho en torno al origen de la poesía”, así que, en el mismo camino que le marcó el santo, añade: “También se podría entender como el pensamiento impensado”.

Sin más interpretaciones sobre qué son los versos, el autor se detiene en su “curso generativo”, dice. De qué y cómo nace. “Se podría hablar de poesía desde la primera palabra que se pronunció porque se tuvo la capacidad de articular un sonido y darle así entrada al lenguaje. Se creó la presencia intelectual de un objeto que, como la manzana, por ejemplo, era simplemente para comer”.

A su lado, Khalid Raissouni, su traductor al árabe, lo miraba y lo presentaba como “una voz muy singular de la poesía española”, como “un poeta que no puedes acoger en una generación porque está más allá de las generaciones y que ha terminado acumulando una obra con algo de perfecto”. Una trayectoria con dos partes bien diferenciadas en las que se encontró con “un periodo esencial de silencio”, el refugio del poeta durante quince años. Silencio significativo e interpretable en el que Raissouni prefiere no entrar, pero sí destacar “un resurgimiento en el que da un cambiazo a su trayectoria anterior”.

Pero el Gamoneda de hoy, el que visita el pabellón de España el SIEL como cabeza de cartel, no es el de antaño. Ya mira hacia el final: “Todos mis actos pasan por el espejo de la muerte. Cuando escribe, el poeta, no olvida que está acercándose progresivamente al final y a todas sus comunicaciones”, asegura un hombre que dice no ser poesía. “Solo soy el tema de mis versos, el hombre que contempla toda la realidad, la tangible y la intangible”. Pero también es el escritor que se emociona con la lectura de sus versos en árabe “porque no se ha traducido sin más, sino que se ha puesto la musculatura armoniosa que requería para ponerle ritmo al texto”.

Poesía que, según explicó en Casablanca, es un acto que requiere de tres claves: el nacimiento rítmico, la creación y la revelación de una realidad. “Y yo intento acercarme a las tres”. Pese a que, para Gamoneda, esté lejos de la literatura, “y no dejaré de decirlo”, afirma: “La literatura utiliza el lenguaje con el que nos comunicamos de una forma estética, creando obras de arte y alcanzando niveles sublimes, pero la poesía no nombra ese mundo exterior, sino que comunica la emanación de la propia vida, incluidos los sentidos más físicos”. Otro lenguaje, “una realidad en sí misma, como la respiración”. La intimidad del poeta, de nadie más, contada con palabras habituales que cambian su definición: “Dejan de ser las mismas. Tienen otro significado que no está en el uso de la comunicación normal, ni en los diccionarios, pero sí tiene el sentido que el propio poeta le otorga al nombrar esa realidad. La ley de la poesía no es la misma que la de la mejor literatura”.

Antonio Gamoneda en el SIEL de Casablanca.

Gamoneda: «La poesía no sirve para nada en una sociedad como la nuestra»

El poeta Antonio Gamoneda en una imagen de archivo. / EFE

Por ROBERTO JIMÉNEZ
Agencia EFE
, Valladolid, 5-Feb-2019
Noticia publicada en eldia.es  y en Diario de León

El poeta y ensayista Antonio Gamoneda considera que la poesía «no sirve para nada en una sociedad como la nuestra», convencido de que se trata de una acto creativo «irremediablemente íntimo, subjetivo y personal», ha explicado este martes en una entrevista con la Agencia Efe.

«Directamente y a efectos sociales, no sirve para nada en una sociedad como la nuestra. Ya lo decía Jean Paul Sartre«, ha argumentado Gamoneda (Oviedo, 1931) antes de matizar la existencia de un rendimiento indirecto de la poesía, que ha depositado en su naturaleza de conciencia y sensibilidad.

En la medida que pueda «intensificar la sensibilidad, la capacidad de percibir los hechos injustos en el orden social, sí puede tener una utilidad», ha argumentado Gamoneda antes de asistir a la presentación del libro «Noche de piedras y lunas», editado por la Diputación de Valladolid con fotografías de Ángel Marcos.

Galardonado en 2006 con el Premio Cervantes de literatura y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, ha asignado a los jóvenes poetas esa función de vigilancia social para dar cuenta de los «despropósitos históricos», como él hizo junto a sus compañeros poetas y narradores de la denominada Generación del 50 en la España de posguerra.

Clamar contra «despropósitos históricos»

Dentro del actual «desbarajuste de estructuras sociales, económicas y políticas», el autor de «La prisión transparente» (2016) ha encontrado una función en la poesía para clamar contra «despropósitos históricos», como a su juicio es la situación que atraviesa en la actualidad Venezuela.

«Resulta que, ahora, para quitar a una persona y a su partido con muchas posibilidades, se hace sobre la base de vender Venezuela a los Estados Unidos. Esto es un despropósito histórico porque se podría sanear el país de otra manera», ha analizado Gamoneda, que ha participado en el libro junto a otros poetas como José Jiménez Lozano, Antonio Carvajal, Antonio Colinas, Clara Janés y Fermín Herrero.

Contra esos desórdenes, la poesía «no puede hacer nada directamente, pero sí puede intensificar la conciencia de un modo personal e individualizado, algo muy útil a la hora de enfrentarse con realidades objetivas como los desbarajustes en nuestros días», ha agregado.

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Antonio Gamoneda en Casablanca (el 12 de febrero de 2019)

‘Las mil y una noches’, de Francisco Torreblanca.

España reivindicará el nexo literario con Marruecos en el SIEL 2019

 Antonio Gamoneda conversará con Khalid Raissouni,
su traductor al árabe, el martes 12 de febrero
en el
 Salón Internacional de la Edición y del Libro de Casablanca (SIEL)

Por ADRIANA ROCHA
[Artículo publicado en lahoradigital.com, el viernes 1 de febrero de 2019]

‘El viaje de las lenguas’ es el lema bajo el que España se convierte en País Invitado de Honor en el Salón Internacional de Casablanca (SIEL) 2019. Del 7 al 17 de febrero, en la ciudad marroquí se visibilizará la literatura española actual y el estrecho vínculo que existe entre la historia y la actualidad de ambos países y ambas culturas.

Juan Goytisolo y José-Miguel Ullán son los autores que España homenajeará en su pabellón. El programa organizado cuenta con multitud de sesiones cuyo eje central será la traducción. Las ideas y venidas del árabe al español y viceversa es el quid de la cuestión.

El Ministerio de Cultura y Deporte, a través de la Dirección General del Libro y el Fomento de la Lectura y de AC/E (Acción Cultural Española), y el Ministerio de AAEE, de la mano del Instituto Cervantes y la embajada española en Marruecos, han organizado un programa extenso para la feria.

Más de 700 títulos en el pabellón de España, 300 de la edición más reciente y de distintas materias, junto a las obras de los autores invitados y los clásicos como Ibn °Arabi, Muhyi l-Din, Ibn Hazm de Córdoba o Averroes. Además, se representarán obras de autoría española en árabe que han contado con el patrocinio de Cultura en la traducción.

HOMENAJES A GOYTISOLO Y ULLÁN

Los autores Juan Goytisolo y José-Miguel Ullán serán los autores homenajeados del evento. Frederic Amat, José Luis Gómez y Aline Schulman se encargarán de rendir homenaje a Goytisolo, Premio Cervantes 2014, que vivió en la cultura y el país marroquí. Será el martes 12 de febrero, en el encuentro ‘Reivindicando al conde don Julián. Homenaje a Juan Goytisolo’. A José-Miguel Ullán, se le rendirá cuenta con la lectura de su poema Rumor de Tánger, el miércoles 13 de febrero.

EL ÁRABE Y LAS LENGUAS ESPAÑOLAS, TRADUCCIONES DE IDA Y VUELTA

Los traductores que a lo largo de la historia han materializado este viaje de las lenguas servirán como eje principal de la proyección literaria española en la Feria del Libro de Casablanca.

‘Invisible tarea de titanes’ es el encuentro entre Salvador Peña y Margarida Castells que el 10 de febrero tratarán la traducción de grandes piezas de la literatura universal, como las Mil y una noches, del árabe tanto al castellano como al catalán.

La mesa redonda ‘La traducción: el viaje de las lenguas’, en la que intervendrán María Luz Comendador y Margarida Castells se celebrará el lunes 11 de febrero. Traductoras del árabe al castellano y al catalán respectivamente, narrarán sus experiencias como puente necesario para la incorporación de otras literaturas a la propia.

Además, dos de los más grandes poetas de cada país y sus respectivos traductores protagonizarán diversos encuentros. Antonio Gamoneda conversará con Khalid Raissouni, su traductor al árabe el martes 12, en el Pabellón de España, de 16 a 17:30 horas.

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Mohammed Bennis hará lo propio con Luis Miguel Cañada, su traductor al español, el miércoles 13. El recital poético irá y vendrá en árabe y español para patentar la riqueza de la diversidad en lo literario.

La obra que nace de la conferencia ‘Más allá de la palabra’ de la filósofa y poeta María Zambrano (una de las Sin Sombrero de la Generación del 27) es el reciente proyecto que el Instituto Cervantes en Marrakech presentará de la mano de su directora, Yolanda Soler, y el profesor y traductor Hassan Boutaka.

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«Lacrimal de César Vallejo», un texto de Antonio Gamoneda en la revista Tinta China (2018)

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[Artículo publicado en la revista Tinta China, Año XVII • Número doble: 21 y 22 • Sevilla, Mayo de 2018 • ISSN 1886-2365]

Lacrimal de César Vallejo

Por ANTONIO GAMONEDA

Hace casi treinta años, hice mi viaje al país de César Vallejo. Nadie tema que le cuente itinerancias turísticas, sean rústicas o urbanas, que el país más cierto de César y mi viaje tuvieron poco que ver con la gran belleza nacional, terrestre y declamable, aun siendo ésta mucha y terrible. Yo viajé a la gran lágrima negra que colgó del corazón de César; a la antara y la quena que sollozan su nombre en Santiago de Chuco; a los ojos lacustres que aún guardan el rostro tallado en pómez, la sonrisa inmóvil de César Vallejo.

Vi el mar pacificado por el sufrimiento al borde de Trujillo, ante el barro labrado de Chan Chan; vi el cementerio donde debieran arder sus huesos y el cerco sangriento de las carreteras cisandinas. Vi la derrota en las calles de Lima, las herramientas podridas en las manos, las grietas habitadas por lamentos y las plazas donde la desesperación resplandece en ancianos de rostro asiático.

Vi el arqueólogo que recogía las sobras de pan para la cena vecinal; las frutas machacadas hasta empapar de dulzura el suelo gris de los mercados. Vi al muchacho gigantesco que, en la estación de Cuzco, le decía, sonriendo, a la noche: «Yo me quiero morir ahorita mismo».

Yo vi los ídolos abrasados, las camionetas de la policía y la lluvia en la Casa de la Emancipación. Vi que los asesinos y las madres invocaban a los mismos muertos y, entre los dientes mestizos del amor y la ira, las lenguas que llamaban a César.

Eso vi. Mi corazón cansado descendió al agua en que todos los nombres de la belleza se disuelven y no queda más que un silencio navegable. Hay golpes en la vida tan fuertes… ¡Yo no sé!

Golpes, ciertamente, sobre la tumba luminosa de César; la tumba llena de vivos que no quieren vivir, que claman por su aguacero, por sus huesos humanos, por la coquita que calienta el corazón.

Este es el contenido del lacrimal de César Vallejo, el ofrecido a un dios que amó la cuerda proletaria. Este es el paisaje que yo transité; la tierra donde aprendí oraciones aptas para incrédulos. Viajé cargado con una maleta de pena; una maleta que se cerró ella sola el mismo día de la muerte de César, a la misma hora, hace cincuenta años; cierto día, cierta hora hace cincuenta años contados con dedos inciertos, antes y después de mi tercera canción peruana.

Esta canción es la que quiero dejar escrita aquí, que no lo ha sido si no es traducida al francés, y se da la circunstancia de que vuelvo a Perú, que allí estaré exactamente el día que se cumplen ochenta años de la muerte de César en París. La canción decía y dice:

Sábana negra en la misericordia: / tu lengua en un idioma harapiento. // Mi madre está en el corazón de César Vallejo. // Sábana negra en la sustancia enferma, / la que llora en tu boca y en la mía / y, atravesando dulcemente las llagas, / ata mis huesos a tus huesos humanos. / Sal de mi lengua, piensa en la nieve y en la ira, / éntrale a Dios con tu infección y tu estruendo. // Hay mucha soledad y perros blancos / ante mis ojos. Tú eres bello en la muerte / pero hierves en mí. Sal de mi lengua. / / Dame la mano para entrar en la nieve.

Ésta es mi cuenta y razón viajera y peruana. Y ésta mi letrilla poética para saludar al muerto inmortal que anda por ahí cumpliendo ya todos los años. Emocionado… Emocionado…

Un artículo de Javier Pérez Escohotado sobre Gamoneda en ‘The Barcelona Review’ (2007)

Haz un click para leer el artículo…

«Del metileno y del amor»: la poesía  de Antonio Gamoneda.
Un artículo de Javier Pérez Escohotado en The Barcelona Review (nº 57 / 2007)

«El óxido desprendido de la boca», un artículo de Rogelio Blanco en la revista ‘Epicuro’ (2018)

Antonio Gamoneda en la revista Epicuro.

El óxido desprendido de la boca

Por ROGELIO BLANCO MARTÍNEZ

[Publicado en la revista Epicuro que dirige Aurelio Loureiro, el 15 de diciembre de 2018]

En 1931 nace Antonio Gamoneda en Oviedo. En 1934, huérfano de padre, se traslada a la ciudad de León.

Hijo único, llega junto a su madre a la capital leonesa para habitar con la necesidad material y la condición asmática de la madre, situación que se agrava en el clima de violencia prebélico del momento.

Con los escasos recursos disponibles más un libro, Una más alta vida, escrito por su padre y sobre el que el niño, “Toñín”, aprenderá a  descifrar y unir letras, a leer; la familia ocupará una vivienda en la Carretera de Zamora de la ciudad del Bernesga.

Con lo que aporta la madre, modista por cuenta propia, sobrevive la familia. Entre la necesidad y el miedo, entre la pobreza y la muerte “yo nací a la conciencia en 1936. Desde mis balcones podía verse la represión (…), los preparativos, los miedos, los gritos de los familiares, la sangre en la calle”. Tras el óxido de las barras protectoras del balcón del domicilio familiar observa las cuerdas de presos que con paso cadencioso,  cabizbajos, avanzan hacia la cárcel instalada en San Marcos y, muchos, al exterminio. El niño “Toñín” conoce la humedad del terror, el frío de la aniquilación en una España; en la que, al decir de Miguel Hernández, abundan más los ríos de sangre y las sementeras de cadáveres que las cosechas de trigo. Las cuerdas de hombres destilaban olor a grisú y a tierra estercolada, eran mineros y agricultores que caminaban como rebaño de corderos al ara del sacrificio. Su delito era, en la mayor parte de los casos, defender la libertad y una República legítima.

“Las lágrimas del cerebro discurren por el corazón”, nos dice Leonardo Da Vinci y será desde este espacio desde el que arranca la sensibilidad creadora de Antonio GamonedaLa memoria, la brega contra el olvido y el reconocimiento de que lo que no alcanza la tradición, es poesía, o  una manifestación inquietante que pregunta. Y toda pregunta reverbera una inquietud y la expresión de una intimidad. “Mi tipología de escritos –declara– ha de ser la que pueda darse en la suma de unos componentes históricos y biográficos que son, más o menos, los siguientes: la pobreza familiar, escasa escuela pública y contemplación inocente de la crueldad y la miseria moral de la guerra y de la posguerra militarizada (…) las lecturas nada selectas; trabajos desde la niñez en niveles inferiores. Estos son los niveles culturales primarios. A continuación, con la vocación poética ya descubierta, estudios accidentales y lecturas tirando a imprevisibles, nada de viajes educativos, y jornadas laborales de doce horas, menos los domingos que sólo hacíamos tres”.

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Gamoneda con Teresa Gancedo en el suplemento ‘Artes y Letras’ de ABC Castilla y León

Henar Díaz entrevista a Teresa Gancedo (en la imagen, acompañada del poeta Antonio Gamoneda durante la inauguración de su exposición en el MUSAC) y un artículo de Bruno Marcos.
Publicado el sábado 24 de noviembre de 2018
en el suplemento Artes y Letras de ABC Castilla y León.

Haz un click para ver el pdf de las dos páginas:
Teresa Gancedo ABC 24-11-2018 Páginas 6-7 CASTILLA Y LEÓN

«La cosecha de los símbolos», por Bruno Marcos

Antonio Gamoneda, Teresa Gancedo y Manuel Olveira, el pasado 28 de octubre de 2018 en el Musac. © Fotografía: Juan Luis García.

La cosecha de los símbolos

Por BRUNO MARCOS
Artículo publicado el 3-11-2018 en La Nueva Crónica

Cuando le conocí lo primero que me dijo al verme fue que ser tan joven debería estar prohibido constitucionalmente. Tendría él entonces unos sesenta años y la generosidad de recibir a un poeta de veinte. Su poesía y su figura han crecido en estas tres décadas hasta ser tan grandes como yo las sentí entonces, deslumbrado por la lectura de ‘Descripción de la mentira’ y el resto de su poesía.

Uno de los libros más impresionantes que he leído en los últimos tiempos es suyo, y no es poesía precisamente sino memorias, las suyas, pero también las nuestras y las de España y su postguerra. ‘Un armario lleno de sombra’ de Antonio Gamoneda contiene pasajes de un lirismo estremecedor, como el de la muerte de su madre en la galería de la casa mientras se pone el sol, o desgarrador, como aquel en el que enviado por ella asiste al desenterramiento de su padre con el encargo de recoger el oro de su dentadura acabando, por miedo al robo de los sepultureros, excavando la tierra con sus propias manos aún adolescentes.

Hace unos meses el artista Antoni Muntadas vino a la Fundación Cerezales Antonino y Cinia y al Musac para ver la exposición ‘Región’, que mostraba el cambio del paisaje causado por la construcción de pantanos, y quiso ver también al poeta como siempre que se acerca a la ciudad. Tuvo Gamoneda la hospitalidad de recibirnos y de estar con nosotros casi cuatro horas en las que ambos nos sembraron, tanto a Alfredo Puente como a mí, hablando del poder fundacional de las palabras y de las imágenes. Muntadas siempre recuerda que Gamoneda le invitó a exponer en León cuando empezaba su carrera. «El joven maestro Muntadas» como le llama Gamoneda, es ahora uno de nuestros artistas internacionales más importantes, premio Velázquez, y Gamoneda otro tanto y premio Cervantes, máximos reconocimientos que otorga nuestro país.

La semana pasada acudió Gamoneda al Musac para hablar sobre la exposición de Teresa Gancedo a quien organizó su primera muestra cuando el poeta tenía a su cargo la programación cultural de la Diputación. Resulta extraño que una institución como el Musac se haya mantenido alejada de este poeta tanto tiempo. Los casos de Teresa Gancedo y el de Muntadas nos deberían hacer reflexionar sobre la importancia de poner a las personas adecuadas en la dirección de los puestos que han de promover y divulgar la cultura, sembrar y cosechar. Basta, para comprobarlo, repasar con mirada retrospectiva el índice de autores y obras de la colección de literatura Provincia que Gamoneda dirigió en unos tiempos en los que, seguramente, había mucha menos inversión presupuestaria destinada a la cultura que ahora.

Aseguró con fina ironía el poeta, en la charla con Teresa Gancedo y Manuel Olveira, que Calderón de la Barca erraba al considerar que «los sueños sueños son» y que la noción que circula sobre la realidad es mentira, afirmando para terminar que todo es símbolo. Entendimos los asistentes en qué manos deben estar tanto la siembra como la cosecha de esos símbolos.

 

Lectura de «Sublevación inmóvil» de Gamoneda, por Julia Barella

[Este artículo de Julia Barella se publicó en Tropelías. Revista de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, 21 (2014), págs. 44-50.]

GAMONEDA. LECTURA DE SUBLEVACIÓN INMÓVIL

Por JULIA BARELLA
Universidad de Alcalá

Resulta difícil situar generacionalmente al poeta Antonio Gamoneda, sobre todo si atendemos a sus propias declaraciones en las que afirma, por ejemplo, que la generación del 50 fue un invento hábil de Gil de Biedma. Además él ha reconocido en público que siempre ha escrito apartado de los círculos literarios, pues la poesía es «un asunto que se resuelve en soledad».

En el caso de poetas como Juan Eduardo Cirlot, Julia Uceda, Antonio Gamoneda, Chantal Maillard, Pedro Casariego y tantos otros, el propósito clasificador no solo no es necesario, sino que además es imposible. A pesar de críticos y profesores, de editores o directores de colecciones de poesía, y de los antólogos, que tanto hemos disfrutado colocando a los escritores en casillas divididas por la edad, el sexo o el lugar de nacimiento, simplificando así el trabajo; hay poetas que se resisten a las clasificaciones y que brillan en nuestra historia de la literatura como islas con luz propia.

Los primeros poemas, recogidos en Sublevación inmóvil (escritos entre 1953 y 1959), sí podemos situarlos, a pesar de ir dando algún que otro bandazo, entre las dos tendencias literarias que protagonizaban entonces el ambiente cultural que rodeaba al poeta en la ciudad de León. Por un lado, vislumbramos el estilo existencialista y la temática de crítica social tan del gusto de la revista Espadaña, en la que Gamoneda ha colaborado (la revista desaparece en 1951); y por otro lado, un estilo inclinado hacia la belleza, el formalismo y el culturalismo, que pocos años después caracterizará a la otra revista leonesa, Claraboya (que empieza su andadura en 1963).

(…)

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Los maravillosos años 60

«Claudio Rodríguez, José Agustín Goytisolo, José Ángel Valente, Jaime Gil de Biedma y Antonio Gamoneda le entregaron a España una estética que aún mantiene sus réplicas. Sin duda, una década a la que debemos repasar para comprender el XX y entender los umbrales de la nueva centuria»

[Reproducimos un artículo que el escritor, editor y analista político peruano Harold Alva ha publicado en su blog «Apuntes de Occidente», en el diario peruano Expreso, el domingo 2 de septiembre del 2018]

Por HAROLD ALVA

En 1968 Antonio Cisneros publicó “Canto ceremonial contra un oso hormiguero”, Mirko Lauer “Ciudad de Lima”, Manuel Morales “Poemas de entrecasa”, Julio Ortega “Las viñas de Moro” y Antonio Cillóniz “Verso vulgar”, pero el 68 no significó únicamente la ruptura con una forma escritural que le abrió la puerta a un nuevo proceso, el 68 significó la irrupción de las fuerzas armadas encabezadas por el general Velasco quien instauró un régimen al que denominó gobierno revolucionario, periodo del que soy crítico respecto a la forma como se realizaron las reformas.

Los 60 fueron los años de Cuba y del Che, de la primavera de Praga, del movimiento hippie; años en los que la libertad fue una palabra que se podía tocar y nuestros jóvenes eran militantes de la utopía. En Estados Unidos floreció la Beat Generation (surgida a fines de los 40), aquel grupo de intrépidos muchachos cuyas propuestas marcaron el horizonte de los 60: Allen Ginsberg, William Burroughs, Jack Kerouac, Neal Cassady, Carl Solomon, Philip Lamantia, Gregory Corso, Peter Orlovsky y el legendario Lawrence Ferlinguetti, poeta y maestro de todos los editores.

Al otro lado del atlántico, la literatura había superado la dispersión de los poetas de la guerra civil, consolidado una promoción de poetas de la post guerra, fortalecido en los 50 una poesía social que agotadas sus fórmulas abrió una senda a la que denominaron poesía de la experiencia: si el drama exterior no les decía nada, parafraseando a Calvino, acudieron al drama interior y volvieron entonces a los viejos temas, los personalísimos: lo cotidiano, la infancia, el amor, el tiempo y con ellos Claudio Rodríguez, José Agustín Goytisolo, José Ángel Valente, Jaime Gil de Biedma y Antonio Gamoneda, le entregaron a España una estética que aún mantiene sus réplicas. Sin duda, una década a la que debemos repasar para comprender el XX y entender los umbrales de la nueva centuria.

Gamoneda: «Gracias a Emilio Alarcos escribí y publiqué ‘Descripción de la mentira’, una obra fundamental en mi escritura»

Antonio Gamoneda saluda a Antonio Masip mientras recibe el aplauso del público. / Fotografía: PABLO LORENZANA / El Comercio.

Antonio Gamoneda: «Le debo mucho a Emilio Alarcos»

El poeta disertó en el Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo sobre la figura y obra del eminente lingüista

Por ALBERTO PIQUERO
Publicado en el diario El Comercio, el 17 mayo 2018

OVIEDO.- Aunque sea redundante la explicación, la Cátedra Alarcos invitó en la tarde de ayer al autor de ‘Libro del frío’ o ‘Arden las pérdidas’, el Premio Cervantes 2006, galardonado también con uno de los Premios EL COMERCIO en su última edición, Antonio Gamoneda, precisamente para que glosara la figura de quien da nombre a esa instancia universitaria. El título de la conferencia, que introdujo el académico de la Real Academia Española Salvador Gutiérrez Ordóñez, fue ‘Emilio Alarcos: poesía y filología’.

Previamente, Josefina Martínez, directora de la Cátedra Alarcos y viuda del eminente lingüista, tomó la palabra para considerar que «un mundo se acaba cuando desparecen los últimos testigos», hecho que no acontece cuando la semilla fructifica y prende en los «discípulos directos e indirectos» que cosechó Emilio Alarcos.
Aludiendo a uno de ellos, Josefina Martínez recordó que José Hierro, quien dividía a los poetas entre «buenos y excelsos», al ovetense afincado en León le estimaba entre los segundos.

Salvador Gutiérrez, otro asturiano domiciliado en León, en cuya universidad imparte docencia, hizo un recorrido por la vida de Gamoneda, partiendo de las memorias que ha escrito el poeta.

Por ejemplo, sobre la importancia de la figura paterna, antecedente en la escritura de los versos filiales, el cual falleció cuando su hijo solo contaba algunos meses de edad. Sin embargo, una de sus obras, ‘Otra vida más alta’, cumpliría una función en el precoz aprendizaje de su descendiente, quien pronto comprendió que aquellas palabras contenían «un cuerpo musical».

La condición sustantiva y, si se quiere, adjetiva, que Salvador Gutiérrez otorgó al escritor fue la de «poeta de la infancia a la madurez y de lo local a lo universal». Concluyendo que, a pesar de que sea un atento observador de la miseria humana, sin embargo, «lo que se encuentra en su poesía, sobre todo, es un profundo humanismo».

Confesó varias veces el aludido al comenzar su intervención cuánto era el «peso emocional» que le suponía volver a estar una vez más en su tierra. Y, de inmediato, transmitió «la gran deuda de amistad que mantenía con Emilio Alarcos: «Le debo mucho. ‘Descripción de la mentira’ fue escrita y publicada gracias a su impulso, cuando ya llevaba quince años sin escribir. Y esa fue una obra fundacional en mi escritura».

Por otro lado, se sumó a las apreciaciones que le han rendido diferentes colegas, como Ángel González o José Luis García Martín, quienes lo han visto a la manera de «un poeta hondo y verdadero, inscrito en la tradición clásica».

Evocó un encuentro de ambos, durante el cual Emilio Alarcos le declaró que la autodefinición que asumía era la de «fonólogo». Gamoneda estableció el puente: «Era un gran lingüista, en toda su dimensión, pero, dentro de ella, un apasionado de la fonología. Por lo que no sabría decir si fue poeta por pasión fonológica o viceversa».