Autor: fgamoneda

Más sobre el libro «Las voces de la tierra» y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), en ‘El País’

Martín de la Torre sostiene el sonajero que su madre se llevó al paredón en septiembre de 1936. Foto: ÁLVARO GARCÍA / El País

Con motivo del aniversario de la que fue la primera exhumación realizada con técnicas científicas de una fosa común de personas asesinadas por la represión franquista, la editorial Alkibla publica Las voces de la tierra, un libro que recoge las fotografías realizadas por José Antonio Robés de 39 objetos recuperados en fosas comunes descritos por poetas como Antonio Gamoneda, actores como Juan Diego Botto o cantantes como Rozalén y Miguel Ríos, dentro de un proyecto vinculado con la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH).

Antonio Gamoneda, premio Cervantes, escribe un poema sobre un sonajero hallado en una fosa común: “Retiraron a Martín porque a su edad, nueve meses, podía ser algo pronto para fusilarle, aunque quién sabe…”.

Sonajero, aparecido en la fosa de la Carcavilla en Palencia, sobre el que ha escrito Gamoneda.

Un reportaje de Natalia Junquera en El País (6/12/2020):

MEMORIA HISTÓRICA

El ajuar de la memoria de los fusilados de Franco

En el 20 aniversario del movimiento que inició la apertura de fosas, un libro recopila objetos de las víctimas recuperados entre huesos y balas

«Un armario lleno de sombra». Lectura de Valentín Carrera

Antonio Gamoneda a los 8 años, en 1939, en la plaza de las Palomas de León.

Un armario lleno de sombra

LO PEQUEÑO ES HERMOSO / Un armario lleno de sombra”, memorias de infancia que Antonio Gamoneda escribe tras la muerte de su madre; “un libro que va a conmocionar”, en palabras de Luis Mateo Díez. ¡Y vaya si conmociona!

Por VALENTÍN CARRERA
(Artículo publicado en La Nueva Crónica de León, el 30/11/2020)

Mi memoria es frágil, pero el Notario Mayor de la Cultura Berciana, Miguel A. Varela, no me dejará mentir. El asunto ocurrió una tarde de verano: hacía mucho calor en Ponferrada y las huertas del Sacramento, a orillas del Sil, estaban desiertas a la hora en que se había anunciado un recital de poesía, con el poeta mismo de cuerpo presente. A la hora prevista, yo esperaba solitario ante la Casa de Cultura. ¿Me habré equivocado de día o será que juega la Deportiva? Eran las siete y media en punto de la tarde.

El poeta llegó, acompañado por Varela, y entramos los tres en un salón de actos que podría acoger sin agobios un congreso de tunas. Tras unos minutos de espera, el poeta nos dio una lección de vida que nunca he olvidado: «Ustedes han venido a escucharme, y yo he venido a recitar mis poemas; me merecen tanto respeto, aunque sean dos, como si fueran doscientas personas. Si ustedes quieren, comenzamos».

Y subiendo a la palestra, Antonio Gamoneda cantó su Tango de la misericordia, y declamó sus versos heridos y misteriosos para Varela y para mí, durante más de una hora gozosa y generosa. Luego, le acompañamos paseando hasta la estación y regresó a la que dicen capital.

No he vuelto a ver a Gamoneda desde aquella tarde de tierra y labios, de blues castellano, de lápidas y frío, de pérdidas y venenos, de existencia, muerte y poesía; pero esta semana hemos tenido los dos una larga conversación, agazapados en el interior de un armario lleno de sombra. Debo agradecer el encuentro a Héctor Escobar, infatigable hacedor de luz: «¿No has leído las memorias de Gamoneda, tío? Son acojonantes». La expresión no es muy culta, pero debo ser fiel al momento en el que un niño de ocho años, en pantalones cortos, me mira desde la plaza de las Palomas en 1939, con la misma expresión con la que sesenta años después nos dijo: «Si ustedes quieren, comenzamos».

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Álvaro Valverde sobre Antonio Gamoneda en la revista Turia: «Mirad, es bello y es verdad»

Mirad, es bello y es verdad.
Sobre la poesía de Antonio Gamoneda

Por ÁLVARO VALVERDE
(Artículo publicado en el nº 136 de la revista Turia)

A la vista de la ingente y hasta apabullante bibliografía sobre la obra poética de Antonio Gamoneda, al ponerme a escribir este texto sobre su poesía, consciente de mis limitaciones, he optado por trasladar al hipotético lector un relato lo más directo y cercano a lo leído y, en consecuencia, ajeno al discurso académico que tanto gusta a sus exégetas. Una lectura, en suma, y sólo eso; a sabiendas de que no soy filólogo y, como dice nuestro autor, “todas las lecturas son subjetivas” y “la realidad de una escritura se decide en la comprensión y el juicio de quien la lee”.

Sí he tenido en cuenta sus dos libros de memorias, Un armario lleno de sombra La pobreza, porque “mi vida y mi escritura […] son el mismo asunto” y “La poesía no se parece a la vida o tiene que ver con la vida, sino que es la vida”, así como sus propias palabras, algunas de las muchas que ha dedicado a reflexionar, no sin estupor, sobre lo escrito, ya sea en sus libros (la primera parte de La pobreza se titula justamente “La escritura”), en artículos o en las numerosas entrevistas que ha concedido, de las que sólo conozco una mínima parte.

Como la mayoría de los lectores de mi generación, descubrí el mundo poético de Gamoneda gracias a Edad (1987), la edición realizada por Miguel Casado para Cátedra donde reunía poemas escritos entre 1947 y 1986. Con ese libro, Gamoneda pasó de ser un perfecto desconocido, o casi, a conseguir el favor de los lectores y de la crítica. Al año siguiente obtuvo el Premio Nacional, inequívoco anticipo de los numerosos e importantes galardones que han venido después, incluido el Cervantes.

Aunque Gamoneda es un enemigo declarado del orteguiano método generacional, no por eso podemos soslayar lo anómalo de su caso. De entre las promociones poéticas del siglo XX establecidas por la crítica, cabe que didácticamente, el Grupo del 50, el de “los niños de la guerra”, al que pertenece cronológicamente, era y es uno de los más consolidados en términos de nomenclatura. Cuando vio la luz Edad, insisto, su nombre no estaba en la nómina nuclear o canónica, una lista que no estaría completa si faltara. Es verdad que si por algo se caracteriza su voz es por su absoluta singularidad. Ajena a cualquier marco teórico grupal, no sujeta a características compartidas o compatibles, sólo suena, y no es tópico, a ella misma. Ha sido forjada desde la fidelidad a unos pocos maestros: Lorca, Rimbaud, Mallarmé, Hikmet, Perse, Vallejo, Char, Trakl… Creadores de realidad, diría él, como Juan de Yepes. Y a influencias como los veterotestamentarios, la tragedia griega, el jazz, los espirituales negros, el surrealismo…

Escrita en “radical soledad y en resistencia”, Tomás Sánchez Santiago dixit, ha tenido imitadores, pero no discípulos. Estamos ante una voz grave y propia, en sentido estricto, que es inseparable de un mundo único: el suyo. En una entrevista publicada en Ínsula aseguró: “Ya he dicho muchas veces que toda, absolutamente toda mi poesía es autobiográfica”. Por eso es necesario recurrir, ya se indicó, a los mencionados tomos de memorias donde ha escrito, diría él, su infancia y su juventud. Entre otras cosas porque los considera parte de su poesía, aunque sea en prosa.

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Gamoneda escribe sobre un sonajero en «Las voces de la tierra», un libro con fotos de Robés sobre objetos hallados en exhumaciones de fosas comunes

Sonajero (aparecido en la fosa de la Carcavilla, en Palencia), sobre el que ha escrito Gamoneda. © Fotografía: José Antonio Robés.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) y la editorial Alkibla preparan la edición de «Las voces de la tierra», un libro de fotografías de objetos que a lo largo de los años han sido hallados en las exhumaciones de fosas comunes de personas asesinadas por la represión franquista. Las imágenes en blanco y negro de objetos desnudos son obra del fotógrafo berciano José Antonio Robés.

Las fotografías estarán acompañadas de textos escritos por un nutrido grupo de poetas, novelistas, actores, investigadores, periodistas y activistas del movimiento de la memoria histórica, entre ellos el poeta Antonio Gamoneda, pero también Sukina Aali-Taleb, Santiago Auserón, Juan Miguel Baquero, Fernando Berlín, Clemente Bernad, Juan Diego Botto, Isabel Cadenas Cañón, Conchi Cejudo, Cristina Fallarás, Ana Gaitero, Guadalupe Grande, Carlos Hernández, Antonio Maestre, Juan Carlos Mestre, Ana Messuti, Miguel Ángel Muñoz Sanjuán, Marta Nebot, Olga Novo, María Ángeles Pérez López, Edurne Portela, Raquel Ramírez de Arellano, Jorge Riechmann, Miguel Ríos, Olga Rodríguez, Isaac Rosa, Rozalén, Marta Sanz, Emilio Silva Barrera, Héctor M. Silveiro Fernández, Guillermo Spottorno, Miguel A. Varela, Willy Veleta, Enrique Villarreal ‘El Drogas’, entre otros autores.

El volumen verá la luz en otoño de 2021, fecha en que se cumplirán 20 años de la primera exhumación científica de 13 republicanos desaparecidos por la represión franquista, exhumados en Priaranza del Bierzo, a partir de la cual se fundó la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

El trabajo se inició hace casi tres años, cuando José Antonio Robés comenzó a contactar con familias que habían recibido los objetos encontrados en las fosas, que habían pertenecido a sus seres queridos, y comenzó a fotografiarlos.

Seguidamente a cada una de las personas que iba a escribir sobre ellos le fue asignado un objeto y se le dio la oportunidad de conocer el contexto histórico del mismo o de desconocerlo, dándoles libertad para escribir textos con mayor o menor contenido histórico y más cercanos o distantes a la ficción, tomando siempre como punto de partida las fotografías.

El más extenso de los textos es el del poeta y Premio Cervantes, Antonio Gamoneda, que lo ha elaborado a partir de un sonajero encontrado en la exhumación de una fosa en el Parque de la Carcavilla, en Palencia.

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José Ángel Leyva cita a Gamoneda en un artículo sobre Francisco González-Crussí

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José Ángel Leyva cita al poeta Antonio Gamoneda en un artículo sobre Francisco González-Crussí, médico y escritor mexicano, autor de Notas de un anatomista, Los cinco sentidos, Horas chinas, Sobre las cosas vistas, no vistas y mal vistas, entre otras obras. El artículo se publica en el diario mexicano Milenio.

Gamoneda participará de forma telemática en la reunión anual del Patronato del Instituto Cervantes

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El próximo martes, día 6 de octubre de 2020, se celebrará la reunión anual del Patronato (máximo órgano) del Instituto Cervantes, que presidirán los Reyes en el Palacio de El Pardo (Madrid), y en la que participarán diez nuevos patronos por primera vez.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; las ministras de Asuntos Exteriores y de Educación y  el ministro de Cultura, y otros patronos como Mario Vargas Llosa, Mariano Barroso, Santiago Muñoz Machado, Carmen Iglesias o Carmen Linares asistirán de manera presencial a la sesión. Otros patronos, en cambio, participarán de forma telemática, entre ellos Antonio Gamoneda, Eduardo Mendoza o los hispanoamericanos Elena Poniatowska, Sergio Ramírez, Ida Vitale o Piedad Bonnett.

Los diez nuevos patronos son:

  1. Isabel Coixet, cineasta española.
  2. Cristina Fernández Cubas, escritora española.
  3. Piedad Bonnett, poeta, novelista, dramaturga y crítica literaria colombiana.
  4. Carmen Linares, leyenda viva del flamenco.
  5. Gonzalo Celorio, editor, narrador, crítico literario, catedrático, director de la Academia Mexicana de la Lengua desde febrero de 2019.
  6. Carlos Herrera, embajador, dirige el Centro Cultural Inca Garcilaso, la institución ‘hermana’ del Instituto Cervantes en Perú.
  7. Antonio Colino Martínez, presidente de la Real Academia de Ingeniería, desde donde ha promovido y dirigido el Diccionario Español de la Energía.
  8. Pilar Aranda Ramírez, científica, rectora de la Universidad de Granada.
  9. Javier Muñoz-Basols, presidente de la Asociación para la Enseñanza del Español como Lengua Extranjera (ASELE) y creador del Portal de lingüística hispánica, experto en didáctica de segundas lenguas, lingüística hispánica y traducción.
  10. Ignacio Osborne, presidente del Grupo Osborne y del Foro de Marcas Renombradas Españolas.

Gamoneda celebra el Día de les Lletres Asturianes con escritores de Asturias

«Que nun s´amostien los versos nesti otoñu, que se priendan tosles lluces nesta nublina», estos versos compuestos por Aurelio González Ovies y Esther García son el hilo conductor de un emotivo vídeo que abre Antonio Gamoneda.

En La Nueva España (01-10-2020). Haz un click…https://www.lne.es/multimedia/videos/sociedad/2020-10-01-210025-emotivo-video-asociacion-escritores-asturias-celebra-lletres-asturianes.html

Gamoneda: «Los políticos no pueden arreglar la crisis del coronavirus porque son meros intermediarios»

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Gamoneda en «Extramuros. Escritos sobre poesía», de José Luis Gómez Toré

Reproducimos unos párrafos de un artículo de opinión de Mario Martín Gijón en El Periódico de Extremadura, a propósito del libro «Extramuros. Escritos sobre poesía» de José Luis Gómez Toré (libros de la resistencia, 2018):

(…) Libros de la Resistencia [editorial independiente] resiste gracias al empeño de su impulsor, Edmundo Garrido, poeta y editor a caballo entre Chile y España, y a cuyo catálogo habrán de acudir los estudiosos del futuro si quieren tener una idea de la reflexión sobre poesía a comienzos del siglo XXI, tanto en el ámbito español (…) como en el área latinoamericana (…)

De entre las últimas novedades de un catálogo que crece de modo tan sostenido como coherente, destaca Extramuros. Escritos sobre poesía, del poeta y crítico José Luis Gómez Toré. El libro se articula en varias partes, que recogen los principales focos de interés del autor: “Un templo vacío” reúne varios ensayos sobre José Ángel Valente, seguramente el poeta español más importante de la segunda mitad del siglo XX; las secciones “Lecturas” y “Silva de varia elección” reúnen artículos sobre poetas muy diversos pero a los que une una concepción aguda de lo problemático del lenguaje, desde Antonio Gamoneda a Ada Salas, Eduardo Moga o el chileno Raúl Zurita, que recibió la semana pasada el Premio Reina Sofía de Poesía.

Pero sin duda la sección más personal e interesante es la que da título al libro, “Extramuros”, donde recordando la expulsión que Platón decretaba de los poetas de la ciudad, postula cómo la poesía ofrece un discurso alternativo, irreductible al negocio de la comunicación, pues “el poeta recurre a las palabras de todos y a la vez señala hacia otro lenguaje”. Frente a tantos versificadores para los que la poesía es narcisismo, Gómez Toré recuerda que “a pesar de que los libros de texto se empeñen en definir la lírica como expresión del yo, quizá el tú sea más importante en la poesía. Decir “tú” tal vez se revele como la vocación más profunda del poema”. Eso es lo que la mejor lírica pretende: un encuentro en la diferencia, del que surge un placer difícil de alcanzar, como casi todo lo que merece la pena. Como se afirma en “Apuntes para una (anti)poética”: “Escucha, humildad, silencio. Solo eso pide la obra de arte. Tan poco y, sin embargo, qué difícil resulta hoy encontrar estos tres dones juntos. Tal vez por ello son cada día más los que afirman que no entienden la poesía. En realidad, no escuchan”.

Conversatorio entre Rafael Saravia y Mohsen Emadi sobre Gamoneda (México, 10 septiembre 2020)

Rafael Saravia y Mohsen Emadi conversan sobre Gamoneda en «Cultura en un Click 3.0»

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Así sucede no es el único diario mexicano que reseña este encuentro alrededor de Gamoneda:

Antonio Gamoneda escribe sobre la obra «Personaje y pájaros» de Joan Miró (Fundación Mapfre)

Haz un click para ir a la página de Mapfre…

Cultura en Movimiento es un espacio en la web de la Fundación Mapfre en el que escritores, fotógrafos, críticos e historiadores del arte, cineastas y periodistas reflejan sus impresiones en torno a las obras incluidas en las exposiciones de la institución.

Así, en Cultura en Movimiento es posible leer al poeta Antonio Gamoneda sobre la obra ‘Personaje y pájaros’ de Joan Miró, destacando el esfuerzo que nos exige enfrentarnos a la obra artística si aspiramos a que nos revele algo sobre nosotros mismos y el momento desde el que la contemplamos.

Una obra «real» de Miró

Por ANTONIO GAMONEDA

No se trata, obviamente, de que otras obras de Miró sean irreales; todas son ciertas. «Real» es aquí otro valor. No digo mayor ni menor; sí digo esencial y diferenciado. Miro esta pintura y la percibo. No la comprendo o su comprensión se me hace innecesaria: experimento placer y, simultáneamente, tengo la visión de una violencia. No la he aprehendido idealmente: la he sentidovivido.

La comprensión y sus filtros intelectuales podrían no ser la mejor vía receptiva del «mensaje» de esta imagen. Este mensaje es básicamente sensible; no es un «texto» que transporta un concepto para ser leído/comprendido; es una realidad: colores incorporados a trazos convulsos que están ahí, que son un hecho. Como un desconocido que pasa y nos tropieza bruscamente. No sabemos nada de él pero le hemos sentido. No es poco: nos ha derribado y hecho daño, y esto supone una breve –y dolorida– «convivencia». Este miró también «pasa» y nos conmueve (nos mueve con su violencia). Es un hecho, sucede.

Todas las obras de Miró, aunque sea en otro grado y otra dirección, cuentan con una realidad, pero en ésta importa especialmente que sea una realidad que puedo experimentar y convivir. Importa también cuál y cómo es esa convivencia.

Se opina que las creaciones de Miró suponen una fiesta visual, una afirmación de alegría. Me parece una interpretación correcta, pero me apresuro a preguntar: ¿sucede así en esta pieza?

No, no sucede. Los colores son los mismos que en los miró «alegres», pero aquí se han realizado violentos y violentados, abatidos en una catástrofe. Se trata de alegría destrozada; es la actividad –y el testimonio– de algo que comporta una derrota. Una derrota existencial, semejante en su grado menor a la que conmueve a miles de seres humanos potencialmente alegres, abatidos por una pandemia, como podrían serlo por cualquiera otra «injusticia» natural o histórica.

Sería excesivo deducir que considero a Miró y a sus obras prototipos de un vitalismo feliz, con sólo esta excepción. El pintor vivió derrotas y algunas de sus piezas las relatan. Pero en ésta no es el relato el que funciona, como lo hace, por ejemplo, en el Guernica). Es la propia realidad física del cuadro, su intrínseca gestualidad dramática, la que se hace sentir. No es lo mismo. Quizá es importante tener en cuenta esta diferencia para valorar la pintura. Y para convivir.

El pintor Manuel Jular en «La pobreza» de Gamoneda

Referencia al pintor leonés Manuel Jular en la pág. 333 de La pobreza, segundo volumen de memorias de Antonio Gamoneda.

Manuel Jular, Ángeles Lanza y Antonio Gamoneda, durante un acto en León.

Gamoneda en los años 60, en un retrato del pintor Manuel Jular.

«Un conversatorio civil, rítmico, histriónico y antipolítico» / Gamoneda, entre maestros, en el número de septiembre 2020 de tintaLibre

«Para inaugurar el curso y despertar del letargo, en este número de maestras y maestros, Antonio Gamoneda nos brinda un conversatorio. El Cervantes asturleonés es de los que piensan», comentan en infoLibre, en la entrada que ilustra los contenidos de este nuevo número, el 83, de tintaLibre.

La postura de Gamoneda sobre la autonomía para León

HAZ UN CLICK para ir al vídeo y escuchar la explicación de Gamoneda en La Nueva Crónica….

Por DAVID RUBIO
Vídeo: LAURA PASTORIZA
Publicado en La Nueva Crónica, el 15-03-2020

Firmó porque se lo pidió un amigo, y según confiesa, a una determinada edad la amistad es más importante que todo lo demás…

Como trabajador de la Diputación, y por aquello de que sabía escribir, estuvo presente en la redacción del Estatuto de Autonomía de Castilla y León.
– Así fue, sí. Rodolfo Martín Villa y sus afines tenían la voluntad decidida de crear una gran comunidad, digámoslo así, para que tuviera peso dentro del conjunto de comunidades españolas. Siempre tuvo la idea de reunir todas las provincias que pudiese. Yo no sé si pensaba que iba a ser su feudo… no tiene importancia. Lo que tiene importancia son los hechos. Martín Villa actuaba en las reuniones de manera bastante autoritaria. Yo tomaba nota y redactaba las actas de esas reuniones que fueron en la Diputación. Luego, Martín Villa consiguió lo que quería, si no fue para él sería para otro, pero consiguió lo que quería al fin y al cabo.

Cuando firmó el manifiesto por la autonomía para el Viejo Reino de León explicó que no había valorado en exceso qué firmaba pero se lo había pedido un amigo.
– Ahora salen los leonesismos, la unidad de León sólo o con Zamora y Salamanca. A mí me da exactamente igual una institución aparentemente descentralizada del Gobierno, me da igual que sea de doce provincias o de una: no creo en ella. En esa incredulidad vino un buen amigo y me pidió la firma para ese manifiesto. Le dije que no creo en ello, pero que, si se empeñaba, que anotara mi firma. ¿Por qué? Porque no creo en ello, porque me da igual. Lo considero una trivialidad.