* Entrevistas

Gamoneda en «La Torre de Montaigne» (2015)

Antonio Gamoneda. © Foto: latorredemontaigne.com

Antonio Gamoneda. © Foto: latorredemontaigne.com

[El poeta leonés conversa con Eduardo Fdez-Martos Machado. La entrevista se publicó en La Torre de Montaigne el 17-7-2015]

Antonio Gamoneda: la luz como amenaza

Su rostro es ruso, amplio, de cejas pobladas y mejillas que han conocido el frío. Su mirada se ciega o retrae a menudo buscando refugio en las cuencas de sus ojos, lugar íntimo donde mantiene su hoguera encendida y donde él encuentra espacio para volar, como los pájaros en sus poemas, perseguido por la luz. Su porte de león de invierno oculta en su corazón una brizna de hierba quebrada por la enfermedad, el dolor y las carencias de su juventud, pero que aún se sostiene, y se inclina y se lamenta y canta a favor del viento.

Por EDUARDO FDEZ-MARTOS MACHADO
En La Torre de Montaigne

En su discurso de aceptación del Premio Cervantes en 2006, Gamoneda contaba que el lenguaje de Cervantes era el lenguaje de la pobreza y no el del poder. Nosotros no hemos visto a Gamoneda pobre ni poderoso sino sencillo, casi anónimo, entrando en La Torre reconocido solo por los lectores de poesía. Aprendió a leer con cinco años en un libro de poemas publicado por su padre, y desde entonces, inmerso en la soledad y desolación de la España de la posguerra, lleva el día y la noche dentro.

Su poesía es fiera y solitaria. El filo de los cuchillos, la luz como metáfora de la muerte y una extraña y cálida ternura sostienen su obra poética construida en soledad y desolación. Antonio Gamoneda es la semilla que cayó en terreno baldío, y dio fruto. En su intimidad conversa con sus doctos libros, y su ser oculto, lacerado, lo expone impúdicamente en su poesía, donde se refugian el niño que fue, el adulto olvidado, y el muerto que camina.

Pero de momento, aún hierve su calavera. A lo mejor Don Antonio es el abuelo entrañable o tal vez huraño que no tuvo ocasión de ser Machado. Y a lo mejor por eso -no solo por eso-, cuando se haya ido, releyendo sus poemas sentados en el sillón o embozados en las sábanas, a algunos se nos aparecerá el fantasma de este Don Antonio, el vivo, el poeta del invierno, arrastrando sus cadenas de hortensias y sus bolas de luz en las que hoy bebemos tantos.

Como es fácil indagar en la red y fuera de ella en la obra y biografía de Gamoneda, nos limitamos a entreverar la conversación que mantuvimos con algunas piezas breves extraídas de sus libros de poemas.

Soy el que ya comienza a no existir
y el que solloza todavía.

Es horrible ser dos inútilmente.

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FIL / Gamoneda: «La lectura es un arte de creación»

El escritor inauguró el Salón de Poesía. Foto: EL INFORMADOR / P. Franco.

El escritor inauguró el Salón de Poesía. Foto: EL INFORMADOR / P. Franco.

«La lectura es un arte de creación»

Antonio Gamoneda habla del proceso de escritura y la importancia de la poesía para el diario El Informador (México)

GUADALAJARA, JALISCO (27/NOV/2016).- El poeta español Antonio Gamoneda (1931) vivió en su infancia la guerra civil de su país, cuyo ambiente de posguerra moldeó su poesía. Heredero del nombre de su padre, también poeta, Gamoneda encontró también en la poesía un medio de expresión y de asimilación de la realidad. Su primer libro, Sublevación inmóvil, fue finalista del Premio Adonais de Poesía en su edición de 1959. El poemario se publicó al año siguiente, abriendo una bibliografía que incluye, además de la poesía, el ensayo y la memoria. Ha colaborado también con artistas plásticos. A su llegada a Guadalajara, platicamos con el escritor sobre la evolución de su obra, la poesía misma y los ejes temáticos que la han regido.

—En “Escritura y alquimia” comenta la experiencia de verse retratado en barro para una escultura, y cómo reconocía su rostro, ¿se reconoce en sus poemas? Sobre todo en sus primeros poemarios.

—No totalmente, hay un hilo existencial. Me doy cuenta que llega hasta mi primerísima juventud, mi adolescencia y más allá, hasta mi niñez. El tiempo modifica, modula todas las circunstancias que están en el entorno de ese hilo existencial. Modifica incluso la actitud personal del poeta. Reconocimiento sí, pero no pleno.

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FIL / Gamoneda: “Si la poesía no tiene que ver íntimamente con la vida, no interesa”

Antonio Gamoneda en Guadalajara (México). Foto: Enrique Mendoza / ZETA.

Antonio Gamoneda en Guadalajara (México). Foto: Enrique Mendoza / ZETA.

“Si la poesía no tiene que ver íntimamente con la vida, no interesa”: Antonio Gamoneda

Semanario ZETA publicará próximamente una amplia entrevista con el poeta

Por Enrique Mendoza Hernández
Publicado en zetatijuana.com el 4 de diciembre 2016

Guadalajara, Jalisco.- Uno de los célebres poetas del mundo hispanoparlante más importantes de la actualidad es Antonio Gamoneda, actualmente de 85 años de edad, quien participó en diversas actividades en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL). Durante su estancia en la FIL de Guadalajara, el ganador del Premio Cervantes 2006 inauguró el sábado 26 de noviembre de 2016 el Salón de la Poesía y, por supuesto, leyó algunos fragmentos de su obra poética; además, el viernes 2 de diciembre, durante el Encuentro de Literaturas en Lenguas Originarias de América participó en el “Conversatorio poético” junto con Humberto Ak’ Abal y Mardonio Carballo. El autor de “Arden las pérdidas” (Tusquets, 2006, tercera edición) y “Cecilia y otros poemas” (Fondo de Cultura Económica, Universidad de Alcalá, 2007), también concedió generosamente una entrevista a Semanario ZETA, de la que a continuación se publica solo un fragmento de la charla sucedida la mañana del sábado 3 de diciembre.

—¿Cuál sería el debate que usted propone en cuanto a la poesía contemporánea?

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Encuentro virtual de Gamoneda con los lectores del diario ‘El Mundo’ (2007)

Encuentro con los lectores en El Mundo.

Encuentro con los lectores en El Mundo.

 Haz un click en la imagen para leerlo…

Entrevista con Gamoneda en La voz de Asturias (2008)

Página de la entrevista.

Página de la entrevista.

 Rescatamos una entrevista publicada con Antonio Gamoneda publicada en el diario LA VOZ DE ASTURIAS, el 7 de marzo de 2008:

ANTONIO GAMONEDA:

«Ángel estaba enfermo de soledad, y que
dijera que le utilizaban les ha enfurecido»

Por GEORGINA FERNÁNDEZ

Está en Oviedo y es noticia. Su desencuentro con el entorno de Ángel González, tras la muerte del poeta asturiano ha desatado una tormenta. Primero Almudena Grandes y Joaquín Sabina; y muchos otros detrás, le han crucificado. Así que hablamos un poco de todo, de la poesía, de Clarín, de esas memorias en las que hablará de su infancia… Pero los dos sabemos que, finalmente, habrá que tocar ese espinoso asunto.

Viene usted a hablar a la Universidad y alguien de ella, Emilio Alarcos, creo que fue quien le animó a escribir tras aquella pausa de varios años
Exactamente. Fue el año 1975, y sin decirme nada. Un buen día recibí de la Fundación Juan March la concesión de una beca que me obligaba a escribir un libro en un año. El entonces era consejero de la Fundación y sé que fue quien hizo la operación.

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«El triunfo de la justicia poética». Amalia Iglesias entrevista a Gamoneda para la revista Minerva (2007)

[Entrevista publicada en el número 4 de la revista Minerva, editada por el Círculo de Bellas Artes de Madrid en 2007, dentro del dossier dedicado a Antonio Gamoneda

Antonio Gamoneda. Fotografía: Luis Asín.

Antonio Gamoneda. Fotografía: Luis Asín.

EL TRIUNFO DE LA JUSTICIA POÉTICA

ENTREVISTA CON ANTONIO GAMONEDA

Por AMALIA IGLESIAS

Ni el silencio, ni la indiferencia, ni la escritura a contracorriente durante muchos años consiguieron acallar la voz de uno de los poetas más hondos y auténticos que ha dado nuestro idioma. Antonio Gamoneda ha sabido mantenerse fiel a la palabra poética sin escuchar las sirenas de las tendencias de moda ni plegarse a ningún discurso ni grupo dominante. Su independencia y su obra son un ejemplo de integridad, de honestidad con la palabra. Ahora, el tiempo hace justicia, llegan los premios: el Cervantes, el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, la Medalla de Oro del CBA… Algo está cambiando, no todo está perdido, quien lea a Antonio Gamoneda puede comprobar que aún queda espacio para la poesía y quien lo lee lo sabe.

Es un placer para mí tener la oportunidad de conversar con usted sobre su poesía. Consciente de que hablar de poesía no es algo que le entusiasme, porque sé que lo que le gusta es escribir y no hablar sobre lo que escribe, le agradezco doblemente que me haya concedido este tiempo. Sé que está trabajando en la escritura de sus memorias y me gustaría que me contara por qué ha sentido la necesidad de emprender una escritura de este género cuando ya su poesía es un constante ejercicio de memoria que nos lleva a algunos nudos esenciales de su biografía.

Tu primera pregunta me coge muy en caliente, porque he grapado la que puede ser primera versión de mis memorias hace unos días. Efectivamente, la poesía es un arte de la memoria, pero la poesía se produce en la subjetividad y va hacia un lenguaje que no es propiamente informativo. En las memorias, se trata de trasladar a la escritura una situación, no me atrevo a decir objetiva, porque es quizá imposible, pero sí se intenta rehuir la conversión en pensamiento poético, porque las memorias siempre pretenden ser informativas, pretenden poner en sucesión y en un orden de significación los hechos de la vida.

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«Antonio Gamoneda: el poeta de las cosas simples» / Una entrevista de Violeta Serrano para el diario argentino La Nación (2015)

[Reproducimos una entrevista de Violeta Serrano con Gamoneda publicada el 2 de enero de 2015 en el diario argentino La Nación, en la portada del suplemento ADN Cultura]

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Antonio Gamoneda: el poeta de las cosas simples

Distinguido con el Premio Nacional de Poesía de España y con el Cervantes, es una de las voces literarias más destacadas de su tierra. En esta entrevista repasa su historia, marcada por la tragedia familiar, la pobreza y el franquismo, reflexiona sobre el lenguaje poético y confiesa que la vida le parece «un extraño accidente»

Por VIOLETA SERRANO

Antonio Gamoneda le pide a su mujer que lo inyecte el día que cumple cuarenta y cinco años. Amelia Lobón se resiste. Te va a hacer mal, le advierte. Y él responde: «Entonces, tendrás que prepararte para verme sufrir». En un gesto de respeto y amor, dieciséis milímetros de Pantopón, la rosa líquida, entran por las venas del enfermo terminal y éste se duerme. No se despertará más. Deja un libro de poesía publicado en 1919, Otra más alta vida. Para su hijo, que entonces tiene apenas un año de vida, será el primer acercamiento a la lectura, pues es una de las pocas cosas que su madre va a poder llevarse consigo en su mudanza a León.

Viuda y con problemas de salud, decide dejar la humedad de Asturias, al norte de España, por un lugar más seco, interior, alejado de la proximidad y la bravura del mar Cantábrico. Descienden entonces, madre e hijo, 120 km de mapa con lo justo y necesario para ensayar una supervivencia mísera. Estamos en 1934 y a la Guerra Civil Española sólo le quedan dos años para estallar. Cuando eso sucede, en 1936, Antonio Gamoneda Lobón es un chico de apenas cinco años de edad. Vive ya en una zona marginal, de la periferia de León capital, al noroeste de España, en la margen derecha del río Bernesga, en la antigua carretera de Zamora, al número 4. El tono del llamado Barrio de la Sal es negruzco y las escenas que allí se generan, vergonzosamente normales. León ha caído en manos de los nacionales, de los militares rebeldes a la República, engañando a los mineros asturianos del norte. La ciudad sirve de sede a la Legión Cóndor y es, toda ella, un inmenso penal. La cárcel más grande, la misma que en el siglo XVII albergara al mismísimo Francisco de Quevedo, es la de San Marcos –hoy, irónicamente, un parador de lujo galardonado con cinco estrellas– y, casualmente, para llegar hasta ella es necesario pasar por delante de la carretera de Zamora. Un niño encaja su rostro contra los barrotes del balcón, siente el frío mientras ve pasar filas de hombres, atados por una cuerda, de tres en tres. Jamás ve hacer a ninguno de ellos el camino inverso. En las madrugadas escucha con nitidez los gritos amarillos de las mujeres que observan impotentes cómo se llevan a sus maridos. Las azoteas tienen entonces las luces encendidas. Los barrotes aún están pegados a la cara de ese niño; su frío vive en él.

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Alicia González entrevista a Gamoneda para la revista LEER (2016)

Portada del número de extra de verano 2016 de la revista Leer.

Portada del número de extra de verano 2016 de la revista Leer.

[Entrevista a Antonio Gamoneda publicada en la Revista LEER correspondiente a julio-agosto 2016, por Alicia González].

Entrevista al sinestésico Antonio Gamoneda

Por ALICIA GONZÁLEZ

Portada de la antología "Niñez" (Calambur Ed.).

Portada de la antología «Niñez» (Calambur Ed.).

Suenan las campanas de la catedral. Gamoneda ya no se asoma a los balcones, ahora es un hombre de puertas adentro. Bueno, lo ha sido siempre y esa introspección hace su poesía espesa, fieramente humana. Ahora recupera al niño desconcertado y morbosamente atraído por la guerra que coloreaba en su mente las imágenes de una España negra en Niñez, mientras mantiene el asombro gracias a su nieta y la voluntad impensada de sobreponerse con ese hipertensor de riesgo que es la poesía.

—Su hija habla de la capacidad performativa de la niñez como relato de pasado, presente y futuro en su obra.

—(Se lo piensa un poco antes de contestar). Ciertamente en mi niñez se dieron marcas que permanecen y que han condicionado y motivado muchos principales aspectos de mi vida.

—Leyendo su obra uno diría que usted es más hijo que padre y esposo, e incluso ha dicho que postergó el ser poeta al ser hijo, padre y esposo. Y es cierto que ha hecho poca poesía estrictamente amorosa. ¿Optó por la poesía existencial desde el primer momento?

—Tengo bastante poesía amorosa en el sentido de amor a la pareja, a la mujer elegida. Ahora, los datos biográficos míos suponen una relación y una dependencia en todos los órdenes muy fuerte con mi madre, que enviudó muy pronto cuando yo tenía menos de un año; yo era hijo único. Y ésta es una circunstancia familiar que configura la convivencia donde las relaciones entre madre e hijo eran particularmente intensas. Eso es así no en mi caso, sino quizá en la mayoría de los casos, pero también es verdad que mi madre tiene en mi escritura un valor de símbolo viviente, como si la «retracción», que es palabra que utilizo en algún poema, hacia la especie maternal supusiera para mí un refugio necesario.

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Entrevista con Gamoneda en un monográfico de la revista Ínsula (2008)

[Entrevista publicada en el número monográfico de la revista Ínsula (nº 736 / 2008) dedicado a Antonio Gamoneda. El número, coordinado por José María Castrillón y Jordi Doce, incluye artículos de Fernando Rodríguez de la Flor,Túa Blesa, Eduardo Moga, Juan José Lanz, Lawrence Breysse-Chanet, Carmen Palomo, J. M. Trabado Cabado y José Antonio Expósito, así como una entrevista con el poeta a cargo de Eloísa Otero y Tomás Sánchez Santiago (la que reproducimos aquí) y un inédito del poeta: las páginas iniciales y finales de Un armario lleno de sombra, su libro de memorias recién concluido.]

ANTONIO GAMONEDA: 

“NO PUEDO PRESCINDIR DEL LENGUAJE POÉTICO
PARA EXPONER LA VERDAD”

Por TOMÁS SÁNCHEZ SANTIAGO y ELOÍSA OTERO

La persistencia con la que Antonio Gamoneda vigila sus recuerdos ha tomado ahora un cariz decisivo. Desde hace algún tiempo, el poeta se afana en escribir unas memorias que aún no da por buenas. En pleno proceso de esa escritura, Gamoneda se sigue planteando cuestiones que van más allá de lo meramente anecdótico o testimonial: la función de la verdad en su escritura, la preeminencia del lenguaje poético, las sorpresas durante el curso de esa introspección biográfica, dolorosa pero al mismo tiempo, según su testimonio, con una fuerte capacidad liberadora. Sobre todos estos aspectos, conversamos largamente con el poeta una mañana de verano [de 2007] en su domicilio de León. La entrevista que sigue da cuenta de aquella demorada conversación.

¿Por qué unas memorias precisamente ahora? ¿Quizá quieren servir para aportar claves sobre algunos de los símbolos de su poesía, como un correlato de su poesía?
No. La intención no es completar en ningún sentido la significación ni el trabajo poético, en el sentido convencional. Pero si el poeta apuesta por las realidades y por el relato existencial, implícito, ciertamente el explícito parece que va a socavar de alguna manera ese otro relato poético. De hecho mi hija menor me ha planteado ciertas reservas sobre la oportunidad de estas memorias por esta razón. O sea, que ese no es el motivo. Mis memorias no pretenden, en ningún caso, completar la escritura poética. Más bien es la necesidad, en un momento concreto, de un reencuentro conmigo mismo.

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Antonio Gamoneda conversa con Antonio Colinas (2007)

Antonio Colinas y Antonio Gamoneda. © Fotografías: Amando Casado.

Antonio Colinas y Antonio Gamoneda. © Fotografías: Amando Casado.

[Entrevista publicada en El Cultural, el 9/04/2007]

Antonio Gamoneda conversa con Antonio Colinas

“Lo de las generaciones poéticas es un disparate”

Subiendo por la calle Ancha de León, en dirección a la casa del poeta Antonio Gamoneda, la memoria va hacia atrás, se abisma. Invierno de 1970. Había soledad y nieve en los montes que rodeaban la “capital del fiero invierno”, pero en aquella cafetería del Hotel París –la que ahora también queda (renovada) a la izquierda de la calle, mientras se asciende hacia la catedral– mis horas libres pasaban cálidas y con lecturas.Y en aquel año de crecimiento interior, la ciudad ya guardaba las presencias literarias de referencia: Victoriano Crémer, que ahora cumple sus 100 años de luchas con energía, Antonio Pereira, maestro de tantas cosas, el primer autor español de cuentos del momento, dicen, y Antonio Gamoneda, en quien esa lucha por ser y por escribir desde la provincia quizá haya sido más exacerbada.

Por ANTONIO COLINAS 

De Gamoneda guardo un recuerdo primero. Estamos ya en 1975. El joven poeta le lleva a su despacho las pruebas de imprenta de un libro, Sepulcro en Tarquinia. Aunque había frío, Gamoneda tenía abiertas de par en par las ventanas. Todo un símbolo anunciador de futuros símbolos poéticos. Hoy el joven poeta, que ya no es joven y, Gamoneda, que goza de la juventud del reconocimiento (su premio Cervantes), se reencuentran al calor del respeto mutuo.

Hoy, en este día primaveral, me parece que sus versos ya no resuenan con el desgarro de una música de Bartok, como en aquellos poemas de Sublevación inmóvil, su primer libro, editado por Adonais en 1960; libro que ahora llevo conmigo para que me lo dedique. En una maravillosa sincronicidad, el poeta me espera en su casa con el primero de mis libros, Poemas de la tierra y de la sangre, también para que yo se lo dedique. “Estamos huérfanos de dedicatorias primeras”, dice mientras nos sentamos, y él me tiende mi libro y yo le tiendo el suyo.

Restos del poeta “arraigado”

Antonio Colinas: Quisiera comenzar a la luz de dos recuerdos personales. El primero hace referencia a tu voz, que me llegó un día, a comienzos de los 60, a través de las ondas de una radio. Leías uno de tus poemas. Una poesía, aquélla, muy distinta de la que luego has hecho; una poesía que podríamos calificar como “arraigada”. ¿Qué queda de aquel poeta de entonces?
Antonio Gamoneda: Claro, primero años 60. Quizá yo no me había desprendido totalmente de la formación religiosa recibida por vía materna. Pesaban, al mismo tiempo, aunque yo no fuera parte de ellos, la voluntad de humanización y la actitud crítica de las gentes de la revista “Espadaña”. Tienes razón en lo que concierne al “arraigamiento”: yo tendía a encontrar mi voluntad y mi destino en una hondura terrestre, sentida como propia, que, en mi entonces, procuraba firmeza y realidad a mi pensamiento poético. Es una noción bastante elemental, pero era así. Curiosamente, esta “terrenalidad” no me libraba de la conciencia idealista, que era única y “oficial” en los años de mi adolescencia y primera juventud. De aquel poeta queda poco, aunque nunca se sabe…

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«Realidad ‘versus’ Realismo», una entrevista con Gamoneda, por BENITO DEL PLIEGO y ANDRÉS FISHER

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[Esta entrevista se publicó originalmente en Hispanic Poetry Review 5.2. (revista auspiciada por el Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Texas, 2006): 80-90. Se completa con este texto de los mismos autores: “ESPACIOS Y LUGARES DE ANTONIO GAMONEDA”, en Hispanic Poetry Review 5.2. (2006): 69-79].

ENTREVISTA CON ANTONIO GAMONEDA

“REALIDAD ‘VERSUS’ REALISMO”

Por BENITO DEL PLIEGO y ANDRÉS FISHER

—Aunque tus primeros poemas fueron escritos a temprana edad y tu primer libro, ‘Sublevación inmóvil’, apareció en 1960, desde la perspectiva de la proyección pública se pueden percibir dos momentos separados por la aparición de ‘Edad’, libro que recibió el Premio Nacional de Literatura. Hasta entonces tu obra era de difícil acceso y su conocimiento mucho más reducido. A la vista de ese cambio, ¿cómo ves tu trayectoria? ¿En que ha influido el reconocimiento recibido?

—Sí, hay que partir de que yo no me siento marginado ni me he sentido marginado nunca, porque en todo caso sería automarginado. Yo soy provinciano vocacional, entonces tengo mis rarezas; rarezas que consisten en que nunca he pedido que me publiquen un libro o que me publiquen poemas. Es decir, han tenido que venir a mí y eso se produce más lentamente; soy un hombre que vive en una ciudad pequeña, que no tiene demasiada voluntad de notoriedades. Eso no quiere decir que no tenga vanidad: claro que la tengo, pero el buscarme el reconocimiento y el escalafón me produce una gran pereza y me la produjo siempre. Me quedo en casa tan tranquilo porque pienso que lo importante es escribir; publicar y que haya una trascendencia también, pero menos. A partir de ‘Edad’ esto, ciertamente, coincidió con algunos premios de cierta significación, y a partir de ahí se produce, yo no diría un reconocimiento —porque no sé muy bien lo que es eso—, sino más bien un acercamiento, fundamentalmente de gente joven, y yo me siento bien con esto. Me siento bien con que en lugares insospechados para mí haya gentes, predominantemente jóvenes, que se interesan por mi escritura. Yo soy hombre de poca escritura.

—Esta aproximación de los poetas jóvenes a tu obra se produce, en España, en un ambiente poético identificado con una literatura autodenominada “realista”, del que tus ideas poéticas se encuentran muy distantes. ¿Qué significación crees que tiene, en este contexto, que se haya reconocido una obra que durante años había quedado al margen de posiciones legitimadas oficiosamente?

—Ha tenido dos consecuencias; bueno, tres. La primera, esa actitud afectuosa, interesada —interesada en el mejor sentido— de la gente que en estos momentos tiene menos de cincuenta años. Salvo muy pocas excepciones, hay una reticencia por parte de los que son de mi edad o mayores que yo. Bien, yo me siento bien en esta situación; eso en cuanto a lo que diríamos actitudes personales. Respecto a las actitudes en la escritura, es cierto que hay una pequeña veta de jóvenes en que, de alguna manera, se dan ciertos parecidos; espero que no sean demasiados, porque no hay por qué empeñarse en ser original a ultranza pero tampoco olvidar que cada uno es su propio poeta. Creo que hay una actitud ante el lenguaje que tiene que ver con lo que yo pienso; en algunos casos es menos todavía; poco más que una resonancia, pero yo pienso que esos chicos o se libran de mí o van apañados; espero que se libren. Y, por otra parte, ya te digo: no es que mis coetáneos no me reconozcan, sino que hay una cierta hostilidad; más que hacia la persona, hacia mi poesía. “¿Pero todavía leéis a Antonio Gamoneda?”—El último que dijo esto creo que fue Joaquín Marco.

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Una larga entrevista con Gamoneda en la revista ‘Campo de Agramante’ (2008)

[Entrevista publicada en la revista Campo de Agramante. Nº 10, Otoño-Invierno de 2008. Una publicación de la Fundación Caballero Bonald, Jérez de la Frontera, Cádiz]

ANTONIO GAMONEDA: «EN LA POESÍA ES EL LENGUAJE EL QUE GENERA PENSAMIENTO»

UNA CONVERSACIÓN LARGA Y CON PAUSAS SOBRE SU POESÍA

Por TOMÁS SÁNCHEZ SANTIAGO y ELOÍSA OTERO

Si todo escritor es ya un espacio en sí mismo –un espacio alzado y acotado con palabras–, hablar del espacio real donde se desenvuelve la vida habitual de Antonio Gamoneda se hace aún más obligado, en especial cuando se ha conocido su casa, a un paso de la propia catedral de León pero con una vocación claustral que deja al visitante una sensación definitiva de apartamiento, de insólita lejanía que pone al exterior menos inmediato y de espaldas, y que encaja muy bien con esa voluntad personal de retiro, de “retracción”, a la que tantas veces se ha referido el poeta. Y es que una vez abierta la estrecha puerta verde y traspasado el pequeño patio –casi un imprevisible estanque de cemento con una pequeña lágrima de arriates, un microcosmos vegetal y la majestad de un árbol caballero, un lauroceraso, que se asoma a la calle por encima de la tapia– pareciera que se ha evaporado por ensalmo el ritmo de afuera para entrar en otra clave vital, la de quien nunca se dejó sujetar del todo por las supuestas obligaciones civiles de un poeta de ciudad. O “un poeta de barrio”, como él mismo ha querido decir más de una vez. Todo sigue, pues, ahí afuera a la mano, sí, pero ya tan lejos…

Esta es la crónica de una entrevista discontinua, un si-es-no-es de hilván frágil, una conversación llena de poros, abierta y enterrada entre sucesos –viajes, ausencias, desencuentros de fechas– que no ayudaban a terminarla fácilmente. Como la propia escritura de Gamoneda, se hizo necesario revisar más de una vez lo recogido en las grabadoras para de nuevo reacomodarlo, imantarlo en el presente. Todo comenzó a finales de julio y sólo se acabó de resolver totalmente en diciembre. Ya este juego de desajustes —la luz, el frío, los propios avatares del entretanto, los nuevos episodios viajeros contados como divertimentos que rompían cualquier gravedad— ha hecho que todo se inunde de cierta irrealidad. Escuchar en la grabadora a las puertas del invierno una algarabía de aves y campanas alborotadas del verano contribuyó asimismo a ello.

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RAFAEL SARAVIA y VÍKTOR GÓMEZ entrevistan a Gamoneda en la revista «Quimera» (Abril, 2016)

Portada del nº 389 de la revista Quimera (abril 2016).

Portada del nº 389 de la revista Quimera (abril 2016).

[Reproducimos, por cortesía de los poetas Rafael Saravia y Víktor Gómez, la entrevista que le hicieron a Antonio Gamoneda y que se publicó en el número 389 de la revista Quimera, correspondiente al mes de abril de 2016]. 

Por RAFAEL SARAVIA Y VÍKTOR GÓMEZ

Antonio Gamoneda es un poeta de lo intangible y lleno de verdad. Un humanista que denota un pensamiento no sometido a una voluntad mercantilista; ni siquiera a una voluntad antropocéntrica. Un poeta que se mueve en ese “no saber sabiendo” de Juan de Yepes y que ha entroncado su existencia en esa cultura de la pobreza que nos muestra una contundencia propia del más rotundo Sartre o el más iluminado Slavoj Zizek. Su conciencia desarrolla una poética como pocas se han dado en este siglo pasado y el que pisamos. He aquí unas preguntas para conocer ese algo más de la intuición de un maestro como Gamoneda. 

—¿Qué puede aportar la poesía, a diferencia de otros modos de expresión lingüística como el ensayo, la narrativa o el discurso político, a la sociedad actual?

—Sí, puede aportar «a diferencia». En modo y manera muy diferentes. Sartre, en Orfeo negro, afirma que «… siendo la poesía irremediablemente subjetiva, no puede modificar las realidades objetivas». Así es, pienso yo, y añado para clarificar la cita: realidades objetivas como son el absolutismo práctico de los poderes establecidos; la apenas limitada apropiación, por parte del capital, de la producción generada por el trabajo; la muy irregular distribución de la riqueza; la inexistente definición jurídica de auténticos crímenes sociales etc. En menos palabras: las realidades estructurales. Y con más palabras: las realidades configuradas por el sistema, bien entendido que el sistema no es únicamente político (la democracia, por ejemplo), sino también su correlato histórico, el poder económico. Por esto me sorprendo cuando partidos presuntamente progresistas declaran que tal actividad o tal programa, «no», porque «es antisistema». No pienso en dictaduras ya fracasadas, pero sí me digo y les digo: «Amigos: ¿pero no es precisamente el sistema lo que hay que desmontar? ¿No es una democracia falsificada la máscara más o menos sonriente de un totalitarismo económico?

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Una conversación con VICENTE VALERO para ‘Diario de Ibiza’

[Reproducimos una conversación entre ANTONIO GAMONEDA y el poeta VICENTE VALERO publicado en ‘La Miranda’, suplemento de Cultura de Diario de Ibiza, en 2011:]

ANTONIO GAMONEDA:
«EL TIEMPO CONSISTE
EN AVANZAR HACIA LA DESAPARICIÓN»

Por VICENTE VALERO

El poeta Antonio Gamoneda cumple 80 años el próximo día 30 y el mes de mayo se ha iniciado con una celebración, esta semana, en Toledo. En la maravillosa sinagoga del Tránsito han tenido lugar diversos actos de homenaje, organizados por los poetas Olvido García Valdés y Miguel Casado, principalmente con lecturas poéticas, en honor de quien es considerado el mejor poeta español vivo, Premio Cervantes 2006.

—¡Felicidades!
—Para mí cumplir 80 años significa haber asumido una especie de conformidad no solamente con la vejez sino con la perspectiva de la muerte. Acepto la naturalidad del hecho de ser viejo y tener poco tiempo por delante. En esta manera de ver las cosas han influido no solamente mi experiencia acumulada, también la aparición en mi vida de mi nieta Cecilia, que me ha proporcionado la sensación de vivir en ella, una especie de permanencia. La sucesión de la vida lleva consigo componentes que nos proporcionan una situación de ánimo.

—Pero también su obra apunta claramente hacia la permanencia.
—No voy a despreciar esta permanencia, pero aquella otra que veo en mi nieta tiene un componente biológico y vital que no lo tiene la escritura. Es la primera vez que hago esta reflexión. Se trata de un ser vivo que es parte de mí, que concierne a la vida, y solo en ella veo reflejada mi permanencia, una permanencia de la que yo no me voy a enterar, claro.

—Porque no cree en otras formas de permanencia ni en otras vidas.
—Yo pienso que no. Considero muy extraño ese accidente que es la vida, este ir de la no existencia a la no existencia. He entrado en cierta conformidad con este hecho.

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GAMONEDA en el programa «Entreversos»

Aprovechando la visita de Antonio Gamoneda a Venezuela, en octubre de 2015, invitado por la Fundación Mar Azul, el Canal-i (Caracas) emitió a primeros de noviembre de 2015 un programa especial de «Entreversos» en el que participaron grandes poetas: Wilmer Ruperti, Antonio Gamoneda, Edgar Vidaurre y Jorge Palacios. La nota musical la puso Jomar Daboin.