Eloísa Otero

‘Blues castellano’: el expediente de la censura franquista (1968)

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Portada descolorida (la real era negra, no marrón) de la primera edición de «Blues castellano» (1982).

«Don 14» y «Don 29». Así se denomina en el expediente a los dos lectores-censores que en 1968 leyeron el primer manuscrito de «Blues castellano» de Antonio Gamoneda, y que desaconsejaron su publicación íntegra. Mientras realizaba su tesis sobre Gamoneda, la investigadora Carmen Palomo logró encontrar el expediente de la censura franquista en los archivos de Alcalá de Henares —casi 40 años después de que se denegara el permiso de publicación del libro íntegro–, con el manuscrito original y los doce poemas que fueron censurados (y de esa forma paradójicamente «salvados» para la posteridad por la propia censura, ya que el poeta no había conservado el libro primigenio).

Por ELOÍSA OTERO

“Libro de versos muy malos, de temática y métrica diversa. Sobre todos ellos campan un sentido de resentimiento y odio. Muchos de ellos aparecen con citas de Marx, Lefevbre y otros marxistas. La tónica general de la obra es demagógica, pues aunque no lo dice claramente, el ambiente de desolación que pinta se refiere a España. Así mismo, tiene sus toques de ateísmo. La obra carece en absoluto de valor, pero como hay algunos poemas que pueden ser pasables, se ha preferido señalar, en las páginas marcadas, pues no están numeradas, los poemas que deben ser suprimidos. Con estas tachaduras es publicable”.

Así reza el informe del lector-censor «don 29» (sic) que figura en el expediente de la censura franquista que, en 1968, desaconsejó la publicación completa del libro ‘Blues castellano’, de Antonio Gamoneda. El poemario tuvo que esperar a 1982 para ser publicado íntegramente, en Ediciones Noega (Gijón).

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Gamoneda en la revista gallega ‘Luzes’: «Desconfío definitivamente del poder»

Entrevista a Gamoneda en la revista gallega Luzes.

Entrevista a Gamoneda en la revista gallega Luzes.

Reproducimos, en castellano, una entrevista con el poeta astur-leonés Antonio Gamoneda, publicada en gallego en el nº 11 (octubre de 2014) de Luzes —la revista mensual que dirigen los periodistas y escritores Manuel Rivas y Xosé Manuel Pereiro—. La entrevista se publicó originalmente en papel, con tres fotografías de José Ramón Vega, aunque después la han subido a la página web.

Por ELOÍSA OTERO

Nos recibe una tarde calurosa de verano en la galería de su casa, donde escribe en su portátil, rodeado de libros. Su colección de fósiles ha crecido desde la última vez que estuvimos aquí. La habitación está en penumbra, muy fresquita. Vega pide abrir las ventanas, para hacer las fotos con luz natural, y Gamoneda protesta un poco, no soporta el calor, pero saca su peine del bolsillo de la camisa y se atusa el pelo. Todavía no ha tenido tiempo de afeitarse. Sonríe: “Llevo todo el día trabajando, desde las ocho y media de la mañana…”. Tiene entre manos varias conferencias que deberá pronunciar en México, a finales de agosto, y anda dándole vueltas a unos poemas nuevos, y al prólogo para el libro de un poeta amigo… A sus 83 años este poeta “outsider”, premio Cervantes 2006, siente que no le llega el tiempo para todo lo que tiene hacer, como reescribir el segundo volumen de sus memorias, revisar un libro inédito con ilustraciones de Juan Carlos Mestre, Las venas comunales, o ese largo poema en marcha, titulado “La prisión transparente”, que está preparando para un libro de arte con Masafumi Yamamoto

—¿Cuál sería, a su juicio, su mejor libro?

—Puede no ser mi mejor libro, pero yo propondría Descripción de la mentira. Después de más de 15 años sin publicar y sin apenas escribir, “se me apareció” el primer versículo. El resto se derivó de él por mera, y también impensada, lógica sensible (el fluir rítmico de la palabra), de manera semejante a como se produce la sucesión melódica o rítmica de una composición musical. Se editó en 1977. Sin reflexión previa alguna, apareció en él, dice la crítica, el germen de toda mi poesía posterior.

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La exposición ‘Visión del frío’ (2007)

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Con motivo de la concesión a Antonio Gamoneda del Premio Cervantes 2006, el Museo Luis González Robles, situado en el Rectorado de la Universidad de Alcalá de Henares, dedicó una exposición al poeta, titulada ‘Visión del frío’, que se pudo visitar entre el 23 de abril y el 25 de mayo de 2007. Posteriormente, la exposición viajó a la Casa de Botines, en León, donde se pudo contemplar entre el 19 de julio y el 31 de agosto de 2007.

(Texto del folleto editado para la exposición en León):

«VISIÓN DEL FRÍO»

Por ELOÍSA OTERO
(Comisaria de la exposición «Visión del frío»)

La exposición Visión del frío reúne y pone en situación de diálogo 37 poemas manuscritos de Antonio Gamoneda con 41 obras plásticas (pintura, grabado, escultura, cerámica…) de 20 relevantes artistas —Alejandro Vargas, Juan Carlos Mestre, Alejandro Mieres, Amancio González, Albert Agulló, Juan Barjola, Elías G. Benavides, Bernardo Sanjurjo, Jesús Martínez Labrador, Jorge Pedrero, Juan Martínez, José Hernández, Arcadio Blasco, Orlando Pelayo, Esteban de la Foz, Antoni Tàpies, Faik Husein, Eduardo Chillida, Lucio Muñoz y Jean-Louis Fauthoux—.

“Todos estos cuadros forman parte de mi vida˝, dice Antonio Gamoneda, un poeta cuya relación con las artes plásticas, durante años, ha sido estrecha y fundamental.

Cada una de las 41 obras que se pueden contemplar en la exposición Visión del frío encuentra un lugar en la poesía y en la trayectoria vital de Antonio Gamoneda.

La mayoría de estas piezas han sido descolgadas de las paredes de su casa, en León, y todas tienen su historia singular, que nace de un nudo personal e intelectual entre el poeta y cada uno de los artistas, de vínculos afectivos y creativos que hunden sus raíces en una manera de entender el arte y de afrontar el mundo que les ha tocado vivir.

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Gamoneda: «Los crímenes sociales en la Unión Europea no son manifestaciones de paz»

Antonio Gamoneda. © Fotografía: José Ramón Vega.

Antonio Gamoneda. © Fotografía: José Ramón Vega.

Reproducimos una entrevista con ANTONIO GAMONEDA, publicada en la revista digital TAM TAM PRESS el 23 de octubre de 2012. Con fotografías de José Ramón Vega:

«Los crímenes sociales en la Unión Europea
no son manifestaciones de paz»

Por TOMÁS SÁNCHEZ SANTIAGO y ELOÍSA OTERO

Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931) apenas ve la tele, pero lee distintos periódicos y, hasta que aparecen los deportes, no se pierde “el parte”, como sigue llamando al telediario, del mediodía y de la noche. “Me he dado cuenta de que, ahora mismo, en el ‘parte’ sólo les falta meter telenovelas… ¿No han estado diez días con la tontería de que una vieja estropeó un mal cuadro no sé dónde? Diez días han vivido la prensa, la radio y la televisión de esa bobada…”, se queja, sin dejar de toser. Recién llegado del encuentro-homenaje a los Premios Cervantes en Madrid –donde pronunció un comentado discurso alentando a los escritores a ser incruentos como Don Quijote, numantinamente resistentes y pacíficamente revolucionarios”, conversamos con el poeta afincado en León sobre lo que está sucediendo en el mundo –incluida la polémica concesión del Premio Nobel de la Paz a la Unión Europea–, pero también sobre el libro que acaba de ver la luz después de ocho años de silencio poético, Canción errónea, (Ed. Tusquets).

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‘Príncipe negro’, por X. L. MÉNDEZ FERRÍN

Eloísa Otero, Antonio Gamoneda, Xosé Luís Méndez Ferrín y Víctor M. Díez, en la apertura del ciclo "Nombrando el porvenir. Encrucijada de poetas" que se celebró en el MUSAC (León) en mayo de 2014. © Foto: Ramiro (Diario de León).

Eloísa Otero, Gamoneda, Xosé Luís Méndez Ferrín y Víctor M. Díez, en la apertura del ciclo «Nombrando el porvenir. Encrucijada de poetas» celebrado en el MUSAC (León) en mayo de 2014. © Foto: Ramiro (Diario de León).

Reproducimos un texto publicado el 4 de diciembre de 2006 por el poeta gallego Xosé Luis Méndez Ferrín, en su columna ‘Segunda Feira’ de El Faro de Vigo, con motivo de la concesión a Gamoneda del Premio Cervantes 2006:

«PRÍNCIPE NEGRO»

«Non menos de catro persoas amigas felicitáronme pola concesión
do Premio Cervantes a Antonio Gamoneda»
X.L. MÉNDEZ FERRÍN

O pasado 18 de Brumario a Fundación Cuña Casasbellas promoveu no Teatro Principal de Pontevedra un acto no que Antonio Gamoneda falou de poesía e leu un ferrado dos seus versos. Un auditorio entregue seguiu a palabra do Mestre con recollemento, emoción e tamén unción. Case se sentía o bater dos corazóns ao unísono. Os silencios explodían. As palabras caían con ese peso único da excepcionalidade necesaria. En público e en privado Gamoneda dixo que a poesía escrita hoxe en galego é a mellor da Península, ou algo así. No século XX español –pensa Gamoneda– hai dous poetas grandes en lingua castelán: na primeira metade do século Lorca; na segunda, Claudio Rodríguez. Discutimos: para nosoutros, os señores do século son Lorca e Gamoneda. Dixen eu que a actitude poética de Gamoneda contradí a condición posmosderna (a trivilización e a desregularización). Instálase el na lírica e xamais acepta a posibilidade de finximento. A poesía é o grande milagre do mundo, insistía Pimentel. A poesía produce unha sorte de coñecemento que non é o ordinaria. Un non dicir decindo, e Juan de la Cruz arrevoou coma unha bolboreta negra entre as arañas do salón. Sobre a reminiscencia colectiva, ou sexa o sentido da Historia, actúan algunhas proposicións de Amelia Gamoneda e Fernando R. de la Flor. Din eles que Gamoneda é poeta proletario e que o seu salto escuro adiante ten que ver cun autoexilio que se produce a raíz da Transición entendida como liquidadora da Esperanza. Gamoneda, con trinta anos de militancia comunista, goza do privilexio de ter lúcidos eséxetas. Non é que necesite de Miguel Casado, digamos. Ocorre que a natureza dos poemas de Gamoneda suscita e provoca o grande crítico e o teórico da literatura como un desafío. Só o alto, o grande crítico ou teórico.

Percorreu o poeta, texto a texto, unha persoal historia literaria en Pontevedra. Ao descer aos infernos dos Epitafios, de Libro del frío, de Arden las pérdidas, os que ouvimos fomos sendo modificados e levados a outro sitio que, necesariamente, sintiamos noso. Por fin, Gamoneda anunciou cun poema inédito, que entraba en novas estancias e que era o seu propósito visitalas. Unha meniña entrara na súa vida. Na fontana que a el lle abrolla e corre, aínda que é noite, polos adentros, en Antonio Gamoneda de súpeto atemperou o frío e houbo máis morna luz. Di o poeta que a súa próxima marea será máis honda, tenra, leda. Así sexa, se é para ben. Anunciou, polo tanto, en Pontevedra o noso poeta que, se cadra, un período de Sílabas Negras fique atrás e que a difícil tarefa de ser poeta ledo e solar na ancianidade é a que agarda por el.

Vernes pasado eu saín á rúa e non menos de catro persoas amigas felicitáronme pola concesión do Premio Cervantes a Antonio Gamoneda, tán coñecida dos amigos é a miña predilección pola poesía do meniño que baixou das Asturias a León polos subeiros do gando e aló se fixo príncipe negro dos fabbri da lingua súa. Madrid, esa «corrala», rosmou e torceu o bico. Fálase de que na Academia Española brindou co viño doce da Casa Luis Mateo Díaz á saúde da súa propia sombra. A España literaria élles así e eu pídolles desculpas por cuxar esta columna cunha cita de Luis María Anson, el si da RAG: «Rodríguez Zapatero acaba de concederle el Cervantes a Antonio Gamoneda«. Parece ser que, nalgúns aspectos, esta é a hora da verdade. Eu acabo de recibir o Premio Cervantes.

Xosé Luis Méndez Ferrín y Antonio Gamoneda, en el MUSAC (León) en mayo de 2014. © Foto: Eloísa Otero.

Xosé Luis Méndez Ferrín y Antonio Gamoneda, en el MUSAC (León) en mayo de 2014. © Foto: Eloísa Otero.

Una entrevista con Gamoneda sobre temas de actualidad (2009), por Eloísa Otero

Página de la entrevista.

Página de la entrevista.

[Entrevista publicada en EL MUNDO DE LEON el 12 de abril de 2009 y en EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN el 13 de abril de 2009]

Entrevista con ANTONIO GAMONEDA:
«LA IGLESIA ESTÁ PARTICIPANDO DE FORMA
FRAUDULENTA DE LA ECONOMÍA VIGENTE»

Por ELOÍSA OTERO

Tras el estreno de ‘Escritura y alquimia’, un documental sobre su vida y su obra, Gamoneda protagonizará esta semana un gran congreso en Madrid. Comprometido con el mundo, no elude los temas de actualidad.

—Hace 24 años que recibió el segundo Premio Castilla y León de las Letras, después de Delibes, cuando usted era un autor muy poco conocido, salvo en pequeños círculos. ¿Qué supuso entonces?

—Pues supuso… un dinero (no recuerdo ahora la tela que me dieron, ¡ja, ja!). Pero creo que no modificó nada mi estatus en relación con los lectores, porque son premios de ámbito regional, e incluso en ese ámbito tampoco les hacen mucho caso. Sí sé que por esa norma no escrita de que el premiado sea jurado al año siguiente, yo me puse muy terco, porque ahí estaba Claudio Rodríguez y ya se lo tenían que haber dado…

—¿A quién cree que no le han dado aún ese premio cuando se lo merecería más que otros?

—Es un poco difícil… El poeta José Miguel Ullán, está claro… Además, se cometió la grave torpeza de dejar morir a Ramón Carnicer sin dárselo. No lo entiendo.

—Casi la mitad de los premiados en estos 25 años son leoneses. ¿Qué significado tiene eso para usted?

—Eso dice que el número de escritores por metro cuadrado en León es mayor que en las otras provincias, y de la cantidad surge la calidad también. En León se ha creado la tradición de la escritura, hay tres focos (el grupo de Astorga, los bercianos y luego todos los demás) y muchos poetas. Pero yo, el premio Castilla y León se lo daría a alguien a quien quizá no se lo van a dar nunca, y es a Gaspar Moisés Gómez. No todos sus libros son maravillosos, pero tiene cuatro o cinco que para mí comportan más cantidad y más calidad que lo que pudo aportar Eugenio de Nora, por ejemplo. Lo que pasa es que De Nora convirtió ‘Espadaña’ en un histórico. Pero Eugenio hace 60 años que no escribe un verso, y hablo sin bromear. Su creación literaria son tres libros de versos —cuatro, con el que publicó sin su nombre— y una historia de la novela contemporánea inacabada. Muy bien, fue un catedrático muy trabajador en Suiza, pero la obra es lo que es, lo cual no le priva de la condición de ser un histórico y, en los años 40, del 45 en adelante,  uno de los tres o cuatro poetas españoles  jóvenes más importantes. Pero como escritor terminó ahí, y como estos premios parece que tienen que premiar una obra, pues una obra no la veo. A Gaspar Moisés le pasa lo contrario, ha publicado y tiene sin publicar montones de libros, algunos de gran altura. Pero él no se hace ver. No es un olvidado, sino un ignorado.

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