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* Antología / Poemas de ANTONIO GAMONEDA
Un poema de ‘La tierra y los labios’ en portugués

Antonio Gamoneda. © Foto: Francisco J. Lauriño.
Ninguém me ensinou uma lágrima;
não senti pulsar na minha garganta
o rouxinol sangrento da luz.Uma vez disse: «Vem, Deus, vem aos meus lábios,
vem aos meus olhos e à minha sede.» E Deus
só era verdade no silêncio.
ANTONIO GAMONEDA
(De ‘La tierra y los labios’ 1947-1953).
(Tradução: João Moita)
‘Ha de llover’, un poema de Gamoneda en la revista ‘Minerva’

…
HA DE LLOVER
Hay sequía en la luz y la ceniza llora,
como mi madre, sin lágrimas.
Ha de llover.
Ha de llover hasta que se levanten los maíces sagrados y
sea posible la celebración de la muerte.
Ha de llover.
¿Por qué no? ¿ Por qué no ha de llover
en la tiniebla intestinal y en las hirvientes médulas?
Ha de llover
en los niños frenéticos y en los adoradores nocturnos
y en los ancianos extraviados en la música.
Ha de llover
en el pensamiento y en la felicidad ensangrentada.
Ha de llover sobre esta piedra enferma
donde, en la noche, cunde un resplandor
procedente de astros inservibles.
Ha de llover,
tiene que caer la lluvia suavemente
sobre los suicidas del amanecer.
El primer poema manuscrito (1947) de Gamoneda

Primer poema manuscrito de Gamoneda.
Te beberé el cabello
y cerraré los ojos.
Tú seguirás manando
tu cabello,
turbio de besos.
— — —
Este es el primer poema manuscrito de Antonio Gamoneda, cuyo original conserva su hija Amelia. Está datado en 1947, cuando el poeta apenas contaba 16 años. El original se pudo ver en la exposición ‘Visión del frío’ (presentada en 2007, primero en la Universidad de Alcalá de Henares y más tarde en la Casa de Botines de León, con motivo de la concesión al poeta del Premio Cervantes 2006).
Gamoneda en la revista francesa «Esprits Nomades»
Esta es la dirección de la página de la revista francesa Esprits Nomades (Espíritus Nómadas) dedicada a Gamoneda, y que incluye poemas suyos traducidos al francés por Jacques Ancet (haz click):
www.espritsnomades.com/sitelitterature/gamoneda
Esprits Nomades es un sitio que propone un vagbundeo por el mundo de la música, de la literatura y la poesía, de la fotografía y de la pintura… para rendir así un homenaje a los creadores.

Gamoneda en una foto de Fernando Sanz Santacruz.
Blues de l’escalier
Une femme monte dans l’escalier
elle a un chaudron plein de peines.
Une femme monte dans l’escalier
elle porte le chaudron des peines.
J’ai rencontré dans l’escalier la femme
et devant moi elle a baissé les yeux.
J’ai rencontré la femme et son chaudron.
Je n’aurai plus la paix dans l’escalier.
Blues castillan (1961-1966)
«Poema al Che», por Gamoneda

Che Guevara.
En Bolivia y en ti y no en la muerte
pensamos, capitán. Hubo silencio
una noche no más. Hirvió el acero
otra vez hasta el fin. Y vino el día.
Y todo el mundo se llamaba Ernesto.
ANTONIO GAMONEDA
— — —
[Este poema apareció en el libro colectivo ‘Poemas al Che. 84 poetas de España y América rinden homenaje al guerrillero’. La primera edición fue publicada por el Instituto del Libro de La Habana, en 1969. En España, Libros de Cordel realizó una edición facsímil en 1976.]
Un poema del libro ‘Cecilia’

Cecilia, nieta del poeta. Foto: Fernando Sanz-Santacruz.
Yo estaré en tu pensamiento, no seré más que una sombra imprecisa;
habré existido en un instante en que la alegría y la piedad ardían en tus ojos.
Pero también quiero permanecer desconocido en ti.
Desconocido. Simplemente envuelto en tu felicidad.
Tú distraída en tu luz y yo apenas viviente en ella, y así, imperceptiblemente amado, esperar la desaparición.
Aunque quizá estamos ya separados por un hilo de sombra y cada uno está en su propia luz
y la mía es la que tú vas abandonando.
ANTONIO GAMONEDA
(Del libro ‘Cecilia’)
El poema “Malos recuerdos”, emblema para la antología de “Capital Animal”

Detalle de ‘Perro semihundido’, una de las pinturas negras de Goya.
“MALOS RECUERDOS”
“La vergüenza es un sentimiento revolucionario”
Karl Marx
Llevo colgados de mi corazón
los ojos de una perra y, más abajo,
una carta de madre campesina.
Cuando yo tenía doce años,
algunos días, al anochecer,
llevábamos al sótano a una perra
sucia y pequeña.
Con un cable le dábamos y luego
con las astillas y los hierros. (Era
así. Era así.
Ella gemía,
se arrastraba pidiendo, se orinaba,
y nosotros la colgábamos para pegar mejor).
Aquella perra iba con nosotros
a las praderas y los cuestos. Era
veloz y nos amaba.
Cuando yo tenía quince años,
un día, no sé cómo, llegó a mí
un sobre con la carta del soldado.
Le escribía su madre. No recuerdo:
“¿Cuándo vienes? Tu hermana no me habla.
No te puedo mandar ningún dinero…”
Y en el sobre, doblados, cinco sellos
y papel de fumar para su hijo.
“Tu madre que te quiere.”
No recuerdo
el nombre de la madre del soldado.
Aquella carta no llegó a su destino:
yo robé al soldado su papel de fumar
y rompí las palabras que decían
el nombre de su madre.
Mi vergüenza es tan grande como mi cuerpo,
pero aunque tuviese el tamaño de la tierra
no podría volver y despegar
el cable de aquel vientre ni enviar
la carta del soldado.
ANTONIO GAMONEDA
(Del libro «Blues castellano»)
Dos versiones del poema ‘Ferrocarril de Matallana’

…
FERROCARRIL DE MATALLANA
(La primera versión, del año 1960:)
A las ocho del día en febrero
aún es de noche.
Subimos a este tren algunos hombres
por motivos diversos.
No hay aún luz en los vagones, sólo
oscuridad y aliento.
No nos vemos los rostros pero sentimos
la compañía y el silencio.
En el andén estalla la campana.
Nos sobresalta la crueldad de un silbido.
El tren arranca. Todo vuelve
a su antiguo sentido.
Nos dan la luz amarillenta y floja.
Salimos
de la oscuridad como del sueño:
torpemente vivos.
Y ahora empezaremos a mirarnos
como hombres distintos:
amaríamos a éste, pero a aquél
nunca le amaríamos.
Sin embargo, la luz debiera ser
quien nos hiciese amigos.
Éste es un tren de campesinos viejos
y de mineros jóvenes.
Se ve algo que une
más que la sangre y la amistad.
Es una cosa del cuerpo y del alma.
Es grande y dolorosa.
Pero se está haciendo de día.
Ahora ya se puede ver la tierra
oscura bajo el hielo. Es
hermosa la tierra en febrero.
Vemos los montes todavía en sombra,
los robles, del mismo color del monte,
la yerba vieja sepultada en escarcha
y, sobre lomas, las tierras de trabajo:
cada surco endurecido por el río
como la resistencia de los pobres.
Rectos y oscuros, los chopos
llenan de serenidad las riberas
y, cerca de ellos, bajo el pueblo, el río
desciende azul y lleno de soledad.
Cruzan los pueblos de sonido humilde
—Pardavé, Pedrún, Matueca—;
las casas montan las paredes tristes
sobre el espacio de las huertas;
vemos las calles en silencio, vemos
la iglesia muda y las cerradas puertas.
Esto es un pueblo; se construye a base
de paciencia y tierra.
Cuando bajo del tren, siento frío
en medio de tanta verdad,
y ya entiendo, sin pensar, muchas cosas.
Comprendo, por ejemplo,
la belleza de España.
España es también una tierra,
pero una tierra sólo no es un país;
un país es la tierra y sus hombres.
Y un país sólo no es una patria;
una patria es, amigos, un país con justicia.
ANTONIO GAMONEDA
(Versión de 1960)
— — — (más…)
Antología poética de Gamoneda en la Biblioteca Virtual Cervantes
La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes incorporó hace tiempo una pequeña muestra antológica de la obra de Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931) en su Portal Poesía Española Contemporánea, que dirige el profesor de la Universidad de Alicante Ángel Luis Prieto de Paula.
«Amor»
AMOR
Mi manera de amarte es sencilla:
te aprieto a mí
como si hubiera un poco de justicia en mi corazón
y yo te la pudiese dar con el cuerpo.
Cuando revuelvo tus cabellos
algo hermoso se forma entre mis manos.
Y casi no sé más. Yo sólo aspiro
a estar contigo en paz y a estar en paz
con un deber desconocido
que a veces pesa también en mi corazón.
ANTONIO GAMONEDA
(Del libro «Blues castellano»)
— — —
AMORE
Il mio modo di amarti è semplice:
ti stringo a me
come se ci fosse un po’ di giustizia nel mio cuore
e io te la potessi dare con il corpo.
Quando ti scompiglio i capelli
qualcosa di bello si forma nelle mie mani.
E quasi non so di più. Io desidero solo
stare con te in pace e stare in pace
con un dovere sconosciuto
che talvolta pesa anche nel mio cuore.
ANTONIO GAMONEDA
(da «Blues castellano»)
«Tarareando Nazim»

El poeta Nazim Hikmet.
TARAREANDO NAZIM
Tengo ruidos en la nuca, doctor.
Siento el cráneo apretar y crujir,
sobre todo si hay penas. No sé…
Hace ya siete años, doctor,
que en vez de pensamiento tengo un ruido
y una pasta muy triste en la cabeza.
Yo haré lo que me diga; yo tendré
paciencia y confianza. Puede ser.
Yo tomaré las medicinas
para poder pensar en mis amigos.
Pero si lo que ocurre, doctor,
es que tengo algún mal que se produce
a causa del amor
y el pensamiento de la resistencia,
entonces, déjelo; esto no es
más que nuestro sonido natural.
Yo viviré
mejor con este ruido en la cabeza.
ANTONIO GAMONEDA
(Del libro ‘Blues castellano’)
— — —
* Nazim Hikmet (1902-1963), poeta turco que escribió buena parte de sus poemas en prisión, tras ser acusado de revolucionario por las autoridades.
Este escritor fue referente poético y moral para muchos poetas españoles durante los años 60. Gamoneda lo traduce, y este poema suyo recuerda a uno del poeta turco, titulado ‘Angina de pecho’.



