* Antología / Poemas de ANTONIO GAMONEDA

Un poema del libro «Arden las pérdidas», de Gamoneda

1 ventana estudio gamoneda

Ventana del estudio de Antonio Gamoneda, en su casa de León.

CLARIDAD SIN DESCANSO

Quizá me sucedo en mí mismo. No sé quién pero alguien ha muerto en mí. También ayer olía la desaparición y estaba amenazado por la luz, pero hoy es otro el cuchillo delante de mis ojos.

No quiero ser mi propio extraño, estoy entorpecido por las visiones. Es difícil

poner luz todos los días en las venas y trabajar en la retracción de rostros desconocidos hasta que se convierten en rostros amados y después llorar porque voy a abandonarlos o porque ellos van a abandonarme.

Qué

estupidez tener miedo al borde de la falsedad y qué cansancio

abandonar la inexistencia y

morir después todos los días.

 

[Del libro «Arden las pérdidas», apartado ‘Claridad sin descanso’;
en «Esta luz. Poesía reunida 1947-2004» (Ed. Galaxia Gutenberg, 2019)]

Antonio Gamoneda en el #13 de la revista francesa ‘HispanismeS’

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NOTA de las editoras de HispanismeS #13, Laurence Breysse-Chanet y Laurie-Anne Laget:

» Este volumen [nº 13 de HispanismeS, la revista de la Sociedad de Hispanistas Franceses] se preparó antes de la publicación de la versión aumentada, en dos volúmenes, de Esta luz. Poesía reunida, al cuidado de Jordi Doce, con un epílogo de Miguel Casado (Barcelona, Galaxia Gutenberg/ Círculo de Lectores, 2019), que además de cierta reescritura de los poemarios publicados en Esta luz de 2004 en la misma editorial, junta todos los poemarios, publicados o inéditos, a continuación, en el segundo tomo. Los documentos [de Antonio Gamoneda] que los lectores van a encontrar ahora se sitúan en un umbral que precede la publicación de 2019. Antonio Gamoneda nos dio en 2018 un poema reescrito a partir de La prisión transparente (Madrid, Vaso Roto, 2016), e inéditos: un poema de Las venas comunales, y una «¿Poética?» escrita para nuestro dossier. Además, nos dio su confianza. Los lectores descubrirán más adelante los mismos poemas, en versión manuscrita del autor. En su siempre, nuestro agradecimiento hacia Antonio Gamoneda supera las palabras. «

Además, en la parte crítica figura un trabajo de investigación de Juan José Lanz (Universidad del País Vasco):

«La rosa negra…». Poema manuscrito de Gamoneda en #13 HispanismeS.

HispanismeS n°13

Laurence Breysse-Chanet et Laurie-Anne Laget (éd.)

Voix d’Espagne (XXe-XXIe siècles).
Résonances contemporaines de la poésie espagnole : Poèmes, poétiques et critiques

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[Existían tus manos…] / Antonio Gamoneda & Amancio González Andrés

Manos. Detalle de una escultura en madera de Amancio González Andrés.

Existían tus manos

Un día el mundo se quedó en silencio;
los árboles, arriba, eran hondos y majestuosos
y nosotros sentíamos bajo nuestra piel
el movimiento de la tierra.

Tus manos fueron suaves en las mías
y yo sentí la gravedad y la luz
y que vivías en mi corazón.

Todo era verdad bajo los árboles,
todo era verdad. Yo comprendía
todas las cosas como se comprende
un fruto con la boca, una luz con los ojos.

ANTONIO GAMONEDA
[Tomado de Exentos I (1959-1960 y 2003), incluido en Antología poética (Alianza Editorial, Madrid, 2007)].

Antonio Gamoneda en «Poemas a Valente» / [Hay una astilla de luz]

portada valente

POEMAS A VALENTE
(Introducción y edición de Saturnino Valladares)
Universidad de Santiago de Compostela, 2019.
Editado por la Cátedra José Ángel Valente de Poesía e Estética,
dirigida por el poeta y profesor Claudio Rodríguez Fer.

El poeta gallego Saturnino Valladares, profesor de la Universidade Federal do Amazonas (Brasil), reúne en este libro 41 composiciones de distintos autores dedicadas al poeta José Ángel Valente (Ourense 1929 – Ginebra, Suiza 2000) durante los siglos XX y XXI. Como todos los libros de la Cátedra Valente, este reproduce en su cubierta una obra de arte afín a la estética del poeta ourensano, en este caso «Collage 2015″de la artista gallega Julia Huete.

Antonio Gamoneda participa con un poema en este libro, junto a autores como Vicente Aleixandre, Pere Gimferrer, Juan Gelman, Blanca Varela, José Agustín Goytisolo, Alfonso Costafreda, Bernard Noël, Jacques Ancet, José Miguel-Ullán, Noni Benegas, Jorge Riechmann, Luz Pozo Garza, Ana Gorría, Antonio Méndez Rubio, Ada Salas o Claudio Rodríguez Fer, entre otros.

Páginas 90 y 91 del libro, con poemas de Gamoneda y Gelman (el de Gelman está incompleto, pues continúa en la página siguiente).

Reproducimos los párrafos de Saturnino Valladares, relacionados con Gamoneda, que aparecen en la introducción de Poemas a Valente’: (más…)

[Vi la sombra perseguida por látigos amarillos…], un poema de ‘Lápidas’, de Antonio Gamoneda

Poema de ‘Lápidas’, en versión manuscrita por Antonio Gamoneda.

:: Un poema de ‘Lápidas’

Vi la sombra perseguida por látigos amarillos,

ácidos hasta los bordes del recuerdo,

lienzos ante las puertas de la indignación.

Vi los estigmas del relámpago sobre aguas inmóviles, en extensiones visitadas por presagios;

vi las materias fértiles y otras que viven en tus ojos;

vi los residuos del acero y las grandes ventanas para la contemplación de la injusticia (aquellos óvalos donde se esconde la fosforescencia):

era la geometría, era el dolor.

ANTONIO GAMONEDA

De Lápidas (1977-1986), en Edad, 1987.

Archivo familiar / Una foto de juventud de Gamoneda / «Caigo sobre una silla»

Un jovencísimo Antonio Gamoneda. Fotografía del archivo familiar de Gamoneda.

CAIGO SOBRE UNA SILLA

Cuando yo caigo sobre una silla
y mi cabeza roza la muerte;
cuando cojo con mis manos la tiniebla
de las cazuelas, o cuando contemplo
los documentos representativos
de la tristeza, es
la amistad quien me sostiene.

(Del libro Blues castellano, 1961-1966)

Archivo familiar de Antonio Gamoneda / «Blues del nacimiento»

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Mª Ángeles Lanza, esposa del poeta Antonio Gamoneda, con sus hijas Ana, Ángeles y Amelia (hacia 1978). / Fotografía del archivo familiar de Gamoneda.

BLUES DEL NACIMIENTO

Nació mi hija con el rostro ensangrentado
y no me la dejaron ver despacio.
Nació mi hija con el rostro ensangrentado
pero me la quitaron de las manos. 

Mi hija ahora ya va a hacer tres años
y habla conmigo y ella ve mi rostro.
Mi hija ahora ya va a hacer tres años
y canta y piensa pero ve mi rostro.

Yo ahora ya no me pregunto
por qué se ama a un rostro ensangrentado.

(Del libro Blues castellano, 1961-1966)

 

Fabián Panisello recita a Antonio Gamoneda

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Fabián Panisello es un prestigioso compositor y director argentino-español, fundador de la formación PluralEnsemble y director de la Escuela Superior de Música Reina Sofía y del Instituto Internacional de Música de Cámara de Madrid.

El poema de Antonio Gamoneda que recita en este vídeo forma parte de su trabajo “Libro del frío”, editado por VERSO (2011), con la soprano Allison Bell y el Ensemble Meitar.

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«Esta luz. Poesía Reunida. Vol. 2. 2005-2019», en Letras Corsarias

«Esta luz. Poesía Reunida. Vol. 2. 2005-2019», de Antonio Gamoneda.

«Podría decirse que los grandes reconocimientos literarios le han llegado a Antonio Gamoneda tras publicar antologías. Por Edad (1987) ganó el Nacional de Literatura y a raíz de la primera edición de este libro, en 2004, recogió el Reina Sofía y el Cervantes. Como si alguien se hubiera dado cuenta, al ver todo eso junto, que había que hacer algo con ello. Miliarios en una carrera dura, coherente, apartada del ruido. Porque Gamoneda es autor de libros tan fundamentales como Blues Castellano, Descripción de la mentira o Libro del frío, por citar sólo algunos de nuestros favoritos.

Una poesía honda, que invoca la memoria individual y colectiva y la transforma en un lenguaje transparente. Galaxia completa ahora su tarea: un primer volumen con sus obras entre 1947 y 2004 y un segundo con toda su producción desde esa fecha hasta hoy, que incluye también Libro de los venenos. Imprescindible.»

Letras Corsarias

Antonio Gamoneda. ‘Esta luz. Poesía reunida (1947-2019)’ / Una reseña de Túa Blesa

Esta luz. Poesía reunida (1947-2019)
ANTONIO GAMONEDA

Epílogo de Miguel Casado.
Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2019.
Volumen I. 672 páginas, 29,50 €.
Volumen II. 511 páginas, 25,90 €

Antonio Gamoneda. ‘Esta luz’. Poesía reunida

Por TÚA BLESA
(Reseña publicada en El Cultural, el 17-9-2019)

Al titular en 2004 Antonio Gamoneda la reunión de su trabajo poético Esta luz estaba inscribiendo ahí, en el título, en lo que da nombre a su escritura, una palabra que es decisiva: “luz”. Así, lo que aquí se ofrece es una palabra luminosa, iluminada, la que de quien ha contemplado lo que se ofrece a la vista y lo que el decir poético saca a la luz. Es palabra que aparecía en el que fue su primer libro, Sublevación inmóvil (1960), “inmensa luz que hoy no podría / un dios mirarla sin quedarse ciego”, y ello entre expresiones que remiten a san Juan de la Cruz (“dar alcance”, “lance”). A fin de cuentas, ambos son místicos, por cuanto sus escritos incluyen misterio, cuando menos el misterio de que la palabra diga más de lo que dice, que emocione, que revele, que sea dicha poéticamente, lo que en la obra de este poeta sucede como en muy pocos. Y, desde luego, una obra que apenas tiene nada que ver con la de sus coetáneos.

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Dos poemas inéditos de «Las venas comunales», de Gamoneda, en ‘Periódico de Poesía’ (México, 2019)

Estos días llegan a las librerías los dos tomos de ‘ESTA LUZ Poesía reunida 1947-2019′ (Galaxia Gutenberg), la nueva edición (revisada y ampliada) de la poesía reunida de Antonio Gamoneda, y el mexicano Periódico de Poesía celebra esta publicación con un adelanto –dos poemas– del libro inédito (hasta ahora) ‘Las venas comunales’ (2015-2019), que se incluye en el tomo segundo. Un libro que se escribió originalmente en diálogo con la obra gráfica de Juan Carlos Mestre y que supone el regreso de Gamoneda a una escritura más estrictamente social, aunque (añade su autor) «lo será, creo, relativamente fuera de las ‘costumbres’ que caracterizan a la tendencia”.

* * *

HAS LEVANTADO tu flor vertiginosa y has colocado sus pétalos ante el rostro de la imbecilidad; has denunciado hierros en la umbría, bajo tu mirada llena de ríos. Ellos, la imbecilidad, han tenido que cerrar sus ojos.

La imbecilidad es delicadamente sangrienta. Ayer mismo, ha adquirido lirios para las esposas que hoy acudirán a las basílicas. Una particular delicadeza: lirios
en las manos imbéciles.

Tu flor es otra. Guárdate de los lirios.

Hoy o ayer, no sé, martes tal vez, ardió o va arder la madre del grisú, y aún, en el aire, van a arder las lenguas del metano y, en las lenguas, van a arder los cabellos humanos.

Puedes verlo con tus ojos. O quizá con los míos: ya arden los cabellos, entran cintas de fuego a los ojos expertos en la antracita y la sombra.

Pon tu ávida lente, examina la córnea; la córnea proletaria.

Un día, el metano va a conocerse a sí mismo; va a conocer su espantosa química. Llorará. Lloraría el metano,
si pudiese.

Llora tú en nombre del metano. Llora también en mi nombre.
Y te aviso:

Si la imbecilidad adquiere lirios, no te engañen los delicados preámbulos: olvida las basílicas y prepara la estrategia órfica. Mientras tanto,

guarda tu flor vertiginosa, guárdala.
Guarda la flor.

(Fábula del metano y los lirios) (más…)

Un poema de Gamoneda dedicado a su amigo el pintor Modesto Llamas Gil

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Modesto Llamas Gil junto a uno de sus retratos de Gamoneda. Foto: Marcelino Cuevas / DL

«Modesto» / Poema de Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931), fechado en 1999 y publicado en un pequeño catálogo dedicado al artista plástico Modesto Llamas Gil (León, 1929), con motivo de una exposición de pintura en la Galería Ármaga en 2010:

«El once ensangrentado», un poema de Antonio Gamoneda

El poema de Gamoneda, en una página de El Mundo / La Crónica de León.

[Este poema de Antonio Gamoneda apareció publicado en la edición nacional del diario El Mundo, y en sus distintas ediciones locales y regionales, el domingo 14 de marzo de 2004, tres días después de que diez bombas estallaran de forma casi simultánea, pasadas las 7:30 horas de la mañana, en cuatro trenes de la red de Cercanías de Madrid, en un atentado devastador llevado a cabo por una célula yihadista (como revelaron las posteriores investigaciones) que dejó 191 muertos y unos 2.000 heridos.] 

EL ONCE ENSANGRENTADO

…un río de sangre tierna.
Un río que viene cantando
por los dormitorios de los arrabales,
y es plata, cemento o brisa
en el alba mentida de Nueva York.
Federico García Lorca

A las siete de la mañana, en Alcalá de Henares,
Miguel de Cervantes, olvidando que está muerto,
se levanta y se arranca los ojos
para no ver salir los trenes de la sangre.

En Nasiriyya son las nueve. Faik,
mi buen amigo y vendedor de luz,
olvidando que ha muerto en Nueva York,
entra llorando en un pozo de sangre.

En Washington son las once. El señor Bush
va a acostarse. Le da gracias a Dios
porque de un país lejano y petrolífero
salen barcos llenos de sangre.

En Madrid, el presidente del Gobierno
piensa que hoy será un día trabajoso
y que podría ser mucho más cómodo
estar desayunando en las Azores.

La dinamita incendia la mañana
y el corazón cansado de Ramón
muere noventa veces en Atocha
y en Santa Eugenia y en el Tío Raimundo,
y arden y se consumen para siempre,
cien veces más, los pechos de Paloma
y se cubren de sangre los caminos de hierro.

Tal como están las cosas, desde ahora,
digo yo, desde ahora en adelante,
no va a ser posible, en Madrid y en España,
pensar seriamente en el desayuno.

En Washington, al parecer, el señor Bush
no ha descansado bien. Le pide a Dios
que bendiga a Paloma y a Ramón
tantas veces como se haga necesario,
dado que España es un gran país
lleno de sangre.

Y el presidente de ese gran país,
preocupado, seriamente preocupado,
añorando su desayuno, dicta
una declaración institucional
sobre los inconvenientes de la sangre.

Señor Presidente: ¿sabe lo que le digo?
Le digo de una vez y para siempre que,
sea usted quien sea y se llame como se llame,
no vuelva más a las Azores.

ANTONIO GAMONEDA

Página de El Mundo / La Crónica de León con el poema de Gamoneda.

«Hablo con mi madre», un poema de Antonio Gamoneda

Amelia Lobón, madre de Antonio Gamoneda. © Foto: Archivo familiar.

HABLO CON MI MADRE

Mamá: ahora eres silenciosa como la ropa
del que no está con nosotros.
Te miro el borde blanco de los párpados
y no puedo pensar.

Mamá: quiero olvidar todas las cosas
en el fondo de una respiración que canta.
Pasa tus manos grandes por mi nuca
todos los días para que no vuelva
la soledad.

Yo sé que en cada rostro se ve el mundo.
No busques más en las paredes, madre.
Mira despacio el rostro que tú amas:
mira mi rostro en cada rostro humano.

He sentido tus manos.
Perdido en el fondo de los seres humanos te he sentido
como tú sentías mis manos antes de nacer.

Mamá, no vuelvas más a ocultarme la tierra.
Esta es mi condición.
Y mi esperanza.

ANTONIO GAMONEDA
— Del libro Blues castellano

«Contemplación del destino»

Fotografía de José Antonio Robés para «El vigilante de la nieve» de Antonio Gamoneda.

Contemplación del destino

Estoy desnudo ante el agua inmóvil. He dejado mi ropa en el silencio de las últimas ramas.

Esto era el destino:
Llegar al borde y tener miedo de la quietud del agua.

ANTONIO GAMONEDA
(De Libro del frío, 1986-1992, 1998 y 2004)