* Artículos en prensa y revistas

«Arden las pérdidas», por Francisco Díaz de Castro

...

[Reproducimos una reseña del libro «Arden las pérdidas» (Barcelona, Tusquets, 2003), de Antonio Gamoneda, publicada en El Cultural el 24 de abril de 2003.]

ARDEN LAS PÉRDIDAS

Por FRANCISCO DÍAZ DE CASTRO 

Antonio Gamoneda es un poeta necesario. Necesario por incómodo, por radical, porque con cada uno de sus textos, además de todo aquello a lo que nos obliga a enfrentarnos, plantea al límite cuanto la poesía tiene de desvelamiento posible, de construcción de un (des)conocimiento de uno mismo y del mundo.

La obra sucesiva de Gamoneda, ya desde Blues castellano pero sobre todo a partir de Descripción de la mentira y hasta esta nueva vuelta de tuerca que es Arden las pérdidas, más allá de su dificultad inmediata, de su complejidad, de su hermetismo, se nos impone como una mirada diferente edificada sobre la experiencia y que pone al descubierto toda la dialéctica interior, incierta, contradictoria pero inexorable, de la conciencia de la autenticidad frente a ese conglomerado en desorden que llamamos lo real y frente a la conciencia de la caducidad, siempre presente y núcleo central de este último libro.

(más…)

«ANTONIO GAMONEDA y la poética del subdesarrollo español», por FERNANDO R. DE LA FLOR

Fernando Rodríguez de la Flor.

Fernando Rodríguez de la Flor.

(Reproducimos un artículo publicado en la revista Ínsula, 736 (2008), 8-10)

ANTONIO GAMONEDA Y LA POÉTICA
DEL SUBDESARROLLO ESPAÑOL

Por Fernando R. de la Flor (Universidad de Salamanca)

El concepto de poesía lírica no se agota en la expresión de la subjetividad  a la que el lenguaje presta objetividad.
Th.W. Adorno

Poesía e historia (inmediata)…, esta vinculación arriesgada campeando en el exergo de una reflexión sobre la extensa obra de Antonio Gamoneda no dudo de que ofrecerá resistencias, incluso parecerá extraña y hasta disparatada, habida cuenta de la figura extremadamente enigmática y destemporalizadora de un poeta que parece reinar altivamente por encima de unos determinados momentos históricos, como si al atravesarlos los hubiera definitivamente anulado, presentándose su obra como el lugar de una conmutación de la referencia exterior, y ello en nombre de una articulación interna más secreta y más poderosa de todo lo que aquella primera pudiera ser o implicar.

(más…)

Sobre ‘Un armario lleno de sombra’, por ERNESTO ESCAPA

Portada de "Un armario lleno de sombra".

Portada de «Un armario lleno de sombra».

UN ARMARIO LLENO DE SOMBRA

El Cervantes Gamoneda reconstruye su memoria de la infancia
en los años más hirientes y oscuros de la posguerra leonesa

Por ERNESTO ESCAPA

Hace más de un cuarto de siglo, el Premio Castilla y León de las Letras situó con acierto a Gamoneda entre el fundacional Delibes y el esencial Claudio Rodríguez. Después de varios libros y premios de renombre, dos décadas más tarde el Cervantes señaló a este autor de obra singular, cuya dicción no se parece a ninguna otra. Sin duda, uno de los grandes poetas del siglo veinte. Quizá por eso, y también por elección, su camino hasta aquí no ha sido fácil, sino todo lo contrario. Al cabo de medio siglo de ejercicio de un elevado oficio poético, cuando sonaron las trompetas del Cervantes su nombre todavía no figuraba en las páginas amarillas de los informativos. Luego los ha frecuentado más por traspiés funerarios con colegas que por el eco de una obra que ha seguido creciendo.

(más…)

‘Espacios y lugares de Antonio Gamoneda’, un artículo de BENITO DEL PIEGO y ANDRÉS FISHER

Antonio Gamoneda, con Benito del Pliego y Andrés Fisher, en la Residencia de Estudiantes de Madrid.

Antonio Gamoneda, con Benito del Pliego y Andrés Fisher, en la Residencia de Estudiantes de Madrid.

[Este artículo se publicó originalmente en Hispanic Poetry Review 5.2. (revista auspiciada por el Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Texas, 2006): 69-79. Se completa con una entrevista de los mismos autores a Gamoneda: “REALIDAD ‘VERSUS’ REALISMO”, en Hispanic Poetry Review 5.2. (2006): 80-90].

«ESPACIOS Y LUGARES DE ANTONIO GAMONEDA»

Por BENITO DEL PLIEGO y ANDRÉS FISHER

Antonio Gamoneda nació en 1931 en Oviedo y desde 1934 vive en León, ciudad histórica del Noroeste de España donde la meseta de Castilla avista las cumbres de la cordillera Cantábrica. Sus primeros poemas datan de 1947, pero solo en las dos últimas décadas su obra comienza a convertirse en un referente fundamental, aunque excéntrico, del panorama actual de la poesía peninsular.

Silencio y verdad son dos de los núcleos conceptuales a los que la poesía de Antonio Gamoneda vuelve reiteradamente: «La palabra/ enardece las túnicas, asciende/ en las tinieblas, arde en los sepulcros/ y construye un espacio. Pero calla.» termina uno de los poemas recogidos en ‘Pasión de la mirada’; y entre los versículos de las primeras páginas de ‘Descripción de la mentira’ leemos: «No recurriré a la verdad porque la verdad ha dicho no y ha puesto ácidos en mi cuerpo y me ha separado de la exaltación.»

Pero la capacidad de hacerse fuerte en el silencio, y la de desmarcarse de los parámetros asumidos como verdaderos, atañe a Gamoneda incluso en lo que se refiere a su actitud vital frente al fenómeno de las letras. La atención que desde finales de los años ochenta ha ido acaparando entre los sectores menos conformistas de la poesía escrita en España, parece provenir de su divergencia respecto de los lugares comunes propios de los poetas que las instituciones literarias españolas han elegido como representantes de su generación y de las generaciones poéticas subsiguientes.

(más…)

‘Descripción de la mentira’, por JULIO LLAMAZARES (2007)

Julio Llamazares (2004). ©Foto: Carrusan.

Julio Llamazares (2004). ©Foto: Carrusan.

Una TRIBUNA de Julio Llamazares en El País (25 de mayo de 2007)

«DESCRIPCIÓN DE LA MENTIRA»

Por JULIO LLAMAZARES

En 1977, cuando el hoy premio Cervantes Antonio Gamoneda era un perfecto desconocido, publicó un libro de poesía que a muchos nos conmocionó. Se llamaba —se llama— Descripción de la mentira.

Cuando apareció ese libro, Antonio Gamoneda llevaba 17 años sin publicar. Así que, para los jóvenes como yo era, como para la mayoría de los que lo leyeron, Descripción de la mentira supuso todo un descubrimiento. Se trataba de una poesía distinta, hermética, pero bellísima, y, sobre todo, llena de interpretaciones. No hace falta que yo diga que para mí aquel libro sería fundamental.

Sé que a Antonio Gamoneda, tan poco amigo de las simplificaciones, la lectura que algunos hicimos entonces de su libro no le agradaría mucho, aunque, con su buen estilo, nunca dijo nada en contra. Me refiero a esa lectura que identificaba un tanto simplistamente (era la época y era también nuestra ingenuidad) la mentira del título de su libro con la que este país había vivido durante años. A través de ella, versos como el que abre el texto —»El óxido se posó sobre mi lengua como el sabor de una desaparición / El olvido entró en mi lengua y no tuve otra conducta que el olvido / y no acepté otro valor que la imposibilidad»— cobraban a nuestros ojos un sentido muy directo, tan directo quizá como distinto al que el poeta había querido darles. Y no digamos aquellos otros que expresamente apuntaban: «Los que sabían gemir fueron amordazados por los que resistían la verdad, pero la verdad conducía a la traición / Algunos aprendieron a viajar con su mordaza y éstos fueron más hábiles y adivinaron un país donde la traición no es necesaria: un país sin verdad». Esto, para mí y para mis amigos, en aquel año de 1977, era toda una declaración.

(más…)

Gamoneda en una entrevista con Elena Pita (El Mundo)

Antonio Gamoneda, a las afueras de León. © Fotografía: Chema Conesa / El Mundo.

Antonio Gamoneda, a las afueras de León. © Fotografía: Chema Conesa / El Mundo.

Recuperamos esta entrevista con el poeta, publicada en el Magazine de EL MUNDO en julio de 2007.

Por ELENA PITA

Recibió de golpe el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y, mismo año 2006, el Cervantes. Anda ahora el poeta (Oviedo, 1931) soportando el mundanal ruido de estas distinciones, descubriendo la rítmica de la inmovilidad porque ya no puede caminar largos paseos donde apuntaba versos y memorias.

Pide a los educadores que devuelvan a los niños la poesía, la abstracción, la capacidad sensible. Aferrado al existencialismo agnóstico, contempla en la vejez cierta conformidad con la muerte.

La poesía es un hecho físico, un impulso mensurable como la intensidad de los ronquidos que esta tarde bajan por la escalera desde la alcoba de don Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931). Es hora de siesta, pero María Ángeles, su esposa, se empeña en despertarlo para que no pase una noche más en vela, y ya sube a avisarlo. Desciende pues el poeta su escalera de madera, mancornado de cintura por el golpe que un furgón le propinó hace ya tres años, que le combó el hueso sacro sin solución.

Y con esta torcedura y su despacio le acompaño a despejar la hora al café de costumbre, unos metros más allá de la casa con castaño, sobre el empedrado que circunda la catedral de León: dos solos seguidos, dos cigarrillos del cupo y una curiosidad que no logra contener las preguntas.

Él es sus poemas. «Necesariamente. Toda mi poesía tiene una apoyatura existencial que quizá yo desconozco en el momento en el que el poema arranca, pero a través del pensamiento poético, de su lógica, su sintaxis y su semántica no discursivas ni reflexivas, llegas al conocimiento».

(más…)

Una entrevista con Gamoneda sobre temas de actualidad (2009), por Eloísa Otero

Página de la entrevista.

Página de la entrevista.

[Entrevista publicada en EL MUNDO DE LEON el 12 de abril de 2009 y en EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN el 13 de abril de 2009]

Entrevista con ANTONIO GAMONEDA:
«LA IGLESIA ESTÁ PARTICIPANDO DE FORMA
FRAUDULENTA DE LA ECONOMÍA VIGENTE»

Por ELOÍSA OTERO

Tras el estreno de ‘Escritura y alquimia’, un documental sobre su vida y su obra, Gamoneda protagonizará esta semana un gran congreso en Madrid. Comprometido con el mundo, no elude los temas de actualidad.

—Hace 24 años que recibió el segundo Premio Castilla y León de las Letras, después de Delibes, cuando usted era un autor muy poco conocido, salvo en pequeños círculos. ¿Qué supuso entonces?

—Pues supuso… un dinero (no recuerdo ahora la tela que me dieron, ¡ja, ja!). Pero creo que no modificó nada mi estatus en relación con los lectores, porque son premios de ámbito regional, e incluso en ese ámbito tampoco les hacen mucho caso. Sí sé que por esa norma no escrita de que el premiado sea jurado al año siguiente, yo me puse muy terco, porque ahí estaba Claudio Rodríguez y ya se lo tenían que haber dado…

—¿A quién cree que no le han dado aún ese premio cuando se lo merecería más que otros?

—Es un poco difícil… El poeta José Miguel Ullán, está claro… Además, se cometió la grave torpeza de dejar morir a Ramón Carnicer sin dárselo. No lo entiendo.

—Casi la mitad de los premiados en estos 25 años son leoneses. ¿Qué significado tiene eso para usted?

—Eso dice que el número de escritores por metro cuadrado en León es mayor que en las otras provincias, y de la cantidad surge la calidad también. En León se ha creado la tradición de la escritura, hay tres focos (el grupo de Astorga, los bercianos y luego todos los demás) y muchos poetas. Pero yo, el premio Castilla y León se lo daría a alguien a quien quizá no se lo van a dar nunca, y es a Gaspar Moisés Gómez. No todos sus libros son maravillosos, pero tiene cuatro o cinco que para mí comportan más cantidad y más calidad que lo que pudo aportar Eugenio de Nora, por ejemplo. Lo que pasa es que De Nora convirtió ‘Espadaña’ en un histórico. Pero Eugenio hace 60 años que no escribe un verso, y hablo sin bromear. Su creación literaria son tres libros de versos —cuatro, con el que publicó sin su nombre— y una historia de la novela contemporánea inacabada. Muy bien, fue un catedrático muy trabajador en Suiza, pero la obra es lo que es, lo cual no le priva de la condición de ser un histórico y, en los años 40, del 45 en adelante,  uno de los tres o cuatro poetas españoles  jóvenes más importantes. Pero como escritor terminó ahí, y como estos premios parece que tienen que premiar una obra, pues una obra no la veo. A Gaspar Moisés le pasa lo contrario, ha publicado y tiene sin publicar montones de libros, algunos de gran altura. Pero él no se hace ver. No es un olvidado, sino un ignorado.

(más…)