Autor: fgamoneda

«El arte en los tiempos del sobre», por Noemí G. Sabugal (2013)

El arte en los tiempos del sobre

Gamoneda pide una economía basada «en su realidad, no en su irrealidad» en la apertura en el Auditorio de una exposición del fotógrafo Robés inspirada en su poesía

Por NOEMÍ G. SABUGAL
Artículo publicado en Diario de León, en febrero 2013

La utilidad del arte y la utilidad de la prima de riesgo. Hum. El frío de unos versos y el frío de la cola del paro. Ejem. De todo esto y más se habló ayer durante la inauguración en el Auditorio de León de la exposición El vigilante de la nieve, una muestra de once fotografías en blanco y negro del fotógrafo villafranquino José Antonio Robés basada en el poema del mismo título del poeta y premio Cervantes Antonio Gamoneda.

«Se trata de configurar una economía basada en su realidad, no en su irrealidad. El dinero y sus desequilibrios internos son los que determinan la crisis», afirmó Gamoneda. Fue tras la consabida pregunta sobre la crisis y los últimos escándalos políticos, que el concejal de Cultura del Ayuntamiento de León, Juan Pablo García Valadés, tuvo que repetirle porque, ironizó el poeta, «si como poeta soy mediano como sordo soy perfecto». «Los sobres y eso», reseñó Valadés.

Gamoneda lamentó que esta crisis económica, en la que estamos «dolorosamente sumergidos» será superada pero supondrá, no sólo en España sino en el mundo, «una enorme transformación histórica del sistema económico». «No es creíble que exista una crisis económica cuando sobre la superficie de la tierra existe la misma riqueza potencial que en los años que no eran de crisis», añadió Gamoneda.

Robés también habló del momento en que nace esta exposición y afirmó que lo hace «en pleno azote de una tormenta de crisis, desahucios, medias verdades, enteras mentiras, sobres, colas del paro, prima de riesgo, eres y un frío helador». El mismo frío que recogen sus fotografías, que Gamoneda significó que establecen un diálogo creativo con sus versos y que muestran, encima de la nieve que todo lo cubre, «una gran soledad». «Vamos a habitar esta hermosa soledad que nos propone Robés», animó Gamoneda.

El fotógrafo villafranquino subrayó que el principio de este proyecto surgió en los 80, cuando empezó a trabajar la temática de la nieve y después se fue aproximando a los poemas de Gamoneda.

Estas fotografías formaron parte de una tirada limitada que se regaló a los Reyes en su última visita a la provincia, pero es la primera vez que se exponen. La muestra estará abierta al público hasta el próximo 8 de marzo.

Jorge Pedrero.

El poema El vigilante de la nieve, cuyos versos acompañan a las imágenes de Robés, tiene su origen en una anécdota con un amigo de Gamoneda [Jorge Pedrero, «obrero del vidrio, pintor y suicida»] que vivía al lado de la carretera de Alfageme y al que, en un día especialmente frío, el poeta le preguntó qué hacía allí fuera. «¿No te das cuenta de que estoy cuidando de la nieve?», le dijo.

Esa actitud vigilante es la misma que debe tener el artista, afirmó Robés. «Todos los que tenemos el oficio de mirar tenemos un compromiso, el compromiso de ser vigilantes. Definitivamente hay que vigilar para poder decir basta ya». Y además expuso la pregunta de para qué sirve el arte, «¿Y la utilidad del arte? La respuesta está clara: el arte no sirve para ganarse la vida, sirve para ganarse el alma». Sí, y tal vez para tener un poco menos de frío.

Fotografía de José Antonio Robés para «El vigilante de la nieve» de Antonio Gamoneda.

Rubén Pujante Corbalán publica «Vértigo y luz. Sublimidad y sinestesia en el ciclo de senectud de Antonio Gamoneda»

De la mano de la editorial Pre-Textos, acaba de salir de imprenta «Vértigo y luz. Sublimidad y sinestesia en el ciclo de senectud de Antonio Gamoneda», el ensayo con el que el investigador Rubén Pujante Corbalán se alzó el pasado 22 de junio de 2021 con el XXI Premio Internacional Gerardo Diego de investigación literaria.

Según la nota editorial:

Este libro aborda la escritura de Antonio Gamoneda desde una óptica complementaria a las numerosas aproximaciones que existen sobre el poeta, circunscribiendo el estudio a un corpus que se corresponde con la llamada edad de la vejez o ciclo de senectud.

Se parte así de la premisa de que los periodos creativos finales poseen unas características propias y diferenciales con respecto a las edades anteriores, al tiempo que se afianza y acrecienta la estela crítica generada en torno a las obras concebidas desde las postrimerías.

La aportación que el lector encuentra en este ensayo se articula, en particular, sobre la idea de una creación entendida como música de la memoria, siendo este enunciado la variante de una de las divisas más reconocibles del autor: que la poesía es un arte de la memoria.

Dentro de esta perspectiva, se propone la reflexión y análisis exhaustivo de dos mecanismos rítmico-semánticos del lenguaje poético de Gamoneda: de una parte, la fascinante vinculación con la sublimidad y las distintas formas de lo sublime; de otra, la presencia y reiteración de las transposiciones sensoriales o imágenes sinestésicas.

Entre los dos rasgos parecen producirse, de hecho, implicaciones que refuerzan la impronta y horizonte estético compartido de esta específica música de la memoria gamonediana.

:: Sobre Rubén Pujante Corbalán

Rubén Pujante Corbalán.

Rubén Pujante Corbalán es licenciado en Filología Hispánica y doctor en Artes y Humanidades con una tesis en cotutela por la Universidad de Murcia y la Université Rennes 2, que obtuvo la calificación de sobresaliente cum laude.

Realizó su tesis doctoral sobre la poesía de Antonio Gamoneda y ha publicado entrevistas y ensayos sobre el Premio Cervantes 2006.

Ha publicado artículos de investigación de diversa índole y también ha colaborado con el sector editorial, en concreto como traductor de Correspondencia Chejov / Gorki (Funambulista, 2011) y los relatos de Émile Zola Por una noche de amor y La señora Sourdis, que forman parte de la breve antología Por una noche de amor (y otras historias), preparada con Gonzalo Gómez Montoro (Funambulista, 2016).

Como docente, ha sido auxiliar de conversación en centros de la enseñanza secundaria francesa; entre 2012 y 2016, ejerció como lector de español en la Université Rennes 2.

Tras pasar una década enseñando e investigando en Francia, actualmente reside de nuevo en España, donde es profesor de francés en la Educación Secundaria y colaborador de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

 

Gamoneda, en el libro-homenaje que más de cien poetas dedican a Rafael Guillén

Foto: Squembri Agencia Creativa.

Rafael Guillén escribió el verso ‘Para decir amor sencillamente’ hace 60 años, en un poema incluido en su tercer libro. Hoy da título a un gran homenaje colectivo a toda la obra de uno de los grandes referentes de la Generación del 50, con firmas tan relevantes como la de Francisco Brines (que envió su poema para esta edición una semana antes de fallecer), María Victoria Atencia, Antonio Gamoneda o Julia Uceda.

Son, en total, más de cien poetas de distintas generaciones los que participan en esta hermosa edición especial dedicada a Rafael Guillén, con versos inspirados en su obra. Cada poeta ha escogido un verso o una referencia de  Guillén y a partir de él ha creado un nuevo poema exclusivo ad hoc.

Se trata de un compendio que llega a modo de regalo colectivo de todos estos poetas para un poeta que les ha servido de inspiración y referencia, impulsado espontáneamente desde la admiración pero sin ánimo comercial ni oportunista.

Este tributo, con edición y selección de Juan José Castro Martín, Javier Gilabert, Fernando Jaén y Gerardo Rodríguez Salas, ha sido publicado por la Diputación de Granada con diseño y maquetación de Squembri Agencia Creativa, equipo que ya se encargó en su momento de diseñar la web oficial de Guillén.

‘Descripción de la mentira’ / «Pequeñas cosas sobre un libro grande», por Antonio Pereira (1978)

PEQUEÑAS NOTICIAS SOBRE UN LIBRO GRANDE

Por ANTONIO PEREIRA
(Artículo publicado en el diario La Hora Leonesa, el 15 de marzo de 1978)

Hace ya varias semanas que el último (por ahora) poemario de Gamoneda, ha alcanzado ese gozo del alumbramiento que es –que sigue siéndolo, por encima de cualquier otro modo de divulgación– su salida de las máquinas de imprimir. Yo he tenido en las manos el fruto palpable, lo tengo ahora mismo con esa sensualidad que nos transfieren siempre las páginas nuevas, todavía olorosas al oficio que más ha hecho por la comunicación entre los hombres. Pero no olvido otras gratificaciones previas: la de haber conocido, no diré que por azar, puesto que las amistades profundas dejan escaso margen a la casualidad, las holandesas manuscritas o mecanografiadas que el poeta iba produciendo como resultado de una necesidad implacable, y el acto de coser, grapar las hojas sueltas e inéditas, uno de los instantes más temblorosos –y que no recuerdo haber visto glosado por nadie– del largo y desasistido proceso de la creación literaria…

Como no podía ser menos, las primeras resonancias han comenzado a levantarse en León y fuera de León. Merece retenerse la de quien ha escrito en su comentario periodístico que sí, que está muy bien remover las aguas de la poesía, nunca aquietadas del todo; pero que justamente la salida de un libro como «Descripción de la mentira» debiera aceptarse como ocasión obligatoria para estudios con vocación de hondura y permanencia. También a mí, el largo y tendido poema de Gamoneda (rectifico aquí lo de poemario) me parece materia suficiente e incluso generosa para el análisis. Su estructura y su aliento, la profundidad de sus vetas y la sugestión del lenguaje, las plurales posibilidades de lectura… todo deja sospechar que nos encontramos ante uno de esos textos que en la brevedad de su extensión contienen la llamada a elucidaciones mucho más amplias que ellos mismos.

Pero ya me urge decir una cosa: que yo no voy a ensayar esa tarea. O menos irreversiblemente, que no voy a acometerla ahora. León está presenciando en estos momentos una atención profesoral y estudiosa hacia su propia literatura, gracias a gente especializada en una crítica moderna. Lo mío, en cambio, lo que a mí me ocupa es dejar constancia de una adhesión personal y poética, trazada mayormente sobre la anécdota: que en negocios de amistad, me parece apenas separable de la categoría…

El 11 de junio de 1976 –por ejemplo–, viernes, larguísima sobremesa en Los Candiles. Antonio sabe escuchar, escucha pudorosamente recatado detrás del humo de su pipa. Hay que declararse con sinceridad, de siempre y en común nos hemos prohibido la medicina complaciente. Yo le reconozco desde luego a su manuscrito, una fascinación y una potencia verbal (dentro de la contención) que casi, de tanta hermosura, se hacen sospechosas. Y como lector un recelo de que se nos esté intentando «embaucar» con la palabra. (Bueno, ahí está Borges que asevera: «Todo escritor es un embaucador»). Una dificultad para penetrar a primera sangre en sus zonas oscuras, que se presentan al hilo de cualquier fragmento… Pero también, y como colofón, el dar a la caza alcance en la final claridad de «Descripción de la mentira» –para mí es la declaración agónica de una deserción temporal, de la que el poeta regresa gracias a un ejercicio de reencuentro consigo mismo, y en él se reconcilia…–, que todavía no se llamaba «Descripción de la mentira».

El lunes 20 de diciembre de 1976, en el Palomo. (Son las ventajas de mi diario maniático, minucioso). El libro iba a llamarse, se llamaba ya en su existencia intrauterina y secreta: «Profundidad de la mentira», pero al autor lo desazonaba ese algo pretenciosamente trascendente a que remite profundidad… Había, las hay siempre, un abanico de posibilidades. Pero también, como siempre, el convencimiento de que sólo una de ellas es la buena.

Tratábamos de hablar de otras cosas pero era inútil, el poeta maquinaba en lo suyo, más espeso de cejas que nunca, apurando alejadamente el vino de la costumbre. De repente se dio una palmada en la frente: «¡Lo tengo!». Me hizo recordar que había él manejado «Profundidad de la mentira» y «Descripción del silencio»… Estaba claro: ¡DESCRIPCION DE LA MENTIRA! Levantamos los vasos alegremente, sin ceremonia. En paz.

Para terminar, y porque estas notas se escriben en León, podría subrayarse lo leonés del libro. Precisamente un libro que desde su planteamiento hasta su culminación se vuelve hacia lo universal de la poesía y del hombre. Arrancando del signo editorial de la colección «Provincia» para rematar en la datación en León y Boñar, señales respetables, pero en la condición de lo accesorio, el poema transcurre por caminos a cuyo reconocimiento basta una lectura atenta. (No una lectura denodada, como alguien pudiera pensar a primera vista). Árboles esbeltos, urces, sombra azul distribuida en sernas y el ganado de vientre pisando sobre la nieve. Pero también el paisaje urbano, con hombres de la ciudad en donde acaso podamos reconocernos. Por ejemplo, en estos claroscuros fragmentos:

Tu serenidad era la servidora del desprecio. Como a animales sosegados, hartos de indiferencia, nos conducías a la frecuentación de los notables y a las acacias inmóviles sobre la oscuridad del río.

Tu suavidad purpúrea y tu murmuración eran dóciles.
Te detenías bajo las lámparas y los insectos blancos aparecían sobre ti…

Con las inmensas libertades que el poeta recaba para la transmutación de la realidad cotidiana en pura sustancia poética: ¿Sería descabellado pensar –sentir– al fondo de los versículos la figura de Antonio de Lama?

Gamoneda, el último «poeta en París» de 2021 en RNE

Haz un click para escuchar el podcast en la página de RNE…

Mario Obrero despide 2021, en el programa «Gente despierta» (RNE) de Alfredo Menéndez, hablando de la poesía de Antonio Gamoneda, el último «poeta en París» (su sección) del año que termina, y leyendo algunos de sus poemas, pero también pinchando algunos blues…

«Testigo de A. G.», por Antonio Pereira (1988)

Antonio Gamoneda.

Testigo de A. G.

Por ANTONIO PEREIRA
(Artículo publicado en el suplemento «El Filandón», de Diario de León, en julio de 1988)

Ahora ya no sé cómo supe «lo de Gamoneda». La radio, la televisión, quizá la  imagen familiar del poeta, entre tierna y ceñuda, al desplegar el periódico de la mañana. Me prohibí la vehemencia del teléfono. Le escribí. Ahora me pongo a redactar estas líneas para unas páginas de homenaje y será escribirle a él y también a mí mismo, que me veo premiado como amigo viejo, partícipe de la aventura humana y literaria del poeta de Edad.

Y me voy a permitir un perdonable orgullo. Frente (o junto) a los críticos encopetados que en estos días declaran su sorpresa ante el «corpus» de la obra gamonediana, uno no resiste la tentación de exhibir la virtud del madrugador. Porque no es grano de anís, llevarles diez años de delantera. Abramos comillas: «La salida de un libro como Descripción de la mentira debiera aceptarse como ocasión obligatoria para estudios con vocación de hondura y permanencia (…). Su estructura y su aliento, la profundidad de sus vetas y la sugestión del lenguaje, las plurales posibilidades de lectura…, todo deja sospechar que nos encontramos ante uno de estos textos que en la brevedad de su extensión contiene la llamada a elocuciones mucho más amplias que ellos mismos». El abajo firmante lo firmaba entonces en este mismo periódico. El 15 de marzo de 1978, para los amigos de la precisión.

A Antonio Gamoneda le ha llegado el interés de los exégetas. Está bien, con tal de que se nos deje un sitio a los «testigos». Walt Whitman suministra una cita tópica, y no voy a estampar aquí que quien toca el libro de Gamoneda toca un hombre. Lo que el lector palpa y respira, desde luego, es la historia y la edad de un hombre. Y no solo su edad biológica y biográfica, sino también –ambigüedad feliz, la de la poesía–, esa otra edad que se define como época, período, tramo en la crónica general del mundo. Leer a Gamoneda es saber de él. Pero también es repasarnos a nosotros mismos.

Estamos, pues, en la hora de la justicia y de la verdad sobre el poeta leonés. En una revista literaria se decía «El año Gamoneda». Me gusta más la titulación de otra publicación, también del ramo: «Un poeta para el fin del siglo». Pero, ¿por qué poner límites tacaños a la providencia, si el siglo XXI está a las puertas y el creador justifica todas las esperanzas desde su plenitud?

Alegría por el premio nacional, por el poeta y por todos nosotros. A este viejo compañero de tantas tardes, elocuentes o cavilosas, le conforta pensar que nos aguardan nuevos y maduros frutos de Gamoneda. Y que no se han terminado las horas de las tabernas con Antonio: «Las tabernas amarillas» donde «cambiar el silencio exterior por una voz humana».

Antonio Pereira.

Carolina Alba entrevista a Gamoneda para La Estación Azul (RNE, 2021)

Haz un click para escuchar el podcast…

Carolina Alba viajó a León para conversar con un viejo amigo del programa de poesía La estación azul (RNE), el Premio Cervantes Antonio Gamoneda, e inaugurar con él, en septiembre de 2021, la vigésimo segunda temporada del programa en una nueva andadura.

Allí, en el jardín de su casa, muy cerca del lauro que ha inspirado algunos de sus versos, Gamoneda leyó poemas inéditos y desde la lucidez de sus noventa años habló de su obra, pero también de la de aquellos jóvenes poetas que le interesan, además de repasar sus recuerdos de infancia, su compromiso político, sus gustos musicales y otros detalles de su personalidad…

«El rastro borroso del vigilante», por David Santamarta

Ilustración: Lucas Santamarta.

El rastro borroso del vigilante

Por DAVID SANTAMARTA

Oficio de mirar, un dietario póstumo de Pereira, sirvió como disculpa para el encuentro. Me presenté en la casa una tarde de noviembre. El poeta estaba en la planta de arriba, en su cuarto de escritura. Me recibió en pijama de caballero, enfundado en una bata. La calefacción zumbaba. Pla dejó dicho que es en otoño cuando se hace la vida de invierno; al despuntar los ajos y florecer los almendros el aire se llena ya de primavera.

Hablamos de Pereira. Le cuento que en el libro le menciona varias veces. Uno de los pasajes, reincidente, da cuenta de una jornada compartida y deja ver cierta complicidad. Compartían cuitas. El otro le tiene llamado al filo de la madrugada y la cita, a esas horas, era en la cafetería del hotel Conde Luna, a lo mejor por una coma o por la conveniencia de un gerundio. Exageraciones.

Peco de indiscreto y pregunto a bocajarro por Jorge Pedrero, el vigilante de la nieve. Una escueta reseña junto a una fotografía en el tríptico de una exposición que conmemoraba al Cervantes era entonces todo lo que sabía de aquel hombre que parecía haber guiado al joven poeta. Recibí una respuesta parca y cejuda. Angelines intervino con naturalidad para desvelar una muerte temprana y escogida.

A continuación hablamos algo de los jóvenes. Su nieta se aplica en la universidad. Pesaroso, le digo que uno de mis hijos ha dejado los estudios que concienzudamente había elegido un par de meses antes. El poeta alzó entonces los dos brazos con entusiasmo:

—¡Que duude …, que duude!

Angelines, curiosa, pregunta a botepronto si se duerme bien la noche antes de operar. Es cierto que a veces, antes de una cirugía, el sueño es quebradizo y la noche avanza lenta, zozobrando. Querrá saber, pienso, qué puede haber de específico en un oficio familiarizado con el límite entre la vida y la muerte, queriendo resolver. La desengaño; es una ocupación tan mercenaria como otra cualquiera. El médico no sirve donde hace falta, sino donde más le conviene. Al cabo nos despedimos. Al bajar la escalera me detuve brevemente en un par de óleos de Pedrero.

Encontré de nuevo al pintor, esta vez en un libro, bajo el epígrafe “la labor no consumada”. Aparecía la misma fotografía del tríptico y a todo color los cuadros que había visto en la casa del poeta. El texto de aquel libro citaba la reseña publicada en una revista institucional cuando finalizaba el año 1969, y con él, una década de prodigios. Además de informar sobre el fallecimiento del pintor, denunciaba el olvido a que había sido sometido. Casi a vuelta de página, como un incómodo vecino, llegaba la glosa de la vida provincial. El jefe del estado había visitado la provincia para inaugurar un mirador que llevaba su nombre en el puerto de Panderrueda, en el paraje de Piedrashitas, con formidables vistas al macizo central de Picos de Europa. El Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento don …, ofreció el Mirador a Su Excelencia que contestó con estas breves frases… El rastro del pintor, siempre borroso, apareció de nuevo en las páginas de La pobreza.

«La música de la oscuridad. Antonio Gamoneda», un artículo de Esperanza Ortega (2005)

Entrando por este enlace a la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes podrás descargar el pdf con el estudio crítico de Esperanza Ortega titulado «La música de la oscuridad. Antonio Gamoneda»en edición digital a partir de lo publicado en Campo de Agramante: revista de literatura, núm. 5 (otoño 2005), pp. 101-114.

«Gamoneda 90 años», un vino en homenaje a la trayectoria del poeta astur-leonés

Poesía, arte y vino para rendir homenaje a Antonio Gamoneda

La bodega Vile La Finca, con la colaboración de la galería de arte Ármaga y la Denominación de Origen León, ha realizado una edición especial de 225 estuches de vino dedicados al poeta y Premio Cervantes Antonio Gamoneda, en su 90 aniversario, «en agradecimiento y homenaje por su contribución» a la cultura.

«Tenemos un premio Cervantes en León, y que mejor que homenajearle aunando tres artes como son el vino, el dibujo y la poesía», señaló Marga Carnero, propietaria de Ármaga, durante la presentación de los estuches en la Vilateca (calle Villafranca, en León).

Cada una de las tres botellas de cada estuche lleva impreso en la etiqueta el título de un poemario de Antonio Gamoneda, concretamente ‘Prisión transparente’, ‘Arden las pérdidas’ y ‘Descripción de la mentira’. Por fuera, en el estuche se puede leer «Gamoneda 90 años» sobre la firma de Gamoneda, y dentro se un incluye un grabado con un retrato del poeta elaborado por el artista leonés Amancio González Andrés, además de un tarjetón en el que se puede leer:

«A D. Antonio Gamoneda como muestra de agradecimiento por su contribución a la cultura.

Con motivo del 90 aniversario se ha realizado una edición de 225 estuches de tres botellas de vinos «Vile La Finca» D.O. León seleccionados por Javier Carlón y una obra gráfica del artista D. Amancio González, numeradas de la siguiente forma: 175 estuches del 1 al 175, y 50 estuches numerados P/A (prueba de autor). León, 2021″

Y dentro de cada botella… ¿qué hay? Pues un vino bastante especial, acorde a la calidad del poeta y del escultor, según sus autores. Se trata de «una nueva elaboración de este año, muy apropiada porque es un Vile la Finca 2016, una añada fantástica y un tinto que ha recibido los galardones más importantes de este año», explicó Antonio Vázquez Muñoz-Calero, consejero delegado de Vile La Finca. Concretamente, este vino recibió 91 puntos en la Guía Peñín y 94 en los premios ‘Decanter’, y también se alzó este año con el remio Zarcillo de Plata 2021.

Los estuches se han puesto a la venta en la galería Ármaga, Carlón Sabores y en Vile La Finca.

 

17 Diciembre / Gamoneda y Merino arroparán la presentación del libro «León Bimilenaria», de Joaquín Alegre


León Bimilenaria
Joaquín Alegre Alonso
Ed. Rimpego, 2021

Si de la suave mano de la noche
llegas a este lugar, oh caminante,
cuida tu corazón. Yo te lo aviso
porque el aire peligra de belleza.

Estos versos de Antonio Gamoneda surgen al abrir por primera vez el libro ‘León Bimilenaria’ que publica Editorial Rimpego. Gamoneda y José María Merino, arroparán la presentación de la obra de Joaquín Alegre Alonso el viernes 17 de diciembre de 2021, a las 20 horas, en la Casa Botines, el edificio que Gaudí construyó en León hace más de un siglo.

«Desde su fundación, como campamento de una legión romana, hasta nuestros días, la bimilenaria ciudad de León ha acumulado un deslumbrante catálogo monumental: la muralla bajoimperial, la “capilla Sixtina del románico”, la más elegante de las catedrales góticas, la obra maestra del plateresco español, una plaza Mayor barroca, el edificio más substantivo de Gaudí, o el premio de arquitectura contemporánea de la Unión Europea…», reza la sinopsis editorial. El libro repasa casi 200 puntos de interés de la ciudad y supera ampliamente el concepto de guía para presentarse más bien a modo de «libro de viaje» por la capital leonesa.

Partiendo del origen romano de la ciudad, ‘León Bimilenaria’ dedica atención, a lo largo de sus más de 400 páginas, a la catedral, San Isidoro, la propia Casa Botines o el Museo de Arte Contemporáneo (Musac), entre otros muchos monumentos, esculturas, iglesias, murallas, edificios históricos y emblemáticos, restos del patrimonio industrial… así como otros elementos arquitectónicos y artísticos que aparecen descritos y fotografiados al detalle.

José-Luis Moctezuma reseña «CASTILIAN BLUES / BLUES CASTELLANO» de Antonio Gamoneda

Portada del libro.

José-Luis Moctezuma reseña CASTILIAN BLUES / BLUES CASTELLANO de Antonio Gamoneda, publicado en edición bilingüe por Quantum Prose. Moctezuma contextualiza y explora con notable precisión los orígenes del libro de Gamoneda y analiza en detalle las estrategias de traducción de Benito del Pliego & Andrés Fisher. Una lectura verdaderamente excepcional.

En inglés, en la edición de diciembre de Words Without Borders:

Gamoneda comenta un poema de Mariluz Escribano en «Tiempo de paz y de memoria»

«Tiempo de paz y de memoria. (Treinta poemas comentados)» (Ed. Hiperión, 2019), de Mariluz Escribano Pueo, en edición de Remedios Sánchez, reúne treinta de los poemas más emblemáticos de la autora granadina, comentados por algunos de los principales autores de la lengua española. Raúl Zurita, Antonio Gamoneda, Piedad Bonnet, Gioconda Belli, Antonio Colinas, Jaime Siles, Ángeles Mora, Juana Castro, Luis Alberto de Cuenca, Fernando Valverde… son algunos de los 30 poetas que toman la palabra para revindicar a la poeta inmensa que hizo de la memoria y la concordia civil una bandera.

Mariluz Escribano Pueo (Granada, 1935-2019) ha sido, desde la publicación de su primer poemario en 1991, parte de lo que se ha venido a denominar por la crítica como ‘literatura sumergida’; es decir, aquella que, a pesar de su evidente calidad, ha estado oculta a los ojos de la mayoría, como los pecios cargados de tesoros en el mar. Su situación como autora ageneracional y un carácter fuerte que la distanció de cenáculos literarios, dificultó su proyección en los primeros años, pero la rotundidad de su verso y su compromiso ético acabó por imponerse con la publicación de Umbrales de otoño (2013, Premio Andalucía de la Crítica). Después vinieron El corazón de la gacela (2015) y Geografía de la memoria (2018) que consolidan una trayectoria fecunda donde fondo y forma se dan la mano para erigir a Escribano como una de las poetas esenciales de la segunda mitad del siglo xx.

Sobre el libro:

Gamoneda recibe la FAMA de la Universidad de Sevilla con un recital de poemas (15-X-2021)

El Aula de Poesía de la Universidad de Sevilla, junto con el Ateneo, recibió el 15 de octubre de 2021 a D. Antonio Gamoneda para hacerle entrega de la Fama de la Universidad como reconocimiento a su carrera, y para escucharle recitar algunos de sus poemas.

Grabación y edición: Marta Prieto.

Entrevista a Gamoneda en el Canal Fundos Fórum

En streaming, podcast, webinar, vídeos… Canal Fundos Fórum quiere ofrecer una cultura imperecedera al alcance de cualquiera a través de la Red. Aquí, Ignacio Fernández Sobrino entrevista a Antonio Gamoneda:

«No hay evidencias más notorias en la vida de un ser humano que el paso del tiempo. Y desde la perspectiva de las letras, tampoco es diferente. Antonio Gamoneda, poeta, miembro de la generación del 50 y ganador, entre otros muchos galardones, del premio Cervantes lo deja patente en este nuevo episodio del Canal Fundos Fórum.

Gamoneda, nos cuenta en esta charla bajo una visión amparada sobre sus 90 años, su niñez, el paso clave que se produjo en la cultura durante la transición, momentos críticos para España, sobre la situación de esa misma cultura en el mundo actual, y dos broches finales: el cambio vital que se produce en uno al ser abuelo, y la aceptación que todos, más tarde o temprano tendremos que hacer sobre la muerte.»