Entrevistas a Gamoneda

Enrique G. Pozo entrevista a Gamoneda en la revista digital ctxt.es: “La poesía no es un proyecto deliberado”

 

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La revista digital ctxt.es publicó el 10 de mayo de 2017 una larga entrevista con el poeta. Reproducimos aquí los primeros párrafos:

ENRIQUE G. POZO
entrevista a
ANTONIO GAMONEDA:

“La poesía no es un proyecto deliberado”

Aprieta el bastón, de elegancia antigua y regia, en el que más que apoyarse parece arrastrar como un testimonio indiferente al óxido de los años, y señala una puerta de cristal. Tras ella, un pequeño patio, unas sillas, zarzas que se muerden: «Podemos hablar allí. Hoy hace buen día y así podré fumar un par de pitillos». Acaba de salir el sol en una mañana fría en un céntrico hotel de Madrid. Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931) se sienta, coloca su portátil en la mesa, sus notas, un paquete de tabaco de liar, un periódico. «Hoy me he equivocado y me he llevado al desayuno un diario que detesto», explica con cierto enfado infantil, acaso militante. «Aunque también es importante saber qué dice el enemigo, ¿no?». Gamoneda lía el pitillo con una agilidad profesa y automática. Ordena los papeles y se estira con la confianza manifiesta de quien ha encontrado en la libertad su forma de patria. Lleva días sin pasar por León, el feudo elegido en el que lleva toda su vida y donde ha celebrado todas sus victorias. Porque Gamoneda ha saboreado el Premio Cervantes, el Reina Sofía de Poesía y, sobre todo, la fidelidad de un séquito de lectores exigente y el abrazo siempre de la crítica. Acaba de llegar de Nicaragua a Madrid para participar en una charla sobre Descripción de la mentira, su obra decisiva, el comienzo de tanto, que este año cumple cuarenta años desde su publicación.

Usted publicó Descripción de la mentira en 1977, después de muchos años sin escribir nada ¿Qué importancia tiene el silencio en esta obra?

Los largos silencios tienen que ver normalmente con situaciones existenciales que suelen coincidir con momentos históricos muy concretos. Yo era un muchacho mayor durante los últimos años del franquismo. Y era muy consciente del tiempo que vivía. Entre 1960 y 1975, no publiqué nada. Y lo poco que escribí se topó con la censura. Estos largos silencios se corresponden con circunstancias en las que no liberas la ocupación subjetiva de tu conciencia y no liberas tus impulsos poéticos. Esa fue mi forma de silencio. Mi tiempo me impedía liberarme. Hasta que estallé coincidiendo con la muerte del dictador y de ahí surgió este poemario.

Muchos se abrazaron a una lectura muy situada históricamente, identificando la mentira del título de su libro con la que la dictadura había impuesto de alguna forma durante años.

(…)

  • Lee la entrevista completa en la revista digital ctxt.es

Entrevista con Gamoneda en el diario ecuatoriano «El Universo»

En Quito, Antonio Gamoneda recibió el premio Poeta de Dos Hemisferios. Fotografía: Alfredo Cárdenas / El Universo.

Antonio Gamoneda: La poesía está activa, vigente y creadora

Publicado en el diario ecuatoriano El Universo, el sábado, 22 de abril, 2017

Quito.— En 2006 se alzó con el Premio Cervantes, pero desde mucho antes ya era considerado referente de la lírica hispana. Antonio Gamoneda (España, 1931) fue parte de los 40 poetas, de 9 países de América Latina y Europa, que asistieron recientemente al IX Encuentro Internacional de Poesía Paralelo 0, que se desarrolló en varias ciudades del Ecuador.

—Cómo estuvo el Encuentro Internacional de Poesía?
—No solo este encuentro, todos aquellos que reúnen, por así decirlo, a creadores de una misma lengua y también de otras lenguas por qué no, tienen una proyección hacia adentro del grupo reunido, que es el conocimiento recíproco que hay entre los participantes, no solo personal sino el que viene de las respectivas maneras de entender la poesía.

—También recibió el premio Dos Hemisferios
—Es un honor, lo agradezco y claro que tiene para mí su cuota de vanidad y su importancia en lo que concierne a la difusión de mis escritos.

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Fernando del Val entrevista a Gamoneda en el libro “Si te acercas más, disparo”

Portada del libro.

El periodista y escritor Fernando del Val presentó hace unos días, en la Fundación Segundo y Santiago Montes (Valladolid) su libro Si te acercas más, disparo (Ed. Difácil), una recopilación de entrevistas que el autor ha realizado entre 2007 (Miguel Delibes) y 2017 (Colinas y Gamoneda),  publicadas en diversos medios, excepto las de Antonio Colinas, Antonio Gamoneda y Eduardo Lago que son inéditas.

Para el autor, Si te acercas más, disparo “es una celebración de inteligencia”, y equipara  esta modalidad  literaria, pero, sobre todo, periodística, con “la buena literatura y eso, buena literatura, es lo que representan las respuestas de los entrevistados”.

Entre los entrevistados, además de los ya citados, figuran escritores y personalidades del mundo de la cultura como Clara Janés, José Caballero Bonald, Ignacio Martínez de Pisón, Soledad Puértolas, Ian Gibson, David Cercas, Luis Mateo Díez, Félix Grande, Juan Eduardo Zúñiga, Rafael Chirbes y Felicidad Orquín, entre otros.

Acercarse a la vida y obra de estas celebridades literarias ha presentado, en opinión de Del Val, cierto brete profesional. El primer obstáculo se producía por el hecho de admirar a estos escritores porque “temes no estar a la altura” y, la segunda dificultad tenía que ver con el conocimiento profundo del personaje porque “cuando sabes mucho de alguien, terminas no sabiendo qué preguntar”.

“Todas fueron complicadas”, sostiene Fernando Del Val. Y aunque el resultado, confirma, que “a menudo, distó del previsto” inicialmente, al final “la conversación tomó su propio derrotero, lo que no deja de ser una facilidad”, manifiesta.

Entrevista a Gamoneda en el Instituto Cervantes (2017)

Haz un click en la imagen para ir la página del Instituto Cervantes y ESCUCHAR LA ENTREVISTA.

Antonio Gamoneda concede una entrevista al Instituto Cervantes (publicada en la web oficial el 10 de marzo de 2017) tras la reciente aparición en España de su último libro de poemas La prisión transparente. El premio Cervantes 2006 cuenta diversas vivencias acerca de su infancia en Asturias —donde su madre le enseñó a leer utilizando el único libro que tenían: un poemario escrito por su padre ya fallecido—, y en León, en un barrio con «culturas simultáneas», obrero y campesino a la vez, en el que el joven Gamoneda pudo ver la relación de sus vecinos con los anarquistas miembros de los maquis y el efecto que la represión franquista tenía en la vida cotidiana.

El poeta, ensayista y novelista hace un breve repaso de algunos de sus poemarios, explica lo que algunos han significado, cómo se complementan o están relacionados, las vicisitudes hasta ver publicada alguna de sus obras y la reescritura que hace en ocasiones de sus poemas. Gamoneda expresa sus opiniones acerca de sus experiencias, la vida, el mundo o la democracia; cuenta lo que para él significan y representan la escritura y la poesía y razona acerca de la importancia del idioma español, que considera una lengua en crecimiento. Por esta razón afirma que para el Instituto Cervantes (Gamoneda forma parte de su patronato) hay mucho trabajo por delante y que le faltaría dedicar una especial atención a los inmigrantes que ya se encuentran en España, especialmente a los que «tienen su patria en otra lengua, pero están en nuestra patria», y que estaría más tranquilo si se abordase esta tarea.

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«Gamoneda, entre poesía y crítica», una entrevista de Letzira Sevilla Bolaños desde Nicaragua (2017)

Gamoneda, con su esposa Ángeles Lanza, durante el carnaval poético realizado el miércoles en Granada. © Foto: Letzira Sevilla Bolaños.

Gamoneda, con su esposa Ángeles Lanza, durante el carnaval poético realizado el miércoles en Granada (Nicaragua). © Foto: Letzira Sevilla Bolaños.

Gamoneda, entre poesía y crítica

Antonio Gamoneda. El poeta español llegó a Nicaragua invitado a formar parte del XIII Festival Internacional de Poesía de Granada, en el que se congregaron 106 escritores de diversas partes del mundo.

Por LETZIRA SEVILLA BOLAÑOS
Publicado en El Nuevo Diario (Nicaragua), el 19 de febrero de 2017

Antonio Gamoneda  hace un alto en la efervescente noche granadina agitada por las disertaciones sobre la poesía caribeña en el XIII Festival Internacional de Poesía de Granada, para conversar a pesar del cansancio del día. El poeta español de 85 años llegó a Nicaragua junto con 106 escritores de diversas partes del mundo para homenajear a Manolo Cuadra y saludar la obra de Roque Dalton.

Gamoneda, hijo de un poeta modernista al que solo alcanzó conocer por medio del único libro que escribió, pues murió cuando él no tenía un año, es de los más laureados de este Festival y también de los más conocidos por su prolífera obra: 18 libros de poesía,  una treintena de ensayos, antologado en al menos 13 ediciones y traducido a varios idiomas, con mayor predominio del francés.

La genialidad del poeta Gamoneda ha sido reconocida no solo por los mejores críticos literarios contemporáneos, sino por más de una decena de galardones de diversas instituciones a lo largo de su vida, sin embargo, fue en el año 2006 que alcanzó los dos premios más importantes: el Reina Sofía y el Cervantes, con lo que solo le falta el Nobel para estar en lo más alto del pódium.

¿Qué recuerdos de infancia marcan su obra poética?

Hay dos circunstancias, una es biográfica y la otra es de la historia negra de España, que permanecen en mi conciencia, en mis sentimientos y en mi escritura. La biográfica es que aprendí a leer solo, porque había estallado la Guerra Civil Española y las escuelas estaban cerradas por la represión de los militares sobre el magisterio, pero a mis 5 años quería aprender a leer. Había llegado a la ciudad de León en España, aunque nací en Asturias. Mi madre quedó viuda cuando yo no tenía ni un año y a los dos años estalló la guerra. En mi casa solo había un libro y en él aprendí a leer. Ese libro no me dio solo las claves de la lectura sino mucho más porque descubrí en él  la naturaleza de un lenguaje distinto al que se utiliza para la vida coloquial, tenía otras virtudes rítmicas, ese único libro que trajo mi pobre madre había sido escrito por mi padre y eso me marcó mucho.

En cuanto a la historia negra de España empecé a ser consciente de la vida en mis primeros cinco años cuando estalló la guerra espantosa que dejó 1 millón de muertos. Para un chiquillo, incluso para los mayores, el horror se convirtió en una cosa de todos los días.

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Antonio Gamoneda analiza su libro «Descripción de la mentira» (1978)

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23-may-1978. En esta entrevista con Antonio Gamoneda en el programa «Encuentros con las letras» (RTVE), el poeta analiza la escritura poética del libro y los conceptos de silencio y mentira en relación con él.

FIL / Gamoneda: «La lectura es un arte de creación»

El escritor inauguró el Salón de Poesía. Foto: EL INFORMADOR / P. Franco.

El escritor inauguró el Salón de Poesía. Foto: EL INFORMADOR / P. Franco.

«La lectura es un arte de creación»

Antonio Gamoneda habla del proceso de escritura y la importancia de la poesía para el diario El Informador (México)

GUADALAJARA, JALISCO (27/NOV/2016).- El poeta español Antonio Gamoneda (1931) vivió en su infancia la guerra civil de su país, cuyo ambiente de posguerra moldeó su poesía. Heredero del nombre de su padre, también poeta, Gamoneda encontró también en la poesía un medio de expresión y de asimilación de la realidad. Su primer libro, Sublevación inmóvil, fue finalista del Premio Adonais de Poesía en su edición de 1959. El poemario se publicó al año siguiente, abriendo una bibliografía que incluye, además de la poesía, el ensayo y la memoria. Ha colaborado también con artistas plásticos. A su llegada a Guadalajara, platicamos con el escritor sobre la evolución de su obra, la poesía misma y los ejes temáticos que la han regido.

—En “Escritura y alquimia” comenta la experiencia de verse retratado en barro para una escultura, y cómo reconocía su rostro, ¿se reconoce en sus poemas? Sobre todo en sus primeros poemarios.

—No totalmente, hay un hilo existencial. Me doy cuenta que llega hasta mi primerísima juventud, mi adolescencia y más allá, hasta mi niñez. El tiempo modifica, modula todas las circunstancias que están en el entorno de ese hilo existencial. Modifica incluso la actitud personal del poeta. Reconocimiento sí, pero no pleno.

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Encuentro virtual de Gamoneda con los lectores del diario ‘El Mundo’ (2007)

Encuentro con los lectores en El Mundo.

Encuentro con los lectores en El Mundo.

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Entrevista con Gamoneda en La voz de Asturias (2008)

Página de la entrevista.

Página de la entrevista.

 Rescatamos una entrevista publicada con Antonio Gamoneda publicada en el diario LA VOZ DE ASTURIAS, el 7 de marzo de 2008:

ANTONIO GAMONEDA:

«Ángel estaba enfermo de soledad, y que
dijera que le utilizaban les ha enfurecido»

Por GEORGINA FERNÁNDEZ

Está en Oviedo y es noticia. Su desencuentro con el entorno de Ángel González, tras la muerte del poeta asturiano ha desatado una tormenta. Primero Almudena Grandes y Joaquín Sabina; y muchos otros detrás, le han crucificado. Así que hablamos un poco de todo, de la poesía, de Clarín, de esas memorias en las que hablará de su infancia… Pero los dos sabemos que, finalmente, habrá que tocar ese espinoso asunto.

Viene usted a hablar a la Universidad y alguien de ella, Emilio Alarcos, creo que fue quien le animó a escribir tras aquella pausa de varios años
Exactamente. Fue el año 1975, y sin decirme nada. Un buen día recibí de la Fundación Juan March la concesión de una beca que me obligaba a escribir un libro en un año. El entonces era consejero de la Fundación y sé que fue quien hizo la operación.

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«El triunfo de la justicia poética». Amalia Iglesias entrevista a Gamoneda para la revista Minerva (2007)

[Entrevista publicada en el número 4 de la revista Minerva, editada por el Círculo de Bellas Artes de Madrid en 2007, dentro del dossier dedicado a Antonio Gamoneda

Antonio Gamoneda. Fotografía: Luis Asín.

Antonio Gamoneda. Fotografía: Luis Asín.

EL TRIUNFO DE LA JUSTICIA POÉTICA

ENTREVISTA CON ANTONIO GAMONEDA

Por AMALIA IGLESIAS

Ni el silencio, ni la indiferencia, ni la escritura a contracorriente durante muchos años consiguieron acallar la voz de uno de los poetas más hondos y auténticos que ha dado nuestro idioma. Antonio Gamoneda ha sabido mantenerse fiel a la palabra poética sin escuchar las sirenas de las tendencias de moda ni plegarse a ningún discurso ni grupo dominante. Su independencia y su obra son un ejemplo de integridad, de honestidad con la palabra. Ahora, el tiempo hace justicia, llegan los premios: el Cervantes, el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, la Medalla de Oro del CBA… Algo está cambiando, no todo está perdido, quien lea a Antonio Gamoneda puede comprobar que aún queda espacio para la poesía y quien lo lee lo sabe.

Es un placer para mí tener la oportunidad de conversar con usted sobre su poesía. Consciente de que hablar de poesía no es algo que le entusiasme, porque sé que lo que le gusta es escribir y no hablar sobre lo que escribe, le agradezco doblemente que me haya concedido este tiempo. Sé que está trabajando en la escritura de sus memorias y me gustaría que me contara por qué ha sentido la necesidad de emprender una escritura de este género cuando ya su poesía es un constante ejercicio de memoria que nos lleva a algunos nudos esenciales de su biografía.

Tu primera pregunta me coge muy en caliente, porque he grapado la que puede ser primera versión de mis memorias hace unos días. Efectivamente, la poesía es un arte de la memoria, pero la poesía se produce en la subjetividad y va hacia un lenguaje que no es propiamente informativo. En las memorias, se trata de trasladar a la escritura una situación, no me atrevo a decir objetiva, porque es quizá imposible, pero sí se intenta rehuir la conversión en pensamiento poético, porque las memorias siempre pretenden ser informativas, pretenden poner en sucesión y en un orden de significación los hechos de la vida.

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«Antonio Gamoneda: el poeta de las cosas simples» / Una entrevista de Violeta Serrano para el diario argentino La Nación (2015)

[Reproducimos una entrevista de Violeta Serrano con Gamoneda publicada el 2 de enero de 2015 en el diario argentino La Nación, en la portada del suplemento ADN Cultura]

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Antonio Gamoneda: el poeta de las cosas simples

Distinguido con el Premio Nacional de Poesía de España y con el Cervantes, es una de las voces literarias más destacadas de su tierra. En esta entrevista repasa su historia, marcada por la tragedia familiar, la pobreza y el franquismo, reflexiona sobre el lenguaje poético y confiesa que la vida le parece «un extraño accidente»

Por VIOLETA SERRANO

Antonio Gamoneda le pide a su mujer que lo inyecte el día que cumple cuarenta y cinco años. Amelia Lobón se resiste. Te va a hacer mal, le advierte. Y él responde: «Entonces, tendrás que prepararte para verme sufrir». En un gesto de respeto y amor, dieciséis milímetros de Pantopón, la rosa líquida, entran por las venas del enfermo terminal y éste se duerme. No se despertará más. Deja un libro de poesía publicado en 1919, Otra más alta vida. Para su hijo, que entonces tiene apenas un año de vida, será el primer acercamiento a la lectura, pues es una de las pocas cosas que su madre va a poder llevarse consigo en su mudanza a León.

Viuda y con problemas de salud, decide dejar la humedad de Asturias, al norte de España, por un lugar más seco, interior, alejado de la proximidad y la bravura del mar Cantábrico. Descienden entonces, madre e hijo, 120 km de mapa con lo justo y necesario para ensayar una supervivencia mísera. Estamos en 1934 y a la Guerra Civil Española sólo le quedan dos años para estallar. Cuando eso sucede, en 1936, Antonio Gamoneda Lobón es un chico de apenas cinco años de edad. Vive ya en una zona marginal, de la periferia de León capital, al noroeste de España, en la margen derecha del río Bernesga, en la antigua carretera de Zamora, al número 4. El tono del llamado Barrio de la Sal es negruzco y las escenas que allí se generan, vergonzosamente normales. León ha caído en manos de los nacionales, de los militares rebeldes a la República, engañando a los mineros asturianos del norte. La ciudad sirve de sede a la Legión Cóndor y es, toda ella, un inmenso penal. La cárcel más grande, la misma que en el siglo XVII albergara al mismísimo Francisco de Quevedo, es la de San Marcos –hoy, irónicamente, un parador de lujo galardonado con cinco estrellas– y, casualmente, para llegar hasta ella es necesario pasar por delante de la carretera de Zamora. Un niño encaja su rostro contra los barrotes del balcón, siente el frío mientras ve pasar filas de hombres, atados por una cuerda, de tres en tres. Jamás ve hacer a ninguno de ellos el camino inverso. En las madrugadas escucha con nitidez los gritos amarillos de las mujeres que observan impotentes cómo se llevan a sus maridos. Las azoteas tienen entonces las luces encendidas. Los barrotes aún están pegados a la cara de ese niño; su frío vive en él.

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Alicia González entrevista a Gamoneda para la revista LEER (2016)

Portada del número de extra de verano 2016 de la revista Leer.

Portada del número de extra de verano 2016 de la revista Leer.

[Entrevista a Antonio Gamoneda publicada en la Revista LEER correspondiente a julio-agosto 2016, por Alicia González].

Entrevista al sinestésico Antonio Gamoneda

Por ALICIA GONZÁLEZ

Portada de la antología "Niñez" (Calambur Ed.).

Portada de la antología «Niñez» (Calambur Ed.).

Suenan las campanas de la catedral. Gamoneda ya no se asoma a los balcones, ahora es un hombre de puertas adentro. Bueno, lo ha sido siempre y esa introspección hace su poesía espesa, fieramente humana. Ahora recupera al niño desconcertado y morbosamente atraído por la guerra que coloreaba en su mente las imágenes de una España negra en Niñez, mientras mantiene el asombro gracias a su nieta y la voluntad impensada de sobreponerse con ese hipertensor de riesgo que es la poesía.

—Su hija habla de la capacidad performativa de la niñez como relato de pasado, presente y futuro en su obra.

—(Se lo piensa un poco antes de contestar). Ciertamente en mi niñez se dieron marcas que permanecen y que han condicionado y motivado muchos principales aspectos de mi vida.

—Leyendo su obra uno diría que usted es más hijo que padre y esposo, e incluso ha dicho que postergó el ser poeta al ser hijo, padre y esposo. Y es cierto que ha hecho poca poesía estrictamente amorosa. ¿Optó por la poesía existencial desde el primer momento?

—Tengo bastante poesía amorosa en el sentido de amor a la pareja, a la mujer elegida. Ahora, los datos biográficos míos suponen una relación y una dependencia en todos los órdenes muy fuerte con mi madre, que enviudó muy pronto cuando yo tenía menos de un año; yo era hijo único. Y ésta es una circunstancia familiar que configura la convivencia donde las relaciones entre madre e hijo eran particularmente intensas. Eso es así no en mi caso, sino quizá en la mayoría de los casos, pero también es verdad que mi madre tiene en mi escritura un valor de símbolo viviente, como si la «retracción», que es palabra que utilizo en algún poema, hacia la especie maternal supusiera para mí un refugio necesario.

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Entrevista con Gamoneda en un monográfico de la revista Ínsula (2008)

[Entrevista publicada en el número monográfico de la revista Ínsula (nº 736 / 2008) dedicado a Antonio Gamoneda. El número, coordinado por José María Castrillón y Jordi Doce, incluye artículos de Fernando Rodríguez de la Flor,Túa Blesa, Eduardo Moga, Juan José Lanz, Lawrence Breysse-Chanet, Carmen Palomo, J. M. Trabado Cabado y José Antonio Expósito, así como una entrevista con el poeta a cargo de Eloísa Otero y Tomás Sánchez Santiago (la que reproducimos aquí) y un inédito del poeta: las páginas iniciales y finales de Un armario lleno de sombra, su libro de memorias recién concluido.]

ANTONIO GAMONEDA: 

“NO PUEDO PRESCINDIR DEL LENGUAJE POÉTICO
PARA EXPONER LA VERDAD”

Por TOMÁS SÁNCHEZ SANTIAGO y ELOÍSA OTERO

La persistencia con la que Antonio Gamoneda vigila sus recuerdos ha tomado ahora un cariz decisivo. Desde hace algún tiempo, el poeta se afana en escribir unas memorias que aún no da por buenas. En pleno proceso de esa escritura, Gamoneda se sigue planteando cuestiones que van más allá de lo meramente anecdótico o testimonial: la función de la verdad en su escritura, la preeminencia del lenguaje poético, las sorpresas durante el curso de esa introspección biográfica, dolorosa pero al mismo tiempo, según su testimonio, con una fuerte capacidad liberadora. Sobre todos estos aspectos, conversamos largamente con el poeta una mañana de verano [de 2007] en su domicilio de León. La entrevista que sigue da cuenta de aquella demorada conversación.

¿Por qué unas memorias precisamente ahora? ¿Quizá quieren servir para aportar claves sobre algunos de los símbolos de su poesía, como un correlato de su poesía?
No. La intención no es completar en ningún sentido la significación ni el trabajo poético, en el sentido convencional. Pero si el poeta apuesta por las realidades y por el relato existencial, implícito, ciertamente el explícito parece que va a socavar de alguna manera ese otro relato poético. De hecho mi hija menor me ha planteado ciertas reservas sobre la oportunidad de estas memorias por esta razón. O sea, que ese no es el motivo. Mis memorias no pretenden, en ningún caso, completar la escritura poética. Más bien es la necesidad, en un momento concreto, de un reencuentro conmigo mismo.

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Antonio Gamoneda conversa con Antonio Colinas (2007)

Antonio Colinas y Antonio Gamoneda. © Fotografías: Amando Casado.

Antonio Colinas y Antonio Gamoneda. © Fotografías: Amando Casado.

[Entrevista publicada en El Cultural, el 9/04/2007]

Antonio Gamoneda conversa con Antonio Colinas

“Lo de las generaciones poéticas es un disparate”

Subiendo por la calle Ancha de León, en dirección a la casa del poeta Antonio Gamoneda, la memoria va hacia atrás, se abisma. Invierno de 1970. Había soledad y nieve en los montes que rodeaban la “capital del fiero invierno”, pero en aquella cafetería del Hotel París –la que ahora también queda (renovada) a la izquierda de la calle, mientras se asciende hacia la catedral– mis horas libres pasaban cálidas y con lecturas.Y en aquel año de crecimiento interior, la ciudad ya guardaba las presencias literarias de referencia: Victoriano Crémer, que ahora cumple sus 100 años de luchas con energía, Antonio Pereira, maestro de tantas cosas, el primer autor español de cuentos del momento, dicen, y Antonio Gamoneda, en quien esa lucha por ser y por escribir desde la provincia quizá haya sido más exacerbada.

Por ANTONIO COLINAS 

De Gamoneda guardo un recuerdo primero. Estamos ya en 1975. El joven poeta le lleva a su despacho las pruebas de imprenta de un libro, Sepulcro en Tarquinia. Aunque había frío, Gamoneda tenía abiertas de par en par las ventanas. Todo un símbolo anunciador de futuros símbolos poéticos. Hoy el joven poeta, que ya no es joven y, Gamoneda, que goza de la juventud del reconocimiento (su premio Cervantes), se reencuentran al calor del respeto mutuo.

Hoy, en este día primaveral, me parece que sus versos ya no resuenan con el desgarro de una música de Bartok, como en aquellos poemas de Sublevación inmóvil, su primer libro, editado por Adonais en 1960; libro que ahora llevo conmigo para que me lo dedique. En una maravillosa sincronicidad, el poeta me espera en su casa con el primero de mis libros, Poemas de la tierra y de la sangre, también para que yo se lo dedique. “Estamos huérfanos de dedicatorias primeras”, dice mientras nos sentamos, y él me tiende mi libro y yo le tiendo el suyo.

Restos del poeta “arraigado”

Antonio Colinas: Quisiera comenzar a la luz de dos recuerdos personales. El primero hace referencia a tu voz, que me llegó un día, a comienzos de los 60, a través de las ondas de una radio. Leías uno de tus poemas. Una poesía, aquélla, muy distinta de la que luego has hecho; una poesía que podríamos calificar como “arraigada”. ¿Qué queda de aquel poeta de entonces?
Antonio Gamoneda: Claro, primero años 60. Quizá yo no me había desprendido totalmente de la formación religiosa recibida por vía materna. Pesaban, al mismo tiempo, aunque yo no fuera parte de ellos, la voluntad de humanización y la actitud crítica de las gentes de la revista “Espadaña”. Tienes razón en lo que concierne al “arraigamiento”: yo tendía a encontrar mi voluntad y mi destino en una hondura terrestre, sentida como propia, que, en mi entonces, procuraba firmeza y realidad a mi pensamiento poético. Es una noción bastante elemental, pero era así. Curiosamente, esta “terrenalidad” no me libraba de la conciencia idealista, que era única y “oficial” en los años de mi adolescencia y primera juventud. De aquel poeta queda poco, aunque nunca se sabe…

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«Realidad ‘versus’ Realismo», una entrevista con Gamoneda, por BENITO DEL PLIEGO y ANDRÉS FISHER

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[Esta entrevista se publicó originalmente en Hispanic Poetry Review 5.2. (revista auspiciada por el Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Texas, 2006): 80-90. Se completa con este texto de los mismos autores: “ESPACIOS Y LUGARES DE ANTONIO GAMONEDA”, en Hispanic Poetry Review 5.2. (2006): 69-79].

ENTREVISTA CON ANTONIO GAMONEDA

“REALIDAD ‘VERSUS’ REALISMO”

Por BENITO DEL PLIEGO y ANDRÉS FISHER

—Aunque tus primeros poemas fueron escritos a temprana edad y tu primer libro, ‘Sublevación inmóvil’, apareció en 1960, desde la perspectiva de la proyección pública se pueden percibir dos momentos separados por la aparición de ‘Edad’, libro que recibió el Premio Nacional de Literatura. Hasta entonces tu obra era de difícil acceso y su conocimiento mucho más reducido. A la vista de ese cambio, ¿cómo ves tu trayectoria? ¿En que ha influido el reconocimiento recibido?

—Sí, hay que partir de que yo no me siento marginado ni me he sentido marginado nunca, porque en todo caso sería automarginado. Yo soy provinciano vocacional, entonces tengo mis rarezas; rarezas que consisten en que nunca he pedido que me publiquen un libro o que me publiquen poemas. Es decir, han tenido que venir a mí y eso se produce más lentamente; soy un hombre que vive en una ciudad pequeña, que no tiene demasiada voluntad de notoriedades. Eso no quiere decir que no tenga vanidad: claro que la tengo, pero el buscarme el reconocimiento y el escalafón me produce una gran pereza y me la produjo siempre. Me quedo en casa tan tranquilo porque pienso que lo importante es escribir; publicar y que haya una trascendencia también, pero menos. A partir de ‘Edad’ esto, ciertamente, coincidió con algunos premios de cierta significación, y a partir de ahí se produce, yo no diría un reconocimiento —porque no sé muy bien lo que es eso—, sino más bien un acercamiento, fundamentalmente de gente joven, y yo me siento bien con esto. Me siento bien con que en lugares insospechados para mí haya gentes, predominantemente jóvenes, que se interesan por mi escritura. Yo soy hombre de poca escritura.

—Esta aproximación de los poetas jóvenes a tu obra se produce, en España, en un ambiente poético identificado con una literatura autodenominada “realista”, del que tus ideas poéticas se encuentran muy distantes. ¿Qué significación crees que tiene, en este contexto, que se haya reconocido una obra que durante años había quedado al margen de posiciones legitimadas oficiosamente?

—Ha tenido dos consecuencias; bueno, tres. La primera, esa actitud afectuosa, interesada —interesada en el mejor sentido— de la gente que en estos momentos tiene menos de cincuenta años. Salvo muy pocas excepciones, hay una reticencia por parte de los que son de mi edad o mayores que yo. Bien, yo me siento bien en esta situación; eso en cuanto a lo que diríamos actitudes personales. Respecto a las actitudes en la escritura, es cierto que hay una pequeña veta de jóvenes en que, de alguna manera, se dan ciertos parecidos; espero que no sean demasiados, porque no hay por qué empeñarse en ser original a ultranza pero tampoco olvidar que cada uno es su propio poeta. Creo que hay una actitud ante el lenguaje que tiene que ver con lo que yo pienso; en algunos casos es menos todavía; poco más que una resonancia, pero yo pienso que esos chicos o se libran de mí o van apañados; espero que se libren. Y, por otra parte, ya te digo: no es que mis coetáneos no me reconozcan, sino que hay una cierta hostilidad; más que hacia la persona, hacia mi poesía. “¿Pero todavía leéis a Antonio Gamoneda?”—El último que dijo esto creo que fue Joaquín Marco.

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