Autor: fgamoneda

La casa de Úrsula y Antonio Pereira acoge el 90 cumpleaños de Antonio Gamoneda

Portal de la casa de Úrsula y Antonio Pereira en el paseo de Papalaguinda (León).

Leonoticias.com

Doce poemas de Gamoneda, recopilados en una última edición y editados por la Fundación Antonio Pereira a través de Eolas Ediciones, servirán como emotivo homenaje al escritor leonés que este domingo, 30 de mayo de 2021, cumple 90 años.

Una edición especial única de la que solo se lanzarán 90 ejemplares con la rúbrica del Premio Cervantes.

Ese recopilatorio, con un poema inédito y algunos ‘retocados’ por el autor, formará parte del emotivo homenaje que se rendirá a Gamoneda este domingo en la sede de la Fundación Antonio Pereira.

Allí, en la jornada dominical, se leerán algunos poemas como reconocimiento a dos amigos íntimos, apasionados de la literatura de una capacidad creativa absoluta.

El ‘encuentro’ servirá además para conocer la reforma realizada sobre el inmueble en el que vivió y creó Antonio Pereira, un piso de la segunda mitad del siglo donde se ha mantenido vivo el espíritu del autor.

Entrevista con Gamoneda en ‘Siglo Nuevo’ (México)

Saúl Rodríguez entrevistó a Gamoneda desde México para la revista digital Siglo Nuevo. Haz un click para leer la entrevista…

«Gamoneda sin edad», por Eduardo Aguirre

Captura de un fragmento del artículo de Eduardo Aguirre en Diario de León. Para leer el artículo entero, haz un CLICK en la imagen…

«Gamoneda, material de resistencia a punto de cumplir los 90 años» (La Nueva España)

El premio “Cervantes” asturleonés cumple 90 años instalado en la lucidez y la laboriosidad, con la escritura de un tercer tomo de “recuentos de olvidos” y un poemario titulado provisionalmente “Cancionero de la indiferencia”

Por J. C. IGLESIAS
(Publicado en La Nueva España,

Antonio Gamoneda fue un niño republicano. Nació en el corazón del Oviedo burgués y tricolor, frente a la iglesia de San Juan el Real, un 30 de mayo de 1931. Después vino la orfandad paterna, la marcha a León con una madre “bordadora y asmática”. Allí fue un “niño final, nieto de la pobreza”, adolescente madrugador y proletario, camarada de los que “sabían gemir”, esposo que viajaba en trenes “de campesinos viejos y de mineros jóvenes” para visitar a Ángeles Lanza, maestra en las comarcas del carbón, y padre de Ana, Ángeles y Amelia, a las que advirtió: “no vayáis nunca solas a la carretera del norte”.

Estos son algunos datos de la biografía de un hombre que ahora cumple 90 años, el mismo que escribió “no tengo miedo ni esperanza”. En ello sigue, militante en la tarea de alumbrar las esquinas del mal, las tinieblas de la mentira, pero también los parajes de la dignidad, consciente de que “la belleza no es / un lugar donde van / a parar los cobardes”. Esa ha sido su manera de sobrevivir, también de resistir.

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«Cifras, vértigo, insistencias», por Tomás Sánchez Santiago

[Artículo publicado en el suplemento cultural “La sombra del ciprés”, del diario vallisoletano El Norte de Castilla, el viernes 21 de mayo de 2021, pág. 4]

CIFRAS, VÉRTIGO, INSISTENCIAS

Por TOMÁS SÁNCHEZ SANTIAGO

Portada del suplemento La Sombra del Ciprés, 21-5-2021.

Una evolución poética parece exigir al fin un empujón final del pensamiento que anime a una lectura conclusiva de la obra total del autor. Como si esta necesitara llegar a alguna parte, más allá de lo ya expresado antes, para dotarla a la vez de trascendencia y sentido. No es el caso del itinerario trazado en la poesía de Antonio Gamoneda. A la vista de la escritura surgida en los últimos diez años —desde la aparición de Canción errónea en 2012—, podría decirse que el afán retrospectivo que guio siempre cada uno de sus libros anteriores se complementa con una poesía terminal, sí, pero en aquella misma órbita que revelaba a través de un discurso poético, poderoso como ninguno en el panorama del siglo XX, el peso de una memoria resonante y la necesidad de una imaginería obsesiva que ha perseguido al poeta hasta el final. ¿O quizás es él quien necesita salir cada vez a buscarla? Sea por la propia potencia de esas visiones o por la voluntad del poeta, lo cierto es que un destilado de alusiones biográficas y palabras reiteradas se mantiene indemne, acompañando hasta el final una escritura que se abrocha sin remisión sobre sí misma: “Hablo de ayer pero hoy / aún es ayer”.

Miguel Casado se refiere a esto mismo en un epílogo esclarecedor, señalando que “el autor comparece como heredero de su propia escritura”. Y es así. No solo en los últimos libros publicados (el citado Canción errónea, La prisión transparente, No sé o Las venas comunales) sino también en las ‘mudanzas’ —reelaboraciones de poemas ajenos atraídos a su propio mundo poético—, la escritura de Gamoneda en estos años tiene esa cualidad de interpelación tenaz, de merodeo en torno a un ensimismamiento que acaba por conciliar lucidez y aturdimiento en una suerte de fraseo flotante con recurrencias a una voluntad de ignorancia (“No sé”) o de desentendimiento (“Tú / no tienes nada que decir”), de indiferencia (“No sé qué es vivir, no sé qué es morir y tampoco sé si me importa”) y de cansancio; por no hablar de vacilaciones que trastornan la seguridad de su discurso: “Huiremos al pasado. A mi pasado. Estaremos / relativamente seguros”, se lee en un poema de Las venas comunales para desdecirse luego así: “Pensándolo bien, no sé, / no estoy seguro, no sé / si nos conviene el viaje a mi pasado”.

Pero hay algo significativo. El carácter ensimismado de estos últimos libros, en los que el poeta se confronta de continuo consigo mismo en ejercicios de perplejidad ontológica, se compadece con la búsqueda de aperturas hacia otras presencias, hacia otros acompañantes para compartir la fiebre verbal de un diálogo extremo. Así, muchos poemas de Canción errónea tienen un origen externo, empiezan y terminan en la obra de otros creadores (Gaspar Moisés, René Char, Gelman, Amancio González o Ángel Campos entre otros); del mismo modo, Las venas comunales fue concebido como un libro donde se consuelan mutuamente los poemas versiculares de Gamoneda y las pinturas iluminadoras de Juan Carlos Mestre. Por no hablar de esas Mudanzas que el poeta maneja con soltura admirable como si fueran piezas propias. Es decir, la poesía de Antonio Gamoneda en estos últimos diez años persiste en esa voluntad de mantener a flote nombres y cifras insistentes, capaces aún de picotear el corazón del poeta, pero —y no es ninguna novedad en el autor de Blues castellano— está eso otro: un trasvase, una necesidad de pulsar en compañía vida y lenguaje a la vez; una invitación a mirar con él el resplandor escabroso e inexplicable de la existencia: “Acércate. Bebe conmigo. Un vino habrá que procure la verdadera ebriedad. Hemos vagado en ebriedades falsas”.

 

«Culpa», por Luis Marigómez

Antonio Gamoneda (h. 1982). Foto: Archivo de la familia Quindós Martín-Granizo

[Artículo publicado en el suplemento cultural “La sombra del ciprés”, del diario vallisoletano El Norte de Castilla, el viernes 21 de mayo de 2021, pág. 4]

CULPA

«Descripción de la mentira»

Por LUIS MARIGÓMEZ

Portada del suplemento La Sombra del Ciprés, 21-5-2021.

En diciembre de 1975, cuando empezó a escribir el poema, Gamoneda tenía 44 años. Franco acababa de morir. Su anterior libro, ‘Blues castellano’ terminado en 1966, no se había podido publicar por la censura del régimen. (Apareció en 1982). Pidieron una beca por él para, al concedérsela, incitarle a escribir de nuevo.

Encuentra otra manera de ordenar las palabras, unos términos que lo caracterizarán de ahí en adelante, con una libertad que vuelve al mundo oscuro de la dictadura, casi toda su vida hasta entonces, militando en la clandestinidad, soportando la vergüenza de ser pobre y de sentirse vencido, escalando con mucho esfuerzo en consideración social. Tristeza, cánulas, corazón, amarillo, azul, óxido, leche, ácidos, hiel, vergüenza, luz… Estas palabras aparecen de modo recurrente en el libro y hacen de cimientos del edificio que por fin quiere y sabe construir el poeta a partir de aquí y en las siguientes entregas. «El óxido se posó en mi lengua como el sabor de una desaparición.» Es el primer versículo del libro y marca una cadencia que se identificará de ahí en adelante como gamonediana.

El poema es una relación afiebrada de un tiempo convulso: «Era un país cerrado; la opacidad era la única existencia.» El sujeto poético emplea un tono solemne y trágico: «Mi memoria es maldita y amarilla como el residuo indestructible de la hiel.» Ha sobrevivido a esa calamidad y se siente culpable. «(…)la suciedad obligatoria de mi alma: / éste es el precio de la paz. Acuérdate.» «(…)tantos días hasta que comprendí que el miedo era el alimento de mi patria.» Esa atmósfera venenosa es el aire que ha respirado el poeta, silencios impuestos, delaciones, arrepentimientos, mentiras, muerte… Todo es oscuro. «De la verdad no ha quedado más que una fetidez de notarios, /una liendre lasciva, lágrimas, orinales / y la liturgia de la traición.»

Hay momentos voluptuosos: «Descubríamos líquidos cuya densidad pesaba sobre nuestros deseos (…)», pero están contaminados por el ambiente, «Obscenidad, dulzura fúnebre, ¿Quién no bebe en tus manos amarillas?»

El poeta usa una segunda persona múltiple, femenina, masculina, como un espejo de sí mismo… «Puse la enemistad como un lienzo sobre tus pechos que eran olorosos hasta enloquecer en sus círculos amoratados.» «Ahora eres obsequioso y pacífico como el aceite que se reserva para los agonizantes» Está ahí el amigo que muere: «Ese eras tú, nuestras palabras aniquiladas en tus oídos.»

Es poesía política, de denuncia, pero es mucho más, trasciende las circunstancias particulares para adentrarse en un espacio propio, que crea con sus modos, sus palabras, sus ritmos… más allá de la representación. Hay dolor, culpa, tragedia. Y está la belleza terrible inherente a ese relato que no busca realismo ni comprensión, sino sumergir al lector en un aire lleno de miasmas del cuerpo y del alma. La mentira del título está de manera esencial en el ambiente que se describe, y ha contaminado todo, incluidos los sujetos que pelean por salir de allí. En palabras de Miguel Casado, quien más y mejor ha analizado la poesía de Gamoneda: «La inmersión en ese tiempo hace aún más irreal la supervivencia, de modo que las conclusiones ya no son personales, biográficas, sino existenciales: vivir es fingir la existencia, la auténtica mentira es la propia vida.»

El libro apareció en la colección Provincia, en León, en 1977. Diez años más tarde, la primera Poesía reunida de Gamoneda, ‘Edad’, con poemas a partir de 1947, convirtió al poeta en el referente que es hoy.

:: Obra y vida

Aunque el primer libro publicado de Gamoneda fue ‘Sublevación inmóvil’, escrito entre 1953 y 1959, finalista del Premio Adonais y publicado en 1960, él añade en sus compilaciones ‘La tierra y los labios’, empezado en 1947, cuando tenía 16 años, y terminado en el 53. Durante un tiempo, el poeta se presentó, por razones también económicas, a cuanto premio de poesía en el que veía que tenía posibilidades, y ganó bastantes, a veces con otros nombres, según cuenta en sus Memorias.

‘Blues castellano’, escrito entre 1961 y 1966, no pudo aparecer hasta 1982, por la censura. ‘Descripción de la mentira’ se publica en 1977, en la colección Provincia, de León. ‘Lápidas’ (1977-1986) ya aparece en la exquisita editorial Trieste, en Madrid. Se convierte en un poeta reconocido por el gran público a partir de su primera Poesía reunida, ‘Edad’ (1987) en Cátedra, en edición de Miguel Casado.

‘Libro del frío’ (1982) se publica en Siruela. El ‘Libro de los venenos’ (1995) es un proyecto singular, fuera de género, a partir del tratado de Dioscórides, del SXVI. ‘Arden las pérdidas’ (2003) y ‘Cecilia’ (2004) vienen ya integrados en la segunda edición de su Poesía reunida, ‘Esta luz’ (2004). ‘Canción errónea’ (2012) y ‘Prisión transparente’ (2016), son su últimos libros, incluidos en la segunda edición de ‘Esta luz’ (2019), ya en dos volúmenes.

Además de numerosos textos ensayísticos y algunos narrativos, son muy destacables sus dos tomos de Memorias, ‘Un armario lleno de sombra’ (2009) y ‘La pobreza’ (2020), publicados en Galaxia Gutenberg. Ha recibido los premios más importantes de literatura en lengua española, incluido el Cervantes, en 2006. El poeta, nacido en Oviedo en mayo de 1931, ha vivido en León casi toda su vida.

«La mano de Cecilia», por Esperanza Ortega

Gamoneda, acompañado de su nieta Cecilia, recoge el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana . Archivo rtve.es

[Artículo publicado en el suplemento cultural “La sombra del ciprés”, del diario vallisoletano El Norte de Castilla, el viernes 21 de mayo de 2021, pág. 4]

LA MANO DE CECILIA

Por ESPERANZA ORTEGA

Portada del suplemento La Sombra del Ciprés, 21-5-2021.

¿Quién es esta niña que se acerca con Antonio Gamoneda a recoger el Premio Reina Sofía en 2006? Parece una gacela al lado del hombre cansado que se aferra a su mano diminuta.

La niña era su nieta Cecilia, cuyo nombre había dado título a un libro publicado dos años antes. A Cecilia la había visto yo cuando era un bebé a quien su abuelo Antonio miraba estupefacto, como si se tratara de una aparición que en cualquier momento pudiera disiparse. Así de asombrados dejó a sus críticos la publicación de esta obra, igual que al propio Gamoneda, mientras escribía el libro que parecía serle revelado por la súbita presencia de su nieta, como dice en estos versos: “en tus labios se forman palabras desconocidas / y lo invisible gira en torno a ti suavemente”. Y el mismo contraste que encontramos entonces entre la niña endeble y el anciano corpulento, lo hallamos también entre la claridad de Cecilia y la oscuridad de sus obras anteriores, aunque todas posean la cualidad del resplandor.

Estábamos acostumbrados a que Gamoneda nos estremeciera mientras leíamos Blues castellano o Descripción de la mentira y, en Arden las pérdidas, nos había reducido a rescoldo, entre las brasas de sus versos ardientes. Entonces llega Cecilia y alumbra la oscuridad con su luz encarnada. Si al final de Arden las pérdidas terminaba por arder el lenguaje, Cecilia pasa por encima de esa hoguera; surge de súbito, sin anclaje en el mundo. Cecilia es el diario de una aparición, por eso su entonación es exclamativa, entendiendo la exclamación como aceptación del misterio. Ante una recién nacida no es posible preguntarse sobre la verdad o la mentira, así que el poeta, conmovido, constata lo que sucede, porque Cecilia aún no ha despertado en el sentido platónico, vive el sueño previo al conocimiento y, sin pasado, su presencia comunica con lo intemporal. Dice Gamoneda: “acerqué mis labios a tus manos y tu piel tenía la suavidad de los sueños / algo semejante a la eternidad rozó un instante mis labios”. En Descripción de la mentira había afirmado: “en los establos en los que me envuelve la oscuridad / yo recibo a la muerte y conversamos hasta que lame dulcemente mis labios”. Cecilia ha sustituido el frío de la muerte por el aliento cálido de la eternidad.

En Cecilia, Gamoneda se interna en el espacio del sueño de la recién nacida, cuando las palabras aún no han conformado sus significados pero todo es significativo: el llanto, la caricia, el tacto, la luz… Allí, como el pequeño príncipe de Saint Exupèry, encuentra su flor, la única flor en el desierto del poema. Y perplejo, confiesa: “nunca tuve en mis manos una flor invisible”.

Pero el destino de la niña es el crecimiento y, por tanto, el abandono de su gracia reciente. Ella todavía está allí, aunque su gesto sea desde el principio el de la despedida: “dices adiós en el umbral”. Y Gamoneda, al que siempre han hipnotizado las llamas del abandono, conmemora la emoción del instante de la pérdida: “como música de la que aún permanece el silencio / siento tus manos lejanas de mí / así es / la desaparición y la dulzura”.

En el momento en que la carne se convierte en música, termina Cecilia. El poeta regresa a su armario de sombra, pero antes de hacerlo, se detiene y afirma en su último verso: “eres como una flor ante el abismo, eres mi última flor”. Al escucharlo, nos recorre a sus lectores el mismo escalofrío que nos estremecía en sus libros anteriores.

Me encontré con Cecilia en el IES Núñez de Arce, convertida en una adolescente espigada y despierta, a punto de olvidar a la niña que fue. Esa niña —pensaba para mí cuando la veía sentada en su pupitre— permanecerá para siempre en Cecilia, y su mano pequeña, la misma que guiaba a su abuelo al recoger el Premio Reina Sofía, nos guía en la lectura de Gamoneda, porque, gracias a los versos de Cecilia, es mucho más que la mano de su nieta, es la mano de la poesía.

Gamoneda, a punto de cumplir 90 años, en ‘La sombra del ciprés’

Portada del suplemento La Sombra del Ciprés, 21-5-2021.

El poeta Antonio Gamoneda cumplirá 90 años el próximo 30 de mayo de 2021. Con ese motivo, y para felicitarle y celebrarlo, el suplemento cultural «La sombra del ciprés», del diario vallisoletano El Norte de Castilla, le dedica unas páginas en su edición del viernes 21 de mayo de 2021.

Ha sido improsible encontrar un ejemplar del periódico en la ciudad de León (España), a unos 140 kilómetros de Valladolid. Hace meses, según indican los kiosqueros leoneses, que El Norte de Castilla dejó de llegar a León. Y para leerlo por internet hay que hacerse suscriptor y pagar.

Así que un amigo vallisoletano nos ha fotografiado las páginas, en las que escriben sobre Gamoneda cuatro autores amigos que le conocen bien: Luis Marigómez, Tomás Sánchez Santiago, Jorge Praga y Esperanza Ortega.

Gamoneda en VERSO, un proyecto de la empresa valenciana Poética 2.0

Los creadores de VERSO, una nueva plataforma de streaming en la que ofrecerá todo su archivo con más de 500 vídeos dedicados a la poesía española, lo califican como el «Netflix de la poesía«.

En la plataforma se puede ver a grandes intérpretes del cine, el teatro y la televisión recitando algunos de los mejores poemas clásicos de la literatura española. Pero VERSO también pretende innovar la poesía, y para ello, además de estos clásicos, también se ofrecen vídeos de poetas actuales leyendo sus textos ante la cámara.

La plataforma busca no ser un mero difusor de contenido. Aparte de su amplio catálogo, incluirá eventos virtuales como mesas redondas, recitales, presentaciones de libros y encuentros con actores y poetas. En este sentido, VERSO ha iniciado una campaña de micromecenazgo en Verkami con la que busca darse a conocer y conseguir apoyo para seguir realizando nuevas grabaciones con las que aumentar su archivo.

Su trabajo viene de años atrás. Poética 2.0, la impulsora de VERSO, se ha dedicado desde 2013 a recopilar y publicar antologías audiovisuales de poesía centradas en la literatura en cualquiera de las lenguas de España.

Estas antologías, diseñadas para dispositivos móviles y ordenadores, abarcan la poesía clásica hasta el XIX, pasando por Siglo de Oro y la poesía contemporánea, a las que se unen monográficos dedicados a figuras como Federico García Lorca, Santa Teresa y Gustavo Adolfo Bécquer.

Entre los poetas con los que han colaboradofiguran Antonio Gamoneda, José Manuel Caballero Bonald, Ana Rossetti, Juana Castro, Luis Antonio de Villena, Bibiana Collado, Antonio Praena, Juan Vicente Piqueras, Francisca Aguirre o Almudena Guzmán.

En conversación con el pintor asturiano Bernardo Sanjurjo

Exposición Estampa y Palabra, de Bernardo Sanjurjo.

Oportunidad poética: «Estampa y palabra» de Bernardo Sanjurjo

Por MARTA GARCÍA-SAMPEDRO
La Voz de Asturias 16/04/2021

Durante las últimas semanas hemos tenido la oportunidad de admirar en el Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo una conversación excepcional entre obra plástica y poemas, entre el «enigma gráfico» del pintor Bernardo Sanjurjo y la inspiración que sus serigrafías generan en los poetas Antonio Gamoneda, Miguel Ullán, Olvido García Valdés, Marcos Canteli, Eduardo Milán, Ricardo Menéndez Salmon y Xuan Bello. Un diálogo entre lo poético y lo pictórico.

No se trata de buscar la ilustración del poema, ejercicio que el observador inicialmente trataría de realizar, pues tenemos el hábito adquirido por antologías de poemas que reciben el apoyo de una imagen. El planteamiento de Estampa y Palabra es el diametralmente inverso. La obra plástica es la que induce el poema, transitando así del «enigma gráfico» al «enigma escrito», del estímulo plástico al poema que conmueve.

Antonio Gamoneda en ‘Tertulias de Autor’ (1995)

El 31 de marzo de 1995, en el Plató de Canal Norte TV, tenía lugar la vigésima Tertulia de Autor. Organizada por el Colectivo Helicón de Poesía, con la colaboración de la Universidad Popular José Hierro de San Sebastián de los Reyes, cuenta como invitado con el poeta Antonio Gamoneda presentado por Manuel López Azorín.

Antonio Gamoneda habla, aquí, de lo que ha sido y es para él la poesía.

¿Cómo imaginas el mundo después de la pandemia del coronavirus?

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