15-X-2021 / Recital de Antonio Gamoneda en Sevilla

El Aula de Poesía Ateneo/ Universidad de Sevilla retoma su actividad con la presencia del Premio Cervantes de Literatura Antonio Gamoneda. El acto tendrá lugar el viernes 15 de octubre de 2021, a las 19.30, en el Aula Magna de Filología.

El Aula de Poesía Ateneo/Universidad de Sevilla es una iniciativa de la Universidad que forma parte del Plan Integral para el Fomento de la Lectoescritura. Está coordinado conjuntamente por el presidente de la Comisión Académica del Máster en Escritura Creativa y director del Plan Integral para el Fomento de la Lectoescritura, Manuel Ángel Vázquez Medel, por el presidente de la Sección de Literatura del Ateneo de Sevilla, José Vallecillos López y por el poeta Francisco Deco. El Aula organiza una sesión el primer lunes de cada mes para fomentar el conocimiento, la creación y la difusión de la poesía. Por ella han pasado poetas como Miguel Veyrat, Jorge Urrutia y Antonio Carvajal.

‘Blues castellano’, Antonio Gamoneda, Cova Villegas, Delta Galgos. ‘Noche Blanca’, noche inolvidable

Tomamos estas fotografías del muro en FB de Fernando Menéndez, que ayer sábado 2 de octubre de 2021 acompañó a Antonio Gamoneda en la Noche Blanca de Oviedo, una velada en la que el poeta recitó y la cantante asturiana afincada en León Cova Villegas (Isabel Lucio Villegas) cantó poemas del libro Blues castellano que ha musicado con Delta Galgos (Marcos Cachaldora y Gonzalo Ordás). Las fotografías son de Marta Izquierdo.

Antonio Gamoneda lee poemas de ‘Blues castellano’ en Oviedo, acompañado por Fernando Menéndez.

Cova Villegas, con Delta Galgos, en la Noche Blanca de Oviedo.

Libro-disco ‘Blues castellano».

Poema de ‘Blues castellano’.

Antonio Gamoneda y Fernando Menéndez, en Oviedo.

Gamoneda en la Noche Blanca, Oviedo (2-X-2021)

NOCHE BLANCA. OVIEDO

ANTONIO GAMONEDA.
COVA VILLEGAS & DELTA GALGOS: BLUES CASTELLANO.
Literatura. Música.
Sábado 2 de octubre. 21:30.
Auditorio Príncipe Felipe. Sala de Cámara.

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Entrevista con Antonio Gamoneda en La Nueva España (1-X-2021):

Antonio Gamoneda: «No se escribe la vida, se vive la escritura»

«Miren ustedes, yo no vengo solo a leer unos poemas, lo cual haré con mucho gusto y lo mejor que sepa. Yo vengo aquí a despedirme… Soy viejo. Soy viejo y calculo que no podré estar muchas veces ni mucho tiempo en situaciones de poner ante ustedes la pequeña realidad de mi poesía…»

Eso empezó diciendo Antonio Gamoneda, antes de hablar de «la importancia que tiene la poesía para la vida» y concluir con un: «No se escribe la vida, se vive la escritura». Lo dijo en el centro cultural Casa de Vacas, en Madrid, el pasado 20 de septiembre de 2021, en el preámbulo de los Diálogos Literarios Hispano-Rumanos, a donde llegó invitado por la Asociación Colegial de Escritores, de la que es socio desde hace décadas.

A partir del minuto 8.10 del vídeo, Antonio lee un poema memorable, el «Blues del cementerio», de su libro Blues castellano.

Como comentó Manuel Rico en sus redes sociales: «Nos emocionó a todos. La sala de Casa de Vacas quedó suspendida en una dimensión mágica de la realidad».

Gamoneda, en Madrid (20-9-2021) con María Pop, Manuel Rico, Fanny Rubio y Rosana Acquaroni. Fotografía de Daniel Mordzinski.

Gamoneda, en Madrid (20-9-2021), con Manuel Rico. Fotografía de Daniel Mordzinski.

Gamoneda lee poemas de «Arden las pérdidas» (2003)

Antonio Gamoneda lee poemas de su libro «Arden las pérdidas» (2003) en este vídeo de Verboilustrado, cuya imagen es una fotografía de Amando Casado en la que se ve a Gamoneda posando para el escultor Amancio González Andrés.

CLARIDAD SIN DESCANSO
De: «Arden las pérdidas» (2003)
Antonio Gamoneda

Quizá me sucedo en mí mismo. No sé quién pero alguien ha muerto en mí.
También ayer olía la desaparición y estaba amenazado por la luz, pero
hoy es otro el cuchillo delante de mis ojos.

No quiero ser mi propio extraño, estoy entorpecido por las visiones.
Es difícil
poner luz todos los días en las venas y trabajar en la retracción
de rostros desconocidos hasta que se convierten en rostros amados
y después llorar porque voy a abandonarlos o porque ellos van a
abandonarme.
Qué
estupidez tener miedo al borde de la falsedad, qué cansancio
abandonar la inexistencia y
morir después todos los días.

Charlas en honor a Gamoneda, en la FILEM 2021

La poesía en su cruce con la biografía, la poesía vinculada con el ensayo, así como con la traducción, el misticismo, la naturaleza, pero también en su diálogo con la música de rap y el performance… son los ejes que atraviesan y determinan las 250 actividades del programa de la séptima edición de la Feria Internacional del Libro del Estado de México (FILEM) 2021, que en formato híbrido se realizará del 24 de septiembre al 3 de octubre en el Centro de Convenciones Edomex, en Toluca.

Recitales poéticos, un stand up poético a cargo del músico Jaime López y poesía a ritmo de rap complementarán el programa de esta feria cuyo evento más destacado es la entrega del Premio FILEM 2021 para el poeta y ensayista David Huerta; también habrá homenaje a la poeta, traductora e intérprete Silvia Pratt, y charlas en honor del poeta español Antonio Gamoneda; y por los 200 años del natalicio del francés Charles Baudelaire y los 200 años del fallecimiento del poeta británico John Keats.

Juan Carlos Muciño, de Servicios Culturales de la Secretaría de Cultura y Turismo del Estado de México, asegura que a lo largo de 10 días tendrán un programa en el que participan más de 100 escritores, como Mohsen Emadi, Laura Giordano, Arturo Borra, Cristina Rivera Garza, Gerardo Sifuentes, Myriam Moscona, Vicente Quirarte e Isabel Zapata, Félix Suárez y Flor Cecilia Reyes.

  • La  noticia original, AQUI

Gamoneda recitará poemas en Oviedo, y Cova Villegas & Delta Galgos interpretarán ‘Blues castellano’

La cantante Cova Villegas con el dúo Delta Galgos, formado por los guitarristas Marcos Cachaldora y Gonzalo Ordás.

El Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo acogerá el 2 de octubre de 2021 un recital de Antonio Gamoneda, que se culminará con la actuación de la cantante asturiana Cova Villegas y el grupo Delta Galgos interpretando sus versiones de «Blues castellano».

En el ADN de la marca cultural Noche Blanca, un invento de París que ha dado la vuelta al mundo, está, junto a la gratuidad, la nocturnidad y la vanguardia, el empeño en abrir los secretos de la ciudad a sus vecinos al menos durante una noche, en hacer palanca de urbanismos posibles. En el caso de Oviedo también ha sido así desde las primeras Noches Blancas, con largas colas para entrar en la Fábrica de Gas en 2013 o en la de La Vega en 2014, la primera vez que se abrió para este tipo de actividades.

Ahora, en este 2021 en que la noche de las vanguardias recupera programación poscovid, el próximo 2 de octubre, a las 21.30 horas, uno de los grandes poetas vivos del país, el ovetense Antonio Gamoneda estará en el Auditorio Príncipe Felipe. La visita del premio “Cervantes” se produce en circunstancias muy especiales. A sus 90 años, Gamoneda viene desde León, donde reside, a su tierra natal acompañado, en idéntico viaje a las raíces, por la cantante Cova Villegas. El poeta, presentado por el escritor Fernando Menéndez, recitará parte de su obra. Villegas, acompañada por su grupo “Delta galgos” (formado por los guitarristas Gonzalo Ordás y Marcos Cachaldora) interpretará parte del disco de 2018 en el que adaptó algunos de los poemas de “Blues castellano”, una de las obras mayores de Gamoneda, nuevo realismo social que tardó 22 años en publicarse debido a la censura y que lo hizo, precisamente, en una editorial asturiana, Noega, dirigida por Álvaro Díaz Huici.

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«RTVE repasará las generaciones de poesía española, de Antonio Gamoneda a Mario García Obrero»

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Una Radio Televisión Española más centrada en las artes, la ciencia y la educación. Ese es el objetivo de Ignacio Elguero de Olavide, director de Educación, Diversidad Cultural e Internacional de la corporación. Para ello, además de crear nuevos contenidos en radio y televisión, redobla la apuesta por el Canal Internacional, refuerza las coberturas de las grandes citas culturales, como la Feria del Libro de Madrid y la de Fráncfort, y recupera formatos clásicos que en su día conectaron con la audiencia, como La edad de oro y A fondo.

En una primera fase de este gran proyecto transversal que él dirige, planea actualizar casi por completo la parrilla del Canal Internacional. La intención de RTVE (…) es la de “producir, poco a poco, contenidos para este canal que luego puedan saltar a otros espacios de RTVE”. Uno de esos programas estará dedicado a repasar todas las generaciones de la poesía española, de Antonio Gamoneda al joven Mario García Obrero.

Gamoneda participará en los ‘Diálogos literarios’ hispano-rumanos, en Madrid

En el marco del aniversario de 140 años de relaciones diplomáticas entre Rumanía y España, tendrá lugar del 20 al 22 de septiembre de 2021, durante la Feria del Libro de Madrid, un amplio programa de ‘Diálogos literarios’ hispano-rumanos organizado por el Instituto Cultural Rumano de Madrid y la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE), con la colaboración de la Unión de Escritores de Rumanía, el Centro Nacional del Libro (ICR), CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos), el Instituto Cervantes, el Centro Cultural Casa de Vacas – Retiro (Ayuntamiento de Madrid), Casa Museo Miguel de Cervantes, la Fundación General de la Universidad de Alcalá de Henares, y bajo los auspicios de la Embajada de Rumanía en el Reino de España.

El poeta, Premio Cervantes, 2006 Antonio Gamoneda leerá sus poemas en el encuentro.

Estos Diálogos literarios consisten en una serie de mesas redondas al más alto nivel en las que participarán representantes de las diversas etapas del proceso editorial: editores, instituciones que apoyan a traductores y escritores, libreros, críticos literarios, poetas, narradores, dramaturgos, de varias generaciones literarias, investigadores hispanistas y “rumanistas” y periodistas culturales.

Lunes, 20 de septiembre 2021
Madrid, Centro Cultural Casa de Vacas, Parque de El Retiro

18:30 h – 21:00 h Recital poético “Diálogos literarios hispano-rumanos: poetas en escena”

Participan:
Ana Blandiana, Dinu Flamand, Denisa Comănescu, Denisa Duran, Corina Oproae, Ioana Gruia, Antonio Gamoneda, Javier Lostalé, Rosana Acquaroni, Fanny Rubio, Julieta Valero.
Presenta: Javier Lostalé.
Lecturas poemas traducidos del rumano: Beatriz Bergamín, actriz.
Recital musical “Versos en el pentagrama”: Rafa Mora, Moncho Otero, cantautores.

Entrada libre hasta completar el aforo.

Martes, 21 de septiembre
Madrid, Salón de actos del Instituto Cervantes (Calle Barquillo, n.º 4, Madrid)

10:00 h – 10:45 h Apertura institucional y firma del convenio de colaboración ACE & USR

Contará con las intervenciones de los representantes de gobiernos e instituciones de ambos países y de las entidades organizadoras y patrocinadoras. En esa sesión se procederá a la firma del Acuerdo de colaboración entre la Unión de Escritores de Rumanía y la Asociación Colegial de Escritores de España.

11:00 h – 12:15 h “TRADICIÓN Y VANGUARDIA EN LA POESÍA HISPANO-RUMANA”

Participan: Ana Blandiana, Dinu Flamand, Jordi Doce, Antonio Gamoneda, Rosa Lentini          
Moderador: Alfonso Armada.

12:30 h – 13:45 h “LOS RETOS DE LA LITERATURA EN TRADUCCIÓN: LOS EDITORES”

Participan:
Manuel Gil, Director de la Feria del Libro de Madrid.
Horia Barna, director del Centro Nacional del Libro, Instituto Cultural Rumano de Bucarest.
Denisa Comănescu, Editorial Humanitas.
Sergio Suarez, Editorial Pre-textos.
Valeria K. Rivera de Rosales, Editorial Xorki.
Moderador: Ignacio Vidal Folch.

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Gamoneda en Fabero: «César Terrón luchó por la democracia plena que aún no tenemos»

Carmen Busmayor y Antonio Gamoneda, a su llegada a la Casa de la Cultura de Fabero. Busmayor se ha inspirado en unos versos de Gamoneda para escribir el poema ‘Las madres pan’, dedicado a las mujeres que tuvieron hijos represaliados por la dictadura. Foto: L. DE LA MATA / Diario de León.

El poeta Antonio Gamoneda participó en Fabero en el homenaje al guerrillero enterrado en Vega de Espinareda

Por CARLOS FIDALGO
Publicado en Diario de León, el 5 de septiembre de 2021

En la puerta de la Casa de la Cultura de Fabero, abordado por el periodista, el poeta Antonio Gamoneda, cada vez más lúcido a sus 90 años, habló ayer del campesino, del minero, del guerrillero antifranquista, del huido, del maquis, del emboscado César Terrón, que murió abatido en el monte de Villar de Otero un día de julio de 1940. Todo eso fue. Todo eso le llamaron. Y se hizo un silencio hondo a su alrededor entre la gente que aguardaba el momento de sentarse para oír sus palabras en el homenaje a las víctimas del franquismo que organizaban los familiares de Terrón y el Foro de la Memoria, después de colocar una placa de recuerdo en el cementerio de Vega de Espinareda.

«César Terrón es un ejemplo que no debe ser olvidado —dijo el autor del Libro del frío, que fue niño de posguerra— un ejemplo que debe permanecer en la memoria». Y añadió, en una idea que repite a menudo con la claridad de los años, que «la lucha de los huidos, de los maquis, de los guerrilleros, de los emboscados, que así les llamaron, fue por algo que todavía no está logrado; por una democracia plena. Porque una democracia real y no aparente como esta no lleva dentro una dictadura económica». Nuestra democracia, volvió a repetir, por mucho que haya traído otras libertades está coja.

¿Y quién fue César Terrón, el hombre elogiado por Gamoneda? La respuesta esta vez es de otra poeta, la berciana Carmen Busmayor, que ayer acompañó al escritor nonagenario y al historiador Alejandro Martínez en el escenario de Fabero. «Sin actos como este alguien podría pensar que César Terrón fue un delincuente», aseguraba Busmayor porque el régimen de Franco trató a todos los guerrilleros como si solo fueran vulgares bandidos. César Terrón, como dijo Gamoneda, como recordaron tres de sus sobrinas en el cementerio de Vega de Espinareda —donde desde ayer una placa de la artista Soraya Triana le recuerda— fue un campesino, y un minero, que combatió por la República y se echó al monte cuando cayó el frente de Asturias. Uno de esos hombres derrotados a los que se refería Max Aub —recordó Ana Terrón Bañuelos— cuando los describía con la guerra acabada, cansados, sucios, rotos, pero sin perder del todo la esperanza mientras aguardaban la oportunidad de ir al exilio en el puerto de Alicante. «Son lo mejor del mundo. No es hermoso, pero son lo mejor del mundo, no lo olvides», le decía a su hijo uno de los personajes de Aub.

«Sin memoria no hay futuro», había advertido Ana Terrón Bañuelos a quienes asistieron al descubrimiento de la placa en el muro interior del cementerio de Vega. A César Terrón Abad lo enterraron en algún lugar del exterior del camposanto, pero su tumba nunca estuvo señalizada y con la ampliación del recinto es casi imposible dar con sus restos.

Antonio Gamoneda tenía nueve años cuando mataron a César Terrón, pero sí conoció a su hermano, el filósofo Eloy Terrón. Después de pasar por delante del busto que le recuerda frente a la Casa de la Cultura de Fabero, apoyado en su bastón, el Premio Cervantes y Premio Reina Sofía de Poesía, le contaba al periodista que acudía a homenajear al hermano de su amigo Eloy; otro que también combatió por la República y fue condenado por ello antes de estudiar Filosofía. «Vengo a hacer lo que pueda», afirmó el poeta con voz grave, cristalina, en medio del hondo silencio que provocaron sus palabras. Y ese fue un buen comienzo.

Gamoneda recordará en Fabero al guerrillero César Terrón y a las víctimas del franquismo

Publicado en Diario de León, 25-8-2021

Será el próximo 4 de septiembre de 2021, primero en el cementerio de Vega de Espinareda y después en la Casa de Cultura de Fabero. Los asistentes recordarán al guerrillero César Terrón, al capitán de batallón Higinio Carrocera, y a todas las víctimas del franquismo represaliadas en la zona. Y entre las voces que apelarán a la memoria, la del poeta Antonio Gamoneda, el autor del Libro del frío, de El vigilante de la nieve, del Libro de los venenos, entre otros poemarios, Premio Cérvantes, Premio Reina Sofía de Poesía, entre otros premios, y un hombre que vivió de niño la miseria de la posguerra.

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Poemas de ‘Mortal 1936’, de Gamoneda

Obra de Juan Barjola.

Mortal 1936

(1994)

Hierven bajo las túnicas de la ira;
hierven los números y los ácidos
depositados en su espíritu.

Veo el mercurio en las pupilas, líquidos
negros, la fertilidad
de los cuchillos y las sombras; veo
los agujeros y los párpados.

Siento la herida musical, el llanto
multiplicado por el viento, el sol
en la pared de los agonizantes.

Ésta es la soledad de mil cabezas,
la gárgola que aúlla, la gallina
desesperada.
             Al fin, surten las fuentes
sangre, vértigo, luz, acero, lágrimas.

— – —

El miedo entra en la blancura; aún
sus alas hienden la serenidad
y disciernen la sal y la ceniza.

Lívidas hélices y, en el espesor,
lentitud de los pájaros, augurios
en las venas azules de las aguas.

Ah pétalos temibles, semejantes
a las escamas puras de la cólera.

Ah pena corporal, amor herido,
animal de la luz, pueblo abrasado.

— – —

Salen los cuerpos del abismo, ascienden
como azufre solar; su resplandor
atraviesa las aguas.

Hay profecías incesantes. Ved
la transparencia de los signos
y las palomas torturadas.

Éste es el día en que los caballos aprendieron a llorar,
el día horrible y natural de España.

El animal de sombra
enloquece en las pértigas del alba.

ANTONIO GAMONEDA

Poemas del libro 'Mortal 1936 (Pasión y luz de Juan Barjola)'. Mérida, Asamblea de Extremadura, 1994.

‘Mortal 1936’ de Antonio Gamoneda en el memorial ‘Badajoz, 1936’

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(…) Riguroso, emotivo, cargado de simbolismo y apoyado en distintas creaciones artísticas inspiradas en este fatídico capítulo de la Guerra Civil, el memorial ‘Badajoz, 1936’ fue inaugurado por la consejera de Cultura, Nuria Flores, en el ‘hall’ del Palacio de Congresos, el lugar donde tuvo lugar el fusilamiento de cientos de pacenses del bando republicano.

La exposición permanente es un homenaje y un lugar de recuerdo donde las víctimas son las protagonistas, un espacio para asomarse al pasado reciente que invita a profundizar más en qué y por qué ocurrió. «En este espacio que acumula el dolor de las víctimas, se simboliza la barbarie de la guerra. Sobre estas cenizas, levantamos este espacio que es físico, pero sobre todo espiritual, un lugar para el encuentro, la concordia y, sobre todo, para el futuro», destacó la consejera, que recordó que este memorial nació del consenso de los grupos políticos del Ayuntamiento de Badajoz, que aprobaron por unanimidad una moción presentada por Podemos el 14 de abril de 2016 para divulgar qué ocurrió en Badajoz en agosto de 1936. (…)

De Neves a Justo Vila

Un fragmento de las crónicas de Mario Neves, el periodista portugués que narró el horror de aquel agosto en Badajoz, la icónica fotografía de René Brút de los cadáveres apilados junto a la tapia del cementerio viejo o la de los tanques en la antigua plaza de toros, y la relación de víctimas que Francisco Espinosa publicó en ‘La columna de la muerte’ forman el cuerpo documental del memorial.

El resto de contenidos abordan lo sucedido a través de los versos de ‘Mortal 1936’ de Antonio Gamoneda; de la prosa de las ‘Lunas de agosto’ de Justo Vila; de la poesía experimental de Antonio Gómez y sus ‘Disparos de luz’; de la maqueta de la maltrecha escultura de Blanca Muñoz que está en la puerta del Palacio de Congresos; y de la música en bucle de la composición de José Ignacio de la Peña dedicada a las víctimas e interpretada por la Orquesta de Extremadura.

No cesará la alondra

ensangrentada en su furioso canto.

Hoy es el día del jamás y el nunca,

ah país del dolor, Extremadura.

Antonio Gamoneda
‘Mortal 1936 (Pasión y luz de Juan Barjola)’.
Mérida, Asamblea de Extremadura, 1994.

INFORMACIÓN ADICIONAL:

Badajoz, 14 de agosto de 1936, la alondra ensangrentada, un artículo de Manuel Cañada publicado en rebelion.org (2016)

 

Gamoneda: «Las grandes ciudades son una inmensa salvajada» (El Ágora, 2021)

El ganador del Premio Cervantes en 2006 y ya mítico poeta español, Antonio Gamoneda, habla a sus 90 años con ‘El Ágora, diario del agua’ sobre escritura, salud, naturaleza y el empuje de una nueva generación de poetas a los que recomienda que “lean todo”

→Una entrevista de DAVID BENEDICTE 
(publicada el 13 de agosto de 2021 en la sección «Voces por el desarrollo sostenible»)

Cuando Antonio Gamoneda (Oviedo, Asturias; 1931) ajusta el espejo retrovisor de su memoria, le salen libros autobiográficos tan indispensables como Un armario lleno de sombra y La pobreza, publicados ambos por la editorial Galaxia Gutenberg y totalmente necesarios para comprender España y lo que sucedió en ella durante buena parte del siglo XX. Y esto por no hablar de su poesía, la misma que le ayudó a ganar el Premio Cervantes y el Premio Reina Sofía de la Poesía Iberoamericana en aquel 2006 de grato recuerdo que se convirtió en un año clave en su vida y para su obra.

Al otro lado del teléfono, hora convenida, justo después del desayuno. Surge su voz grave, tajante, ronca y dispuesta a poner todos los puntos sobre las íes que sean necesarios a lo largo y ancho de una entrevista en la que, a sus 90 años, vuelve a dejar dos cosas claras. Una. Que su lucidez mental se mantiene a salvo de cualquier amenaza externa. Y dos. Que su pasión por la verdadera poesía aumenta, sin desfallecer, con el paso de las décadas. Conviene prestarle mucha atención. No en vano su voz es la voz de la experiencia.

PREGUNTA.- ¿Cómo sobrelleva la pandemia?

RESPUESTA.- He estado sometido a un claustro, o a un confinamiento como dicen impropiamente, desde el 28 de febrero del año 20. Yo realmente salí 15 días a un monte salvaje asturiano. Aparte de esa breve salida, el mío ha sido un encierro prácticamente carcelario. Sin embargo, lo he llevado bastante bien. Sin sensación de enclaustramiento. Me he dedicado a trabajar furiosamente entre 12 y 14 horas diarias. Y eso ha ocupado el lugar que hubiera ocupado la situación depresiva que supone todo encierro. Lo he pasado bien. Aunque con conciencia de las penalidades que tantísimas personas están atravesando. Pero en lo que concierne a mí situación individual, insisto, he estado bastante bien.

“Hay algo simbólico que es un pequeño jardín en casa que algo consuela”

P.- ¿Qué tal se encuentra de salud?

R.- Bien. Salvo las secuelas de un viejo accidente. Tengo alguna dificultad muy antigua respiratoria, pero la voy sobrellevando. Me encuentro bastante bien. Si no me encontrase bien sería difícil haber trabajado con la intensidad y la cantidad con que lo he hecho este tiempo.

P.- ¿Sigue fumando?

R.- Sí. No mucho al día. Fumo tabaco de liar. Unos ocho o diez pitillos muy finos que me lio o que me lían. No me excedo. No puedo de ninguna manera decir que el tabaco es sanitariamente bueno. Ni que no crea adicción. No se trata de eso. Pero el tabaco sí tiene alguna virtud que no voy a ocultar. El tabaco ayuda, consuela. Se fuma con un gesto que es plenamente natural. Es el gesto del niño en el pecho de la madre y a esta simpleza de los órganos sensibles que succionan está asociada a una especie de bienestar. Yo no soy un vicioso del tabaco por la nicotina ni la adicción química. Lo necesito para tranquilizarme y para trabajar, sobre todo. Necesito tener el pitillo cerca para trabajar. El tabaco es malo, ciertamente, pero tiene alguna no tan pequeña renta positiva y esa es la que me proporciono sin ser fumador constante. A mis años, no voy a modificar esta situación.

P.- ¿Cuánto humo hay en su poesía?

R.- Mucho. No recuerdo si he escrito sin fumar. Son muchos años de tabaco y escritura. Siempre está asociado a mi escritura el pitillo cercano y la posibilidad de ponerlo entre los labios.

P.- ¿Y cuánto paisaje, cuánta naturaleza está asociada a su vida?

R.-Esta larguísima temporada de un año y cuatro meses, poquito. Salvo mis 15 días de naturaleza muy entera y primitiva. Ese monte al que fui en agosto el año pasado y al que volveré este mes, ha sido y es fundamental. Yo me encuentro allí con cervatillos, con ardillas, con tejones. Luego están los pinos, los eucaliptos. Esa naturaleza me viene muy bien. Y este tiempo mi consumo de naturaleza se ha reducido a eso. Hay algo simbólico que es un pequeño jardín en casa que algo consuela. Las hojas de un lauroceraso llegan a mi ventana.

P.- Se habla bastante de la España vaciada, ¿qué tiene usted que añadir?

R.- Eso es un error histórico tremendo. Porque con independencia de la despoblación, las personas dejan el espacio vital con el que han coincidido al nacer y que ha configurado buena parte de nuestra manera de ser y entender. Saltan a la grandísima ciudad y se produce una especie de extrañamiento, de violencia implícita en esa acomodación de gente que, teniendo raíces campesinas, tiene que acomodarse a otra realidad. Y lo hace a veces con gusto, pero con error. Las grandes ciudades son una inmensa salvajada. Este despoblamiento, con independencia de lo que puede dañar a la naturaleza y a la producción agraria, crea una situación ingratamente híbrida. En la gran ciudad se siente constantemente el desequilibrio natural y la irrealidad existencial se agudiza. (más…)

«De poetas provincianos» (diario El Sol, 1991)

Tres de los poetas provincianos citados (Antonio Pereira, Antonio Gamoneda, Eugenio De Nora), fueron investidos como doctores Honoris Causa por la Universidad de León en el año 2000.

De poetas provincianos

Por ANTONIO GAMONEDA
(Artículo publicado en el diario El Sol, en enero de 1991)

El primer poeta provinciano que conocí, sin llegar a verlo con mirada capaz de crear memoria, fue mi padre. Aprendí a leer en un libro suyo cuando no había libros ni escuela: «Rosas pedí en invierno al huerto mío; / bajo la blanca nieve nada había. /  Sólo encontré un rosal muerto de frío / bajo la nieve fría.»

El segundo fue Victoriano Crémer. Victoriano era —es— tierno y espinoso, tenía escoceduras carcelarias y andaba en cuestiones con Antonio González de Lama  (hombre bueno además de presbítero miserablemente beneficiado y de escritor perezoso) y con Eugenio de Nora, marxista practicante, lector en Berna y probable niña de los ojos de Dámaso Alonso. Las cuestiones eran a causa del dibujo que habría de ponerse en la orla fúnebre de ‘Espadaña’, la revista beligerante y pobre que agonizaba en León.

El tercer poeta provinciano que conocí fui yo mismo.

El cuarto fueron Antonio Pereira y Gaspar Moisés Gómez. Antonio es el inventor del erotismo diocesano, además de viajero por el Nepal, narrador afiladísimo y benefactor de la colegiata de Villafranca del Bierzo. Moisés, que lleva más de cuarenta años «dándole a la caza alcance», transita de las blancuras eucarísticas a los considerandos; de éstos a las elegías aplicables al burro de Asurio y al propio Asurio, y, finalmente, a melancolías que tienen que ver con bragas debidamente legitimadas.

El quinto poeta provinciano es innumerable y, a causa de su juventud, altamente benéfico. Practica, según quien sea el individuo, la diplomacia, la notoriedad metropolitana en el ramo narrativo, la saxofonía ecléctica, el suicidio  anunciado y otras dignísimas labores mercantiles o vocacionales.

Finalmente, el sexto y último poeta provinciano vuelvo a ser yo mismo.

Al segundo, tercero y cuarto nos convocaba el delegado Información y Turismo a los efectos de exaltar la primavera en el aula magna de la facultad de Veterinaria cada 21 de marzo de los años 40 y 50. No cobrábamos. Asistían las autoridades: civiles y militares.

También solíamos concurrir a juegos florales y no se nos daban mal. Hace unos treinta años, los pudientes empezaron a abstenerse. Yo me quedé a mitad de camino: escribía los poemas «alusivos» y un «negro» dotado de esmoquin y aceptable voz firmaba la plica. La gloria entera para él; el dinero, a medias. Otros, más pobres que yo, se tenían que joder y dar la cara.

Al hilo de estos naturales sucesos, algunos conspirábamos. Lo hacíamos con más miedo que gloria. Sin embargo, admitiendo que Franco se murió por sí mismo, yo creo que nuestro miedo hizo algo por España. Sin él, sin este miedo, quizá hubiera sido el Opus Dei quien nos hubiera metido en la OTAN.

Un buen día se me empezó a morir gente y comencé a sentir frío y una lucidez inútil. Ahora, gracias a Dios, vuelvo a disfrutar de una razonable confusión.

Sumando los olvidados, los emigrantes, los triunfadores, los suicidas, me he quedado casi sin poetas provincianos. Yo mismo empiezo ya a desaparecer. Ildefonso Rodríguez, que ni siquiera es cuarentón (lector poderoso y una autoridad en tangos), me viene a ver todos los viernes que no toca el saxofón en Vigo. Menos mal.