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Los veteranos autores Antonio Gamoneda —distinguido con el Premio Cervantes en 2006— y el palentino Julián Alonso, apadrinarán las XVI Jornadas de poesía Ciudad de Palencia bajo el lema ‘Ser feliz para que todos lo sean’, propuesto por el propio Gamoneda durante las jornadas del año pasado. Las jornadas tendrán lugar los días 28, 29 y 30 de mayo de 2025, con la organización de Ateneo de Palencia.
David Pujante, Fermín Herrero, Araceli Fernández León, Constantino Molina y la palentina Carolina Rey de Alba conforman, además, el cartel de poetas invitados. La actividad cultural incluye un coloquio sobre poesía y locura, en el centro asistencial San Juan de Dios; una sesión de micro abierto para participantes, ateneístas y miembros del Ágora Juvenil, y una visita a la casa de la musa de Antonio Machado, Pilar Valderrama, en Paredes de Nava.
El saludo inaugural del 28 de mayo correrá a cargo en el Ateneo del poeta Antonio Gamoneda a las 20 horas del primer día de las jornadas
La noticia en:

Esta viñeta con la firma del dibujante leonés Lolo se publicó en el periódico EL MUNDO – LA CRÓNICA DE LEÓN el 1 de diciembre de 2006, nada más conocerse la noticia de que Antonio Gamoneda había sido reconocido con el Premio Cervantes 2006.
A un par de meses de cumplir sus 94 años, el poeta Antonio Gamoneda asegura estar trabajando en cinco nuevos libros. En una entrevista con Chechu Gómez para el programa «Hoy por Hoy León», de Radio León-Cadena Ser, admite que, a su edad, puede no ser muy razonable ponerse objetivos de tal magnitud, pero, al mismo tiempo, es una prueba de su motivación y compromiso con la escritura. Tres de ellos son nuevos poemarios; el cuarto vendrá a completar los dos volúmenes de sus memorias y la idea del quinto le surgió preparando éste último.
Por si fuera poco, Gamoneda también está implicado en sacar adelante una gran exposición retrospectiva sobre la obra de su gran amigo Alejandro Vargas, pintor leonés considerado uno de los pioneros del arte abstracto español que nos dejó el pasado otoño.
El premio Cervantes –asturiano de nacimiento, pero afincado en León desde los tres años– sigue creyendo en el poder transformador y, sobre todo, educador de la poesía.
El poeta leonés asiste actualmente con expectación e inquietud al auge de la inteligencia artificial. Relata con asombro cómo hace poco unos amigos le mostraron cómo Chat GPT podía escribir un poema al estilo de Antonio Gamoneda. «El resultado no fue maravilloso, pero sí aceptable», confiesa sorprendido, aunque preocupado por un eventual futuro en el que una tecnología sin conciencia pueda gobernar al ser humano.
Y, sobre cómo le gustaría ser recordado, dice que «como un hombre que no hizo daño a nadie nunca y que trabajó para dejar algo; en mi caso, obviamente, no puede ser otra cosa que un montón de papeles que, en algún momento de esa vida que yo ya no veré, proporcionaron una pequeña felicidad a alguien».

La sobremesa. ©Fotografía de José Ramón Vega.
«La sobremesa». Esta imagen está tomada del muro de FB del fotógrafo leonés José Ramón Vega, y lleva, además de su firma, la fecha de 10 de enero de 2016. En ella aparecen los asiduos a una tertulia que se solía celebrar los sábados en León, y que reunía a amigos, en su mayoría pintores y escritores, algunos ya desaparecidos.
De izquierda a derecha: Amancio González Andrés, Luis Artigue, Ángeles Robles, (¿?),el Dr. José Cosamalón, Modesto Llamas Gil, Luis García Zurdo, José de León, Héctor Escobar, Gustavo Vega; sentados: Janick Le Men, Alejandro Vargas, Antonio Gamoneda, Pablo de la Varga.

Antonio Gamoneda durante la grabación de un poema de Lorca, con el técnico de sonido Pablo Vega (RuidoStudios). Foto: E. Otero.
El Teatro Filarmónica de Oviedo acogerá, el miércoles 19 de marzo de 2025, ‘La Escondida Luz viene a la Música’, un recital de canciones de poesía lorquiana a cargo del tenor asturiano Joaquín Pixán, en el que Antonio Gamoneda recita algunos fragmentos del Romancero gitano grabados previamente.
‘La Escondida Luz viene a la Música’ es el título de un recital de canciones de poesía lorquiana que correrá a cargo del tenor Joaquín Pixán, y que “se enmarca en los actos del Día Mundial de la Poesía (el 21 de marzo), un proyecto en el que se pone música a la obra de Lorca y con una figura también muy relevante que es Antonio Gamoneda, figura imprescindible dentro de la literatura española, que pondrá voz a algunos fragmentos del Romancero gitano. También participarán Lucía Alonso (voz y recitado), Rafael Andújar (guitarra y arreglos) y Eva Kerloc’h (piano).
En este recital Joaquín Pixán se adentra en el universo lorquiano con la creación de una serie de nuevas canciones de concierto basadas en textos de Federico García Lorca a partir de una selección de poemas y fragmentos teatrales de Lorca realizada por Antonio Gamoneda en su libro “La escondida luz”, publicado con motivo del 80 aniversario de la muerte de Federico. El poeta ovetense se unirá virtualmente al concierto recitando algunos fragmentos, en concreto del Romancero gitano. Además, el recital ofrecerá varios temas de la “Colección de Canciones Populares Españolas” armonizadas para voz y piano por Lorca, un poeta del que, curiosamente, no se conserva ninguna grabación de su voz.

Academia.edu —una plataforma donde los investigadores y científicos pueden compartir sus trabajos de investigación en la red— alberga en estos momentos un total de 60 trabajos y artículos sobre Antonio Gamoneda, que se pueden leer y descargar de manera gratuita.

Antonio Gamoneda en una fotografía de Eloísa Otero.
Imagen de Antonio Gamoneda tomada el pasado 13 de febrero de 2025 en su despacho, ubicado en la galería de su casa, a donde el poeta acude cada día para escribir y seguir trabajando en sus proyectos, a veces durante muchas horas. «Yo no tengo días de descanso… No me va a dar tiempo a hacer todo lo que quiero hacer, pero tendré que hacer lo que pueda mientras pueda».

Esta reseña del libro León de la mirada de Antonio Gamoneda, firmada por J. A. Ll. (iniciales que se corresponden con el escritor leonés Julio Llamazares) se publicó en el desaparecido semanario leonés Ceranda (1-17 de febrero de 1980).

Portada del libro.

«La realidad en polvo”, un artículo de Juan José Millás publicado en la revista Vogue, junio 1998.
«(…) De todos modos, hay que admitir que para rumiar los versos de Gamoneda con provecho uno tiene que tener una dentadura mental en buen estado, pues si no los masticas bien, la digestión resulta pesadísima, lo mismo que pasa con Shakespeare, Góngora o Lope de Vega. Incluso con Rubén Darío, que algunos creen que es un poeta de régimen, sin colesterol. (…)».
Juan José Millás
(«La realidad en polvo”, Vogue, junio 1998)
KAMCHATKA, Revista de Análisis Cultural de la Universidad de Valencia, publica en su último número (nº 24 / Diciembre, 2024) una extensa entrevista con Antonio Gamoneda, realizada hace unos años por Sergio Fernández Martínez (Universidad de León) y Eloísa Otero (investigadora independiente) con motivo de de los cincuenta años del nacimiento en León de la Colección «Provincia» de Poesía (ILC, Diputación de León), que el poeta puso en marcha a principios de los años 70 y dirigió durante varios años.
La entrevista (que ocupa las páginas 806-823) se puede leer y descargar pulsando en la imagen:
El último número (117, invierno de 2024) de ‘Luvina’, la Revista Literaria de la Universidad de Guadalajara (México), está dedicado a la literatura española y se abre con un largo poema de Antonio Gamoneda: «Yo mismo y la generación del cornezuelo», al que se puede acceder haciendo un click en la imagen ubicada bajo estas líneas.
Ojo: La edición digital de la revista ‘Luvina’, desde la que se puede descargar un pdf con todo el volumen (son casi 550 páginas, con textos de algunos de los mejores poetas y narradores españoles), solo estará disponible hasta el 30 de abril de 2025.

Primera página del artículo de Sergio Fernández Martínez.
«Manuel Álvarez Ortega y Antonio Gamoneda: dos poetas afines». Así se titula uno de los capítulos del libro «Esa habitación que ocupas en el tiempo». La intertextualidad en la poesía de Manuel Álvarez Ortega, en edición a cargo de Marina Bianchi y Giuliana Calabrese (Devenir Ensayo, 2024). El artículo, que lleva la firma del investigador leonés Sergio Fernández Martínez, recorre las relaciones y las diversas coincidencias, vitales y poéticas, entre el poeta astur-leonés Antonio Gamoneda y el poeta cordobés Manuel Álvarez Ortega.
«Es una notable amistad, cuya pervivencia comprende más de cincuenta años, y repercute, de manera directa, sobre la obra de ambos autores. El impacto y la influencia de esta amistad queda constatada con la participación de Álvarez Ortega en Espadaña, la publicación de Carpe diem y Fiel infiel en la Colección Provincia y los diversos homenajes literarios realizados por Gamoneda en momentos clave de la trayectoria del cordobés. Son varias las concomitancias aquí expuestas: coinciden en sus posiciones radicales –profundamente particulares–, en la concepción de una poesía no centralizada, en la necesidad de un lenguaje único, en el análisis de las circunstancias que propiciaron sus escrituras. Todo ello demuestra la relevancia de la relación fraternal entre estas dos figuras imprescindibles de la cultura española contemporánea», anota Fernández Martínez.
El libro, por su parte, recoge, ampliados, los temas de investigación que se presentaron en el Congreso internacional “Centenario del poeta Manuel Álvarez Ortega (1923 – 2023). Su propuesta y proyección internacional”, celebrado en junio de 2023. Sergio Fernández Martínez participó en este congreso, concretamente, con la ponencia titulada «Manuel Álvarez Ortega y Antonio Gamoneda: trayectoria de una amistad literaria», la misma que ahora ve la luz, con diferente título, en este volumen.

En su artículo, Sergio Fernández Martínez revisa la bibliografía crítica de la obra de Álvarez Ortega, observando cómo «gran parte de la crítica álvarezorteguiana ha coincidido al señalar las concomitancias vitales y estilísticas de los dos autores» objeto de su investigación. Y cita a Eduardo Moga, Jacques Ancet, Fanny Rubio, Germán Labrador, José Antonio Llera, Guillermo Aguirre, Antonio Colinas, Stefano Pradel, Juan Pastor…
A continuación, realiza un recorrido panorámico por los vínculos de ambos poetas, que divide en cinco epígrafes:
1. Relación entre Álvarez Ortega y la cultura literaria leonesa a través de sus colaboraciones en la revista Espadaña.
2. Función de Gamoneda como editor de Álvarez Ortega, en concreto de sus libros Carpe diem (1972) y Fiel infiel (1977), en la Colección Provincia de Poesía (Diputación de León).
3. Un libro conjunto: Dos poetas en su voz (Ediciones Portuguesas, 1992)*, «volumen ciertamente desconocido y, además, desatendido por los críticos de ambos autores».
4. Revisión de los textos autobiográficos de Gamoneda en los que rememora su relación con Álvarez Ortega, así como de los diferentes homenajes públicos que le realiza a lo largo de 25 años —desde 1998, año de publicación de Dedicatoria, hasta 2023, año de publicación del último artículo de Gamoneda en el que analiza la obra traducida por Álvarez Ortega—.
5. Significación e importancia del cordobés en la obra del leonés (breve estudio comparado de sus afinidades estéticas); concomitancias recursivas, líricas y simbólicas; presentación de un modus legendi de una posible sensibilidad común.

Portada del libro ‘Dos poetas en su voz'(*), de Gamoneda y Álvarez Ortega.
* Nota: La década de los años 90 fue un periodo de intensa muestra pública de amistad entre los dos autores. En 1992, a propuesta del editor y poeta Miguel Suárez, fundador de Ediciones Portuguesas —labor para la que utilizaba el pseudónimo Miguel Lastres—, se publicó el poemario Dos poetas en su voz, en el que Álvarez Ortega recita Génesis (1975), completo, y Antonio Gamoneda trece fragmentos de Descripción de la mentira (1977). Es el cuarto volumen de la colección, que se edita desde Valladolid, y el libro presenta una original edición, de manera artesanal, en forma de folleto grapado, y se acompaña de dos cintas de cassette, una por cada autor, recitando los poemas.
BIBLIOGRAFÍA / GAMONEDA sobre ÁLVAREZ ORTEGA
· Gamoneda, Antonio (1972): «Carpe diem, de Manuel Álvarez Ortega». Tierras de León, nº 15, pp. 125-126.
· Gamoneda, Antonio (1977): «Fiel infiel, de Manuel Álvarez Ortega». Tierras de León, nº 27, pp. 58-59.
· Gamoneda, Antonio (1998): «Palabras en celebración de la luminosa madurez de Manuel Álvarez Ortega», en J. Pastor (ed.), Dedicatoria a Manuel Álvarez Ortega. Madrid, Devenir, p. 26.
· Gamoneda, Antonio (1999): «Manuel Álvarez Ortega». Barcarola. Revista de creación literaria, nº 58-59, pp. 243-244.
· Gamoneda, Antonio (2012): «Con y para Manuel Álvarez Ortega». La manzana poética. Revista literatura, creación, estudios literarios y crítica, nº 32, pp. 141-145.
· Gamoneda, Antonio (2023): «Manuel Álvarez Ortega, ¿traductor?: estimaciones con Saint-John Perse al fondo». Ínsula. Revista de Letras y Ciencias humanas, nº 915, pp. 18-21.
[Este artículo de opinión se publicó en el periódico semanal Gente de León dividido en tres columnas sucesivas (con el título de «Apuntes de un peatón»), aparecidas entre el 30 de noviembre y el 14 de diciembre de 2007. Lo firma Alberto Pérez Ruiz (Logroño, 1935 – León, 2014), quien fue sacerdote (luego secularizado), profesor de matemáticas (en 1977 llegó a Catedrático de la asignatura en el instituto de Valencia de Don Juan) y, más tarde, alcalde de Valencia de Don Juan por el PSOE (de 1979 a 1995) y presidente de la Diputación de León (de 1984 a 1991).]
Por ALBERTO PÉREZ RUIZ
El pasado día 22 de noviembre, en el Ayuntamiento de León, se nombró Hijo Adoptivo de la ciudad al insigne poeta Antonio Gamoneda en un acto del que se pude pensar que se ha dicho y escrito todo pero que presenta dos aspectos que merecen ser comentados en ésta y en alguna otra columna posterior.
El primero es que fue algo distinto y original, y no sólo en el aspecto formal en que la música jugó un gran papel central incluyendo una emotiva versión del himno de León. La acertada introducción de la concejala responsable de la ceremonia y el discurso del alcalde ilustrado con la reproducción sonora de la voz del poeta grabada en el año 1979 fueron un digno preludio para las palabras del homenajeado, nada convencionales sino muy espontáneas, sentidas y duras en su crítica a una sociedad que ha tardado tantos años en ver en una lápida una toma de postura distinta de la oficial sobre el cruel enfrentamiento que nos dividió a los españoles hace tres cuartos de siglo y cuyos recuerdos quedaron grabados en su memoria en los años de su infancia vividos en el barrio del Crucero.
Quería también decir que los motivos que tenía el Ayuntamiento para saldar en nombre de la ciudad la deuda que tenía con tan ilustre personaje, los tiene en mayor medida si cabe la Diputación provincial a cuyo servicio estuvo durante más de veinticinco años en unas condiciones manifiestamente injustas aunque esa situación de injusticia fuese producida principal y paradójicamente por causa de la «Justicia». No sé si estaré equivocado al pensar que la Diputación debería haber estado más presente en el emotivo acto del Ayuntamiento. Se habló en su día de un homenaje e incluso se daba la fecha de la fiesta conmemorativa de la Constitución que anualmente se celebra en el Palacio de los Guzmanes. Sea en esa o en otra ocasión, creo que también la provincia debe un reconocimiento público a quien está llevando el nombre de León por todos los países de habla española y que además, a pesar de las circunstancias nada favorables que le tocó vivir en ella, tanto y con tanta eficacia trabajó en el seno de la Institución leonesa más representativa.
(2)
En la columna anterior aludíamos a algunas cuestiones relacionadas con el homenaje que el Ayuntamiento de León dedicó el día 22 de noviembre al premio Cervantes de 2006 y que consistió en el nombramiento de hijo adoptivo de León. Creo que hubo dos alusiones que pudieron dejar intrigado al lector porque quedaron insinuadas pero no suficientemente aclaradas. Una se refería al trabajo de Antonio Gamoneda en la Diputación provincial. Decíamos textualmente que allí «estuvo durante más de veinticinco años en unas condiciones manifiestamente injustas aunque esa situación de injusticia fuese producida principal y paradójicamente por causa de la Justicia». El que hoy es una figura de las Letras cuya valía es internacionalmente reconocida, fue contratado por la Diputación provincial allá por el año 1970 y designado después para ocupar la más alta responsabilidad en los Servicios Culturales de la Institución. Una impugnación judicial interpuesta por otra persona que se consideraba con más derecho para ocupar la plaza por tener mejor titulación académica, privó a Gamoneda de la misma y fuimos cuatro los presidentes que intentamos, sin el deseado éxito, resolver una situación que para todos era injusta menos para los que tuvieron la responsabilidad de decir la última palabra, llegándose a la contradicción de que los trabajos más importantes le eran encargados al único en cuya capacidad confiábamos sin que ésta capacidad se correspondiese ni remotamente con el puesto administrativo que ocupaba y tampoco, claro está, con las retribuciones que recibía.
Y esta situación, por muchos esfuerzos que hicimos por resolverla, solamente se pudo paliar en parte dado el cúmulo de dificultades que se interponían y a causa también del elemental respeto que entonces se tenía a la hora de cumplir la normativa legal, respeto que parece haber disminuido o casi ya desaparecido.
Pienso que lo dicho habrá sido suficiente para que el lector haya entendido la deuda de la Diputación a la que nos referíamos la semana pasada.
El otro tema queda para la próxima semana.
(y 3)
Quedaba por aclarar otro de los aspectos que pudieron dejar un poco intrigados a los lectores de la primera columna que dedicamos a Antonio Gamoneda hace dos semanas. Nos estamos refiriendo a la alusión que hacíamos a la lápida que el Ayuntamiento ha colocado en la casa donde pasó los años de su infancia. Transcribimos a continuación el texto de la misma ampliado con el párrafo que se omitió para no alargar en exceso la inscripción. La parte de texto omitida aparee en cursiva y todo él es un fragmento de la obra LÁPIDAS editada en 1986: «Sucedían cuerdas de prisioneros; hombres cargados de silencio y mantas. En aquel lado del Bernesga los contemplaban con amistad y miedo. Una mujer, agotada y hermosa, se acercaba con un serillo de naranjas; cada vez, la última naranja le quemaba las manos: siempre había más presos que naranjas.
Cruzaban bajo mis balcones y yo bajaba hasta los hierros cuyo frío no cesará en mi rostro. En largas cintas, eran llevados a los puentes y ellos sentían la humedad del río antes de entrar en la tiniebla de San Marcos, en los tristes depósitos de mi ciudad avergonzada».
Nunca he entendido por qué cuando se habla de estos temas en seguida se agita el fantasma del temor a «reabrir heridas». No se trata de eso aunque también a veces las heridas deben reabrirse para ser curadas. Se trata del legítimo derecho que tenemos todos los españoles de conocer nuestra historia y aprender de ella. No se entiende por qué puede haber miles de lápidas por un lado y se tenga que tardar setenta años para colocar una diferente y eso amparados en la autoridad de un hombre de prestigio internacional.
Y además es evidente que en ninguna de esas lápidas que han llenado o llenan todavía las fachadas de las iglesias y las plazas de nuestros pueblos se puede percibir la belleza, la emoción, la ternura y el respeto a la vez dolorido y crítico que respira la lápida dedicada a Antonio Gamoneda, escrita con sus propios versos, y colocada desde el pasado día 22 en la casa donde vivió aquellos años tan vivos en su memoria.

Gamoneda y su esposa, María Ángeles Lanza, bajo la placa en la casa de la calle Dr. Fleming (León). Foto: Jesús / Diario de León.
— — —
*NOTA desde Faro Gamoneda:
Cuatro días después de que Antonio Gamoneda recogiera el Premio Cervantes en la Universidad de Alcalá de Henares, el pleno de la Diputación de León aprobó por unanimidad (el 25 de abril de 2007) la concesión de la Medalla de Oro de la Provincia al poeta, tanto por su aportación al desarrollo de la vida cultural leonesa, como por su obra literaria. En la moción, firmada por el entonces presidente de la Diputación provincial, Javier García Prieto (PP), se justificó esta iniciativa en la aportación del poeta «al desarrollo de la vida cultural leonesa a lo largo de su vida laboral en la Diputación de León y en otras instituciones».
Tres meses después, en julio de 2007, llegó a la presidencia de la Diputación provincial Isabel Carrasco. La entrega de la Medalla de Oro se demoró, inexplicablemente, todavía quince meses más, hasta que el poeta la recibió un 31 de octubre de 2008, un año y medio después de que la institución hubiese aprobado su concesión.

En Casa Benito, en la Plaza Mayor de León, el jueves 17 de octubre de 2024.
A las ocho del día en febrero
aún es de noche.
Subimos a este tren algunos hombres
por motivos diversos.
No hay aún luz en los vagones, sólo
oscuridad y aliento.
No nos vemos los rostros pero sentimos
la compañía y el silencio.
En el andén estalla la campana.
Nos sobresalta la crueldad de un silbido.
El tren arranca. Todo vuelve
a su antiguo sentido.
Nos dan la luz amarillenta y floja.
Salimos
de la oscuridad como del sueño:
torpemente vivos.
Y ahora empezaremos a mirarnos
como hombres distintos:
amaríamos a éste, pero a aquél
nunca le amaríamos.
Sin embargo, la luz debiera ser
quien nos hiciese amigos.
Éste es un tren de campesinos viejos
y de mineros jóvenes.
Se ve algo que une
más que la sangre y la amistad.
Es una cosa del cuerpo y del alma.
Es grande y dolorosa.
Pero se está haciendo de día.
Ahora ya se puede ver la tierra
oscura bajo el hielo. Es
hermosa la tierra en febrero.
Vemos los montes todavía en sombra,
los robles, del mismo color del monte,
la yerba vieja sepultada en escarcha
y, sobre lomas, las tierras de trabajo:
cada surco endurecido por el río
como la resistencia de los pobres.
Rectos y oscuros, los chopos
llenan de serenidad las riberas
y, cerca de ellos, bajo el pueblo, el río
desciende azul y lleno de soledad.
Cruzan los pueblos de sonido humilde
—Pardavé, Pedrún, Matueca—;
las casas montan las paredes tristes
sobre el espacio de las huertas;
vemos las calles en silencio, vemos
la iglesia muda y las cerradas puertas.
Esto es un pueblo; se construye a base
de paciencia y tierra.
Cuando bajo del tren, siento frío
en medio de tanta verdad,
y ya entiendo, sin pensar, muchas cosas.
Comprendo, por ejemplo,
la belleza de España.
España es también una tierra,
pero una tierra sólo no es un país;
un país es la tierra y sus hombres.
Y un país sólo no es una patria;
una patria es, amigos, un país con justicia.
ANTONIO GAMONEDA
(Versión de 1960)